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Crónica de la XXVIII JdRL de la coordinación País Vasco-Francia a Toulouse y Vía Podiensis

Martes, 08 de octubre de 2019

 

Entre los días 18 y 22 de septiembre de 2019 realizamos una visita a Touluse y Via Podiensis. Asistimos un total de 40 personas del Pais Vasco, Cataluña, Navarra y Madrid.

Al mando de la expedición iba Mikel, el coordinador. El conductor del coche, Sergio, demostró en varias ocasiones su habilidad al volante en las numerosas calles o carreteras estrechas y con obras.

PRIMERA JORNADA: MIÉRCOLES DÍA 18

El autobús recogió, en una primera parada, a las 7:30 en el punto habitual de Garbera (Feu Vert) para los que venían en coche, realizando una posterior parada a las 7:45 para recoger a los que montaban en el propio casco urbano de San Sebastián.

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De Donostia fuimos directos hasta el Area de descanso de Comminges donde hicimos una parada de unos 20m para dirigirnos a continuación a Valcabrere y visitar la Iglesia de Saint-Just. Durante el viaje (unas 3 horas) se llegó a oír en el autobús una hermosa sinfonía de ronquidos de todo calibre y condición, mientras otros consultában una “pequeña” documentación del viaje de 85 páginas, donde se explicaba la ruta, los monumentos y ciudades a visitar en el área del Camino de Santiago por donde discurren las vías Tolosana y Podiensis. En este punto se nos unió el socio Denis Apreville, que nos explicó las singularidades de este enclave.

 

La basílica románica de Saint-Just de Valcabrere fue consagrada en el año de la Encarnación del Señor de 1200 según se hace constar en el Acta de consagración que se conserva y que se halló en el propio altar del templo a finales del siglo XIX. En la basílica medieval, situada en una zona cementerial, ya desde época pagana, se reutilizaron en su construcción numerosos elementos pétreos con relieves de época romana. La advocación de la basílica, según reza en la propia acta de consagración de 1200, es de los santos Justo y Pastor, santos de Alcalá de Henares (España), martirizados en tiempos de Diocleciano en el siglo IV, y de San Esteban protomártir. Los tres santos se representan, junto a Santa Elena, en las estatuas columnas de la portada románica norte.

La cabecera ofrece un espectacular juego de volúmenes y perfiles, potentes contrafuertes,  nichos, vanos, agujeros mechinales, etc.

El interior de la basílica consta de tres naves. La central, más ancha y alta que las laterales, se cubre con bóveda de medio cañón con arcos fajones. Al fondo se ven el altar y el ábside románico con sus vanos de medio punto característicos y sus hermosas columnas y capiteles en la parte inferior, en el cilindro o tambor, y varios vanos simples de medio punto en el inicio del casquete de cubrición.

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Tras la visita fuimos a reponer fuerzas a L´Hostelerie de L´Ourse en Antichan de Barousse, donde nos dieron una copiosa y nutritiva comida, digna de la mejor cuisine française: Aperitivo Kir (Vino blanco con Grosella), Garbure Baroussaise (Sopa de verduras típica), Roti de Veau (Redondo de ternera asado) con salsa campesina, Pomme forestier (Manzana salvaje con champignons), Fromage de Barousse (Queso de vaca), Croustade (Empanada de la casa), Café, Vinos clarete y tinto. Un lugar totalmente recomendable.

Repuestas las fuerzas, proseguimos el viaje a Toulouse, haciendo una breve parada en  Montsaunés,  para  visitar  la  Iglesia  de  Saint-Christophe  de  los Templarios (Eglise Saint-Christophe des Templiers).

La Iglesia  de St-Christophe a pesar de los destrozos sufridos por los terremotos de 1.217 en que se cayó la cúpula,  ha  sido  restaurada conservando numerosos elementos originales.

La portada occidental contiene una serie de capiteles historiados finamente trabajados con escenas de la lapidación de San Esteban, el martirio de San Pedro y San Pablo y la resurrección de Lázaro. El intradós del guardalluvias contiene 52 rostros, todos distintos. Rematando la portada, hay un Crismón trinitario sostenido por dos ángeles.

En la portada norte, hay varios capiteles historiados con representaciones de la Adoración de los Magos, El aviso  a  los  pastores,  Presentación en el Templo,  así  como  de  la Anunciación y Visitación.

