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Crónica de la Jornada del Románico Local de la coordinación de Madrid pro tierras vallisoletanas

Martes, 05 de noviembre de 2019

 

“Como te ves, yo me vi.

Como me ves, me verás.

Todo acaba en esto aquí.

Piénsalo y no pecarás.”

No. No es un acertijo. Se trata de uno de los momentos cumbre de un día que estuvo lleno de momentos especiales alrededor del Románico de la zona de los Montes Torozos y la lindante Tierra de Campos en la provincia de Valladolid. Esta vez nos acompañó un guía de lujo, Artemio Martínez, quien no solo nos explicó muchas cosas sobre todo lo que veíamos, sino que en varios momentos nos planteó una muy interesante revisión de conceptos muy asentados en el mundo del arte, pero revisión que quizás convenga hacer al hilo de una argumentación muy sólida como la que nos expuso Artemio. Pero vamos poco a poco.

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Empezamos el viaje en Urueña, ciudad amurallada que respira arte por los 4 costados: intramuros dominan la música y los libros; extramuros, la preciosa ERMITA DE LA ANUNCIADA o Iglesia de Nuestra Señora de la Anunciada. A pesar del nombre “ermita”, nos encontramos ante una iglesia monástica que constituye uno de los 2 ejemplos del Románico lombardo que hay en Castilla-León. En el exterior nos encontramos con una construcción rica en planos: el cimborrio de unos 20 metros de influencia lombarda, los 3 ábsides, el camarín añadido en el siglo XIII… En el interior domina una austeridad cisterciense por la ausencia de figuración y la escasez de ventanas, escasez que no impide que haya una adecuada iluminación debido a la porosidad de la piedra del páramo que se usó para su construcción. Unas piedras romanas recogidas en la zona y convertidas poco menos que en mesas de merendero le dan al lugar un encanto curioso. Y, al fondo, las murallas de la ciudad. Preciosa postal.

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Continuamos viaje y llegamos a San Cebrián de Mazote, a la IGLESIA DE SAN CIPRIANO. Nos encontrábamos ante uno de los templos románicos de referencia en los libros sobre nuestro querido estilo artístico. Se trata de una iglesia mozárabe restaurada según la recreación de Gómez Moreno. Destacan el ábside contrapuesto y los capiteles de gran tamaño de estilo derivado del corintio romano. ¿Mozárabe? Artemio nos habló de arquitectura de fusión, de la influencia de los cristianos nuevos (los conversos del islam) frente a los mozárabes… Por suerte, en el arte y en la historia en general no todo está escrito, sino que hay terreno para que la investigación continúe aportando nuevas ideas.

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Nos acercamos al “acertijo” del principio. Los indicadores de dirección de la carretera nos mandan a un osario, pero realmente nos dirigimos a la IGLESIA DE STA. MARÍA de Wamba, otro de los templos de referencia del Románico. Se trata de una nueva iglesia mozárabe (¿o no?). Hay muchos elementos dignos de ver: su preciosa portada occidental, el capitel que está en la base de la pila bautismal y que parece ser de alrededor del 500… Pero a este humilde cronista le cautivan, entre otros elementos, las pinturas murales (también los capiteles, que conste, que en este templo son muy interesantes) y en las dependencias conventuales (nuevamente nos encontramos ante una iglesia monástica) se encuentran unas pinturas que muestran la influencia de la Orden de los Caballeros Hospitalarios. Una columna desgastada por el tiempo, y quizás por la acción de las manos de los que allí podrían haber buscado curación, dan al lugar un toque un tanto mágico, ancestral.

Y ahora, sí, llegamos a la “estrella”, al lugar donde se encuentra la inscripción del inicio de la crónica: al osario. Se dice que hay restos de hasta unas 3000 personas, lo que, aunque se trate de los distintos monjes que pasaron por allí durante varios siglos, indicaría la presencia de una comunidad importante. Dignas de ver las caras y dignos de oír los comentarios de los compañeros conforme iban saliendo de dicho osario.

Llegó la hora de comer, y nos trasladamos al Hotel La Vega en Arroyo de la Encomienda, allí nos encontramos todo preparado para solo sentarnos y degustar el menú que la organización nos había preparado, incluso para algunas personas con necesidades de tomar otros platos por diferentes causas, todo estuvo a la altura de las circunstancias, incluso con algunas notas de humor como tirar algunas copas de vino en el mantel, lo cual daba una nota de alegría a nuestro día festivo, posteriormente durante el café y como ya es habitual en nuestro organizador Tomas, efectuó el ya tradicional sorteo de regalos, el primero fueron dos mochilas de nuestra Asociación, el segundo una magnifica reproducción de una pila bautismal de Redecilla del Camino, por lo que después de un breve descanso para llegar a los servicios partimos para contemplar nuestra última iglesia del día.

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Esta se encontraba en el mismo Arroyo de la Encomienda es decir la IGLESIA DE SAN JUAN EVANGELISTA. Nos topamos nuevamente con los Caballeros Hospitalarios de la Orden de San Juan de Jerusalén de Wamba. Se trata de una iglesia muy típica de la influencia del Camino de Santiago. Aquí tuvimos un cambio de impresiones con la guía sobre la conservación y protección del patrimonio, sobre los criterios que hay a la hora de declarar a un monumento Bien de Interés Cultural (esta iglesia no lo es), sobre lo que ello implica para los moradores de la zona… Desde aquí brindo por que sea política general y prioritaria dicha protección.

Y vuelta a casa. Un nuevo día muy interesante y muy “disfrutado”. Hasta pronto, Amigos.

Tudmir, el Cronista

 

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