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Crónica del XXVIII FSR de A Coruña, Costa da Norte y Cambre

Lunes, 01 de julio de 2019

 

Cerca de las seis de la tarde del último día de Mayo, viernes caluroso no demasiado frecuente en estas altas latitudes gallegas, algunos AdR’s comenzamos a llegar al Castelo de Santo Antón en La Coruña incapaces de evitar el justiciero sol que a esas horas incide sobre la avenida del puerto, sin que el asomo de nube alguna nos de esperanza, aunque sea momentánea, de efímera protección. Comenzamos la visita opcional con la guía de nuestro compañero Cándido Rico quien, tras el recuento estadístico organizado en la entrada, inicia su docta explicación sobre este fortín militar, vigilante centinela de la entrada a la ría de A Coruña. Su construcción data del siglo XVI, levantándose sobre una planta en estrella propia de las necesidades defensivas de la época. Actualmente alberga el Museo Arqueológico e Histórico de La Coruña. Nos ilustra Cándido sobre el pasado del lugar: un islote, la Peña Grande, que sirvió como lazareto para que los marinos que llegaban afectados por el llamado “fuego de San Antón”, pasaran la cuarentena.

Nuestro guía alude a las cortas estancias que pasaron en La Coruña tanto el emperador Carlos V como su hijo Felipe II, quien finalmente creó una casa de comercio, relacionada con las especies y prometida por su padre. No falta la alusión a la llamada “Armada Invencible” y sus 150 embarcaciones que salen del puerto de la Coruña en dirección a las islas británicas, los supervivientes regresan a La Coruña, siendo alojados los heridos y enfermos en el Hospital de San Andrés, cuya portada será trasladada, como Cándido nos muestra posteriormente, a la antigua muralla medieval, sirviendo de entrada al archivo municipal.

El recorrido que guía Cándido se antoja muy ameno, no quedando un rincón de la fortaleza sin visitar y siendo aprovechado por los AdR´s para que las cámaras, cada vez menos, y los móviles, cada vez más, sean disparados inmisericordes contra cualquier lugar espacio o paisaje digno de nuestra atención: la planta baja de la Casa del Gobernador con sus secciones museísticas de Arqueología e Historia, el Patio de Armas dedicado al arte religioso y funerario medieval y a la heráldica, o la planta alta de la Casa del Gobernador con la historia de la ciudad. En la rampa que une las dos plantas del Castillo se exhibe La Borna, un experimento llevado a cabo por alumnos de la Universidad en 1974: se trata de una embarcación realizada con cuero y mimbre al estilo de las utilizadas en la Prehistoria en las relaciones entre Galicia y las Islas Británicas. En esa misma planta podemos admirar la cisterna que nutría de agua a los habitantes del castillo.

Finalizado el recorrido tiene lugar la despedida “oficial” de Cándido; se le hace entrega de los correspondientes regalos con los que la asociación le obsequia. Una cerrada y sincera ovación pone punto final a esta actividad complementaria de los viernes por la tarde en los FsR’s, aunque aún Cándido se ofrece amablemente a realizar un pequeño recorrido por la ciudad vieja. Los que le acompañamos, recordamos a María Pita, subimos al parque de San Carlos a ver la tumba de John Moore, admiramos la puerta de San Andrés en el Archivo Municipal del Reino de Galicia….Los pocos AdR´s que aún continuamos el recorrido, comprobamos que la hora de la cena de bienvenida se nos echa encima, y tras una rápida caña o vino o cualquier otra bebida que nos refresque, tomada en el entorno de la Plaza de María Pita, nos dirigimos al Hotel Hesperia Coruña Centro para encontrarnos con los que no pudieron asistir a esta actividad complementaria.

La cena de bienvenida  comienza a las 21 horas. Se desarrolla en el ambiente de cordialidad y camaradería habitual en estas ocasiones y, después de recibir las instrucciones necesarias por parte de las organizadoras una vez terminada la cena, nos encaminamos hacia el necesario descanso pues la jornada del sábado se antoja extensa.

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Nuestra guía durante el fin de semana será la profesora Dolores Barral Rivadulla, de la Universidad de Santiago. Desde el Hotel Hesperia Coruña Centro, a las 8:30 de la mañana del primer día de Junio, hora alargada con unos minutos de cortesía, el autobús, con unos sesenta AdR’s, emprende viaje hacia nuestro primer destino en la Costa da Morte: la Iglesia de Santa María de Xaviña en el concejo de Camariñas. Sobre las 10:15 el bus aparca junto a la iglesia, donde ya nuestro compañero Augusto Guedes y su esposa nos esperan. Dolores comienza su explicación destacando que en este FsR, a diferencia de los monográficos de Octubre realizados en ciudades, nos toca románico rural. Xaviña es un exponente típico del mismo. La Iglesia frente a la Nobleza, las Mariñas dos Frades frente a las Mariñas dos Condes. En Santa María estamos hablando del alejamiento de Rías Baixas o de Santiago, de población dispersa que habita la zona de forma continua, es decir de una tradición parroquial.