Interesantes las pinturas interiores de tipo geométrico, en su mayor parte relacionadas con   la numerología.

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Tras esta visita nos dirigimos a Toulouse, distante a 75 Kms. Una vez allí fuimos, ya bastante cansados, a los hoteles, todos ellos ubicados cerca de la animada plaza Wilson.

SEGUNDA JORNADA: JUEVES DÍA 19

El segundo día de viaje estuvimos en Toulouse, con lo que despedimos a Sergio y su autobús hasta el día siguiente.

A las 9:00 nos juntamos en la puerta Sur, llamada puerta de Miègeville, de la Basílica de Saint-Sernin (San Saturnino), donde nos esperaban nuestros compañeros Denis Apreville y Marc-Olivier Lenique, ambos guías oficiales de la misma, junto al profesor Lasagna.

Se trata de un santuario construido en el emplazamiento de la tumba de San Sernín o San Saturnino, obispo de Toulouse martirizado hacia el año 250. La rue du Taur (calle del Toro) que lleva de la plaza del Capitolio a la basílica, recibe su nombre del mismo santo, cuyo martirio según la leyenda consistió en ser arrastrado por un toro salvaje. En el lugar donde cayó su cuerpo exagüe se alza hoy la iglesia del Taur, a medio camino entre Capitole y Saint-Sernin. Según la leyenda, el toro con el cuerpo del santo cruzaron la puerta norte de la antigua ciudad romana a través del cardo maximus, cuya prolongación sería la vía romana que dejaría hoy en día a su izquierda la parte exterior del deambulatorio, mientras que la calle medieval (rue du Taur) es la que muere en la Puerta de los Condes.

La arquitectura y la historia de la basílica de San Sernín no pueden ser entendidas sin tener en cuenta dos realidades: los peregrinajes (“iglesia de peregrinación”) y el culto a las reliquias. La mayor parte de los relicarios y de las obras de orfebrería que constituían el tesoro de la Basílica desaparecieron durante la Revolución Francesa

La construcción comenzó en el año 1080 por el ábside; en 1096, el papa Urbano II consagró el altar. La cabecera tiene nueve capillas radiales separadas por tramos de ábside. La fachada occidental es un simple cerramiento en la que se puede observar las bases de las dos torres laterales iniciadas y nunca terminadas. La longitud total del exterior de la iglesia llega a unos 120 m. Con el objeto de sostener el campanario sobre el crucero, los cuatro pilares torales se reforzaron considerablemente. Este campanario, de 64 metros de altura y forma octogonal, está constituido por 5 niveles. En la pared del deambulatorio tenemos siete bajorrelieves de mármol: un Cristo Majestad rodeado de un querubín y un serafín, dos apóstoles y dos ángeles.

A continuación cominos en el restaurante “La Cendrée”, situado en el casco histórico, para, tras la comida, visitar la Cathédrale Saint-Etienne (San Esteban).

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Iglesia ecléctica y hasta desconcertante, ya que su edificación duró cinco siglos, del siglo XIII al siglo XVII, durante los cuales las concepciones arquitecturales conocieron importantes transformaciones, tantas que algunos historiadores la denominan como la catedral inacabada; así, en la zona meridional es visible una modificación en la altura del edificio siguiendo el corte de las ventanas, mientras que en la pared septentrional, construida más tarde, no se ve ninguna anomalía. En la pared occidental se encuentra un rosetón, inspirado en el de Notre Dame de París.

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La característica más original del edificio es la de presentar dos partes muy diferentes: una parte románica en la zona de la nave; y una parte gótica en la cabecera. Ambas iglesias fueron unidas en el siglo XVI por Jean d'Orleans. La cabecera es el doble de grande que la nave románica, si bien el  pasillo  central  sigue  una  línea  no  continua. 

La   catedral   es  la   única   iglesia  de   Toulouse  que   ha   conservado sus vitrales originales. Lo más antiguos son del siglo XIV. Destaca también su órgano y un retablo de Pierre Mercier y Drouet realizado en 1670, así como la sillería del coro y multitud de piezas de las capillas de la girola.

