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La intervención en la iglesia de San Pedro de Ávila resolverá los problemas de humedad

Miércoles, 04 de diciembre de 2013

 

La FPH llevará a cabos una serie de obras en la iglesia de San Pedro, en Ávila capital, que resolverán los problemas de humedad que afectan tanto al exterior como a la decoración interior de los tres ábsides de este emblemático templo de la capital abulense.

Para ello, la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León se encargará de la dirección supervisión y financiación de unos trabajos que supondrán una inversión de 416.000 euros de los que el 50 por ciento lo asume la parroquia y el Obispado.

Los estudios para abordar esta restauración comenzaron hace dos años y se prevé que las obras se prolonguen a lo largo de diez meses, según avanzó el representante de la Fundación Caja de Ávila en el patronato de la FPH, Pablo Luis Gómez. Por cierto que Gómez desestimó que la Fundación que preside continúe en dicho patronato y recordó que las entidades financieras de Castilla y León dejaron de aportar fondos a la Fundación del Patrimonio hace unos años.

Se acometerán obras de impermeabilización y de canalización que alejen los circuitos de agua, puesto que en la parte exterior de los ábsides hay un pequeño jardín. De igual modo, se intervendrá en las cubiertas para restituir su función de evacuación de agua sin que escurra directamente por los muros y se repararán algunas deficiencias en la base y algunos de los cimientos de edificio degradados por la captación de agua.

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La intervención en la base y los cimientos de los ábsides lleva aparejado un control y seguimiento arqueológico de carácter, sobre todo, preventivo, según explicó el arqueólogo Jesús Caballero durante la presentación del proyecto. Se trata de evitar daños en la necrópolis que se encuentra a apenas 30 ó 40 centímetros de profundidad. Caballero no descartó que puedan aparecer nuevos hallazgos.

En lo que se refiere al interior, esa humedad ha dañado la decoración, pinturas murales, retablos y otros elementos del ábside central y de las capillas de La Inmaculada (ábside norte) y San Jerónimo (ábside sur). A esto hay que sumar la suciedad e inadecuadas intervenciones anteriores también han perjudicado la conservación.

Los trabajos se centrarán en el estudio, documentación, limpieza, tratamiento de la piedra, de la pintura y decoración mural, retablos y las rejas. El taller para restaurar las piezas desmontadas se instala en el brazo norte del crucero. Al final, está previsto instalar una iluminación que permita la óptima contemplación de los bienes.

En el ábside norte los restauradores van a tratar del retablo, el sotabanco, el muro, las pinturas de grutescos y elementos ornamentales, la decoración de impostas y capitales, el resto de pintura y la reja que la cierra. En el central, que aloja el retablo mayor churrigueresco, se sanearán los muros, consolidará la piedra, reintegrará el volumen y se rejuntarán las fábricas. También se limpiará y consolidará la decoración de comienzos del siglo XVI y se hará una integración de dorados y policromías.

En el ábside sur, se restaurará el retablo y se tratarán las pinturas murales que ocultaba. Además, se sanearán las fábricas, se extraerán las sales, se tratará la piedra y está previsto abrir la ventana este del ábside y cerrar el vano de modo que permita la entrada de luz.

La iglesia de San Pedro es una de las primeras construidas después de la repoblación, incluida dentro de la declaración de Ávila como Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Situada extramuros, en la plaza del Mercado Grandes, se levanta hacia 1130 y sufre obras en los siglos XIII y XIV. De planta basilical con tres naves y ábsides semicirculares, muestra influencias de la basílica de San Isidoro de León y de las iglesias románicas vecinas como San Andrés y San Vicente.

Desde su construcción, se convierte en la parroquia del barrio de San Pedro, donde estuvo el cementerio hasta el siglo XIX sobre una amplia y variada secuencia arqueológica conocida mediante sucesivas excavaciones que han definido una sucesión de ocupaciones en su entorno desde época tardorromana hasta el siglo XIX, incluso algún indicio material de ocupaciones prehistóricas.

El párroco de San Pedro, Diego Martín, aseguró que se ha “perseguido con afán” esta restauración porque “corría cierta urgencia” y recordó que para la parroquia supone un “esfuerzo grande” que asumen “gustosos” puesto que se trata de una joya del románico. “Además de un Bien de Interés Cultural, es un bien de interés religioso”, resaltó.

 

 

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