
El sábado 20 de Junio, salieron a las 9,30 de la mañana desde Villagarcia un total de 24 esforzados viajeros, camino a Vigo para recogernos a otros tantos a las 10,30 y así conformar un total de 39 Expedicionarios. Conducidos como siempre con habilidad y buen hacer de nuestro conductor de tantos años, Jesús y con alguna plegaria para que los calores anunciados para este día en Monforte de Lemos, a donde nos dirigíamos, no fueran los 36 grados previstos, ya que los de estas costas no estamos hechos para dichas temperaturas. Se hace una parada técnica en La Cañiza, para tomar un café y otros menesteres que no hace falta mencionar. Aquí nos esperan dos amigos más que vienen de La Coruña y a nuestro ínclito profesor y señora, Augusto y Luisa.
Después del consabido descanso partimos para llegar a nuestro primer destino, la iglesia de santa María de Marrube, en el concello de O Saviñao, donde nos esperaban otras 2 acompañantes asturianas. Pequeña iglesia, pero muy interesante, como ya nos había anticipado Augusto en la programación que nos envía con anterioridad a las salidas, en la cual ya nos advertía de las iglesias que íbamos a visitar no eran las más famosas de la zona, pero si muy interesantes.
Esta iglesia formo parte del priorato de San Martiño da Cova, monasterio de la orden de San Agustín. De románico poco queda, la cabecera, con un primer tramo recto y ábside curvo, en él se conservan tres ventanas de arco de medio punto, con chambrana decorada, columnas con capiteles vegetales que se apoyan sobre una imposta que recorre todo en hemiciclo. Dividido en tres tramos por columnas cilíndricas sin capiteles y que no llegan a la cornisa, donde encontramos canecillos sin decoración. Al modificar en el interior los arcos y construir bóvedas góticas, se amplía la altura de la iglesia, colocando una serie de hiladas de sillares, dejando el aspecto actual tan extraño y creando dudas de cuando se realizó. Después de la explicación de Augusto, este quiso poner en un brete a nuestro experto de cabecera en temas constructivos, el doctor arquitecto Juan Pérez Valcárcel, para que nos sacara de dudas, aunque la encerrona era bastante complicada, este supo salir con nota de la misma.
La puerta principal, es el otro elemento románico que se conserva, aunque modificada, con arco de medio punto con tres arquivoltas y chambrana decorada. Las dos arquivoltas externas se apoyan sobre capiteles sin decoración y pilares cilíndricos apoyados en basas.
Interiormente el arco triunfal es ojival y doblado. Se apoya sobre capiteles vegetales de grandes hojas y el exterior directamente sobre el muro. Las ventanas con derrame interior son de decoración muy similar al exterior.
Conserva unas pinturas en muy mal estado del siglo XVI y se dice que su autor puedo ser el maestro de Seteventos. La construcción se data comparándola con el estilo de las ventanas de San Esteban de Ribas del Miño, en el primer tercio del siglo XIII.
Una vez acabada la visita después de las explicaciones de nuestro profe particular y la consabida sesión fotográfica de cada asistente, volvemos al autobús y en unos veinte minutos aproximadamente, llegamos a lo más cerca que nos puede dejar. Un cruceiro simple y de buena ejecución nos reciben con bastante calor, y una pequeña cuesta nos lleva a la iglesia de Santa María de Baamorto. La primera imagen no le hace demasiada justicia, es el hastial norte, dado que la iglesia está muy modificada, pero solo con unos cuantos pasos más y al doblar dicho muro vemos la portada que tampoco tiene nada de románico, pero que nos llama la atención un pórtico de techumbre con cerchas de madera y teja, apoyado sobre una viga corrida, que descansa en pilares de piedra, con capiteles cada uno distinto, los cuales se apoyan sobre una bancada del mismo material, que hace de cierre.
