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El Museo del Prado acoge una exposición con frescos de Andorra

Viernes, 03 de enero de 2014

 

El lavatorio forma parte de los fondos que el empresario José Luis Várez Fisa, uno de los grandes coleccionistas mundiales, ha depositado como una cesión a largo plazo al Museo del Prado, para que se exhiban al público en una nueva sala, abierta en el edificio Villanueva, el principal del Museo. Esta parte del fresco andorrano es la primera muestra de románico del Pirineo que se presenta en el Prado.

El conjunto de Sant Esteve, dividido entre esta colección privada y la que tiene la familia Bosch, además de los fragmentos que posee el MNAC, está considerado por los historiadores del arte como el más importante, ya que se trata de la pintura mural que se conserva de los primeros años del siglo XIII, como recogen los artículos de las investigadoras Rosa Alcoy y Montserrat Pagés, en su artículo dedicado a estos frescos en el último volumen del Cuaderno de Estudios Andorranos editado por el Círculo de Artes y Letras.

Tanto este fragmento que ya se expone en el Prado, como el que forma parte del MNAC fueron inicialmente compradas por Rómulo Bosch y Caterineu tras su arranque de los muros de la iglesia, tal y como recoge Labrador y Alcoy, que añaden que la primera noticia sobre esta oferta es de Josep Bardolet al obispado de Urgell para comparar el 5 de noviembre de 1923, adjudicándose la obra en junio de 1926.

Fresco de Andorra.jpg

Desde entonces ya aparecen documentadas algunas piezas en manos de los Bosch, quien depositó algunas obras de su colección de arte como aval en 1934 para evitar el cierre de sus fábricas de la Unión Industrial Algodonera, pero reservándose los tres paneles de San Esteban: el Lavatorio, Beso de Judas y arresto de Jesús y La Fragelación, por el que el Ministerio de Cultura estaba dispuesto a pagar 3,8 millones de euros.

Dicha venta no se produce y dos de estos frescos andorranos se quedan en la familia Bosch, la cual vende El Lavatorio a Várez Fisas, quien en 2009 ya lo cedió al MNAC para una exposición conmemorativa coincidiendo con los 75 años del museo.

En el Lavatorio se narra cómo Cristo lava los pies a sus discípulos, en una escena en la que el autor, denominado maestro de Andorra, imprimió dramatismo e intensidad a través, especialmente, de la mirada intensa que intercambia los dos protagonistas, tal y como explican Alcoy y Labrado en su estudio.

Aunque la datación de este mural es difícil de determinar, se estima que podría ser una obra desarrollada entre 1216 y 1220.

Esta pintura, de grandes dimensiones, procede del ábside central de la iglesia de Sant Esteve (Andorra la Vella). El programa iconográfico representado en Sant Esteve es el más elaborado del valle andorrano. Junto a temas propios del Románico, como el Pantocrátor con el Tetramorfos, se incluyen otros nuevos. El taller que trabajó en Sant Esteve y llevó a cabo el Lavatorio se vio influido por el nuevo arte bizantino que se difundió en los últimos años del siglo XII y los primeros del XIII en los que debieron hacerse estas pinturas.

 

 

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