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El Museu Episcopal de Vic desvela los secretos del pintor del románico

Lunes, 30 de junio de 2014

 

La exposición podrá contemplarse hasta el 14 de diciembre de 2014 en el Museo Episcopal de Vic.

Colaboran en la misma el Proyecto Magistri Cataloniae. Artistas, patrones y público: Cataluña y el Mediterráneo (s. XI-XV) de la Universitat Autònoma de Barcelona.

Está patrocianda por Cercle del MEV

Cuenta con el apoyo de: CETEC- Patrimonio (*IQS-UAB) y CRBMC (Centro de Restauración de Bienes Amuebles de Cataluña).

El Museu Episcopal de Vic (MEV) muestra en una exposición, quién era el pintor de hace mil años y cómo ejercía su oficio a través del estudio científico hecho en cuatro pinturas sobre tablas románicas de su fondo: el frontal de Puigbò, el baldaquino de Ribes, el frontal de Espinelves y el frontal de Lluçà. En la exposición “Pintar fa mil anys. Els colors del romànic” se presentan por primera vez algunos de los resultados del proyecto de investigación de la UAB Magistri Cataloniae, que cuenta con la participación del MEV. Este proyecto ha permitido hacer análisis científicos a las pinturas, que han servido para identificar las materias originarias de los frontales de altar románicos catalanes. El resultado ha sido la obtención de valiosos datos sobre los secretos que tenían los pintores medievales a la hora de fabricar los pigmentos que daban color a sus obras. El MEV conserva en su fondo, parte de la pintura sobre tabla más antigua e importante que se conserva en el mundo.
Esta investigación también ha indagado sobre la identidad del pintor de hace casi mil años, puesto que prácticamente no hay obras firmadas. Los pintores del románico eran anónimos por propia voluntad, puesto que sus obras eran un acto de devoción y ofrenda a Dios. La actividad artística del románico se llevaba a cabo sobre todo dentro de los monasterios o en torno a las catedrales y, posiblemente, la formación de los pintores en el dibujo y en la preparación de los colores se hacía en los scriptorium.
La exposición aproxima al visitante a los colores del arte románico a partir del estudio de los pigmentos, aglutinantes y barnices de algunas obras del MEV. La conservadora del MEV y comisaria de la exposición, Judit Verdaguer, cree que en los resultados de las investigaciones se hace patente que el pintor del románico “dominaba la materia y la técnica” y que buscaba “la excelencia en la fabricación y aplicación de los colores” en sus obras. La decoración de los templos tenía que ser “impactante para el fiel” con el objetivo “de atraer e incentivar su devoción”. Los muros de las iglesias estaban pintados y los ornamentos interiores como los frontales de altar, baldaquines, esculturas o tejidos eran de colores relucientes. La mayoría de los pigmentos utilizados procedían de la naturaleza. Otros eran artificiales porque los pintores del románico utilizaron la alquimia o química medieval para obtener pigmentos de síntesis con objeto de ampliar la gama cromática Colores exóticos que llegaban de la otra punta de mundo.
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En el análisis del baldaquino de Ribes se han detectado, por ejemplo, pigmentos como el lapislázuli, procedente del Afganistán sólo al alcance de altos mandatarios (costaba tres veces su peso en oro). En el caso de los colorantes, utilizados por los tintoreros para teñir tejidos, pero también por los pintores por sus obras, se empleaba el quermes, un insecto del cual se precisaba un kilo para obtener dos gramos de colorante o el moratón de indio, procedente de un arbusto de la India. Otro ejemplo que marcaba el nivel de la obra y tenía un fuerte simbolismo era el oro. Cuando por presupuesto era imposible su obtención, se utilizaba la colradura, una imitación mucho más económica. En los frontales de Lluçà, Espinelves y Puigbò se han detectado restos de esta colradura.
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A pesar de que la pintura al temple de huevo era la técnica pictórica más habitual de la pintura sobre tabla románica, en el baldaquino de Ribes se ha identificado el uso del aceite como aglutinante de algunos pigmentos. Este encuentro es pionero, puesto que el aceite como aglutinante de los pigmentos sólo se ha encontrado hasta ahora en pinturas de periodos posteriores. Por lo tanto se puede considerar que Cataluña era una auténtica cuna de las más preciadas experiencias pictóricas.
Puedes descargarte aquí el dossier informativo.

 

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