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En busca de un comitente para San Pedro ad Vincula de Echano - Valdorba, Navarra.

Autor: Andrés Ortega. Abril 2006

Poco a poco se han ido desvelando una pequeña parte de los misterios que guarda la iglesia de San Pedro ad Vincula de Echano, pero uno de los más importantes para mí es averiguar quién fue su comitente y, lógicamente, quién habitó en el palacio que tenía adosado el templo por el hastial.

La tarea está siendo ardua y difícil, mejor dicho, prácticamente imposible de fundamentar, ya que no aparece ningún documento de la época en que se haga referencia al lugar o a su entorno y la posibilidad de que se encuentre alguno es cada vez más escasa o más bien remota. Por consiguiente propongo una teoría deductiva, inédita, poco fiable, pero probable.

Si pensamos en los posibles comitentes de un palacio con iglesia, en la segunda mitad del s. XII, bajo el reinado de Sancho VI el Sabio y con la mentalidad de la época, pocas opciones tenemos. Debería ser un noble o un alto cargo jerárquico de la iglesia con posibilidades económicas para tal inversión (estamos hablando de una iglesia de 26 metros de larga, la mejor y más profusamente decorada de todo el valle, adosada a un palacio de aproximadamente la misma longitud, que además tenía otras dependencias en el entorno, incluso un molino), quien a tenor del consejo de su confesor o clérigo de confianza, o basándose en la "doctrina" existente, diseñara un planteamiento iconográfico para la decoración historiada de las arquivoltas y capiteles en base a temas del Antiguo o Nuevo Testamento, vidas de Santos, o bien vicios y virtudes con sus correspondientes castigos o premios. Pocas o nulas opciones más había en la época.

Es obvio que, en los criterios que regían en aquellas fechas, no habría sido concebible otra cosa que no estuviera amparada y argumentada en los dogmas de la fe Católica.

Pero en el caso que nos ocupa nos "salimos de la norma". La portada de la iglesia está decorada profusamente, pero cuando nos remitimos a los temas historiados de su cuarta arquivolta o a los tres capiteles con este tipo de iconografía, no hallamos ninguno de los motivos comentados. Por el contrario vemos en la arquivolta un "retrato colectivo" totalmente profano representando la celebración de las Kalendae Januariae (fiestas que aún en la actualidad se celebran en Cantabria con el nombre de la Vijanera, muy similares a los Joaldunak navarros). En los capiteles se narra un hecho acontecido al personaje que preside, en la clave, el retrato colectivo narrado en la arquivolta.

¿Cómo pudo haber un comitente que se saltara la "norma"? ¿Quién se atrevería a enfrentarse a un anatema por semejante injuria en una iglesia cristiana de la época?

Lógicamente, tenía que ser una persona con una gran formación académica, adelantado a los conocimientos "comunes" de su tiempo, que hubiera conocido otras culturas y religiones y que en ese lugar, perdido en el fondo de un valle sin paso de vías o calzadas importantes, a causa de algún enfrentamiento o despecho con el Orden imperante, habría dado rienda suelta a su imaginación sin importarle contravenir las "normas".

Si aceptamos las características de este personaje descrito, hemos encontrado uno que, en el tiempo y en el lugar, cumple todos los requisitos. Se trata de Roberto de Ketton.

En la documentación de la época en la que aparece se le nombra hasta con 15 apellidos diferentes, pero no cabe la menor duda de que siempre se refieren al mismo. Nace en 1110 en Ketton, se ordena religioso en la aldea de Rutland, a algunas millas de Peterborough, donde estudia la humanística. En 1134 va a Francia y estudia en la escuela de catedral de París. Posteriormente, acompañado de Hermanus Dálmata, compañero de estudios, viaja a Italia, al imperio Bizantino y a los estados cruzados de Palestina donde es cogido prisionero por los infieles y en donde aprende la lengua árabe. En 1138 está en España en la zona del Ebro comprendida entre Tarazona y Tudela acompañado de su inseparable amigo Hermanus Dálmata. Aquí es localizado por el abad de Cluny, Pedro el Venerable, que le pide traduzca el Corán al latín en el año1141.

Bajo el obispo de Pamplona, don Lope de Artajona (1142-1159), fue arcediano de Pamplona y de la Valdonsella. Capellán principal del rey pamplonés García Ramírez el Restaurador y clérigo del conde de Barcelona Ramón Berenguer IV. Viaja a Italia en 1152 y en 1153 vuelve desde Roma de nuevo a España al frente de la legación del cardenal Jacinto en calidad de secretario y asesor. El legado manda delante de sí según escribe Jacinto al "magister R(obertum), karissimun clericum et notarium nostrum" y le ensalza en su epístola "quem sua prudentia, honestate ac litteratura earum plurimum acceptum habemus".

