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Crónica de la V Jornada sobre Arte Románico de Valencia

Miércoles, 01 de junio de 2016

 

El pasado día 13 de febrero,  se celebró en Valencia la V Jornada sobre Arte Románico organizada por el equipo de Coordinación de Amigos del Románico de la Comunidad Valenciana-Albacete-Baleares-Murcia. Una vez más, contamos con la cesión del Salón de Actos del Museo de Bellas  Artes San Pío V de la capital, que tan generosamente colabora año tras año con nosotros, para revestir esta ya clásica cita de un entorno inmejorable.

Como representante del equipo de Coordinación, tuve el honor y la satisfacción de efectuar su presentación. Mis primeras palabras fueron para agradecer al anterior coordinador, Florentino Nevado, su trabajo, su dedicación y su interés y su buen hacer  para- a pesar de las circunstancias adversas, como son las pocas manifestaciones románicas que existen en esta zona- conseguir mantener viva entre nosotros la llama de este Arte, representando la celebración de éstas conferencias  una buena prueba de ello.

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Agradecí a las personas que allí se encontraban su asistencia a las conferencias, incluyendo en este agradecimiento a José Ignacio Casar Pinazo, director del Museo, no sólo por cedernos el dalón, sino también por su entusiasta colaboración con todo lo relacionado con nuestra asociación; y a Ramón Martínez Miñana, jefe de protocolo- siempre involucrado de manera personal con nosotros-, el cual,  velando y cuidando para que todo estuviera en orden, consiguió que la jornada se desarrollara impecablemente. Y sin más preámbulo, pasamos a presentar a la primera ponente, Rebecca Swanson Hernández.  

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Barcelona, en la actualidad está finalizando su tesis doctoral sobre la “Reconstrucción de la antigua biblioteca de Roda de Isábena entre los siglos X-XII”. Es miembro del Instituto de Culturas Medievales de la Universidad de Barcelona y del grupo de investigación consolidado por la Generalitat de Cataluña “Ars Picta”. Ha realizado estancias de investigación en diversas bibliotecas e instituciones europeas, impartiendo ponencias tanto a nivel nacional como internacional sobre su tesis doctoral, publicando también numerosos artículos en revistas nacionales e internacionales tales como en la colección Memoria Artium, Pecia, British Archeological Repost o Cahiers de Saint-Michel de Cuxá.

Su conferencia tratará sobre algo muy querido y estudiado  por ella: “El Bordado de la Creación de la Catedral de Gerona: Iconografía y Función.” La inició aclarando que el nombre que se le da no se ajusta a la realidad, ya que no es ni Tapiz, ni de la “Creación”. Continuó explicando que este gran bordado de finales de siglo XI, concebido para las festividades litúrgicas más importantes y características de la catedral gerundense, despliega tres grandes ciclos iconográficos: el Tiempo Terrenal, el Tiempo Celestial y la Invención de la Vera Cruz, pasando a analizar la singularidad iconográfica de estos tres grandes programas, definiendo las diferentes escenas que lo componen.  

Su lectura –continuó-  nos proporciona las claves necesarias para poder insertar la obra de arte en el espacio arquitectónico de la catedral de Girona del siglo XI, ya que no se puede entender la obra sin tener presente el espacio para el cual fue concebida. La simbiosis del magnífico tejido con  su entorno, proporciona las respuestas a su función, la cual, como expuso a lo largo de su disertación, se insiere en una de las celebraciones litúrgicas más importantes de la catedral.

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Una brillante exposición, en la que partiendo de las pocas evidencias documentales, lo que dificultaba su datación, función y localización, ha hecho necesario buscar todas estas incógnitas en la pieza misma, en su iconografía, que fue explicando e identificando a lo largo de su conferencia: el Ciclo Temporal con el menologio, las constelaciones, el año y las estaciones; la Creación, el único programa que nos ha llegado casi entero, en el centro del cual se encuentra un Cristo Cosmocrator y unas escenas del Génesis que se ordenan dentro de una corona circular en ocho radios en ocho escenas. Nos habló de los vientos, representados en los ángulos formados entre el círculo central del Génesis, las fajas laterales del menologio y el calendario, su forma de representarse y la importancia que ésta representación tuvo en la Edad Media. Y, por último, la Invención de la Santa Cruz, único ciclo historiado del conjunto, cuya narración  se distribuye a modo de friso, y de la cual han llegado hasta nosotros seis escenas, simétricamente colocadas a ambos lados de una gran figura central, y del cual sólo puede hacerse una lectura: la segunda venida de Cristo (Parusía). Según la profesora Swanson, la relación que parece tener el bordado con los diagramas de cómputo copiados dentro del mundo carolingio, conjuntamente con el claro mensaje teológico de Salvación que se muestra a través de la conexión entre el ciclo de la Vera Cruz, el Menologio y el Génesis, nos llevan a  afirmar que la pieza fue concebida para ofrecer la síntesis de un discurso fundamentalmente de tipo teológico.

