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APUNTES SOBRE LA IGLESIA DE SAN PEDRO AD VINCULA EN ECHANO – OLÓRIZ - NAVARRA
 

Autor: Andrés Ortega Alonso. Mayo, 2008

A propósito del artículo «Navarra y Aragón en las décadas centrales del s. XII (1120-1180) de Marisa Melero Moreno, publicado en el catálogo de la exposición “El románico (Cataluña, Toulouse y Pisa . 1120-1180) y el Mediterráneo”. MNAC 2008»

Varias de las afirmaciones que se efectúan en el citado artículo me obligan a escribir sobre las conclusiones, diferentes a las que en él se exponen, a las que he llegado tras varios años de observación y estudio. Todas ellas se centran en la escultura de la portada y de los canecillos en la iglesia de San Pedro ad Vincula en Echano – Olóriz – Navarra, en la simbología de los personajes allí esculpidos, en los talleres que trabajaron y en la datación.

Se dice en la pág. 100 del citado artículo refiriéndose a la portada Speciosa de Leyre: “Por último, en esta portada se aprecian también similitudes entre sus arquivoltas y las arquivoltas de conjuntos como Santa María de Uncastillo, en Aragón, o la puerta norte de San Pedro de Echano de Olóriz, en Navarra. En este sentido, recordemos que los dos conjuntos citados no pueden ser fechados mucho antes de mediados del siglo XII, en el caso de Uncastillo, y podría contemplarse una fecha claramente posterior en el caso de Echano (14)”. Está apoyada esta teoría en la llamada (14), donde se hace referencia a textos de J.M. Azcárate, “Sincretismo de la escultura románica navarra”, de A. Gómez, “Cojos y miserables en la portada románica de Echano (Navarra)”, del mismo A. Gómez, “La escultura románica en Navarra, Álava y su entorno” y de J. Martínez de Aguirre, “El arte románico en Navarra”. Aunque, aclara la autora en la llamada antedicha, que no está de acuerdo con éste último en la cronología que adjudica a San Pedro, hacia 1130-1140, ya que, según su opinión, es muy temprana. Argumenta para basar esta opinión: “Respecto a ello, si tenemos en cuenta que la escultura de la puerta norte de la iglesia de Olóriz posee una composición de las arquivoltas que antes debió realizarse en conjuntos de mayor calidad y novedad, difícilmente podremos fechar esta iglesia, al menos la escultura de sus arquivoltas, antes de mediados del s. XII. No olvidemos que la teoría tradicional suponía que esta fórmula podía proceder de la puerta de Santa Maria de Uncastillo”.

La afirmación de que los escultores de la portada de Echano “copiaron de conjuntos de mayor calidad y novedad” y que “la teoría tradicional” diga que esta fórmula pueda proceder de la portada de Santa María de Uncastillo es, cuando menos, de difícil demostración.

Hemos de suponer que todos los artistas, también los escultores, tuvieron un maestro del que aprendieron y al que, sin duda, copiaron. Y que estos discípulos, en muchos casos, devinieron maestros. ¿Cuándo la calidad de sus obras supera a las de quien les enseñó? Y, ¿cuándo su obra es puramente “ex novo”, distinta a la de su mentor? Podríamos intentar dar respuesta a estas cuestiones viendo la obra de los Maestros más relevantes del Románico: Mateo en el Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago, o Leodegarius o el el maestro de San Juan de la Peña o Cabestany o el de Grado de Pico o Wiligelmus o Rotbertus o Juan de Piasca o Gislebertus, etc. etc. Sin duda, quien desarrolló en ellos el conocimiento de la escultura, la técnica para realizarla y la capacidad de expresar que ella tiene, les inculcó una idea, les proporcionó apuntes o libros de modelos. Una vez independizados del maestro, maestros ya, a su vez, expresaron esa idea, hicieron piedra esos apuntes, en una palabra, copiaron. Con toda seguridad, en muchos casos superaron en calidad a su maestro antes de comenzar a “inventar”.

