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La Escuela de Mena Villadiego

Autor: Alfredo Orte. Septiembre de 2006

En los valles más septentrionales de la provincia de Burgos, y en algunos enclaves de los valles de Villadiego y la Trasmiera cántabra, se acumulan una serie de templos de bella factura románica con una escultura que comparte los mismos rasgos estilísticos en el uso de una cuidada iconografía.

Magdalena Ilardía identificó una serie de patrones comunes que le llevaron a establecer todos ellos dentro de la llamada Escuela de Mena-Villadiego, existiendo un foco principal en el valle de Mena, que luego irradiaría tanto hacia el norte como sobre todo hacia el suroeste de la provincia de Burgos; básicamente se trata de iglesias levantadas desde mediados del siglo XII hasta bien entrado el XIII, decoradas con figuras de canon corto, voluminosas cabezas, vestiduras rígidas, temática historiada y rasgos fisonómicos duros.

El conjunto iconográfico de estos templos presenta notas de un cierto arcaísmo y rudeza en la talla, si bien son obras en muchos casos tardorrománicas, pero que atraen irremediablemente las miradas por cuanto, o bien abordan temas bíblicos o hagiográficos desde originales puntos de vista, o bien presentan influencias externas a la corriente más ortodoxa del Románico. Esto motiva una diversidad de interpretaciones acerca de su origen y de su simbología, que todavía hoy no está resuelta.

Afortunadamente las recientes intervenciones en las iglesias de San Pantaleón de Losa y Vallejo de Mena, están poniendo de manifiesto nuevos datos que nos ayudan a interpretar mejor algunas de las misteriosas cuestiones que siguen pendientes.

Caminos de Peregrinación
Las principales manifestaciones de esta escuela podemos encontrarlas en los templos de Santa María de Siones, San Lorenzo de Vallejo de Mena, San Pantaleón de Losa, Butrera, y hacia el norte en Cantabria en los ejemplos de Escalante y Santa María de Bareyo. Otros ejemplos interesantes son los de Bárcena de Pienza, Tabliega, Colina de Losa, y más al suroeste, los ábsides de Fuenteurbel y La Piedra, cerca de Villadiego.

Resulta complicado situar con exactitud el orden cronológico en que fueron levantadas todas ellas, si bien por sus ubicaciones en el mapa, podemos sacar algunas conclusiones. La primera es que todas ellas se encuentran situadas cerca de rutas de peregrinación a Compostela, siendo el eje principal el camino que desde Castro Urdiales, seguía el trazado de la antigua calzada romana que unía la antigua Flavióbriga con Herrera de Pisuerga a través del valle de Mena.

Esta antigua vía fue aprovechada en los primeros tiempos del camino jacobeo, facilitando la repoblación y asentamiento de los primeros colonos, y posteriormente agilizando el transito comercial y cultural que daría lugar a la construcción de iglesias y monasterios.

Con el posterior desarrollo del camino francés en los siglos XI y XII el camino del valle de Mena aprovechaba la calzada romana que bajaba por el valle de Losa, y se unía precisamente al camino principal en las inmediaciones de Villadiego, lo que nos ayuda a explicar el itinerario de este grupo de constructores en torno a un eje principal, que procedente del Cantábrico llegaba hasta la Tierra de Campos. Esta disposición invita a pensar en una influencia exterior, posiblemente llegada a estas tierras por vía marítima, desde latitudes más septentrionales, especialmente al observar algunos de los temas tratados en la escultura de los templos.

En la actualidad, existen motivos para pensar que en los maestros de esta escuela podrían proceder de la región francesa de Poitou-Charente, al norte de Burdeos, ante la abundancia de conexiones tanto temáticas como formales en algunos de los templos de la Saintonge.