A partir de ahí, se nos dio fiesta, pero la mayoría nos fuimos a ver el Couvent des Jacobins, convento dominicano edificado de 1230 a 1336, que constituye un testimonio excepcional del gótico meridional, de tamaño descomunal, cuyas paredes están edificadas en ladrillo.

La iglesia es realmente curiosa, ya que es de una sola nave con una hilera de columnas enormes en medio, las cuales soportan las bóvedas de crucería, adquiriendo los nervios forma de una palmera, lo cual, con 28 metros de altura, resulta espectacular; tanto que se dice que en ello se inspiró Gaudí para su “Sagrada Familia”. Esta ingeniosa disposición de los elementos de la nave permitió terminar la cabecera y abrir amplios vanos en la pared que dejan entrar la luz y el color a través de sus vidrieras. En su día, los hermanos dominicos ocupaban la parte de la nave entre el claustro y la columnata, mientras que los fieles se situaban en el otro lado de la hilera de columnas, con acceso directo desde la ciudad.

Además de la iglesia conventual, son reseñables el claustro, la sala capitular, el refectorio y el campanario, que, con 45 metros de altura, conforma una torre octogonal de cuatro niveles, que se apoya en lado norte de la iglesia, provista de de aberturas en forma de arcos mitrados o angulares.

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Tras esta “propina artística” los románicos nos dispersamos por la hermosa ciudad de Toulouse, de edificios de ladrillo rojo, llena de estudiantes que daban alegría y llenaban las terrazas de sus plazas -la plaza Wilson y, sobre todo, la del Capitolio- ayudados por el buen tiempo que nos acompañó en todo momento. En el Capitolio se encuentra su teatro, el ayuntamiento y, detrás, su famoso Torreón. Como el Ayuntamiento es visitable, fuimos muchos los que nos acercamos a él para disfrutar de su patio Henri IV (renacentista), su gran escalera y sus salas (Gervais, Henri Martin, de los Ilustres y del Consejo municipal) donde se aprecian pinturas (excelentes muestras del puntillismo de Henri Martin, entre otros) y esculturas dignas de ser vistas. Cenar en una de las terrazas de estas plazas nos llevó, por su ambiente y temperatura, a cualquier plaza de una ciudad mediterránea en verano.

TERCERA JORNADA: VIERNES DÍA 20

A las 8:00 salimos de la Plaza Wilson en dirección a Albi, pero parando antes en Rabastens, para visitar la Iglesia de Notre-Dame-du-Bourg.

Sus orígenes se remontan al S.XII y fue levantada por monjes benedictinos del Monasterio de Moissac. Sufrió mucho   los   enfrentamientos   durante   la   cruzada   albigense   siendo parcialmente destruida, pero a raíz del tratado de Meaux-Paris(1229) que puso cierta paz entre el condado de Toulouse y el Reino de Francia, se volvió a reedificar. De aquella obra que se prolongó dos siglos en el tiempo, pervive la portada románica realizada en piedra y el resto fue terminada en ladrillo tan del gusto del gótico meridional. Durante las guerras de religión (1562-1598) fue saqueada, y las  estatuas,  muebles  y  orfebrería  se dispersaron. En la revolución de 1789, la iglesia sufrió daños mayores. Se restauró de nuevo en el siglo XIX, redescubriéndose las pinturas murales del S.XIV, ocultas bajo sucesivas capas de cal.

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Desde Rabastens nos dirigimos a Albi, donde nos esperaba Mr. Olivier Cebe, Delegado de Patrimonio del Departamento de Tarn, con quien visitamos la Iglesia de Saint-Salvy y los restos de su claustro, así como la Catedral de Santa Cecilia.

Albi es una ciudad de aproximadamente 50.000 habitantes donde el catarismo arraigó con fuerza durante los siglos XII y XIII. La secta herética de los albigenses toma su nombre de

esta ciudad.

La Iglesia de Saint-Salvy: San Salvy fue el primer arzobispo de la ciudad de Albi (574-584) y la colegiata tiene su advocación. La parte más antigua fue edificada en piedra en época románica, en los siglos XI-XII, completándose posteriormente en ladrillo en estilo gótico en los siglos XIII y XIV.