La “teoría tradicional”, por otra parte, no es dogma de fe. Sin duda, hay que tener en cuenta las afirmaciones de especialistas repetidas a lo largo del tiempo, verlas con respeto pero, a la vez, con mirada crítica. Son muchas las ocasiones en que una teoría mantenida a lo largo de los años deja de tener validez bien por una demostración empírica, bien por el nacimiento de otra que es comúnmente aceptada. No puedo olvidar las palabras del Ilustrísimo Académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, hoy desgraciadamente desaparecido, D. José María Omeñaca, quien, después de leer el ensayo que hice sobre San Pedro de Echano, me llamó por teléfono para decirme que era la única persona que había estudiado esa portada, que lo que se había hecho, hasta ahora, era copiar del trabajo del anterior, reconociendo él mismo, humildemente, que su Tesina sobre el románico, inédita, se basaba en ese principio. Me temo que el “trabajo del anterior” forma parte de la “teoría tradicional”.

Quede constancia de la cita de J. Martínez de Aguirre, “El Arte románico en Navarra”, pag. 102, quien argumenta que la portada de Leyre se hizo entre 1120 y 1135 relacionando su escultura con el taller del Maestro Esteban. Santa María de Uncastillo, sin embargo, según la autora del artículo en la cita expresada “ut supra”, no puede fecharse “mucho antes de mediados del s. XII”.

Quede constancia igualmente de la cita de J. M. Azcárate, “Sincretismo de la escultura románica Navarra”. En la pág. 2 de esta obra se dice: “Aún en los artistas mediocres se intenta eludir en lo posible la repetición de un tema y si se ve obligado por la conveniencia de volver a representar una escena determinada, busca en todo momento la ocasión de resaltar su personalidad, introduciendo alguna novedad que le distinga. Surge así una variación iconográfica aún manteniendo la misma estilística, pues el artista crea su obra teniendo presente que en otro lugar se ha hecho de una determinada manera”. Y en la Pág. 5 dice lo siguiente: “Dado el carácter docente que tiene la escultura religiosa monumental, de este hecho mismo se deriva la carencia de libertad del artista. Su libertad está en la interpretación del tema que se le da, no en su elección”.


(Imagen portada Speciosa del Monasterio de San Salvador de Leyre)



(Imagen portada meridional de Santa María de Uncastillo)

A la vista de estas dos portadas, la de Leyre y la de Santa María de Uncastillo, si tenemos en cuenta la argumentación de la autora en la referida cita: “antes debió realizarse en conjuntos de mayor calidad y novedad”, no puede, por menos, que surgir la pregunta: ¿quién es el artista mediocre? ¿El del taller original que trabajó en Leyre (posiblemente el del maestro Esteban) o el de Santa María de Uncastillo?

Hace años, afirmé que en Santa María de Uncastillo tuvo que trabajar un taller mucho más naturalista y lógicamente tardío, que hacía las manos proporcionadas, que daba movimiento a los cuerpos y a sus ropajes adaptándolos a estos, y que hasta dotaba de expresión gestual a los rostros de los personajes, al contrario del hieratismo, sencillez y aplastamiento de las esculturas de Leyre. Lógicamente distan muchos años entre la portada de Leyre y la de Santa María de Uncastillo. Es posible, pero no lo comparto, que para Santa María se utilizara, tomándola de Leyre, la idea de la “arquivolta oprimiendo a las figuras” que dice J. M. Azcárate en su obra citada. Lo obvio, sin embargo es que no se tomó de Leyre sino de San Pedro de Echano donde los personajes están completos con cabezas y manos por encima, los cuerpos detrás y las piernas debajo del baquetón que hace de mesa; esta idea se toma de Leyre y Santa María la toma de Echano, al contrario de lo argumentado en el artículo.


(Imagen portada norte de San Pedro ad vincula de Echano)

Sigo interpretando que, en San Pedro de Echano, vemos cómo el taller que había estado en Leyre talla esta portada sirviéndose del modelo de las figuras tras el baquetón (“intenta eludir en lo posible la repetición de un tema”), dotándolas de piernas (“busca en todo momento la ocasión de resaltar su personalidad introduciendo alguna novedad que le distinga”), configurando un retrato colectivo de hombres completos en el que un personaje preside y los demás en su entorno celebran una fiesta, con instrumentos musicales populares, manos tocando tejoletas o levantadas y manos golpeando la mesa (“su libertad está en la interpretación del tema que se le da, no en su elección”).