La iglesia podemos datarla en la segunda mitad del siglo XII, su arquitectura es sencilla con una única nave y cubierta a dos aguas donde con toda seguridad se utilizó la madera, no solo por la economía sino por el peligro que podría representar una cubierta de bloques del pesado granito. Esto es una excepción en la cabecera donde los bloque graníticos se emplean en la cubierta: es el espacio sagrado. Debemos destacar el arco triunfal doblado, los cimacios con rosetas y la decoración de las cestas a base de grandes hojas con bolas en la punta. La influencia de los talleres compostelanos es palpable, y, en cuanto a sus momentos constructivos, al igual que en la catedral y salvando las distancias, hablamos de dos: el románico y el barroco.

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Continuamos el viaje y cerca de las once y media llegamos a la Iglesia de Santiago de Cereixo. En la Edad media nos encontramos que esta es una zona que hay que controlar y Dolores nos habla de la pugna entre la iglesia, representada por el monasterio que aquí se crea, y la nobleza con sus torres como elementos de poder; durante los siglos XIII y XIV los señores se imponen a la iglesia. Resulta que la comarca es una zona estratégica, con su salida al mar, para la pesca de la ballena que constituye su mayor riqueza.

El arco triunfal de la iglesia está doblado como en Xaviña. En el exterior, delante de la magnífica portada sur, Dolores centra su explicación en los temas de la Traslatio y la Inventio que se relacionan con el cuerpo del Apóstol. El tímpano de la puerta está representando el traslado del cuerpo del Apóstol (la Traslatio), desde donde fue ejecutado, hasta estas tierras de la Costa da Morte en una llamada ‘barca de piedra’, que es el nombre que recibían las embarcaciones que transportaban piedras. En las claves de las arquivoltas aparecen un ángel turiferario y la figura de lo que puede ser un abad u obispo, según algunos autores, Teodomiro, el obispo de Iria, titular de la cátedra cuando se produce el hallazgo del sepulcro del apóstol (la Inventio).Esta interpretación de la Inventio está relacionada con una miniatura del Tumbo A de la catedral compostelana.

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Continuada la marcha, sobre las doce y media llegamos a Leis. La iglesia de San Pedro conserva de época medieval la cabecera y la nave. Similitudes con las iglesias visitadas anteriormente son: los capiteles de los soportes del arco triunfal, con su decoración de hojas insertadas con el “crochet” y rematadas en bolas, el triunfal doblado, las columnas apoyadas en un plinto corrido sobre el que se levantan las basas decoradas, los fustes (algunos de una sola pieza), y los capiteles. Al exterior, y como remate de los hastiales se conservan dos carneros rematados por una cruz.

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Desde la tumba del Apóstol hasta Muxía la tradición cuenta que hay tres etapas a las que se les llama el Camino de la Resurrección. Sin salirnos del programa ni un minuto, a las dos de la tarde llegamos al restaurante del Hostel Monasterio de Moraime en el concejo de Muxía. La comida, aunque copiosa, no fue todo lo satisfactoria que muchos esperábamos. Discurre como es habitual en el ambiente cordial y de compañerismo propio de los Amigos del Románico, haciéndonos olvidar, por tanto, las pequeñas deficiencias que la confección de algunas de las viandas podría presentar. En este ambiente se procede a la entrega de los numerosísimos regalos (creo que se bate el récord de regalos entregados a los asistentes de un FsR) siendo los agraciados: Elena Monroy, de Madrid, y Fermín Martínez, de Zamora, a los que les corresponde, a cada uno, un ejemplar del “Bestiario en la escultura de las iglesias románicas de la provincia de A Coruña: Simbología”, de María José Domingo; a María Luisa Corrales le corresponde una estupenda mochila típica AdR; los dos magníficos polos AdR van a Madrid: Adelina de Andrés, y a Oviedo: Yolanda González.

