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Crónica de la Jornada de Románico Local Por Tierras de Coimbra

Miércoles, 16 de noviembre de 2016

 

El fin de semana del 22 y 23 de octubre un grupo de AdR de Galicia y Portugal, guiados por el profesor Augusto Guedes, recorrimos las tierras de Coímbra en una jornada típicamente otoñal. Iniciamos nuestro viaje, partiendo de Vilagarcía de Arousa y Vigo, una treintena de entusiastas de las casi milenarias piedras. Tras una parada obligada, por razones de conducción, comenzamos nuestras visitas en el Castelo de Soure.

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El Castillo de Soure está localizado en la villa portuguesa del mismo nombre, en el distrito de Coímbra, se levanta en el valle del río Mondego en una colina baja en la que se encuentra la intersección de los ríos Anços y  Arunca, y formaba parte de la línea avanzada de las estructuras defensivas de Coímbra. Parece datarse su construcción en el siglo XI y aunque originariamente contaba con cuatro torres de las que sobrevive la del sudoeste, hoy se conserva la base de una de las dos torres construidas en el siglo XII y que se corresponde con una segunda fase constructiva. Es posible observar restos de la alcazaba, una puerta suevo-visigótica y una ventana mozárabe. El resto pertenece a épocas posteriores.

Retomamos el viaje, llegando justo a la hora de comer al Hotel Doña Inés, de Coímbra. Después de dar cumplida cuenta de un amplio "bufet" y una pequeña siesta, dedicamos la tarde completa a visitar algunas joyas coninbricenses: Sé Velha e Igreja de S. Tiago. Se nos une al grupo un AdR portugués, Joaquín, que ha estado con nosotros en otras visitas al país luso, y que nos servirá de guía durante las dos jornadas.

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La Sé Velha o Catedral Vieja de Coímbra es la única catedral románica portuguesa de la época de la Reconquista que ha sobrevivido prácticamente intacta hasta nuestros días. Vista desde el exterior la Catedral Vieja parece un pequeño castillo, con muros altos coronados con almenas, así como con pocas y estrechas ventanas. La apariencia de fortaleza es común a las catedrales de la época y se explica por el clima bélico de la reconquista. La fachada oeste (principal) tiene una especie de torre central avanzada con un portal con múltiples arquivoltas y un ventanal que es similar a una portada. Los capiteles, arquivoltas y jambas de la portada y del ventanal están decorados con motivos románicos con influencias árabes y prerrománicas. La fachada está reforzada por contrafuertes que ayudan a compensar la fuerte inclinación del terreno. En el lado este se observa el ábside principal románico y dos absidiolos, el de lado sur modificado en estilo renacentista. El interior es de tres naves y cinco tramos, con el transepto poco desarrollado, la cabecera formada por el ábside y dos absidiolos. La catedral está cubierta por una bóveda de cañón en la nave central y el transepto, y por bóvedas de arista en las naves laterales. La nave principal tiene un elegante triforio (galería con arcadas) en el segundo piso. Todas las columnas del interior tienen capiteles decorados con temas geométricos, vegetales o animales.

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El aspecto más notable de la decoración románica de la Catedral Vieja es la gran cantidad de capiteles esculpidos (cerca de 380), lo que la convierte en uno de los principales núcleos de la escultura románica portuguesa. Los motivos son geométricos y vegetales de influencia árabe o prerrománica, así como cuadrúpedos y aves enfrentadas. Prácticamente no hay representaciones humanas y no hay ninguna escena bíblica. La ausencia de figura humanas se considera, tal vez, consecuencia de que los artistas fueran mozárabes que se habían establecido en Coímbra en el siglo XII.

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Otro templo románico de la ciudad de Coímbra, es la Iglesia de Santiago, mandada levantar durante el reinado de Sancho I (1185-1212). A lo largo de la historia sufrió muchas reformas y mutilaciones. La cabecera fue mutilada para ensanchar la calle colindante. Es un edificio de tres naves divididas en tres tramos mediante columnas  esbeltas y pilares cruciformes y un falso transepto. La puerta principal consta de cuatro arquivoltas decoradas con motivos vegetales y bolas, sustentadas en columnas de fustes estilizados y decorados en espiral con motivos geométricos y vegetales. Los capiteles alternan motivos vegetales y animales: aves y cuadrúpedos.

De regreso al hotel, pasamos por el arco de Almedina que constituye actualmente la entrada a la parte antigua de Coímbra. Perteneció a la muralla medieval reconstruida en el siglo XI por Al-Mansur. En esa época había tres puertas que daban acceso a la parte alta de la ciudad de las que sólo se conserva una.

Después de una reparadora noche, en la que se abrieron los cielos para dejar caer toda el agua que afortunadamente no tuvimos durante el día, y un "pequeno almorço", nos dirigimos al Museo Machado de Castro, en el que entre otras maravillas pudimos conocer un critptopórtico romano.

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En la antigua arquitectura romana, un criptopórtico es una galería abovedada subterránea o semisubterránea, creada con objeto de resolver la pendiente del terreno. El criptopórtico de Coímbra, de dos plantas, fue construido para soportar el foro de la ciudad.

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Terminada nuestra estancia en Coímbra, tomamos el autobús para dirigirnos a visitar otra de las fortificaciones que constituían la línea defensiva del río Mondego, me refiero al Castelo de Montemor-o-Velho.

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Dominando sobre el valle por donde fluye el Mondego, con los campos de arroz hasta el horizonte, la villa de Montemor-o-Velho está coronada por su imponente castillo, la principal fortaleza del Baixo Mondego en la época medieval.

En 991 al-Mansur conquistó Montemor-o-Velho, y fue después de esa fecha cuando se levantó allí una fortificación islámica, con mezquita. Ya no queda casi nada de ese espacio ancestral, dado que el castillo que se erige hoy sobre el valle mondeguino es obra de sucesivas campañas medievales. En 1064, con la conquista de Coímbra, Montemor-o-Velho pasó definitivamente a manos de los cristianos tras lo que Alfonso VI de Castilla, reconstruyó la estructura defensiva. En la misma época, fue fundada dentro de las murallas la Iglesia de Santa María da Alcáçova, reconstruida en numerosas ocasiones a lo largo de los siglos siguientes.

El castillo de Montemor-o-Velho fue también el escenario de una de las historias más trágicas de la Historia de Portugal. Aquí fue donde, a principios de 1355, el rey Afonso IV acabó por convencerse de que el amor del infante D. Pedro y la noble gallega Inés de Castro era un asunto de estado y de que doña Inés constituía un peligro para la independencia nacional… Así fue como se dictó la suerte de Inés que, pocos días después, y por orden del rey, fue asesinada en el Paço de Santa Clara, en Coímbra.

Rematada la visita a Montemor, nos dirigimos a tomar un suculento "bacalhau" en un restaurante de la localidad.

De regreso a Galicia hicimos una breve parada para ver en la parroquial de Sepins, ayuntamiento de Cantanhede una réplica de un tímpano de cuyo original se desconoce su paradero. Es una pieza encastrada en la pared de la capilla mayor, del lado de la Epístola.

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Ya en el autobús, de regreso, empezamos a pensar en la próxima salida. Será al norte, a las tierras de los señores de Andrade, en el valle del Eume.

Alejandro Rey, AdR 01166

 

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