Aprovecho la cita del trabajo de A. Gómez para decir que no comparto la teoría que éste argumenta sobre “los pobres y miserables” en la portada de San Pedro de Echano, ya que ninguno de los personajes representados tiene esas características, según expongo en: A. Ortega, Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra, Nº 79 Enero-Diciembre 2004, Págs. 85-115 “La fiesta de Jano en la portada románica de la iglesia de San Pedro ad Vincula en Echano, Olóriz (Navarra)”.

Precisamente hasta la fecha, el único estudio monográfico que se había efectuado sobre la simbología de las imágenes de la portada es el citado de A. Gómez, aunque posteriormente me ha tocado leer y oír muchas versiones sobre la simbología recogida en esa arquivolta. Ninguna de ellas puede sustentarse en sí misma. Mi trabajo citado lo consigue; quizás rompa los esquemas de muchas personas. A mayor abundamiento, ¿se ha molestado alguien en buscar al posible comitente? ¿Alguien ha publicado que la iglesia no era de un poblado, ni de un monasterio, ni siquiera de una encomienda, sino de un palacio? Si se hubiera investigado esto, se habría llegado a la conclusión de que, a mediados del s. XII, había en Navarra un posible comitente de esa iglesia, que reunía los requisitos “necesarios”: mucha cultura y conocimientos, medios económicos para hacer el palacio y la iglesia adosada, gran prestigio social, político y religioso, y lo que es más importante, pudo tener un motivo personal para mandar esculpir el programa iconográfico de esa portada en la que no aparecen motivos religiosos cristianos. Pero eso es una teoría y es otro tema.

Apoyándose en el artículo de J.M. Azcárate, en su Pág. 12, refiriéndose a Leyre, la autora dice: “La portada de Leyre, muy recompuesta y ya de pleno siglo XII, responde a una interpretación que deriva de la portada de Platerías, como obra de un maestro que conoce el sistema de organización compostelano, pero a quien no se puede considerar formado en la técnica de los talleres de la catedral de Santiago”. Y más adelante: “Esta carencia de sentido orgánico se hace todavía más evidente en la ausencia de ordenación iconográfica de los motivos decorativos y figurativos de las arquivoltas, en las que hallamos un precedente del sistema de grueso baquetón que oprime las figuras como se ha de ver en Aragón, en Uncastillo, y en Navarra, en la ermita de Echano, en Olóriz, en este mismo sector de Navarra”. Si bien es cierta la afirmación refiriéndose a Santa María de Uncastillo donde evidentemente se aprecia una “ausencia de ordenación iconográfica”, no puede ser más incierta referida a la portada de San Pedro ad Vincula de Echano, en Olóriz, donde la ordenación iconográfica es manifiesta.

Por otra parte, San Pedro tiene una simbología muy alejada a la de Santa María: en la llamada (21) del repetido artículo, se hace referencia, entre otras, a la obra de D. Simon “Historietas de la vida cotidiana” que es lo que se representa en las arquivoltas de ésta, con un marcado contenido profano, en donde (“intenta eludir en lo posible la repetición de un tema –el que ha visto en Echano que no se ajusta a la norma- y busca en todo momento la ocasión de resaltar su personalidad, introduciendo alguna novedad que le distinga”) vemos un mundo diferente al de los capiteles que las sustentan. Si aceptamos como cierta la afirmación de la cita que motiva este artículo: “antes debió realizarse en conjuntos de mayor calidad y novedad”, la portada de Santa María de Uncastillo sería anterior no sólo a la de San Pedro de Echano sino también a la porta Speciosa de Leyre, cuya calidad escultórica es inferior.