Destaca su torre de planta cuadrada realizada en su parte baja en piedra con decoración de arcos dobles ciegos; sobre esta parte se alza otro cuerpo, también de piedra, del siglo  XIII  con  decoración  de  estilizados  arcos   apuntados  góticos, trilobulados, de finas columnillas; culmina con un cuerpo de ladrillo con ventanas ojivales y un torreoncillo almenado "gachole" (del occitano "gachar",  acechar).

La torre, construida en piedra y ladrillo, estructura sus muros mediante contrafuertes adosados, con un curioso, y habilidoso, paso de la sección  cuadrangular  de  la  torre  a  la  sección  circular  que  tiene  su coronamiento.

En su interior destaca un grupo escultórico gótico flamenco de finales del siglo XV compuesto por un Cristo erguido, con sus manos atadas, desnudo, salvo el paño de pureza y un leve manto, y la corona de espinas sobre su cabeza,  y por seis personajes que lo flanquean, todos de pie. Es destacable los lujosos tocados y vestimentas que portan los personajes, correspondientes a los burgueses de finales del siglo XV.

Su nave lateral norte, de piedra y con ventanales apuntados góticos, es más baja que la nave central, más alta y de ladrillo,  y estructurada por contrafuertes o estribos de ladrillo y arcos arbotantes de piedra.  Entre los estribos vemos vanos de iluminación con tracerías y calados flamígeros.

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La catedral de Sainte-Cécile d'Albi está  construida  sobre  un promontorio rocoso con vistas al Tarn. Dos siglos fueron necesarios para su construcción, desde 1282 hasta 1480. Se trata de un templo con una sola nave de numerosos tramos rectangulares cubiertos con bóveda de crucería simple. La catedral carece de transepto o nave transversal. Apreciamos las capillas laterales, el ábside con numerosos absidiolos, el jubé (separación del Presbiterio con el Coro) y el coro, la torre oeste de planta cuadrada con potentes torreones circulares en sus ángulos y una capilla en su interior, los torreones circulares de los extremos del muro

oeste, los pórticos de la fachada sur, y la construcción adosada en el muro norte en las proximidades del antiguo palacio arzobispal, palacio de la Berbie.

El edificio sorprende con el contraste entre su austero exterior de fortaleza militar y la riqueza pictórica y escultórica de su interior, siendo de un estilo típico del suroeste de Francia, el gótico meridional, reforzado por su diseño interior, ya que se concibió como una afirmación del poder de la iglesia católica frente a la herejía cátara. Frente al gótico del norte, de piedra, delicado y con grandes extensiones de vidrieras en sus muros, el gótico meridional se caracterizará por su aspecto de fortaleza, sus escasos vanos, sus fuertes muros y torres y su  construcción en  ladrillo. 

El  interior  fue  decorado  con  pintura renacentista. Su extraordinario “Juicio Final” de finales del siglo XV (1474-1484) revela parentescos con la pintura flamenca de la época frente a los frescos de la bóveda (1509-1512) de sabor italiano. El coro flamígero (1477-1484) alberga una fabulosa separación del coro y la nave junto a un conjunto escultórico policromado de enorme belleza e importancia. Destaca también un órgano del siglo XVIII.

Su sala del Tesoro alberga objetos de arte sacro de gran calidad como el relicario de Santa Úrsula y el retablo pictórico sienés del siglo XIV dedicado a la Virgen María. Posee un baldaquino de piedra con decoración exuberante del gótico flamígero y bellos pináculos, que permite el acceso a la catedral por la fachada sur. El jubé, o clausura del coro, es un auténtico encaje de piedra de estilo flamígero  realzado  por  un  conjunto  aproximado  de 200  esculturas policromadas  realizadas en los talleres de Cluny a finales del siglo XV.

La riqueza decorativa pictórica renacentista de la catedral es maravillosa. Las pinturas de las bóvedas corresponde a pintores italianos que las realizaron entre 1509 y 1513.

En su interior destaca sobremanera el muro oeste con grandes columnas decoradas con pinturas de finales del siglo XV que representan El Juicio Final mediante tres registros superpuestos: el cielo, la tierra y el infierno. En este último espacio se representa el castigo infernal de los siete pecados capitales. En el siglo XVIII se abrió la parte central del muro para acceder a la capilla situada bajo la torre campanario, destruyendo parte de este excepcional Juicio Final.

