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Crónica de la Jornada por la Ojeda palentina de la coordinación astur-cántabra

Jueves, 26 de septiembre de 2019

 

Habíamos quedado en la portada de la iglesia de Colmenares y mientras iba llegando la gente, nuestro guía, César, un joven conocido de la fundación Sta.Maria la Real, ya nos fue adelantando un concepto del que no habíamos oído hablar, el románico de inercia . El tema prometía pues generaba mucha controversia y estaba sujeto a opiniones diversas. Confieso que despertó mi interés por mi inclinación a discutirlo todo y a generar polémicas sobre las diversas teorías. César nos explicó que en esta zona hay muchas portadas y elementos que son aparentemente románicos en forma, pero que están hechos en el siglo XIV a XVI y defendía la teoría de que el importante taller que existió en Aguilar a finales del siglo XII dejo una serie de discípulos que se fue alargando hasta bien entrado el gótico y el renacimiento y seguían trabajando según los patrones del románico que habían aprendido y transmitido de generación en generación. Esta teoría suscita bastantes dudas, la principal es si los elementos románicos que vimos mezclados con otros eran material reaprovechado, puesto que en todas las iglesias había un  “pasado románico”  ó estaban esculpidos en el siglo XIV-XV con modelos románicos.

Iniciamos nuestro recorrido en Colmenares de Ojeda, donde tras ver la portada con capiteles corridos góticos de tallos que emergen de boca, hojas y piñas, pasamos al interior a ver una de las maravillas del día, la pila bautismal considerada de las mejores  del románico. Está excelentemente tallada en su estructura troncocónica, ya desde la base con elementos florales  hasta los laterales con tres escenas: la resurrección de Cristo, los discípulos de Emaús y un bautizo. El sitio sobrante lo ocupa un grifo excelentemente esculpido. La calidad de su ejecución denota la procedencia del taller de Aguilar que trabajó por esta zona. 

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Nuestro siguiente destino fue la iglesia de Vega de Bur, cuya portada era, según César, de románico de inercia del XV. Es verdad que algunos elementos como el cimacio podían ser  de “inercia” pero las archivoltas de baquetón , ajedrezado y dientes de sierra parecían románicos. ¿Románico de inercia o material reaprovechado de la primitiva iglesia?  . Aquí no había duda de una iglesia anterior del siglo XII , pues la sorpresa del día nos la dio los dos capiteles que escondía el retablo y que pudimos contemplar con una luz auxiliar . Uno representaba un Sansón desquiciando al león y otro un caballero que pisa con el caballo al vencido. De excelente factura ambos. Por último una escalera de caracol para acceder al campanario muy bien hecha y una ventana gótica .

El siguiente paso fue la portada del cementerio de Vega. Esta procedía de una antigua iglesia de un pueblo, Medinilla , ya desaparecido. La portada, esta si, románica de finales del XII tiene tejaroz con canecillos y archivoltas una con plantas otra con ajedrezado (sospechosamente idéntico al de las otras portadas de “inercia”) , otra con motivos geométricos y la última con besantes. A destacar la hojas tripétalas del cimacio .

La iglesia de Quintanatello reproduce en su portada los elementos que hemos visto en Vega. Cimacio corrido, archivolta de ajedrezado , de baquetón y hojas tripétalas ¿de románico del XV? La sorpresa es el bajorelieve que hay encima de la portada. Un crucificado de hechuras tardorománicas , con tres clavos pero cabeza erguida , no sufriente y postura en cruz de los brazos fechado en ¡!!1425!!!, si la fecha es cierta y no hay ninguna cosa rara... será de románico de inercia.

Rematamos la mañana con la iglesia de Nogales de Pisuerga. Iglesia con algún problema de construcción por querer hacer un campanario con bóveda de cañón. Al final hubo que sustituirlo por la espadaña , pues el peso casi provoca el derrumbamiento. A destacar en el exterior los canecillos de todo tipo y en el interior  un Daniel entre los leones (ya echabamos en falta alguno), Adán y Eva y un tetramorfos sin el toro de San Lucas , serán aficionados en el pueblo a los toros y en alguna fiesta lo habrán lidiado.

Nos dirigimos hasta Alar del Rey a reponer fuerzas y reposar las piedras que habíamos disfrutado por la mañana. Degustamos algunas lindezas gratronómicas de la tierra y nos dispusimos a acometer  el plato fuerte del día y el remate.

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Decir que San Andrés del Arroyo es bonito no es cierto. Bonito es todo lo que vimos por la mañana, San Andrés del Arroyo es excepcional, fantástico, maravilloso y no sé cuantos adjetivos más . Algún integrante del grupo dijo incluso que le gustaba más que Silos. Hombre, me parece excesivo. Su claustro y su sala capitular son de lo mejor del Císter. La perfección en el labrado de sus motivos vegetales, el dominio de la técnica del vaciado , la simetría del conjunto que provoca esa paz propicia a la meditación, el dominio de las técnicas de construcción evidentes en la realización de la complicada bóveda de la sala capitular hacen del conjunto un lugar privilegiado. Esos capiteles de las esquinas del claustro, con las hojas casi libres de la base, tal que parece que se van a mover con la brisa del viento y los nueve capiteles  de la sala capitular labrados  en una sola pieza de piedra sin un solo error y de una filigrana vegetal bellísima  impresionaron a todos y nos dejaron casi sin palabras.

Para rematar la jornada y puesto que no pudimos visitar la iglesia rupestre de Olleros de Pisuerga, vimos Santa Maria de Mave. Quizas verla después de San Andrés del Arroyo es un error, pues la iglesia es muy bonita con una calidad constructiva muy interesante. Llama la atención la piedra rojiza , las marcas que reproducen planos y sobretodo el espectáculo que reproducen la evolución de las pinturas de las que estuvo recubierta la iglesia.

Finalizada la jornada, ya cansados, los integrantes del grupo nos despedimos hasta la próxima salida. Uno siempre tiene la impresión de que por muchas salidas que haga siempre aprende algún concepto nuevo , ve algún elemento diferente que no conocía y sobre todo siente alguna de esas sensaciones nuevas difíciles de explicar que provocan esa curiosidad por el conocimiento de otros sitios nuevos y otras manifestaciones del arte. 

Tomás Lozano Barcenilla

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