
Esta jornada de verano la realizaremos en colaboración con la Fundación de Santa María La Real y con las siempre doctas explicaciones de Cristina Párbole.
El Valle de Liébana es una comarca montañosa, limitada por los Picos de Europa y relativamente aislada en la cordillera Cantábrica, con el desfiladero de la Hermida como angosta puerta de entrada desde la costa.

Este aislamiento favoreció la conservación de un importante conjunto de monumentos románicos, muchos de ellos en un entorno natural de gran belleza. Liébana fue además un centro religioso de gran relevancia desde la Alta Edad Media, en parte gracias al monasterio de Monasterio de Santo Toribio, uno de los principales lugares de peregrinación cristiana en España, famoso por custodiar el Lignum Crucis (fragmento de la cruz de Cristo).
El románico lebaniego se caracteriza por iglesias rurales de pequeño tamaño, construidas con materiales locales y una gran sobriedad decorativa, aunque con elementos de notable valor artístico. Ejemplos destacados son la iglesia de Santa María de Piasca, con una portada escultórica muy elaborada, o Santa María de Lebeña, que combina elementos prerrománicos y mozárabes con influencias románicas.
Alrededor del Monasterio, las Ermitas de románicas Santa Catalina y de San Sebastián de Ojeda completan la visión de la influencia del monasterio en su entorno más próximo.
En conjunto, el románico en Liébana refleja la adaptación de un estilo europeo a un territorio concreto, donde la geografía, la espiritualidad y la tradición local se entrelazan para crear un patrimonio singular.
10:00. Encuentro con el grupo y presentación.
10:15 a 12:00. Visita al monasterio de Santo Toribio de Liébana (visita a la iglesia, claustro y capilla del Lignum Crucis).
12:00 a 12:45. Ermita de Santa Catalina.
13:00 a 13:45. Iglesia de San Sebastián de Ojedo
14:00 a 16:00. Comida en Potes y descanso.
16:30 a 17:30. Visita a la iglesia de Santa María de Lebeña.
18:00 a 19:30. Visita a la iglesia de Santa María de Piasca.
19:30. Despedida y fin de la jornada.
El Monasterio de Santo Toribio de Liébana

El Monasterio de Santo Toribio de Liébana es uno de los lugares más importantes del cristianismo en España, tanto por su valor histórico como espiritual. Se encuentra en la comarca de Liébana, rodeado de montañas, lo que le da un entorno natural espectacular.
Lo más destacado del monasterio es que alberga el Lignum Crucis, considerado el fragmento más grande que se conserva de la cruz en la que murió Jesucristo.
Gracias a esta reliquia, el monasterio es uno de los pocos lugares del mundo que celebra el Año Jubilar, junto a Roma, Jerusalén y Santiago de Compostela.
Además de su importancia religiosa, el monasterio tiene un gran valor histórico, ya que fue un centro clave de peregrinación durante la Edad Media y está vinculado a la figura de Beato de Liébana, un monje que tuvo gran influencia cultural y religiosa en su época. En conjunto, es un lugar donde se unen historia, fe y naturaleza.
Ermita de Santa Catalina

Es una pequeña ermita de origen románico (siglos XII–XIII) situada en una loma sobre el Monasterio de Santo Toribio de Liébana. Formaba parte del conjunto religioso del monasterio, donde los monjes se retiraban para la oración y la vida espiritual.
Aunque es sencilla y en parte está en ruinas, conserva elementos característicos como la espadaña. Hoy en día destaca sobre todo por su ubicación privilegiada, ya que ofrece unas vistas espectaculares del valle de Liébana y de los Picos de Europa, convirtiéndola en un mirador muy visitado.
Iglesia de San Sebastián de Ojedo.

Es un templo con origen medieval (siglos XI–XIII), ligado históricamente al entorno del Monasterio de Santo Toribio de Liébana.
Del edificio románico original se conserva sobre todo su portada, con arco de medio punto y decoración típica de la época. El resto de la iglesia fue reconstruido en épocas posteriores, ya que el templo original sufrió deterioros con el paso del tiempo.
Aun así, mantiene su interés por ser un ejemplo de la arquitectura religiosa antigua de Liébana y por conservar elementos que reflejan su importancia histórica en la zona.
Casco urbano de Potes

Potes es una de las localidades más emblemáticas de la comarca de Liébana, conocida por su encanto medieval y su privilegiado entorno natural, rodeado de montañas y muy cerca de los Picos de Europa.
Su casco histórico destaca por sus calles empedradas, puentes de piedra y casas tradicionales con balcones de madera. Uno de sus monumentos más representativos es la Torre del Infantado, una fortaleza medieval que refleja la importancia estratégica que tuvo la villa en el pasado.
Santa María de Lebeña

La Iglesia de Santa María de Lebeña es uno de los mejores ejemplos del arte prerrománico en el norte de España. Fue construida en el siglo X y destaca por su arquitectura singular, con influencias mozárabes visibles en sus arcos de herradura y su cuidada estructura interior.
Situada en la comarca de Liébana, en un entorno natural privilegiado, esta iglesia combina sencillez exterior con una gran riqueza artística en su interior. Sus columnas y capiteles muestran una decoración detallada que refleja la importancia cultural y religiosa del lugar en la Edad Media.
Según la tradición, el templo iba a albergar inicialmente el Lignum Crucis, aunque finalmente se trasladó al cercano monasterio de Santo Toribio. Hoy en día, Santa María de Lebeña es un valioso testimonio histórico y artístico que permite conocer mejor el pasado medieval de la región.
Santa María de Piasca

La Iglesia de Santa María de Piasca es uno de los templos más destacados del románico en Cantabria. Construida entre los siglos XII y XIII, formó parte de un importante monasterio que tuvo gran influencia religiosa y social en la comarca de Liébana.
Lo más llamativo de la iglesia es su impresionante portada, ricamente decorada con esculturas y motivos simbólicos propios del arte románico. En su interior destacan los capiteles tallados y la sobriedad del espacio, que transmiten la espiritualidad característica de la época.
GUÍA DE VISITA: CRISTINA PÁRBOLE MARTÍN

Licenciada en Historia por la Universidad de Valladolid. Tiene un Máster en Historia Medieval de Castilla y León. Desde los 18 años ha sido guía voluntaria en la ermita de Santa Cecilia de Vallespinoso de Aguilar (Palencia), puesto que dejó cuando se incorporó a trabajar en el Centro Expositivo ROM, donde guía a los visitantes para descubrir el enorme patrimonio que alberga la zona norte de Palencia.
Compagina su trabajo en la Fundación Santa María la Real con la investigación del románico palentino. Ha participado en numerosos congresos y publicado varios artículos sobre sus estudios enfocados a demostrar la importancia que tiene el románico como fuente para el conocimiento de la mentalidad medieval. En 2023 editó su primer libro que lleva por título "¿Qué hay detrás del románico palentino?", viendo la luz en 2024 su segunda obra “Historias y Leyendas del Románico”.
Desde el año 2012 dirige La Huella Románica, donde trabaja por la difusión del románico palentino y es docente impartiendo diferentes cursos para la formación del profesorado de Castilla y León. Además, Cristina es la promotora de la iniciativa #PorUnRománicoAbierto, la campaña que triunfa en las redes para impulsar la apertura de estos templos.
Abierto periodo de preinscripción (Plazas limitadas): adrcantabriaasturias@gmail.com
Imágenes: Óscar Manuel Ruiz Pérez
COORDINACIÓN AdR CANTABRIA - ASTURIAS