Amigos del Románico
Web de referencia en español sobre arte románico

Crónica del viaje por tierras zamoranas

Viernes, 07 de junio de 2019

 

Allá en Castilla la Vieja,

un rincón se me olvidaba;

 Zamora había por nombre,

Zamora la bien cercada.

(Romance del Rey Don Fernando I)

Los pasados 10, 11 y 12 un grupo de AdR pasamos un fin de semana muy bonito en la muy interesante ciudad de Zamora. Se trata de una ciudad pequeña pero muy agradable, con multitud de muestras del Románico (es la capital de provincia con más muestras del Románico) pero situadas muy cerca entre sí, de manera que el camino no se hace pesado. Muy buen tiempo, guía experto y muy entregado en las explicaciones, el encuentro con viej@s amig@s y nuevos compañer@s de viaje (bievenid@s, Pepi, José…), buena gastronomía… Todo hizo que pasáramos momentos muy agradables e incluso, al menos en mi caso, emocionantes por la belleza de algunos de los monumentos que visitamos. Empezamos el viernes con una recepción en el hotel de encuentro, ya que esta vez fuimos en coches particulares, y luego, a cenar (todo muy rico) y a descansar, que nos esperaban un par de días de mucho movimiento. 

El sábado empezamos conociendo a José Luis, que iba a ser nuestro guía durante todo el recorrido. Se trata de un experto en el tema que nos llevaba a Zamora a lo largo de sus muchas clases en la Universidad, en Colegios de Artes y Oficios, Institutos... En esta primera cita extramuros nos habló de cuestiones generales (como la importancia de la Vía de la Plata y de la Ruta Jacobea en el desarrollo del Románico en Zamora) y de algunos monumentos importantes (como el Puente de Piedra, los escasos restos del puente romano, las aceñas…).

11369_1.jpg

Entramos por la Puerta del Obispo, del siglo XI, y en seguida nos encontramos en la catedral de San Salvador. Su Portada del Obispo, con esos elementos decorativos cilíndricos que nos íbamos a encontrar más veces a lo largo del fin de semana. Su cimborrio gallonado, espectacular por dentro y por fuera. Su Museo, con preciosos tapices maravillosamente conservados. Difícil empezar mejor un viaje.

Siempre es evocador pasear por un castillo (al menos, por sus restos). Un@ imagina movimientos de soldados en su patio de armas, por sus murallas… Todo eso se me vino a la mente mientras paseábamos lo recorríamos. Pero de nuevo entramos en el embrujo del Románico eclesiástico al adentrarnos por la Rúa los Notarios y llegar a la Iglesia de San Pedro y San Ildefonso. Fue levantada sobre una iglesia visigoda y guarda los restos de San Ildefonso y San Atilano, proto obispos de la diócesis. Nos encontramos nuevamente con los típicos elementos cilíndricos en la portada sur y un interior acogedor que invita al recogimiento.

11369_2.jpg

La Rúa los Notarios cambia de nombre y se convierte en la Rúa los Francos (quizás en honor de l@s francos que repoblaron la Bien Cercada en la Edad Media), pero continúa ofreciéndonos sus monumentos románicos. Caminando por esta calle nos encontramos la Iglesia de Santa María Magdalena, conocida por la de la Magdalena. Tras pasar por la maravillosa portada meridional, nuevamente nos envuelve la belleza del Románico: ante nosotr@s tenemos el sepulcro que José Luis considera la pieza de mayor nivel escultórico de Zamora. No tengo capacidad para valorar tanto, pero su belleza es casi mágica. Me encantan (casi en su sentido literal) también los baldaquinos enfrentados con la talla de la Virgen y un Cristo. Nuevamente cuesta salir de ese ámbito que te anima a estar dentro de ti, pero hay que seguir.

Nos desviamos un poquito y llegamos a la Iglesia de San Cipriano, aunque en origen estuvo dedicada a San Andrés. Quedan pocos restos de la iglesia original del siglo XI, pero a mí, que llevo poco tiempo en el mundo del Románico, me resultan muy evocadores las escasas piezas que quedan de la construcción primitiva, como el crismón, el herrero Bermudo, Daniel en el foso de los leones… Pero nos vamos, que fuera nos espera Viriato.

Una foto con el, según la leyenda, caudillo lusitano por cuya muerte Roma no pagaba a traidores y a seguir nuestro paseo por el Románico. El siguiente y precioso paso fue la Iglesia de Santa María la Nueva. En principio fue dedicado a San Román, pero cuenta la historia (o la leyenda) que los villanos (de “villa”, no de “malvados”) de Zamora la quemaron con los nobles en su interior en el Motín de la Trucha. Cómo gusta la rebelión frente al poder establecido. El caso es que el propio pueblo la reconstruyó bajo la nueva advocación. Difícil es señalar algunos elementos más interesantes (ábside, pila bautismal…). Los guardamos todos en el zurrón y seguimos camino.