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Realizada la visita a la catedral de Santa Cecilia, nos dirigimos a un restaurante próximo: “Le Cloître”, literalmente unido al ábside de Saint-Salvy. Finalizada la comida nos  encaminamos a la Iglesia de Saint-Michel, en Lescure-d´Albigeois, a 5 Kms de Albi, actualmente transformada en Sala de Exposiciones. Es hoy el edificio románico mejor conservado de la región de Albi.

A finales del siglo XI, en un promontorio entre la orilla derecha del Tarn y la ciudad de Lescure, se construyó un priorato monástico y una iglesia por monjes benedictinos de la abadía de Saint-Michel de Gaillac, que desapareció en el siglo XVII, pero aún podemos ver dos puertas de piedra utilizadas para comunicar la iglesia y el priorato.

La iglesia, de planta de cruz latina, tiene la apariencia de una fortaleza con pocas aberturas, a menudo estrechas como saeteras. Esta organización defensiva se explica por la turbulenta historia de la aldea en la Edad Media.

Está construida con bloques de piedra caliza, perfectamente trabajados, coronados por una torre cuadrada, colocada frente al ábside. La portada occidental es una obra notable, realizada después de 1100, inspirada  en  la  puerta  Saint-Sernin  de  Toulouse.  Esta  portada está enmarcada por tres crismones trinitarios y cubierta por un tejaroz, sostenido por canecillos con representaciones humanas y animales. La cornisa tiene palmetas y bajo ella, en las metopas representaciones de la luna y del sol.

A la portada se accede por tres peldaños encima de los cuales se encuentran columnas con capiteles historiados. En estos capiteles podemos ver representadas escenas como la del Pecado Original, el sacrificio de Abraham y la avaricia, junto a otras de difícil interpretación. Las   tres   arquivoltas,   que   conforman   la   portada   contienen representaciones    vegetales,    geométricas, bolas y cabezas de gatos.

En el interior, la Iglesia tiene planta de cruz latina con una nave central más ancha que las laterales. En el transepto, se eleva la imponente torre que destaca desde el exterior. Son numerosos los capiteles con representaciones de  animales  fantásticos  y  también  los  historiados,  algunos  tan  poco frecuentes con el del encuentro y reconciliación de los hijos de Isaac, Esaú y Jacob. En la bóveda absidial, se descubrieron pinturas que representan temas vegetales en evocación del Paraíso.

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En el exterior del mismo tres ventanas enmarcadas iluminan el interior, que tiene tres naves: las laterales abovedadas y la central  con cubierta de madera. Todas ellas tienen columnas y capiteles vegetales. Igualmente, son interesantes los canecillos que sujetan el alero y en el que se representan cabezas de animales, monstruos y cabezas humanas.

En este caso las explicaciones corrieron a cargo de nuestro anfitrión Olivier Cebe, Delegado de Patrimonio de Tarn.

Tras la visita a esta Iglesia de Saint-Michel en Lescure d´Albigeois, volvimos a Albi, con tiempo para pasear, descansar un poco y para poner rumbo a Rodez donde hicimos noche. Y fue en Rodez donde, ya oscurecido, nos encontramos con que había un concierto justo delante de la mayoría de los hoteles, con toda la comida agotada en bares y demás. Fue una noche de sacrificio y reflexión, a tono con los antiguos moradores de los monumentos que estábamos visitando.

CUARTA JORNADA: SÁBADO DÍA 21 

A primera hora, en Rodez, tomamos el autobus para dirigirnos a la población de Bouzouls donde visitamos la iglesia de Sainte Fauste (Santa Fausta) construida al final de un afloramiento rocoso que domina, desde una altura vertiginosa, el curso de Dourdou que describe, en este lugar, un amplio bucle, por lo que el autobús nos deja en la parte alta del casco histórico del pueblo, teniendo que realizar un pequeño paseo admirando las vistas sobre la garganta que el río Dourdou ha realizado a través del tiempo.