La última parte de su conferencia versó sobre la funcionalidad y la disposición de la pieza dentro de la iglesia. Tras un minucioso repaso a las posibles soluciones, y después de analizar otros argumentos- J. Marqués, M. Castiñeiras, M. Sureda- concluye que el Bordado fue creado a fines del siglo XI principalmente para acompañar el desarrollo litúrgico de la fiesta del cuarto domingo de cuaresma o Laetere donde se desarrollaba una festividad capital y muy particular en la catedral gerundense.

Fue muy aplaudida y, tras un coloquio en el que aclaró a los asistentes ciertas dudas, disfrutamos de un pequeño descanso.

A Florentino Nevado le correspondió presentar al segundo ponente: Francisco José Soriano Gonzalvo. Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valencia, consiguió el Grado de Doctor con la tesis «Arte de tradición románica en el Reino de Valencia desde la conquista de Jaime I hasta 1350. ¿Un "románico" valenciano posible?».  Ha investigado y escrito sobre la figura de San Vicente Mártir, patrón de la ciudad de Valencia, y ha publicado libros relacionados con ésta figura, como La capilla-cárcel de San Vicente Mártir; La Real Basílica de San Vicente de la Roqueta; San Vicente Mártir y los lugares vicentinos en Valencia, etc.,  y artículos sobre arte románico en Valencia, entre los que figuran “Aportación al estudio de la escultura románica en Valencia: hallazgo de dos capiteles y una imposta con decoración teriomórfica”, relacionado con su trabajo de catalogación de piezas de la Casa-Museo del pintor José Benlliure . Ha realizado fichas de diversas piezas medievales del Museo San Pío V y ha participado en diversos talleres de restauración, algunos en la Parroquia de Cristo Rey (o de San Vicente de la Roqueta).

Su conferencia, indudablemente relacionada con su tesis doctoral trató sobre: “Portadas tardorrománicas de la Comunidad Valenciana”.

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Una pequeña introducción para situarnos en el período histórico- primer tercio del siglo XIII, cuando se inicia la conquista el Reino de Valencia- en el que aparecen las manifestaciones artísticas y arquitectónicas de tradición románica destinadas a entroncar con la “romanidad”, una especie de conciencia común  del mundo cristiano-occidental que enlazaba con un pasado anterior a la invasión musulmana.

A través de una exposición detallada, clara, concisa y muy didáctica, el doctor Soriano nos paseó por la geografía del antiguo Reino de Valencia para darnos a conocer esas portadas de los templos que ocupan un lugar muy destacado entre las muestras de arte románico conservadas en sus límites, y de las cuales conservamos unas cuarenta. Considera que los tipos de portada no van asociados a una tipología arquitectónica específica, existiendo portadas muy elaboradas para templos denominados de “reconquista” y otras muy sencillas en templos de mayor ambición.

Tomando en consideración sus formas generales, decoración y monumentalidad, clasifica los ejemplares que existen en tres apartados:

Portadas formadas por un solo arco de medio punto con impostas y guardapolvo moldurado, las más abundantes, que representan un modelo muy extendido por la Corona de Aragón, y que subdivide en cinco grupos: el primero formado por aquellas  portadas que muestran una sencilla moldura compuesta por ábaco liso sobre caveto recto; el segundo comprendería portadas con molduras más elaboradas; el tercero se referiría a portadas con decoración más variada, utilizando puntas de diamante y entrelazos, alguna con baquetones en las jambas simulando columnas con pequeños capiteles; otro grupo, el cuarto, mostrarían un  resalte a modo de arco de escasa profundidad y, por último, portadas con arco apuntado muy abierto o enmarcados en alfiz.

En un segundo grupo incluye las portadas que, además de guardapolvo, tendrían dos arcos en degradación, pero con escasa o nula molduración en sus dovelas, para dar impresión de abocinamiento. Las subdivide en dos grupos: uno que presenta baquetones y capiteles, simulando columnas, y otro más austero en su decoración. No entra en los límites de ésta crónica enumerar las portadas correspondientes a estos dos grupos. Sí decir que toda la exposición estuvo acompañada de interesantes imágenes que nos hicieron comprender sin dificultad las explicaciones del Sr. Soriano.