Nos espera el simpático Peromato, caballero armado que es a su vez la veleta de la Iglesia de San Juan Bautista, enfrente del Ayuntamiento Viejo. Imposible sustraerse a la belleza del rosetón de la puerta sur, símbolo del Románico de Zamora. Al zurrón de las bellezas.

No paramos. La Iglesia de Santiago del Burgo y su portada sur. La Iglesia de San Andrés, con escasos restos de su obra original. La Iglesia de San Leonardo, privada, con su portada encerrada. Palacio del Cordón, o de Puñonrostro, sede del Museo de Zamora…

11369_3.jpg

Terminamos el camino de nuestro primer día con tres monumentos muy interesantes. Las aceñas, molino de agua muy bien conservado y muy interesante de ver (y es que Zamora huele a río en su orilla, cosa que no ocurre en todas las ciudades que tienen río y que l@s ribereños de Aranjuez valoramos bien). La Iglesia de San Claudio de Olivares, con su precioso mensario con las labores típicas de cada mes y sus magníficos capiteles. Por último, la Iglesia de San Claudio de Olivares, donde la leyenda dice que fue armado caballero Don Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, y magnífico punto para terminar una completa jornada.

Alguien podría pensar: “pero, ¿esta gente no comió? ¿Solo visitó iglesias?” Imposible. Eso no cabe entre los Amigos del Románico. Magnífica comida, como todas las que organiza Tomás, como todo lo que organiza Tomás. Y magníficas tapas en los bares de Zamora, con mezcla interesante de modernismo y tradición (Zamora es así también en lo culinario).

Como siempre nuestro coordinador sorteo dos esplendidos regalos consistentes en una pila de Redecilla del Camino y un capitel de arpías de Silos. Pero, ahora, a descansar, que ha sido un día muy trabajado y nos esperan al día siguiente algunas de las joyas del viaje.

Nuevo día. Empieza el camino. Junto al punto de reunión se encuentra la Iglesia de Santa María de la Horta, perteneciente a un convento y ejemplo magnífico de los avatares que sufre el arte (fábrica de electricidad, fábrica de alcohol…). Esperemos que futuros cambios no destruyan su belleza.

11369_4.jpg

Hay lugares bonitos, hay lugares preciosos y hay lugares emocionantes, Estos no son fáciles de encontrar, pero por las expresiones de las caras y las palabras de l@s compañer@s de viaje y por las mías propias creo que encontramos uno de estos lugares y momentos: la Iglesia de San Pedro de la Nave, en la localidad de El Campillo, a pocos kilómetros de Zamora. Su historia es espectacular: desde el siglo VII, cuando se construyó, hasta el siglo XX, cuando fue llevada piedra a piedra desde su emplazamiento a orillas del Esla para evitar ser anegada por las aguas del embalse de Ricobayo. Es más, hasta las recientes intervenciones que ha realizado la Fundación Santa María la Real. Imposible describir todo lo que hay en su interior y todo lo que sentimos en nuestro interior al verlo. Visita obligada para tod@s l@s que busquen algo más en sus viajes.

Y terminamos donde el Románico y lo romántico se dan la mano. Imaginad ruinas tomadas totalmente por la maleza. Paseos entre muros llenos de historia, en un entorno de ensueño y observados por cigüeñas y milanos. Naturaleza y arte (o el arte de la naturaleza y la naturaleza del arte). Todo eso y más es el Monasterio de Santa María de Moreruela, en la localidad de Granja de Moreruela (cerca de Zamora). Se trata de los restos de la grandeza del Císter, en un paraje en el que te puedes estar mucho tiempo disfrutando de una gran paz. Los restos…Bueno, id y disfrutarlos.

Fin del viaje. A casita. ¿Hemos recargado las pilas? Sin duda. Gracias especiales, si me lo permitís, a Amparo y Carlos, que nos aguantaron pacientemente en su coche a la ida y a la vuelta. Y gracias a Tomás por estos preciosos viajes. Hasta pronto. 

Crónica de Teodomiro Rodriguez Lillo

Fotos de Carlos Adan y Tomas Aranda

 


En memoria de Jaime Cobreros. DEP

©2018 Web Oficial de AMIGOS DEL ROMÁNICO (AdR) - Diseña GORMATICA