La iglesia fue construida en el siglo XII, sustituyendo a una iglesia del siglo XI de la que todavía persisten algunos elementos. El piso más alto del campanario data del siglo XIV. Cinco capillas están insertadas en el lado sur de la iglesia en los siglos XV y XVI. En estas construcciones están probablemente en el origen del desplazamiento en la parte superior de los pilares debido a la falta de estabilidad. Esta situación llevó a añadir arbotantes en el siglo XVII y a aligerar el techo reemplazando las lajas de piedra por pizarra. Las bóvedas de la nave probablemente tuvieron que ser reconstruidas en este momento porque su posición no es compatible con la cornisa original cuyos modillones son visibles en lo alto de las capillas. Los contrafuertes del muro norte están reforzados, al igual que los de la cabecera, en el siglo XVII. Una escalera en la torre fue añadida en el lado norte del primer tramo. En 1783 dos contrafuertes refuerzan la fachada occidental del campanario. Un pórtico delantero se agrega en 1817 y la sacristía se construye en 1874-1875.

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Nuestro próximo objetivo a visitar era la “Chapelle Perse” de Espalión dedicada a San Hilarión, pero nos encontramos el pueblo totalmente levantado por obras y con numerosas calles cortadas. Al encontrarse la ermita al otro lado del río, las dimensiones del autocar desaconsejaron su visita tras varios intentos, así que como dicen los expertos: ” Hay que dejar cosas pendientes de ver, para volver”

La Iglesia de Saint-Pierre de Béssuéjouls, no lejos de Espalion, esconde un tesoro en su campanario. Remodelada  en  el  siglo  XVI,  la  iglesia  ha  conservado  intacta  la arquitectura románica de su campanario. Bajo el alero, se observa una serie de hermosos modillones.

Para acceder a la capilla alta es necesario subir una escalera estrecha, encontrándose arriba una capilla románica cuya atmósfera rosa, creada por la piedra, cautiva la vista. Un   dintel   con   capiteles   entrelazados   especialmente   notables,   una arquitectura  simple  pero  armoniosa  y  ordenada,  un  altar  románico particularmente rico, aunque parcialmente mutilado es lo que la capilla de Saint-Michel reserva para el visitante.

El diseño tradicional de una capilla en lo alto de un pórtico tiene su origen en la era carolingia, siendo probablemente al final del siglo XI cuando se construyó la iglesia que conserva el campanario.

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Tras la visita a esta joya del Románico nos esperaba, de nuevo, una pantagruélica comida en el Rest. “Chemin de St-Jacques”, punto de descanso de peregrinos que realizan la Vía Podiensis, a base de: Salade de gésiers et magret fumé (Ensalada de mollejas y pechuga de pato ahumada); Saucisse de bœuf bio et aligot (Salchicha de ternera ecológica. Aligot, es una salsa de puré de patata y queso); Cornets d'Auvergne, crème de marrons et glace vanille (Canutillos de Auvernia, crema de castañas y helado de vainilla); Café.

A una hora escasa de carretera estaba nuestro siguiente punto de destino: Conques y su abadía de Sainte-Foy. Durante el trayecto se podía oír el vuelo de una mosca en el autobús, dado que todos, o la mayoría, nos dedicamos al placer de la siesta.

El edificio original del monasterio que se construyó en Conques fue un oratorio del siglo VIII. La capilla original fue destruida en el siglo XI. La segunda fase de la construcción, se terminó a finales del siglo XI, La tercera fase fue terminada a principios del siglo XII como iglesia de peregrinación, con planta basilical que ha sido modificada para adoptar un plano cruciforme. Se le añadieron galerías a la nave y el tejado fue elevado sobre el transepto y cabecera, siendo también añadida la nave lateral del oeste. Tras la revolución francesa la iglesia quedó en abandono y fue Prosper Mérimée quien emprendió a partir de 1837 la restauración de la abadía, que se prolongaría hasta finales de siglo.

El Tímpano de Sainte-Foy de Conques.

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El tímpano del Juicio Final es el elemento que más atrae por su espectacularidad y buena conservación, seguramente por su protección por el gran arco de medio punto con gablete que apea sobre dos pares de columnas en la fachada occidental. Se trata de una gran arquivolta profunda con bóveda de cañón. El tímpano se divide en tres grandes registros horizontales superpuestos. En el centro del registro intermedio se representa a Cristo en Majestad, ("Maiestas domini"). Cuatro ángeles se sitúan en las enjutas de la mandorla; detrás de ella se alza una gran Cruz cuya cabecera se despliega en el registro superior. Además, apreciamos el cortejo de personajes buenos, bienaventurados que se dirigen al trono de Dios. En el registro inferior el espacio del Cielo, de los Bienaventurados. Bajo la arquería, el denominado Seno de Abrahán. Sobre la vertiente derecha del tejadillo los ángeles abren las tapas de los sarcófagos para que las almas se preparen para el Juicio Final.

