JORNADA DE PRIMAVERA DE AMIGOS DEL ROMÁNICO. POR TIERRAS DEL RIBEIRO. FEBRERO 2026.

Empezamos hoy la jornada de primavera de Amigos del Románico, tras el parón que supusieron los problemas de salud de Augusto, que todavía no se ha recuperado del todo, pero que ha querido retomar los viajes, lo que agradecemos todos. Vamos a ver el monasterio de Melón y las iglesias de Castrelo de Miño, Arnoia y Sadurnín.

Salimos a las 9:30 de Vilagarcía donde nos esperaba Augusto con Luisa y también Jesús que fue nuestro chófer durante toda la excursión, luciendo como siempre sus muchas habilidades. Nos alegramos mucho de ver a Augusto, que sigue fastidiado pero parece ser que va mejorando. Con todo, no vino con nosotros en el autobús, sino que fue a todos los sitios en su coche.

Tras recoger al grupo de Vigo nos pusimos en camino y paramos en A Cañiza para hacer la parada técnica. Después salimos directamente hacia el monasterio de Santa María de Melón que afortunadamente tenía la iglesia abierta, aunque no pudimos visitar el resto del monasterio, que está en ruinas y con serios problemas de seguridad.

La iglesia es de gran tamaño y eso que ha quedado reducida al ábside y al crucero tras un gran derrumbe en 1885. Originalmente tenía siete tramos y debía ser impresionante.

Hay muchos aspectos curiosos. En primer lugar la iglesia tiene una girola sumamente estrecha cubierta por una bóveda anular de cuarto de cañón con unas bóvedas de crucería en los primeros tramos de la girola. Por otra parte, el crucero tiene unos grandes codales, construidos seguramente como apuntalamiento de los muros de la parte oeste de dicho crucero, alguno de los cuales tiene una evidente curvatura de pandeo. En el extremo norte del crucero hay una capilla funeraria que tiene un arco triunfal románico, que probablemente corresponda a uno de los ábsides laterales de la antigua iglesia románica. La capilla está cubierta por dos bóvedas de arista con un arco fajón intermedio, que seguramente dio problemas de deformación, lo que hizo que se construyera un enorme estribo exterior para apuntalarlo. Por lo demás tiene otros detalles curiosos como una especie de altares barrocos adosados a los pilares centrales del crucero.

No fue posible visitar el claustro puesto que estaba cerrado por motivos de seguridad. En cambio, pudimos ver la parte exterior del ábside desde el extremo del brazo sur del crucero donde hay un recinto que se utiliza como sacristía y que tiene una magnífica escalera de piedra que sube a un nivel superior que llevaba al claustro superior. Desde este recinto se puede acceder a la parte exterior del ábside, pero estaba cerrada por una puerta y una reja exterior, ambas con candado. Aunque la señora que nos ha abierto no tenía las llaves de los candados, conseguimos abrirlos (no vamos a contar cómo) y llegar a una especie de patio desde que el que es posible ver la parte exterior del ábside que tiene una articulación de volúmenes realmente interesante.

La verdad es que el día ha empezado con muy buen pie y la visita ha sido muy satisfactoria. Desde aquí continuamos camino hacia la zona del Ribeiro para visitar la iglesia de Santa María de Castrelo de Miño. Es un templo de un tamaño notable, con una sola nave cubierta por un entramado de madera apoyado sobre arcos diafragma. Termina en un ábside semicircular con un tramo recto que tiene unas interesantes pinturas probablemente del siglo XVI. Es un edificio muy proporcionado en el que destacan las ventanas del ábside con arquivoltas muy decoradas y capiteles sencillos. Está situada sobre una elevación del terreno, donde pudo haber un castillo, objeto de una larga serie de intrigas protagonizadas por la reina Urraca y el obispo Gelmírez durante la compleja niñez del futuro Alfonso VII, de las que Augusto nos da una interesante explicación. La vista es muy hermosa sobre el embalse de Castrelo de Miño, que por cierto también tuvo una gestación muy complicada con fuertes protestas durante su construcción.

Las pinturas del ábside están bastante bien conservadas y sin duda son muy interesantes. Representan distintas escenas de la Pasión de Jesucristo y pueden datarse probablemente en el siglo XVI.

En el exterior prácticamente los detalles de interés se concentran en el ábside, ricamente decorado con arquillos ciegos entre los que se colocan unas metopas labradas con diversos motivos, entre ellos el águila que está relacionada con una leyenda según la cual en un determinado momento del conflicto que hemos mencionado apareció un águila volando en dirección contraria, lo que se consideró un agüero desfavorable. Todo el ábside es realmente interesante y probablemente lo más valioso de la iglesia. Además, el paisaje desde aquí es muy agradable de ver y todos lo disfrutamos mucho.

La mañana ha sido interesante y productiva pero ya son horas y vamos a comer. Lo hacemos en el mesón A Lareira situado próximo a Arnoia donde tenemos previsto deleitarnos con un cocido propio de la época y de nuestra condición galaica. Por supuesto el cocido responde claramente a nuestras expectativas y damos buena cuenta del mismo con el máximo interés. Únicamente podemos citar que el vino no es sin duda lo mejor de esta comida y eso que estamos en el centro del Ribeiro. Incluso algunos comensales llegan a mezclarlo con gaseosa. Terminamos con el sorteo y la lectura de un poema de Augusto, recibido con merecidos aplausos.

La siguiente visita que estaba prevista es la iglesia de San Salvador de Arnoia. Realmente es una visita muy poco notable puesto que esta iglesia ha sido reconstruida casi totalmente en fechas posteriores. Es un templo de gran tamaño, pero de muy escasa calidad arquitectónica y lo único notable es una ventana que nos explicó Augusto. En realidad, lo más positivo de esta visita es que nos ha permitido bajar un poco la comida, aunque hay quien se queja de que realmente lo que ha interrumpido es la siesta.

Seguimos camino hacia la última visita de esta jornada que es la iglesia de San Xoan de Sadurnín por una carretera llena de curvas que permite a Jesús lucir su destreza. La iglesia de San Xoan es tardía, probablemente del siglo XIII y realmente tiene pocos detalles de interés. El ábside es completamente nuevo y únicamente se conserva el arco triunfal con dos capiteles curiosos. El capitel del lado norte muestra una imagen con unos niños fajados, como era habitual en la Edad Media, que realmente nadie sabe cuál es su significado. Pero aún es más extraño el capitel de lado sur con una representación de un conjunto de elipses concéntricas de las que incluso se ha propuesto una teoría según la que serían imágenes de vulvas, lo cual realmente parece extraño en un contexto como en el que se produce. En todo caso nadie tiene claro qué pueden representar.

A ambos lados del arco triunfal están colocados dos relieves de los que uno representa a la Virgen con el Niño y otro a un santo que no es posible identificar. Las dos imágenes, con una calidad artística bastante discutible, tienen un dosel y sin duda han sido recolocadas.

La iglesia tiene una portada con un arco apuntado, con un tímpano de perfil prácticamente de medio punto con un relieve de una cruz patada aparentemente procesional, inscrita en un contorno circular con otro círculo en el centro. También es difícil la interpretación de este símbolo. Justamente en la portada hacemos la foto de grupo. Por cierto, que sigue la pila bautismal con las regaderas, que ya nos había llamado la atención en la información que nos pasó Augusto.

A partir de ahí iniciamos la vuelta que tiene poca historia. Nuevamente hacemos una parada técnica en el área de servicio de A Cañiza y desde ahí cada uno retorna a sus lares.

Juan Pérez Valcárcel - Socio AdR 01479