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Crónica de la Jornada sobre Arte Románico (JsAR) de San Isidoro de León

Jueves, 16 de abril de 2020

 

Es probable que, para los entusiastas del Románico, San Isidoro de León represente la expresión del equilibrio entre pintura y escultura, entre lo profano y lo sagrado y, como si de un Códice medieval se tratara, sus capiteles, sus portadas, y sus bóvedas pintadas nos dan claro testimonio de la vida espiritual, política y cultural del momento: la primacía de la monarquía leonesa fortalecida tras la reconstrucción de un gran reino cristiano en la Península, y el auge de las peregrinaciones a Santiago de Compostela, siendo la ciudad de León punto de paso obligado.

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Es por ello que nuestra primera convocatoria como Coordinadoras de CyL merecía un espacio artístico tan monumental, con la intención deque nos sintiéramos como aquellos peregrinos del siglo XII que, tras atravesar las murallas romanas de la ciudad  (“La octava desde Sahagún hasta la ciudad de León. La novena de León a Rabanal.” Códex Calixtinus) llegaban a la puerta del Perdón, aleccionándoles sobre la naturaleza humana de Cristo en la cruz y la divina en la ascensión: “Ascendo ad Patrem meum Patrem vestrum” (Asciendo a mi Padre vuestro Padre).

Tras dar la bienvenida a todos los asistentes por parte de las Coordinadoras la Jornada fue inaugurada por el Dr. Manuel Valdés Fernández (Universidad de León) quien dedicó su intervención a analizar “El Panteón Regio de San Isidoro de León”.

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 La exposición comenzó con una panorámica acerca de la ciudad de León en el siglo X y con un breve repaso de la configuración de toda una serie de espacios de poder entre los que, sin duda, ocupaba un lugar preponderante San Isidoro como cabeza de la institución del Infantazgo. Tras estas premisas iniciales, el investigador centró su discurso en la configuración del Panteón Real isidoriano, haciendo especial hincapié en las diversas problemáticas cronológicas que la tradición historiográfica ha ido desgranando a lo largo de los años. Al hilo de estas reflexiones, se fue dando paso al análisis de las realidades artísticas isidorianas. En primer lugar con el estudio de la arquitectura y la relación del Panteón con la iglesia (tanto en origen como con las reformas posteriores). Posteriormente se analizaron los  capiteles, diferenciando tanto las fases como proponiendo lecturas de tipo iconográfico, así como paralelos con diversos talleres de la geografía románica, estableciendo una cierta conexión con el taller de Saint Sernin de Toulouse. Destaca un primer grupo de capiteles con motivos vegetales, con piñas, palmetas y caulículos, y motivos animales, grifos y aves de claro significado eucarístico, y leones rampantes que muerden sus colas girando sus cabezas hacia los ángulos superiores del cesto.

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El segundo grupo lo conforman una serie de capiteles historiados que representan  escenas del Antiguo y Nuevo Testamento: Moisés con las tablas de la ley, Balaán detenido por el ángel, Daniel en el foso de los leones, el Sacrificio de Isaac, la Curación del leproso, y la Resurrección de Lázaro.

El último de los puntos de la charla versó sobre el conjunto pictórico, valorando las complejas lecturas temáticas y ponderando, especialmente, las importantísimas novedades formales y compositivas propuestas en tan peculiar ciclo pictórico.

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El profesor Valdés presta especial atención a la bóveda en la que se representa la Matanza de los Inocentes, situándola en el primer cuarto del siglo XI, y cuya autoría podría deberse a un artista venido de Francia, teoría apoyada en la representación que del santo francés San Marcial realiza el artista en una de las bóvedas del Panteón.

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Destacar igualmente el calendario agrícola, que se podría interpretar como un “Cristo Cronocrator” dueño del tiempo, y un Cristo apocalíptico situado en el centro del Panteón, simbolizando todo el conjunto pictórico un programa de salvación para el propio rey.

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Tras una pausa para un “coffee break” que los asistentes aprovecharon para intercambiar impresiones, recordar algún FSR, comentar su viaje hasta León  o simplemente conocer a otros miembros de AdR, se reinició la Jornada con el profesor Dr. José Alberto Morais Morán (Universidad de León) y su ponencia “La basílica de San Isidoro de León: arquitectura y escultura en el contexto del arte románico hispano”.

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Durante su intervención, el investigador propuso un repaso de las distintas fases constructivas de San Isidoro desde los reinados de Alfonso V y Fernando I hasta la construcción de la iglesia del siglo XII. Para ello, fue desgranando las diversas secuencias cronológicas en la confección del espacio eclesiástico isidoriano, combinando el estudio de las realidades materiales conservadas con la muy rica información que transmite la documentación, situando la primera iglesia románica entre los años 1088-1100. El profesor Morais destacará el papel de la infanta Urraca como “Domina” del Infantazgo e impulsora de la iglesia iniciada por sus padres Fernando I y Doña Sancha, construyendo durante los últimos años de su vida un edificio de envergadura que representara su herencia política y espiritual, manifestación a su vez del grado de autonomía y privilegios de los que gozaba.

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Una vez aclarada la realidad arquitectónica se procedió a la exposición del conjunto escultórico. En este punto, y aunque no se descuidó el estudio del rico conjunto de capiteles, el investigador se centró fundamentalmente en el papel crucial de los portales esculpidos isidorianos en la creación de la plástica románica. Tras realizar un profundo análisis formal e iconográfico y  después de exponer las principales hipótesis de filiación y cronología para estos talleres, en la parte final de su intervención el ponente expuso algunas de sus recientes investigaciones sobre la puerta del Cordero, con interesantísimas propuestas de reconstrucción considerando el impacto que en el conjunto tuvieron las obras de reforma en tiempos barrocos al colocarse en la parte superior de la portada una peineta con la escultura de San Isidoro, alterando de esta forma el acceso meridional a la basílica románica, y provocando la modificación del tejaroz de la fachada.