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Ante la portada occidental de la iglesia de San Julián de Moraime, Dolores Barral comienza su explicación. Existe documentación que afirma la existencia de un monasterio construido a finales del siglo XI que posteriormente fue destruido por los normandos. El que posteriormente sería el Emperador Alfonso VII (hijo de Raimundo de Borgoña y de la reina Urraca I), durante su minoría, es puesto bajo la protección de Pedro Froilaz, Conde de Traba, y de Diego Gelmírez, obispo de Santiago y reside en este monasterio que a la sazón gobierna el abad Ordoño. Un nuevo episodio destructivo, originado en una razia musulmana, daña al monasterio en 1115. En 1494 pasó a depender de San Martín Pinario.  Posteriormente, en el siglo XVIII, su iglesia pasa a ser iglesia parroquial y una parte se convierte en casa rectoral.La portada occidental asemeja la entrada a una cripta o sepulcro, ya que es necesario descender algunos escalones bajo el pórtico que se añade con posterioridad. Pero su monumentalidad da paso al interior de la iglesia.

Tres pares de columnas a cada lado, rematadas por capiteles de cestas decoradas con motivos vegetales y bolas, sustentan tres arquivoltas decoradas con personajes. Éstos muestran sus palmas al frente en el arco exterior, aparecen tras un baquetón corrido a guisa de mesa en la intermedia, y en la arquivolta interior otros personajes en actitud similar a la anterior. Entrando en la iglesia comprobamos la enorme altura de sus muros, con tres naves que se cierran en sus respectivos ábsides. La altura interior no se corresponde con la altura de sus muros en el exterior. Esta impresión nos confirma que la construcción de la iglesia se realizó sobre un talud de terreno descendiente hacia el sureste.

La portada sur que se descubrió en 1970 al derribarse el edificio que la ocultaba, suponía el acceso de los monjes al claustro. Tres arquivoltas con decoración vegetal y un tímpano donde se esculpió una escena de la Última Cena. Los fustes representan oratores y nos encontramos con un capitel de Daniel en el foso de los leones.

Destaca Dolores las pinturas existentes en el muro norte, quizás del siglo XIV, que representan a los pecados capitales, inspirados por demonios, y sus antídotos. Éstas han sido objeto de conservación y protección por parte de los correspondientes organismos de la Xunta.

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De nuevo en ruta, que diría un famoso grupo musical americano de los sesenta, llegamos a San Martiño de Ozón y su casa rectoral a las 18:30 en punto, ni que decir tiene, con ajuste milimétrico al programa. Nos encontramos en una etapa del llamado camino de la resurrección, o extensión del Camino de Santiago a Fisterra. Monasterio benedictino, del que solo nos queda la iglesia y algún resto románico en la casa rectoral utilizada como albergue de peregrinos. Por el exterior nos dirigimos, bajo un arco que une la iglesia con la casa rectoral, a la cabecera donde Dolores nos muestra la presencia del románico en solo dos ábsides que aún permanecen; los capiteles tienen sus cestas y cimacios del mismo estilo que los que vemos en Cereixo o Moraime. Entre los canecillos conservados Dolores nos muestra uno para que nosotros mismos nos fabriquemos una interpretación de lo que estamos viendo. La opinión más extendida, no reconocida, o sí, por la profe, es que se trata de un pulpo o calamar….. Quizás los monjes compostelanos de Antealtares fueron sus fundadores.

Somos invitados amablemente a visitar la casa rectoral, albergue de peregrinos regentado por dos personas, con sus huertos, frutales y animales domésticos, que nos dejan una gran sensación de paz y tranquilidad de cara al camino de vuelta. Antes de partir hacia el autobús, casi todos los móviles y máquinas fotográficas se disparan hacia el larguísimo hórreo que divisamos desde los jardines de la rectoría. El autobús nos deja en el punto de partida, Hotel Hesperia Coruña Centro, dando por finalizada la jornada sabatina.

La jornada del domingo comenzará, a las diez y media, en la iglesia coruñesa de Santa María do Campo, en esa zona nuestra guía Dolores Barral comenzó su tesis doctoral. Una placa en una de las casas de la calle Santa María nos recuerda a Don Ramón Menéndez Pidal. Subiendo los cuatro escalones que elevan el crucero ante portam, Dolores, cual si de una María Pita se tratara, sin dejarse arredrar por el tañido cercano de campanas, comienza su “románica arenga” a los fieles AdR´s que a su alrededor nos congregamos: la Coruña, ciudad de realengo en época alto medieval, aunque pequeña, presentaba una ocupación constante. La riqueza generada es para la corona, solamente los frailes de Sobrado dos Monxes tienen permiso de comerciar en la ciudad que recibe su fuero en 1208. Los Reyes Católicos la convierten en colegiata, y la advocación a Santa María se debe a una importante burguesía de mareantes residentes en este puerto tan comercial.