Rostros y Cabezas
Repasando algunos de los temas que comúnmente podemos observar en los diferentes conjuntos escultóricos, debemos comenzar hablando de los relieves referentes a la "pesca milagrosa", escenas dominadas por una barcaza de tablas en las que tres, o más personajes se disponen sobre su borda mirando al creyente, y en ocasiones sosteniendo un par de remos; este motivo podemos verlo con escasas diferencias en Siones, San Pantaleón de Losa, Bareyo, La Cerca, Boada de Villadiego o Vallejo, y se ha vinculado con la llegada de peregrinos a los puertos del Cantábrico, si bien existen otras variantes a esta interpretación en función del contexto que ocupan en cada caso.

Otra constante que se repiten son las bolas con caperuza o sin ellas, que decoran portadas o arquivoltas de ventanas, y que podemos ver en Bárcena de Pienza, o San Pantaleón, y que a buen seguro guardan un sentido simbólico numérico muy destacado; sin lugar a dudas son una representación del pecado y de las tentaciones, puesto que se las puede ver en ocasiones asociadas a relieves del Pecado original o de manifestaciones de máscaras, monstruos o animales fantásticos representativos del inframundo y los infiernos.

Aunque la figura humana recibe un tratamiento bastante rudimentario en su faceta anatómica, hay que señalar su gran expresividad, especialmente por la desproporción entre el tamaño de las cabezas o las caras y el resto del cuerpo. Esta especial relevancia por la cabeza humana se manifiesta en múltiples ejemplos como en Bárcena de Pienza, Bareyo, o Siones, decoran capiteles y canecillos; la cabeza es considerada la puerta del espíritu, y por ende del concepto trascendente del hombre, frente al cuerpo que representaría los lazos que le unen al mundo material. Por encima de otras interpretaciones particulares, nos hablan de un maestro preocupado por "hablar" a la parte más elevada y noble del hombre, y con un mensaje de profundo calado.

Sin embargo, la forma de presentar estos rostros o cabezas presenta diversas variantes; es habitual su disposición radial en ventanas y arquivoltas (Butrera), su aparición en forma de triada en capiteles vinculados al descubrimiento del sepulcro vacío por parte de las tres Marías (Bareyo), o simplemente su presencia aleatoria en relieves en los que el número y simetría de las mismas acaparan toda la carga semántica. Con la simple colaboración de unos escudos, estos rostros sirven para representar a caballeros de las órdenes militares de los siglos XII y XIII en varias de las iglesias de esta escuela, representados de forma muy similar, lo que da una idea de la alta consideración que el maestro les brindaba en función de su labor como patrocinadores de algunas de las construcciones (podemos verlos en Siones, Bareyo, Bárcena de Pienza...).

Una variante del motivo de las cabezas humanas, son los rostros que podemos contemplar en Siones, Bareyo o San Pantaleón que aparecen encerrados en pequeñas aberturas rebajadas en la piedra, simulando ser prisioneros y que podrían interpretarse como alusiones a las almas de los difuntos por las que es preciso velar, para que definitivamente puedan entrar en el Reino de Dios.

Curiosamente, la figura humana cobra pleno e íntegro protagonismo en algunas iglesias, como Bareyo o San Pantaleón, en forma de cariátides, o estatuas-columnas de grandes proporciones que contrastan con la escultura minimalista de otros conjuntos anexos, y que les dotan de un extraño contrapunto. Quizá el motivo más impactante para el visitante que alcanza a ver esta iconografía por primera vez, sean las máscaras o rostros de seres monstruosos o burlescos que decoran frecuentemente el exterior de las iglesias (si bien llegan a aparecer en el interior del ábside en ocasiones), y cuya expresividad provocaban un fuerte impacto en los fieles; posiblemente estarían vinculadas con alguna creencia precristiana fuertemente arraigada en los siglos XII y XIII.

En cuanto a los temas bíblicos predominantes, hay que destacar la abundancia de representaciones de pasajes del Génesis, y en concreto de Adán y Eva junto al árbol de la ciencia, objeto depositario del simbolismo del Pecado Original; también son habituales las representaciones de pasajes hagiográficos, milagros o episodios de la vida de los santos a los que está o estuvo en su día dedicada cada iglesia, siempre con una clara intención moralizante y aleccionadora, llegando a eclipsar en este sentido, una lectura más historiada de los mismos.

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