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El Dr. Morais defiende un interesante planteamiento acerca de las teorías de inicios del siglo XX que debatían la homogeneidad iconográfica y estilística de la portada, basándose, por un lado, en el ciclo superior dedicado al zodiaco y al rey David y la corte de músicos, considerando que estos relieves eran ajenos al proyecto inicial de la portada, y por otro, en la reubicación de los relieves zodiacales al parecer procedentes del antiguo tejaroz. Basándose en fotografías históricas y diversa documentación el profesor Morais afirma que los relieves zodiacales no fueron repicados ni recolocados sino que, desde su origen, se ubicaron formando un friso que sirvió de base al remate superior en forma de cornisa o tejaroz.

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La última de las charlas fue impartida por el Dr. Javier Castiñeiras Lopez (Universidad de León) con el título “San Isidoro y el llamado arte de peregrinación. Grandes éxitos y fracasos de una corriente historiográfica”. Para el cierre de la jornada se realizaron una serie de reflexiones sobre el papel que el conjunto de San Isidoro de León jugó en el llamado arte de las vías de peregrinación. En los compases iniciales, fueron expuestos los principales hitos historiográficos que crearon está corriente de estudio a lo largo de los siglos XIX y XX. Con posterioridad, se propusieron algunas lecturas de los discursos visuales isidorianos en relación a otros grandes centros de Toulouse a Compostela. 

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Para finalizar, el investigador planteó algunas dudas y divergencias acerca de la vigencia de este modelo de estudio, preguntándose si verdaderamente la peregrinación a Santiago de Compostela jugó un papel tan crucial en la creación  y difusión del arte románico como tradicionalmente se viene invocando.

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Tras las ponencias disfrutamos de la comida ofrecida por el Hotel Real Colegiata de San Isidoro en la que pudimos degustar algunos productos típicamente leoneses acompañados por un excelente Prieto Picudo, y que fue amenizada con el tradicional sorteo entre los asistentes que, en esta ocasión, y como no podía ser de otra forma, tuvo como regalo principal un ejemplar del libro sobre la Colegiata de San Isidoro cuya autora es la Dra.Therese Martin.

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Finalmente, en la sesión de tarde, los investigadores realizaron una serie de visitas comentadas al patrimonio románico isidoriano, organizadas en tres puntos focales: los portales esculpidos, el Panteón Regio y el Tesoro.

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Con respecto a la Portada del Perdón, denominada así porque era el acceso de los peregrinos a la basílica en busca de indulgencias y del perdón de sus pecados, se puede situar su cronología entre los años 1112-1120, posterior a la portada del Cordero, durante el reinado de Urraca, destacando su tímpano en el que se representan escenas de la vida de Cristo: la Crucifixión, en el centro, las Marías ante el sepulcro vacío, situadas a la derecha, y la Ascensión a la izquierda, instruyendo toda la composición al peregrino acerca de la muerte y resurrección de Cristo.

Flanqueando el tímpano si sitúa la escultura de San Pablo, a la izquierda, apoyado sobre una ménsula con su nombre, portando los Evangelios en su mano izquierda y mostrando la palma de su mano derecha, y San Pedro, a la derecha, portando las llaves en la mano izquierda, igualmente apoyado sobre una ménsula en la que no figura su nombre, al no ser necesario indicar su identidad con tan claros atributos. Esta dualidad escultórica probablemente siguiera el modelo compositivo empleado en la fachada sur de la catedral de Jaca, repitiéndose de nuevo en la puerta del Cordero con la representación de San Isidoro y San Pelayo.

En el tímpano de la puerta del Cordero, de mármol blanco apoyado sobre jambas rematadas por cabezas de carnero, se representa el sacrificio de Isaac con el Cordero Místico sujetado por dos ángeles, acompañados por otros dos ángeles que portan los símbolos de la pasión de Cristo,  a la derecha se sitúa Sara a la puerta de la tienda y los sirvientes que tomó Abraham como compañía, quien escucha la voz que llega desde el cielo representada por la Dextera Domini. A la izquierda se sitúa el personaje de Ismael y su madre Agar.

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La puerta se remata con el friso en el que se representan los signos del zodiaco del que el profesor Morais nos dió su particular visión en su conferencia. Tras la exposición práctica la tan esperada visita al Museo y al Panteón Real, al que accedimos tras cruzar el recién rehabilitado Claustro procesional. Admirar de nuevo las pinturas del Panteón Real acompañado de las explicaciones de los profesores José Alberto Morais y Javier Castiñeiras nos permitió descubrir la técnica empleada por el artista en la que pone de manifiesto el virtuosismo y detalle con el que representa a los personajes en las bóvedas y en la que predominan los ocres rojizos, los castaños y amarillos, de clara influencia francesa, y que queda plasmada en los tres ciclos temáticos representados: Natividad, Pasión y Resurrección, mostrando una perfecta combinación entre lo humano y cotidiano,  con su escena de pastores en la Anunciación en la que un pastor da de comer a su perro, o su calendario en el que se indica el momento para cada actividad agrícola, y lo divino y sagrado, con el Pantocrátoren la mandorla mística presidiendo todo el conjunto acompañado de los Tetramorfos.

Como afirmó Cayetano Luca de Tena acertadamente: “Aquí duerme toda la historia delmedievo”.

Una foto de grupo ante la puerta del Perdón puso punto y final a una jornada intensa por tierras leonesas, con la ilusión de nuevos reencuentros que nos permitan seguir disfrutando del legado románico que las tierras castellano leonesas nos ofrecen.

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 Carmen Pérez Molpeceres

 

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