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Virgala Mayor: El secreto al descubierto por Mikel Unanue
Jueves, 12 de noviembre de 2009

En los últimos años, la mayoría de las noticias que nos llegan a los aficionados al arte son negativas, pues en este sentido afectan al estado de muchos monumentos, con sus problemas de conservación, abandonos, ruinas... Afortunadamente, en la actualidad, desde diversos organismos y administraciones, la toma de conciencia del valor que encierra nuestro Patrimonio es mayor y se están haciendo grandes esfuerzos en la recuperación, conservación y divulgación del mismo.

Igualmente, en torno a dicho patrimonio, ha comenzado a moverse un tipo de turismo, cada vez más numeroso, que huye de los masificados lugares estivales y busca la tranquilidad del campo y el encuentro con los vestigios del pasado. Se han abierto muchos establecimientos turísticos tipo albergues, hoteles rurales, agroturismos, y es loable la iniciativa de la Junta de Castilla y León con su programa “Abrimos en Verano. Restauramos en invierno”, que a base de mucho esfuerzo y personal, ha conseguido mantener abiertas para su visita durante la época estival, muchas iglesias, templos y ermitas difíciles de ver interiormente, pues habitualmente se encontraban cerradas.

En esta ocasión debemos de hablar de un resultado feliz ya que se ha recuperado una auténtica joya, como es la pila bautismal de Vírgala Mayor (Birgara Goien) que ha permanecido enterrada durante 172 años, pero que ahora luce en todo su esplendor, gracias a la excelente labor realizada por el Servicio de Restauración de la Diputación Foral de Álava.

La Montaña Alavesa es una de las siete comarcas en que se divide la provincia y se encuentra en el sureste de la misma. Cuenta con numerosos núcleos rurales que han ido despoblándose a lo largo del S.XX. ya que de los 8.000 habitantes que tenía en 1.900, en la actualidad cuenta con poco más de 3.000, la mayoría de ellos dedicados a la agricultura.

En esta zona, podemos encontrar bastante buenos ejemplos románicos en recónditas ermitas como San Juan de Marquínez, auténtica joya del románico vasco y las no menos importantes de Andra Mari de Ullibarri-Arana, Virgen del Campo de Maeztu y Elizmendi de Kontrasta. Todas ellas del siglo XIII

Virgala Mayor es un pequeño núcleo que pertenece al municipio de Arraia Maeztu y en su mismo casco urbano podemos admirar un “Humilladero” del siglo XVI, plateresco, aunque con algunos detalles góticos. La iglesia parroquial se encuentra en la ladera del monte que protege al núcleo urbano de los fríos vientos del norte.

La primera noticia que se tiene de su recuperada pila bautismal está recogida en la ingente obra de Micaela Portilla en el tomo V del Catálogo Monumental de la Diócesis de Vitoria. En él se señala que en el libro de cuentas de la parroquia de Vírgala Mayor existe un asiento contable de 1828, por el que se le encarga al cantero D. Vicente Nanclares la realización, entre otras obras, de una pila nueva en sustitución de la vieja ya deteriorada, y el enlosado que iba a servir para cubrirla, ya que al ser un objeto sagrado no se podía destruir y era costumbre enterrarlo dentro de la iglesia, al igual que otros objetos e imágenes que se habían deteriorado por el paso del tiempo, o habían perdido su función litúrgica por los cambios de costumbres y usos.

En las obras de restauración que se iniciaron en la iglesia de Vírgala Mayor en el verano del año 2000, se decidió levantar el enlosado del baptisterio y comprobar si era cierta la referencia al enterramiento de la vieja pila. Ésta salió a la luz tras 172 años, se encontraba en una sola pieza, boca abajo, protegiendo el pie de la misma que se hallaba en peor estado de conservación, ya que se encontraron cerca de 40 fragmentos de distintos tamaños.

La pila es un magnífico ejemplar románico y por el estudio de las imágenes y tipología de la misma, se puede datar en la primera mitad del siglo XIII (entre el año 1200 y 1250). Tiene forma de copa y sus dimensiones son de 119 cms. de diámetro por 59 cms. de altura, con un peso de 677 Kgs. El pie o fuste tiene unas dimensiones en la base de 57x 57 cms. y una altura de 46 cms. El peso aproximado de éste es de unos 80 Kgs. aunque debido a su estado de deterioro, hubo que recomponer algunas partes del mismo y se utilizaron otros materiales de diferente densidad a los de la piedra original.

Las diferentes fases de recuperación duraron cerca de un año, en que la pila fue trasladada al Departamento de Restauración de la Diputación Foral de Álava. Se realizó en distintas etapas, ya que las zonas de relieve tenían gran cantidad de estratos acumulados durante su enterramiento, por lo que fueron necesarias tareas de lavado y limpieza con gran cuidado para no dañar la superficie. Posteriormente fue necesario consolidar fragmentos que estaban sueltos y proceder al relleno de algunas partes perdidas.