La iglesia perteneció a la encomienda de O Incio y tuvo cierta vinculación con la orden de San Juan, como podemos comprobar por sus símbolos grabados en la puerta sur y en la casa que se encuentra enfrente de la portada. De planta de una sola nave y cabecera rectangular, se encuentran totalmente modificadas, no conservando en su interior ningún elemento románico, a excepción de una pila bautismal completa con su pie troncocónico, la copa decorada con gallones y una banda rehundida con flores tetrápteras. También se conserva una pila benditera a juego con la anterior, pero que no conserva el pie original y la puerta sur con arco simple de medio punto.
Al exterior esta puerta está mucho más elaborada, con un tímpano semicircular con cruz inscrita en un círculo, símbolo de la orden de San Juan y parcialmente oculta por el revoque de toda esta pared. Se apoya sobre dos mochetas decoradas con dos cabezas humanas. La de la izquierda, está rodeada de una cenefa radiada y la de la derecha es lisa y con moldura perimetral.
He aquí la gran sorpresa, las pinturas del siglo XVI, bastante bien conservadas donde incluso se puede leer alguna de las cartelas. En ellas se representan en dos alturas, escenas de la pasión de Cristo, por ejemplo la última cena, el prendimiento y beso de Judas, Cristo ante Pilatos, etc. Según algún estudioso el autor sería el llamado el Mestre de Nogueira.

Con posterioridad hemos podido saber que la hija de uno de los compañeros, colaboró en el año 1995 en la restauración de las mismas, realizada por la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra.
En este muro se conservan también una serie de canecillos bastante deteriorados y que representan cabezas de bóvidos y otros zoomorfos, así como otros de tipo caveto, proa, barriles y otros difíciles de clasificar dado su mal estado.
Y como estaba previsto, y siendo ya hora, al autobús y nos dirigimos al restaurante Terra Galega Meiga, a recuperar fuerzas y bajar calores gracias a un buen aire acondicionado. Una vez terminado los postres y café, Augusto nos deleita con su poema, después el sorteo y un merecido reconocimiento a nuestro conductor de tantos años, Jesús que pronto se nos jubilará, con un pequeño detalle para se acuerde de todos nosotros.
Al autobús, y nos dirigimos a la iglesia de San Pedro de Valverde. Este fué un antiguo monasterio que perteneció a la orden de Cluny. Actualmente la iglesia consta de una nave y cabecera, pero son construcciones posteriores al igual que la sacristía.
La puerta principal se localiza en el muro norte, entre dos contrafuertes bastante potentes, con arco apuntado, cinco arquivoltas y chambrana decorada con flores tetrápteras y botones que se encuentran entre ellas. Descansa en dos pares de pilastras rematadas con capiteles historiados. El exterior a la izquierda, representa a un hombre que empuja una figura zoomorfa de gran cabeza, quizá un león, similar a este capitel existe una figura parecida en San Pedro de Ribas Altas. En el del interior, aparecen dos cabezas humanas, una de ellas barbada y en el medio un elemento difícil de precisar rematado en la parte superior en lo que parece algo fitomórfico. A la derecha, al exterior dos figuras zoomorfas enfrentadas, quizás un mono y un bóvido. El interior con la representación de unos cuadrúpedos, équidos o canidos y damero en la parte superior.
El hastial sur se encuentra muy deteriorado y es de difícil aproximación ya que para llegar a él, hay que rodear un campo que se llama “O Lameiro”, que está totalmente vallado, e incluso interiormente con un sistema de pastoreo eléctrico, por el que cruza un pequeño riachuelo, que sin duda en épocas de lluvia será el culpable de dicha denominación.
En él encontramos una puerta tapiada al interior con dintel rectangular con un epígrafe de consagración, que dice algo así como “Munio Romariz y María Pétriz mandaron construir esta iglesia en la era de 1162 (año 1124) para la salvación de sus almas en honor de San Pedro apóstol”. Según Yzquierdo esta fecha no concuerda con los elementos que se aprecian en la iglesia.

