Crónica de la JdRL de Castilla y León
“ De la piedra al pergamino: Moreruela, San Pedro de la Nave y el scriptorium de Tábara” 3 de octubre de 2026

El día se prometía lluvioso, como acostumbra a anunciarse el mes de octubre, lo que no fue impedimento para que un grupo de “Románicos” se reunieran en torno a las 10 de la mañana a la entrada de la ciudad de Semurah, denominación de época árabe de la que derivó su actual nombre, Zamora.

Para esta ocasión qué mejor acompañamiento que el de una zamorana divulgadora de un patrimonio que tan bien conoce y que con tanto respeto transmite a todos aquellos que tenemos la suerte de acompañarla en sus visitas, Bea Barrio, arquitecta y divulgadora del patrimonio cultural. (1)

La primera parada tenía como destino el plato fuerte de la Jornada: el Monasterio de Santa María de Moreruela, ubicado en las proximidades del municipio de Granja de Moreruela, y situado dentro de la finca privada llamada «La Guadaña», junto al río Esla, comprado por la Junta de Castilla y León en 1994 para frenar su ruina y proceder a su restauración y puesta en valor.

Bea Barrio nos inicia en los orígenes de tan monumental construcción indicándonos que el lugar de Moreruela fue entregado en 1143 por Alfonso VII de Castilla y León, el Emperador (1105-1157), a Ponce de Cabrera, figura notable de la corte castellanoleonesa, como compensación por los servicios prestados y con el mandato que promoviera la construcción de un monasterio que debería seguir la regla de San Benito. 

La tradición atribuye la intervención de San Froilán en la fundación de dos monasterios en un lugar muy cercano, en época de Alfonso III de Asturias, a principios del siglo X, si bien las razias islámicas destruirían ambos edificios.A mediados del siglo XII la nueva orden del Císter llega a la Península, y será en 1163 cuando Moreruela pasará a denominarse “Santa María de Moreruela” como monasterio incorporado a la filiación cisterciense. 

Siguiendo las indicaciones de Bea proseguimos nuestro recorrido por la imponente girola románica con sus siete capillas radiales abiertas, en cada una de las cuales se ubicaría el sepulcro de un noble integrado en los muros periféricos, convirtiendo el deambulatorio en un espacio de enterramiento.

Bea Barrio nos explicó que en 1844, en la iglesia del Monasterio de Moreruela, fue hallado casualmente un sepulcro colocado en el primer arco de la capilla mayor, encontrándose en su interior un cadáver en perfecto estado de conservación aunque momificado, atribuido a la esposa de don Alonso Fernández de Bornes, caballero portugués, que había sido hermano lego de aquel Monasterio y protector del mismo. 

Continuamos la visita subiendo a la sala de los monjes, empleada como scriptorium, y a los dormitorios, de dimensiones sorprendentes.

A continuación realizamos la visita al claustro, en el que se sitúa un “mandatum” destinado al descanso de los monjes, y el clásico “armarium”, un lugar empotrado en el muro donde los monjes cistercienses custodiaban los libros de rezo para leerlos mientras oraban en voz alta recorriendo el claustro, si bien en el siglo XIII el hueco fue ampliado y reformado en estilo gótico para convertirse en un arcosolio funerario destinado a acoger los restos de importantes nobles benefactores del cenobio: Juan Vela y Fernando Ponce de Cabrera. Y es en honor precisamente del tal Cabrera que el nicho viene “señalizado” con una marca de cantero ciertamente peculiar: una cabra. 

Bea nos fue mostrando, con ayuda de “dos becarios”, la evolución planimétrica del claustro, y las transformaciones que fue experimentando el claustro medieval entre la segunda mitad del siglo XVI y el siglo XVII, siendo completamente derribado y reconstruido para adaptarse a los gustos clasicistas y a las nuevas necesidades residenciales de los monjes. 

La visita finalizó en la magnifica cabecera que se alza configurando una estructura de girola con capillas radiales única en su tiempo dentro de la península ibérica. Bea nos contó que durante varias exploraciones arqueológicas se encontraron en las inmediaciones cristales de colores, por lo que es posible que los ventanales tuvieran vidrieras de colores, y no las clásicas de alabastro propias del Císter. 

La siguiente iglesia nos estaba esperando en los inicios de la Sierra de la Culebra: Santa María de Tábara, actualmente destinada a albergar el Centro de Interpretación de los Beatos.Antes de entrar a disfrutar las “maravillas” que nos esperaban, un momento para el clásico café (alguno acompañado de torreznos), alguna compra en el mercado de verduras y un paseo por la Plaza mayor a curiosear entre los puestos ambulantes dispersados por todas las calles. 

El “scriptorium” de Tábara tuvo un papel fundamental en la elaboración de los manuscritos iluminados durante el siglo X, destacando el trabajo del miniaturista y escriba MAGIUS, dedicado a copiar e ilustrar los comentarios al Apocalipsis realizados en el año 786 por Beato de Liébana.Destaca su Beato de San Miguel, elaborado en el año 945 y considerado la copia más antigua conservada, actualmente se encuentra en la Biblioteca Pierpont Morgan de Nueva York. 