Son muchas más las figuras y escenas representadas en este extraordinario tímpano, tras cuya detallada explicación y la foto de grupo de rigor, nos desparramamos por esta preciosa villa medieval hasta coger el autobús que nos condujo a Cahors, para hacer noche allí.

 

 

 

QUINTA JORNADA: DOMINGO DÍA 22

Comenzamos realizando una breve visita al Pont Valentré, un antiguo puente de piedra medieval que cruza el río Lot, al oeste de Cahors, con sus tres torres fortificadas y sus seis arcos precedidos de picos agudos, un ejemplo excepcional de arquitectura de defensa medieval, que constituye un ejemplo raro de arquitectura militar francesa de aquella época.

Su primera piedra fue colocada el 17 de junio de 1308. En forma de arco escarpado, con 138 metros, de longitud, seis grandes arcos góticos de 16,50 m, perfectamente conservados, con unos avances almenados y en forma de pico, dominado por tres torres almenadas de planta cuadrada y unos matacanes que dominan el agua desde una altura de 40 metros. El puente estaba protegido espiritualmente por una capilla dedicada a la Virgen en el castillete (fortaleza) occidental. Fue acabado en 1378.

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Dicho puente como otras muchas grandes obras de la época, tiene su leyenda, en la que el constructor realiza un pacto con el diablo para poder acabarlo, pero cuando esta a punto de finalizar la obra, se retracta. El diablo en venganza, retira todos los días una piedra y en una restauración moderna el diablo esta representado con sus garras prisionero del cemento.

Tras ello nos dirigimos Moissac, con su Abadía de Saint-Pierre, el tímpano de la portada sur y su claustro medieval, uno de los más completos a pesar de haber sufrido las iras de los protestantes franceses (hugonotes) que martillearon los rostros de numerosos capiteles historiados. Desde el siglo XII se convertirá en uno de los centros monásticos más importantes de Francia.

El claustro, se acabó de construir en 1100, y la portada sur se realizó entre 1110 y 1130. La iglesia, cuya parte inferior es románica y la superior gótica, se compone de una sola nave que se cubre con bóveda de crucería; en el exterior: potentes contrafuertes. Si en la construcción románica se usa la piedra sillar, en la parte gótica se utilizó el ladrillo; elementos de construcción claramente visibles en los muros exteriores.

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El vano de la portada se cubre con un tramo de bóveda de cañón, apreciando al fondo la puerta de acceso al nártex-vestíbulo, con su esplendido tímpano del Juicio Final, en cuyo centro vemos la conocida como "Maiestas Domini" o Cristo en Majestad: frontal, hierático, entronizado, bendiciendo con la mano derecha y sosteniendo el libro con la mano izquierda.

El claustro historiado de San Pedro de Moissac tiene unas dimensiones de unos 31 x 27 metros y se adosa a la iglesia por el lado norte, siendo de forma cuadrangular con cuatro galerías cubiertas  soportadas  por  más  de  cien  columnas  con  sus  respectivos capiteles decorados con motivos figurados humanos, animales, vegetales, florales, geométricos, etc.

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Las galerías se reconstruyeron en ladrillo en época gótica, como indican sus arcos apuntados, en la segunda mitad del siglo XIII, alternando en ellas, como elemento de soporte, columnas de mármol simples y dobles. Los capiteles que  apean  en  los  estilizados  fustes cilíndricos de las columnas son troncopiramidales invertidos.

Tras la visita a la Abadía y Claustro de San Pedro de Moissac, comimos en un restaurante próximo e iniciamos el retorno a San Sebastián, donde llegamos sobre las 20,30 h. llenos de sabiduría y con el recuerdo del muy buen ambiente que en todo momento hubo en el grupo, siempre bajo la batuta, a veces necesariamente estricta, del maestro de orquesta Mikel.

 

Texto: Carlos Ortigosa (AdR 1766)

Fotos: Mikel Unanue (AdR 0115)

 

 

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