- En 1143 termina la traducción de la primera versión latina del "Corán" en colaboración con Hermanus Dálmata.
- Escribe un resumen de la vida de Mahoma, "Crónica mendosa et ridícula saracenorum" o "Fabulae saracenorum".
- En 1145 traduce un tratado de "Álgebra" de Al-Jwarizmi.
- En fecha desconocida traduce del árabe varias obras de "Astronomía" entre ellas "Judicia astrologica" de Al-Kindi (unos dicen que en 1145 y otros en 1183)

Y la lista sigue, pero la dejamos aquí.

Este bagaje personal y cultural habría configurado la personalidad de nuestro personaje, aunque nos faltaría lo más importante, el motivo para interpretar su decisión de saltarse la "norma" y mandar esculpir la portada que hemos comentado.

En la Historia de los obispos de Pamplona, I, siglos IV-XIII (José Goñi Gaztambide, Pamplona 1979), narra una rebelión de los arcedianos contra el obispo don Lope, siendo el cabecilla Roberto de Ketton. El motivo era el pleito que litigaban los obispos de Pamplona y Zaragoza en torno a las iglesias de la Valdonsella de las que el arcediano era Roberto y las acusaciones de diferente índole que le imputaban al obispo don Lope.

Entre el 29 de Julio y el 2 de Agosto de 1156, se celebra un Juicio promovido por Roberto de Ketton contra el obispo don Lope al que acusa ante los papas Eugenio III y Adriano IV como reo de homicidio y otros delitos no especificados. Al parecer no se pudo probar nada contra don Lope y perdió el juicio. Posteriormente Roberto toma partido por Sancho el Sabio quien se enfrentó con el obispo don Lope. Esto hace que pierda la dignidad de arcediano y a cambio obtiene una canonjía en Tudela de su "amigo" Sancho VI el Sabio (1150-1194).

Podemos suponer que la iglesia de Echano esté inacabada (no se levantó la cúpula que tenía proyectada según vemos en los arranques de los arcos trasversales truncados) por coincidir su construcción con el incremento de gastos económicos que tuvo en el proceso contra don Lope y su posterior abandono de los arcedianatos.

Por lo tanto, tenemos el personaje culto, intelectual, adelantado a su tiempo. Recordemos que ha traducido el Corán, el Álgebra y diversos tratados de Astronomía y ha escrito un libro criticando a Mahoma y sus seguidores. Es un hombre que viajó mucho, que habría visto posiblemente, entre otros, el Jano de la portada del Duomo de Modena y se habría interesado por su presencia en la portada de una iglesia. Es muy posible también que en el Val de Orba, en el que existieron "fundus romanos", se siguieran celebrando los festejos a Jano mezclados con los autóctonos de la zona.



Detalle de la portada de la Catedral del Duomo en Módena

En cuanto al programa iconográfico de la iglesia de Echano, sabemos que el 2 de Noviembre de 1155, Roberto, siendo arcediano de la Valdonsella, acompañó al obispo de Pamplona en la consagración y dotación de Santa María de Uncastillo (Martín Duque, Cartulario, núm. 26.), lo que le permite conocer el trabajo del taller de escultores del Béarn, al menos en lo que se refiere a situar personajes detrás del baquetón de una arquivolta de la portada como si ésta fuera una mesa, aunque en este caso se mezclan oficios, vicios y diferentes animales, sin más conexión entre ellos que la narrativa o simbólica. También suponemos que tuvo que conocer los "retratos colectivos" en sus viajes a Italia, a la vista de los primeros retratos de Cristo rodeado de los apóstoles que han llegado hasta nosotros, lo cual no es nada sorprendente si se considera la popularidad del retrato en grupo en el arte de la Antigüedad clásica desde el periodo helenístico. Y por último, que mandó trabajar en Echano al taller que estaba en Leyre (clara similitud entre dovelas de ambas portadas) ya que, como introductor del cardenal Jacinto, estuvo en Leyre. Jacinto interviene en las diferencias entre los monjes de Leyre y el obispo Lope, en la primera legación de 1155.

Hemos visto que ha tenido un acto de rebeldía, algo insólito en su tiempo, denunciando a su superior, el todo poderoso obispo don Lope con más poder y posesiones que el mismo Rey de Pamplona.

Todo ello le imprime el carácter necesario para, en su época, fuera el único que podía mandar esculpir una portada totalmente profana, única en Europa, ya que, por los cargos que ostentaba, tenía medios económicos suficientes y conocía diferentes formas de iconografía y su representación como para diseñar el programa historiado de la portada que contemplamos hoy en Echano.

Es una teoría, por supuesto, pero ¿hay alguna mejor y más razonada?

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