El material con que esta hecha la pila es de piedra caliza, procedente de la cantera de Arrigorrista situada en la Sierra de Entzia que dista una docena de kilómetros. Es una piedra caliza blanca, fácil de tallar y muy usada en distintas construcciones de la zona, ya que se trata de una cantera milenaria muy apreciada, presente en múltiples edificios y hay quien la cita como parte integrante del Dolmen conocido como “Sorginetxe”(Casa de Brujas) levantado unos 2.500 años A. de C. y sito en Arrizala-Salvatierra.

La talla de la copa, al igual que otras de la zona y de la época, tiene elementos geométricos con cierta similitud a otros de los alrededores; Onraita, San Román de San Millán… y también figuras humanas, cosa más infrecuente en las pilas alavesas, a excepción del bello ejemplar de Hueto de Arriba, algo posterior en su realización. Lo primero que llama la atención son dos cenefas con motivos geométricos que recorren el entorno de la copa por la parte superior e inferior, esta última más difícil de observar a simple vista.

La cenefa superior es de las llamadas de entrelazo formada por dos bandas perladas y en los círculos que forman, contienen flores de seis pétalos o hexapétalas. En las enjutas que quedan en los ángulos que forman el entrelazo, contienen hojas perladas.

La cenefa inferior, esta formada por círculos igualmente perlados y encadenados en cuyo centro aparecen motivos vegetales de acantos, con una banda horizontal en la parte central que recuerda a las gavillas de cereales.

En el cuerpo de la copa, comprendido entre ambas cenefas, se alternan los espacios lisos con cuatro grupos dobles de tallas, que las vamos a describir tomando como referencia los puntos cardinales, que muy posiblemente no coincidan con el emplazamiento original, pues no hay ninguna referencia del mismo.

Los cuatro grupos de imágenes son dobles y empezando por el que actualmente ocupa la parte correspondiente al norte, podemos ver lo siguiente: en la parte izquierda un león en posición rampante, que mira hacia el exterior, con las garras de las patas delanteras y la melena muy pronunciadas. Tiene la cola levantada y en la punta de la misma hay tres penachos de pelo. Esta misma imagen del león se repite doblemente en la parte de la derecha, a ambos lados de un castillo cuya torre central es más elevada que las de los lados y consta de tres almenas, mientras que las laterales tienen dos. En la torre central hay tres curiosas incisiones triangulares a modo de ventanas, mientas que las de los costados tienen un solo vano. En la parte inferior del escudo y en un primer plano, nuevamente se repite el mismo esquema del castillo con la torre central elevada y las laterales algo más bajas. Éstas tienen una ventana cada una, mientras que en la torre central se ve un gran portalón bajo un arco rebajado. Muy posiblemente sea una alusión al primitivo escudo del Reino de Castilla, aunque hay quien opina que puede ser una representación del Jerusalén Celestial, tema muy bien recogido en la famosa pila bautismal de Redecilla del Camino.

En la parte de la pila orientada hacia el este, en la derecha no hay ninguna figura tallada, aunque sí se puede apreciar el marco dispuesto para ello, con un arco rebajado que se apoya en dos sencillas columnas; la exterior con unos baquetones en su capitel, mientras que la central tiene decoración vegetal muy esquemática. En la parte izquierda, podemos ver una imagen de un monje, ataviado con cogulla, con un cíngulo en la cintura que era el hábito utilizado en los monasterios. Este monje porta en sus manos un libro que apoya en un atril cuya parte inferior es cuadrada y el resto torneada.

La zona de la pila que actualmente esta orientada hacia el sur, es de las más detalladas en su ejecución y muestra dos grupos de figuras enmarcadas entre columnas, bajo un arco rebajado. La de la izquierda es una representación de la Eucaristía, en la que un monje se muestra tras un altar sobre el que hay un cáliz, un libro y lo que pudiera ser un trozo de pan más irregular, porta vestiduras sagradas de oficiante con sus manípulos. A los lados del altar, dos acólitos de menor tamaño, arrodillados. En la parte derecha, se puede observar un personaje importante en la jerarquía eclesiástica ya que esta sentado en asiento con reposabrazos y porta báculo en su mano izquierda, mientras que la derecha la tiene en posición de impartir bendiciones con los dedos meñique y pulgar plegados sobre la palma y el resto en posición elevada. En las cuatro enjutas que quedan entre los arcos se pueden apreciar cuatro aves picoteando.

