
Un bonito día acompañó a los Amigos del Románico en la Jornada del sábado 19 de septiembre celebrada en Navarra, que discurrió fundamentalmente por dos obras relevantes del románico navarro: el Monasterio de La Oliva y la iglesia de Santa María de Ujué.
Participaron alrededor de treinta personas, venidos no solo de nuestra región sino también de Guipúzcoa, Burgos y Valladolid. La coordinación corrió a cargo de Fátima Pérez de Obanos y Rafael Arrizabalaga Lizarraga, y contamos con Maite López de Guereño (doctora en Historia del arte y profesora titular de la Universidad Autónoma de Madrid) como guía experta para desentrañar los secretos de los monumentos que visitamos.
El punto de encuentro fue la entrada del Monasterio de La Oliva, en Carcastillo. En los espacios ajardinados previos se inició la jornada, donde la profesora comenzó la visita con una detallada explicación de la Orden del Cister, su origen, su expansión y su llegada a los territorios del entonces reino de Navarra de una primera comunidad cisterciense a mediados del siglo XII.

A continuación, nos adentramos en las salas de la comunidad y en el claustro. Un primer edificio que pudimos visitar fue la Cilla o almacén-bodega y el corredor donde se encuentra tapiado el acceso de los conversos a la iglesia. Maite nos explicó la duplicidad de monjes y conversos en el cister, así como sus actividades diarias, salas específicas y recorridos en el interior del monasterio.
Una vez en el claustro, continuamos con la visita por la Sala capitular, el Scriptorium, la antigua cocina y los restos del refectorio, vistos desde el jardín situado al norte del claustro. Una vez recorridas las estancias románicas habilitadas en la visita, hicimos una pausa para tomar un café con pastas, y entablar pequeñas conversaciones entre amigos.
Tras la parada retomamos la visita por el interior del Templo abacial, una impresionante obra arquitectónica, con unas características muy acentuadas del modo de construir las arquitecturas cistercienses. Cuando la visita estaba terminándose, pudimos escuchar el inicio del oficio religioso que los monjes iniciaban en esos momentos: Sexta.
Tras unos comentarios de la portada, ya en el exterior del templo, nos despedimos del monasterio y nos desplazamos en nuestros coches a la siguiente etapa: la Iglesia de El Salvador de Carcastillo. Se trata de una iglesia muy vinculada con el monasterio, en donde podemos ver el gran parentesco de capiteles y detalles escultóricos y arquitectónicos de ambas obras. Su construcción indudablemente estuvo ligada a los canteros y artífices de la obra monástica.

Al mediodía, continuamos ruta con los coches e hicimos una parada para comer en el restaurante Casa Urrutia de Ujué donde disfrutamos de un excelente menú que incluía migas de pastor al estilo tradicional, todo un placer. Tras terminar la comida, el sentir general era de haber disfrutado de una excelente comida, ágil y bien servida, y que nos invita a repetirla en un futuro.
La visita continuó dando un paseo hasta el santuario, donde iniciamos la visita a Santa María de Ujué, una importante iglesia románica que se asoma al valle del Ebro, unas vistas espectaculares de una atalaya que divisa un enorme territorio, que fue musulmán en el siglo XI y se convierte en la expansión del reino de Navarra a partir de 1118. Con el regicidio del rey Sancho de Peñalen, Ujué apoya al rey aragonés Sancho Ramírez y a partir de entonces se convierte en un punto estratégico del reino, que se refuerza con la expansión de los territorios cristianos y con la construcción de la basílica en honor a Santa María y, años después con el cumplimiento del testamento de Carlos II de querer que su corazón se deposite en una urna y sea depositado en un pequeño arcosolio en Santa María de Ujué.
La visita por el interior del templo nos dejó muchas dudas (cómo se fueron produciendo las diferentes etapas constructivas) y muchas satisfacciones como poder acercarnos a ver la Virgen románica, poder ver de cerca la arqueta donde se encuentra el corazón de Carlos II, así como las bellas pinturas góticas que se encuentran en el coro. Arquitectura, escultura, pintura y artes decorativas, todo un completo en una bellísima iglesia cuyas acertadas intervenciones restauradoras han enriquecido enormemente. Todo un placer visitarla, y mucho más con Maite López de Guereño, quien nos mostró mucho de su sabiduría de una forma tan grata que todos terminamos despidiéndonos con una sonrisa.

Todo un lujo de visita, gracias Maite y gracias a todo el grupo por vuestra participación. Hasta la próxima.
Coordinación AdR Navarra - La Rioja