De todas formas, no me dejaría llevar por el sincretismo de J. M. Azcárate porque tan pronto está relacionando San Pedro de Echano con la portada occidental de Leyre, Pág. 12, como en la página siguiente dice textualmente “De 1156 son las esculturas de San Martín de Unx que reflejan la directa influencia del maestro de Santa María de Uncastillo, en la talla de capiteles; influencia que es más evidente en la ermita de Echano, en Olóriz, especialmente en la arquivolta con un grueso baquetón que oprime a las figuras”. En qué quedamos, en que está influenciada por el Taller de Leyre, relacionado con el Maestro Esteban, o con el de Uncastillo.

Un ejemplo comparativo:


Leyre

Echano

Uncastillo

En la Pág. 102 del Catálogo, correspondiente al artículo de Doña Marisa Melero, ésta afirma: “No obstante no olvidemos que la forma compositiva de las arquivoltas, en la que un gran cilindro se relaciona con una serie de personajes, ya existía, si bien de forma algo diferente, en los conjuntos franceses citados de Sainte-Marie d’Oloron”. Las afirmaciones vertidas, hasta el momento, en el artículo se refieren a que el origen de la “idea” es Leyre donde trabajó el taller del Maestro Esteban que venía de Galicia. Por otra parte, si el taller era autóctono, de poco le servía esas referencias que no conocería, y si, por el contrario, venía del Béarn la referencia original no sería Leyre sino Sainte-Marie d’Oloron.

Desde hace tiempo me hago esta pregunta: ¿por qué nadie ha establecido la relación, más obvia, por su similitud, con el “Pórtico de la Gloria” del Monasterio de San Julián de Moraime (Muxía)? El maestro Esteban llegó a Navarra desde Galicia donde pudo tener conocimiento de esta forma de “interpretar”.


(Imagen del “Pórtico de la Gloria” San Julián de Moraime - Muxía)



Moraime

Esta es la única portada (no conozco ninguna otra) en la que se representa una “idea” del “retrato colectivo” en la que los personajes están sentados detrás del baquetón que hace de mesa, al igual que en San Pedro de Echano.

Sabemos que la consagración de Santa María de Uncastillo se hace el 2 de Noviembre de 1155, por el Obispo de Pamplona, D. Lope de Artajona (Martín Duque, Cartulario, núm. 26.); también es de general conocimiento que, en muchos casos, la consagración se realizada cuando no estaba construido del templo más que el coro, es decir, los ábsides y, como mucho, el transepto. Posteriormente se terminaba el resto del edificio. Es muy posible que la portada meridional sea posterior a esa fecha. Más si tenemos en cuenta que muchas portadas se añadían al edificio totalmente terminado.

Por otra parte debemos tener en cuenta un hecho muy significativo. La población de Uncastillo en la fecha que se inició la construcción o reconstrucción de Santa María tenía como Tenentes al vizconde Gastón IV de Bearn y a su esposa Talesa, hija de Sancho Ramírez. Por pura lógica ellos serían los comitentes de la más importante iglesia de su “Tenencia”, además del reconocido gran compromiso que tenían con las construcciones religiosas (fundaron el Monasterio de Santa Cristina de Somport y su hospital, la iglesia y el hospital de Saint-Blaise de Lacommande y el monasterio de Sauvelade, haciendo importantes donaciones a Saint-Foy de Morlaas y construyéndose durante su gobierno las catedrales de Sainte-Marie d’Oloron y Catedral de Notre Dame de Lescar).

Por pura lógica también es obvia la influencia de los talleres bearneses que trabajaban en Sainte-Marie d’Oloron o Sainte-Foy de Morlaas, a su vez influenciados por los que habían trabajado en el pórtico de Moissac. Está más que demostrada en los capiteles y canecillos (primer taller) y temática profana de las arquivoltas (segundo taller) de Santa María. Pero nadie se ha parado a pensar que Talesa, viuda desde 1130, tuvo que huir hacia 1134 a su vizcondado del Bearn por haberse alineado con los sublevados y con el Rey de Navarra García Ramírez a causa de los conflictos con el nuevo monarca Ramiro II. No obstante hacia 1137 al delegar Ramiro II el poder real en de Ramón Berenguer IV, Doña Talesa vuelve a Uncastillo recuperando sus heredades, falleciendo en 1150. ¿No pudo producirse un paro en los trabajos de construcción durante estas fechas a causa de estos conflictos que obligaran a D. Lope a consagrar la iglesia inacabada en 1155? Dado que la decoración escultórica solía ser los últimos elementos a colocar, la portada puede muy bien retrasarse a 1165 como propone J. Lacoste en “La decoratión sculptée del’eglise romane de Santa María de Uncastillo (Aragón)” Annales du Midi, Tome 83 nº 102. Toulouse Avril-Juin 1971.