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Nos dirigimos hacia la portada occidental que es el único resto de época románica, segundo cuarto del siglo XIII, que permanece en la iglesia. Las tres arquivoltas sostienen arcos de medio punto. Capiteles y ábacos se adornan con temas vegetales y entrelazos. En el tímpano, vemos la representación de la Adoración de los Magos: la Virgen sostiene en su regazo al niño que levanta la mano en actitud ad locutio; de un lado, San José y del otro los tres reyes, con las tres cabezas de sus cabalgaduras junto a ellos. De las arquivoltas, de claro influjo mateano, la interior representa una serie de figuras, de entre las cuales son identificables claramente la del Salvador, en el centro, y las de San Pedro y San Pablo a los lados.

En el tímpano de la portada sur podemos ver, según unos, la figura del Apóstol Santiago acompañado por peregrinos y, según otros una escena monástica. Lo más probable es que se trate de San Antón, si se atiende a la información que proporciona un documento de 1521, en el que se menciona una propiedad situada “en frente a la puerta de Santo Antón de Santa María do Campo”.

La portada norte del edificio, simétrica a la anterior, presenta en el tímpano una escena que pudiera corresponder al martirio de Santa Catalina de Alejandría, a juzgar por las ruedas que rodean a la figura principal, cuatro ruedas con clavos, instrumentos de su martirio. Desde la parte superior, a un lado de Santa Catalina, aparece un ángel, el mismo que hace saltar en pedazos estas ruedas impidiendo que se cumpla el cruel sacrificio; al mismo lado se talló una flor de lis, en referencia a la virginidad de la mártir. Al otro lado de su cabeza aparece una paloma, animal que la había alimentado en la prisión. El emperador Maximiano, vestido también con larga túnica, y el demonio que le inspira se hallan frente a la santa.

Son las 11:30, y, sin más dilación, nos dirigimos hacia la iglesia de Santiago, llegando a ella desde la Plaza del General Azcárraga, anteriormente Plaza del Mercado. El incendio que esta iglesia sufrió en 1448 hizo que su reconstrucción posterior se efectuara en estilo gótico, manteniéndose los ábsides primitivos en estilo románico. En esta iglesia, los peregrinos que realizaban el camino inglés podían ganar el Jubileo, repitiendo el ritual de la catedral compostelana.


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En la portada norte encontramos en las arquivoltas algunos motivos del Pórtico de Gloria compostelano. Un arco de medio punto con chambrana ligeramente moldurada sustenta dos arquivoltas con abundante decoración escultórica apeadas en cuatro columnas con capiteles vegetales y basas con garras. Dos cabezas de buey sustentan un tímpano en el que se representa el Cordero Místico, enmarcado por un festón de decoración vegetal estilizada y dos rosetas a ambos lados. Las jambas se decoran con motivos florales.

La portada occidental, es más ostentosa, pero presenta una mezcla de estilos. Sobre la puerta se encuentra un tejaroz que muestra una interesante decoración. Está formado por arquitos que están perfilados por una cinta y se apean en ménsulas con decoración figurada; en cada arco se encuentra un ángel con las alas. La inspiración se vuelve a encontrar en la obra del Maestro Mateo en la basílica compostelana, ya que una organización similar se encontraba en el tejaroz de la fachada exterior del Pórtico de la Gloria, del que se conservan varias piezas en el museo de la catedral de Santiago Tres son las arquivoltas, la central presenta veinte figuras de ángeles sentados y portando instrumentos de la Pasión de Cristo. Éste aparece en el centro de la última arquivolta. Un relieve de un Santiago a caballo, colocado aquí en el siglo XVI, ocupa el tímpano sostenido por mochetas que representan ángeles en los que vemos influencias del Pórtico de la Gloria. Los capiteles representando el sacrificio de Isaac y Daniel en el foso de los leones, son los sustentadores de la primera arquivolta. Las estatuas de Juan y Santiago enmarcan la puerta.

Es el momento de emprender la marcha en coches particulares hacia Cambre, pero este cronista, por necesidades del transporte público contratado con anterioridad, ha de volver a esa llamada Villa y Corte, “poblachón manchego”, que dicen otros, capital secular de los Reinos (llamados en la actualidad Autonomías), y se despide de los que seguirán por tierras gallegas.

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(Posteriormente la compañera Montse me informa: “Te perdiste Santa María de Cambre; en esa ocasión si nos atendió muy bien el cura, nos abrió luces y nos dejó a nuestras anchas en la iglesia para que Lola se explicara y para las fotos. Y sobre todo te perdiste la comida de despedida, que no escatimaron en un deliciosa empanada, pulpo y tampoco en vino y orujo, hubo cánticos de todas las zonas allí representadas, nadie se quería quedar atrás, incluso las gallegas pusieron letra a una canción popular dedicada a Alicia y a mí”).

Y yo añado: Casa Celia en Cambre, es un restaurante que nadie debería perderse, y menos con la compañía de los AdR’s….a este cronista le queda pendiente….

 

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