En el interior podemos observar columnas de bastantes proporciones, que nos hacen pensar que estarían pensadas para soportar unas bóvedas de piedra y no el tejado actual de madera. Conserva sendos capiteles y el arranque de un arco fajón. El de la izquierda, el norte, es fitomórfico de hojas carnosas esquemáticas y cenefa con cubos. En el sur una pareja de lobos que están devorando a una oveja, bajo el mismo tipo de cenefa. Conserva también una pila bautismal y una benditera. La posible datación del templo, sería el primer tercio del siglo XIII.
Ahora sí que aprieta el sol, menos mal que Jesús como siempre nos tiene el autobús a buena temperatura. Nos dirigimos a ver la puerta de la iglesia de Santa María Aparte, pero dada la carretera tan estrecha y la imposibilidad de aparcar el autobús, la vemos sin bajarnos, damos vuelta en un campo, más de uno ya pensando en tener que empujar el autobús, pero gracias a la pericia del conductor, salimos triunfantes y nos dirigimos a nuestra última visita, San Pedro de Ribas Altas. Se tiene constancia de la ocupación desde muy antiguo de este lugar, apareciendo ya en un inventario del abad Froilaz de Samos en 1125 de donaciones a Ripas Altas por parte de Pelagius Didaci. La iglesia es de una sola nave rectangular y con ábside semicircular, dividido en tres tramos, dos de ellos rectos y el último circular, separados por columnas adosadas, rematadas con capiteles vegetales y zoomórficos. El más al norte, representa a dos pares de aves enfrentadas, que pudieran ser gallos o gallinas. Incluso entre las patas se representa otra de mucho menos tamaño y menor definición. El siguiente es vegetal con unas grandes hojas con los nervios muy marcados y tallos rizados. El último con cuatro cuadrúpedos enfrentados y que apoyan sus patas en el astrágalo.
La nave se cubre con bóvedas de cañón y el ábside con bóveda de cuarto de esfera. El exterior de la nave sin decoración, conserva canecillos para el hastial norte de forma de cavetos y proas, y en el alero sur aún son más sencillos. Los del ábside muy parecido a los de la nave. En el centro se conserva una ventana tapiada con arco de medio punto, de arista viva y con chambrana taqueada Se apoya sobre columnas acodilladas lisas y con el capitel derecho vegetal con hojas carnosas y el izquierdo con dos aves picando una flor que se encuentra en el centro. En el interior tres arcos fajones ligueramente apuntados dividen la nave y descansan sobre columnas con capiteles vegetales a excepción del primero del muro sur, donde observamos unas extrañas hojas y una gran cabeza monstruosa y grandes ojos almendrados.
El ábside se encuentra recorrido perimetralmente por una línea de imposta y un banco. Arco triunfal y un arco fajón que separa la parte recta de la curva. Los dos con columnas cilíndricas y capiteles vegetales de grandes hoja. En esta zona existen unas pinturas del Juicio Final datadas en el siglo XVII. En la parte sur se abre una puerta, que actualmente da a la sacristía, con arco de medio punto, que enmarca otro de medio punto que rodea el tímpano bilobulado, que a su vez cada arco está decorado con nueve arquillos ciegos cada uno. Este se apoya sobre mochetas muy desgastadas.
La portada principal mantiene la estética románica pero esta remodelada. La puerta de ingreso es de arco de medio punto, al mismo nivel del muro, tímpano liso, se apea en dos mochetas en nacela y encima aparece un arco apuntado con otro arco semicircular en su centro abierto para dar luz.
La datación de la iglesia según Yzquierdo, se construiría en dos etapas entre 1185-1190, se realizaría la cabecera y en la segunda, ya en el siglo XIII, se construiría la nave con su cubrición.
Y con esta visita, acabamos el programa de esta magnífica salida, como todas en general. Al autobús, parada en la Cañiza y de nuevo camino a Vigo y Villagarcia, esperando a la próxima, como siempre con impaciencia.

Felix Da Costa Pardo. AdR. 2014