Hay otra referencia. El sepulcro de Doña Blanca de Navarra, casada con Sancho el Deseado, rey de Nájera, fallecida en 1156 pudo ser esculpido por Leodegarius entre la fecha de su óbito y la de su marido Sancho III en 1158, también se cree que Leodegarius y su taller trabajó en Santa María la Real de Sangüesa entre 1160 y 1170 y sabemos que la iglesia de San Martín de Uncastillo, donde también trabajó en las estatuas columnas de los vanos del ábside, fue consagrada en el año 1179. ¿Quién puede negar rotundamente que este maestro o taller, antes de efectuar estos encargos, no hubiera pasado por San Pedro de Echano donde talló los canecillos?

Esto nos diría que el “desconocido comitente”, que era propietario del palacio adosado por el hastial al edificio de la iglesia, que lo componía: torre, casa, casal y molino, además de otras propiedades, como he dicho antes, tenía importantes medios económicos y seguramente, gran relevancia social, aspecto que no se ha tenido en cuenta. Este desconocido comitente, pudo encargar que trabajara en “su iglesia”, la iglesia de su palacio, al más econocido taller que había en Navarra por aquellas fechas, el del maestro Esteban. Y por otra parte, en sus muchos viajes, traer al del maestro Leodegarius.

 (Arriba, canecillos de Echano. Abajo, detalle de enjutas y dovelas de Sangüesa)

¿Se puede deducir a la vista de estas imágenes que en Sangüesa se trabajó después de hacerlo en Echano o es a la inversa?

Todo lo expuesto me lleva a las siguientes conclusiones:

- La portada de Echano es, sin duda, posterior a la Speciosa de Leyre y anterior a la de Santa María de Uncastillo.

- A la portada de Echano viene a trabajar el taller que estaba en Leyre que trae la idea de los personajes sentados detrás de la arquivolta cuyo baquetón hace de mesa y hasta pudo ser que la de “retrato colectivo” la trajera de Moraime el mismo taller.

- El taller que trabaja en la portada de San Pedro de Echano (ver fotos comparativas) no es el mismo que trabaja en la portada de Santa María de Uncastillo.

- En Santa María de Uncastillo, el segundo taller toma de Echano la idea de colocar figuras por detrás de la arquivolta, seguramente no conoce al de Leyre, pero a su consagración acompaña al obispo D. Lope el arcediano de la Valdonsella y magíster de la catedral de Pamplona Robert de Ketton, quien pudo ser el comitente de San Pedro de Echano. La “ausencia de ordenación iconográfica” y motivos profanos entorno a las arquivoltas pudieron traerlas del Bearn.

- La portada de Santa María de Uncastillo no estuvo esculpida antes de su consagración en 1155; su construcción fue, con seguridad, posterior.

- No tenemos datos de la fecha de la consagración de San Pedro de Echano, por lo que su datación resulta más dificultosa. El ábside, los dos primeros tramos y las cubiertas con sus canecillos posiblemente se hicieron antes de 1156, año en que Leodegarius está trabajando en el sepulcro de Doña Blanca en Nájera; la portada, los canecillos del tejaroz de la misma y los capiteles interiores del tercer tramo se hicieron en fecha inmediatamente posterior, propongo después de 1156, cuando el “posible comitente”, tiene motivos para mandar esculpir en la portada un concepto que “invierte el orden establecido”.

Para saber más: www.romanicoennavarra.info Echano
 

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