Bea nos introduce en el origen de la población de TABARA, explicándonos que a la muerte del rey Fernando I las tierras de todos los monasterios del reino pasarán por testamento a sus hijas Urraca de Zamora y Elvira de Toro.

Doña Elvira será la dueña de las posesiones de los Monasterios de Tábara y de Moreruela, y donará toda su Tierra de Tábara a su sobrina Doña Sancha Raimúndez, que se convertirá en Señora del Infantazgo de Tábara.A su muerte Doña Sancha entregará a los Templarios todo su dominio de Tábara, que incluía todo lo que perteneció a los Monasterios de Tábara y de Moreruela. 

En lo que se refiere al edificio de la iglesia de Santa María de Tábara este ha sufrido diversas reformas, conservándose únicamente de época románica los muros laterales, portadas y la torre.El monasterio perteneciente al románico del siglo XII, fue construido por iniciativa de dos monjes, San Froilán y San Atilano, que más tarde serían nombrados obispos de León y Zamora respectivamente.Las crónicas recogen que estaba formado por una comunidad dúplice de más de seiscientos religiosos entre monjes y monjas. No se sabe la causa por la que desapareció, pues después de aproximadamente un siglo de existencia deja de haber constancia de su funcionamiento. Se supone que pudo ser arrasado por Almanzor y que no se reconstruyó.  

Finalizada la visita de Santa María de Tábara nos dirigimos a degustar una opulenta comida en el restaurante “Las Cumbres”, no sin antes hacer una parada en la Plaza mayor para visitar la estatua dedicada al insigne poeta León Felipe, originario de Tábara, y a conocer a Bernandino de Pimentel, Marqués de Tábara, cuyo palacio, totalmente renovado, se ubica en un lateral de la Plaza. 

Tras la comida el correspondiente, y siempre esperado, sorteo de libros, en esta ocasión los agraciados con el libro de nuestra “guía” Bea Barrio fueron nuestros queridos socios Fermín de Zamora y Amancio de Madrid. 

Para finalizar nuestra Jornada nos dirigimos a San Pedro de la Nave, ubicada en la población de El Campillo, y cuyo origen está ligado a la leyenda de San Julián y Santa Basilisa. Conocedor de la leyenda, Alfonso III ordenó construir la actual iglesia de San Pedro de la Nave.Originariamente el templo fue construido a orillas del río Esla, teniendo que ser trasladado en el año 1930 a su actual ubicación para evitar su desaparición bajo las aguas del embalse de Ricobayo. 

Se trata de un edificio de planta cruciforme cuya primera documentacion data de los años 904-907, y cuyos cimientos fueron construidos con estelas funerarias romanas procedentes del castro de Muelas del Pan, habiendose hallado vestigios de lo que podría haber sido una piscina para llevar a cabo el rito mozarabe.Y es en este punto en el que nuestra arquitecta plantea una duda: edificio visigodo? edificio mozarabe? 

Para Manuel Gómez Moreno San Pedro de la Nave fue construida en el siglo VII, como iglesia de un monasterio durante la monarquía goda de Toledo, si bien otros estudiosos del edificio situan su construccion durante los siglos IX o X, momento en que el Reino de Asturias comienza la repoblación del Valle del Duero en plena confrontación con el Emirato musulmán de Córdoba. Siguiendo a estos autores estaríamos ante una iglesia mozárabe o de repoblación.Podemos decir que es un edifico construido con sillería de piedra arenisca rojiza aparejada “”a hueso (sin cementación), en cuyo interior destacan los fustes de marmol de las columnas cuyos capiteles representan el sacrificio de Isaac, a san Pedro y san Pablo, Daniel en el foso de los leones, santo Tomás y san Felipe, aves picando racimos y cabezas humanas. 

Serían ya las siete de la tarde cuando nuestro microbús nos dejó en el punto de partida, de nuevo en la ciudad de Zamora, despedimos a nuestra divulgadora y arquitecta Bea Barrio, después de entregarla nuestro Kit de merchandising de rigor, esperando que haya sido una Jornada provechosa y con el deseo de encontrarnos pronto para seguir disfrutando de mas Románico.   


(1) Arquitecta por la Universidad Politécnica de Madrid, Máster en Arquitectura por la Universidad Politécnica de Valencia y Máster en Evaluación y Gestión del Patrimonio Cultural por la Universidad de Salamanca. Divulgadora del Patrimonio Cultural en redes sociales y Guía Oficial de Turismo en la ciudad de Zamora y provincia. Autora del libro “Zamora. Todo lo que necesitas saber para entender la capital del románico (y mucho más)”.Coordinadora de proyectos de educación patrimonial y encargada de la comunicación y las redes sociales de la Asociación Hispania Nostra para la defensa y salvaguarda del Patrimonio Cultural. Coordinadora del módulo “Herramientas digitales para la difusión del patrimonio cultural” del Título de Experto en Tecnologías Avanzadas para la Difusión y Puesta en Valor del Patrimonio Cultural de la UNED y el Ministerio de Cultura y profesora de la parte de redes sociales aplicadas al patrimonio cultural.



Carmen, Coordinadora AdR CyL