Por último, nos quedaría el grupo que actualmente ocupa la posición Oeste y que, al igual que los anteriores, está enmarcado por columnas y el arranque de unos arcos. Las columnas tienen motivos vegetales muy esquematizados en sus capiteles y existen dos grupos de figuras. El de la izquierda, representa a tres monjes en diferentes posturas orantes, con sus largos hábitos, la cabeza tonsurada y uno de ellos luce barba.

En la parte derecha del grupo, hay un personaje curioso del que podemos deducir por su vestimenta y cabello, que es el único seglar representado en la pila. Viste un jubón hasta las rodillas y aunque bastante deteriorado, podemos apreciar que su mano izquierda se apoya en un zurrón que cuelga de su cinto, del que también cuelga una daga o puñal. En la mano derecha lleva una bandeja y en ella una jarra. Posiblemente este personaje sea algún campesino, relacionado con las tareas de la vendimia que se realiza en las tierras próximas de la Rioja Alavesa. Hay que tener en cuenta que los maestros de obras y demás constructores de la época que estaban a su servicio; canteros, carpinteros, albañiles, tejeros… vivían de forma itinerante en función de los encargos recibidos y por ello determinadas figuras, sirven de modelo y se repiten con mínimas variaciones en distintas áreas geográficas, pudiendo seguir la huella de estos talleres por las obras que fueron dejando a su paso.

Como hemos señalado anteriormente, en las excavaciones no se encontró la basa de la pila, pero sí el pie o fuste, aunque muy fragmentado. Su reconstrucción fue de lo más compleja ya que no se tenía ningún modelo a seguir.

Con paciencia infinita por parte de las restauradoras Marina López y Cristina Aransay, fueron probando distintos modelos, hasta que empezó a tomar cuerpo el pie de la pila y lo primero que se pudo construir fue la sección del mismo, cuyo centro tiene forma cuadrada y sobre ella una cruz griega, cuyos brazos sobresalen de los lados del cuadrado. Fue necesaria la inserción de varillas de acero de diferentes diámetros para unir los distintos fragmentos de piedra.

Esta curiosa forma hace que en la parte central, correspondiente al cuadrado, haya una columna principal de grosor muy superior a las cuatro columnas adyacentes que apoyarían en los brazos de la mencionada cruz griega.

Estas cuatro columnas exteriores con capiteles muy ligeramente decorados, junto con la columna gruesa central sirven de apoyo a la pila bautismal que encaja perfectamente en ella. También, es preciso señalar, que entre los capiteles de las columnas hay cuatro cabezas, tres de monstruos y una humana barbada que corresponde a la actual orientación este.

Para quienes quieran profundizar en el tema, cabe señalar que las pilas bautismales en general, no han tenido el eco proporcional a su importancia en muchos estudios que se han hecho sobre el Románico y el arte en general, a pesar de ser el elemento primero en la toma de contacto con la religión. En los últimos años, han visto la luz algunas obras dedicadas a ellas como son las de Garbiñe Bilbao López sobre las de Burgos-Palencia y Álava, así como la obra de Asunción Domeño Martínez de Morentin, dedicada a las de Navarra. Otras autoras, como la asturiana María Soledad Álvarez Martínez, les dedican apartados específicos en sus obras.

Especial mención merecen las colaboraciones publicadas en la revista “Románico” de Miguel Torrens, co-director del proyecto BSI (Baptisteria Sacra Index) que esta realizando un catalogo-inventario de todas las pilas bautismales desde los comienzos del cristianismo hasta el año 1700, para integrarlo en una base de datos relacional de texto e imágenes. Es un proyecto internacional que cuenta con múltiples colaboradores y al que muchos miembros de Amigos del Románico hemos enviado imágenes obtenidas en nuestras salidas. En la actualidad tienen recogidas más de 14.000 pilas y 25.000 imágenes y se puede consultar una breve muestra de sus fondos en www.library.utoronto.ca/bsi . Esta base de datos será pública y estará disponible en internet y desde aquí, animo a quienes tengan fotografías de pilas bautismales, colaboren con el proyecto enviando las imágenes con datos de su ubicación, procedencia y, por supuesto, autoría de las mismas.

Igualmente, es recomendable el trabajo realizado por el profesor Lennart Karlsson del Museo de Historia de Estocolmo, igualmente impulsor de BSI que ha recogido las pilas bautismales(dopfuntar) de su país y se pueden consultar en http://medeltidbild.historiska.se/medeltidbild/visa/default.asp donde hay cerca de mil imágenes de pilas suecas de los siglos XII-XIV.

Esto, y mucho más, es la recuperada pila bautismal de Vírgala Mayor, que tras permanecer sepultada por espacio de casi dos siglos, se encuentra en el baptisterio de su iglesia parroquial de San Andrés, no exenta de otros encantos, para el disfrute de quienes quieran admirarla.

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