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El claustro de Palamós podría proceder de la Catedral Vieja de Salamanca

Sábado, 22 de junio de 2013

 

El profesor de la Universidad de Girona, Gerardo Boto, presentó en un congreso internacional sobre claustros en el Mediterráneo nuevas pruebas, entre ellas varias documentales, que apuntan a que el claustro que se encuentra en la finca Mas del Vent de Palamós, lejos de ser una copia historicista, como afirmaba el informe confeccionado por la Generalitat, podría ser el desaparecido claustro de la Catedral Vieja de Salamanca.

Según informó el 21 de junio El País (ver la noticia), el profesor Boto ha descubierto actas del cabildo catedralicio salmantino en las que se desprende que, a raiz de los daños que sufrió el claustro como consecuencia del terremoto de Lisboa de 1755, y tras intentar reparar los pilares hacía 1770, se decidió desmontarlo en 1783 para solucionar los problemas de estabilidad y humedad. En dichas actas se puede leer como se indicaba que el claustro debía desmontarse “con el mayor cuidado y aprovechamiento” porque se quería volver a montar. Otro documento informa que en 1785 se decidió construir unas nuevas galerías siguiendo el estilo neoclásico del momento, con lo que las piedras desmontadas quedaron almacenadas.

En otro documento de agosto de 1923 localizado por Gerardo Boto, el cabildo autoriza a “vender la piedra extraída del jardín del claustro de la catedral vieja”, venta que no prosperó. Ello es prueba evidente de que los restos del claustro todavían estaban en poder del cabildo a comienzos del siglo XX y que estaban almacenados en el propio jardín del claustro.

Estos nuevos hallazgo, amparados por documentos y no por especulaciones, dan un giro radical al asunto, puesto que aportan una explicación razonable y basada en sólidas pruebas, para responder a la única objección que tenía algo de sentido en el informe de la comisión de la Generalitat, la de que un conjunto de estas características era extraño que no estuviese documentado y que ni los especialistas de comienzos del siglo XX hubieran hecho referencia al mismo.

Estos documentos también dan explicación a los extraños números incisos que se pueden apreciar en las piezas desmontadas del claustro, los cuales no podían corresponder al traslado de Madrid a Palamós, puesto que por las fotografías se sabe que la numeración que se utilizó en este traslado se realizó con pintura. Refuerza la propuesta de Boto el hecho de que la grafía de estas cifras incisas coincida bastante con los números que se utilizaban en el siglo XVIII.

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No ha descuidado el profesor Boto los aspectos relacionados con las dimensiones. Por la documentación se sabe que que en la nueva edificación se redujeron en “al menos dos pies” las galerías. Teniendo esto en cuenta, las medidas parecen coincidir con las del claustro del Palamós, a falta de poder realizar unas mediciones exhaustivas en el claustro de Mas del Vent (los administradores de la finca no han contestado a la petición realizada por AdR en este sentido hace unas semanas). Boto considera que la prueba material más precisa sobre el ancho de las galerías la aportan las cuatro vigas conservadas en el museo catedralicio consideradas parte de la techumbre mudéjar que cubrió la galería del siglo XII.

El profesor Boto ha tenido la oportunidad, por gentileza del cabildo de la catedral, de realizar pruebas con georradar en el subsuelo del claustro. Como resultado de las mismas parece adivinarse que las esquinas del antiguo claustro podrían tener un mayor grosor que las galerías, al igual que ocurre en Palamós. Este hecho es más relevante si se tiene en cuenta que este resalte de los pilares esquineros es muy extraño y nada frecuente en los claustros románicos.

Estos nuevos hallazgos se suman a los argumentos de todo tipo que ya aportó el profesor Boto en el artículo que sobre el tema se publicó en el número 15 de nuestra revista Románico. Además, refuerzan la opinión del geólogo Marius Vendrell y de la restauradora Pilar Giráldez, miembros de la comisión formada por la Generalitat que han manifestado reiteradamente sus discrepancias sobre las conclusiones del informe. En su blog FemPatrimoni (ver argumentación) expusieron hace unas semanas toda una serie de argumentos técnicos que demuestran que la piedra tiene una antigüedad tal que hace imposible la hipótesis de la recreación historicista.

Resulta significativo que explican el desgaste de algunos de los fustes del claustro como consecuencia de haber soportado descargas excéntricas, las cuales suelen suceder, por ejemplo, en los terremotos. Casualmente, son los daños provocados por el terremoto de Lisboa los causantes de las decisiones del cabildo de la catedral descritas por los documentos encontrados por el profesor Boto.

En definitiva, a los numerosos y solidos argumentos de caracter iconográfico, de lógica económica (no es razonable que en una falsificación se tallen tan profusamente zonas ocultas de los capiteles), de estudio de materiales, de presencia de líquenes y pátinas, etc. se suman ahora las pruebas documentales. La objetividad de todas estas pruebas e indicios ponen claramente en cuestión a las subjetivas especulaciones del informe de la Generalitat, cuyo texto parece ser tan solo el resultado de prejuicios e intereses alejados de lo estrictamente histórico-artístico.

Ante estas nuevas evidencias, la Generalitat parece persistir en su absurda e inamovible posición, afirmando que no van hacer nada y mostrando su malestar porque el caso continuara abierto (ver artículo de El País (22 junio 2013).

Desde Amigos del Románico, volvemos a insistir en que la Generalitat cambie de actitud y realice las gestiones y negociaciones necesarias para que los especialistas puedan acceder a estudiar el claustro. La posible protección del claustro entendemos que debe decidirse cuando se conozca realmente su origen y autenticidad, para lo que es imprescindible que se pueda acceder a la obra.

 

 

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