Un tercer grupo comprendería las más monumentales, con una altura entre los cuatro o cinco metros, clasificadas según su decoración, y que por ser más escasas, las identificaremos.

En el primero incluye las portadas que integran decoración figurativa con un programa historiado, citando cuatro ejemplos: la de la arciprestal de Sant Mateu; la Porta del Palau de la catedral de Valencia, obra muy compleja, tradicionalmente asociada a la llamada “Escola de Lleida”; la portada norte de la iglesia del Monasterio de San Vicente Mártir y la de Santa María del Puig, con arcadas ligeramente apuntadas.

En el segundo grupo incluye la portada oeste de San Vicente Mártir, muy austera, en la que aprecia elementos como las basas poligonales, los cul-de-lampe donde apea el guardapolvo y la alternancia de fustes y baquetones que se prolongan en la molduración de las arquivoltas; y la portada de la antigua iglesia parroquial de Santo Tomás de Valencia, con una rica decoración teriomórfica en sus seis capiteles.

Por último, hace referencia a otras dos grandes portadas: La de la Sangre de Onda, con una complicada molduración en sus arquivoltas y que debió tener columnas y capiteles; y la de la Sangre de Lliria, con el mismo tipo de fustes y capiteles de taller, plagada de elementos decorativos propios del gótico. Como en el caso anterior, su discurso iba acompañado por excelentes imágenes que hacían más sencilla su explicación.

Concluyó el doctor Soriano insistiendo en que hubo más ejemplares, tantos como templos,  que se fueron remodelando o reconstruyendo a medida que variaban los gustos. “Nos queda sin embargo -termina- una muestra representativa, demostrando que el románico valenciano no es tan arcaizante y residual como la historiografía había supuesto, constituyendo un patrimonio considerable a tener en cuenta que debe ser investigado, protegido y divulgado”. Fue también muy aplaudido, pasando a continuación a resolver las dudas que algunos de los asistentes le propusieron.

Terminado el coloquio, nuevamente entré en liza para presentar al último de los ponentes, José Luis Hernando Garrido. Diplomado en Arqueología Hispánica por el Instituto de Arqueología y Prehistoria de la Universidad de Barcelona (1983-86), licenciado en Geografía e Historia (especialidad Historia del Arte) por la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Barcelona (1981-86), doctor en Historia del Arte por la Facultad de Letras de la Universidad Autónoma de Barcelona (1993), becario del Centre d'Études Supérieures et de Civilisation Médiévale de la Universidad de Poitiers (1990-1991), profesor de Museología y Patrimonio en la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Madrid (1998-2006). En su andar por el mundo del arte románico, se ha dedicado especialmente a la investigación de la escultura medieval castellano-leonesa, la antropología cultural y la iconografía medieval hispana, y es autor de un centenar de publicaciones divulgativas y especializadas,  participando también en multitud de actividades como ponencias en cursos de  universidades, fundaciones, museos, etc…, y un sinfín de cosas más que sería muy prolijo mencionar aquí. 

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En la actualidad es profesor-tutor de Historia del Arte en el Centro Asociado de la UNED de Zamora. Tituló su conferencia: “Canteros y promotores en el románico hispano: improntas del oficio en sus manifestaciones materiales”. La idea que propone sería que, partiendo de la Porta del Palau de la catedral de Valencia, hablar de los artífices en el románico peninsular (arquitectos, escultores y pintores) según testimonios iconográficos, pétreos, epigráficos, documentales y gliptográficos (marcas, grafitos, alquerques, horologios…), es decir, una aproximación a la cultura material y visual de nuestros anónimos canteros.

Y, a partir de esa idea, inició el doctor Hernando su conferencia. Apoyado en unas excelentes y bellas imágenes, nos fue introduciendo en ese mundo misterioso, quizá un poco esotérico, de esos extraordinarios maestros canteros  que tanta belleza nos han dejado para nuestro disfrute.

Inició su conferencia, tal y como propone, con la Porta del Palau de la catedral de Valencia, un típico ejemplar de la Escola de Lleida, aunque la presencia de un parteluz y arcos, capiteles de carácter narrativo y las cabezas del alero la distinguen de otras de la misma escuela, aunque comparte con ellas la decoración característica de ésta Escola a base de entrelazado geométrico, zigzags, puntas de diamante y ciertos resabios islámicos. Podemos ver éste tipo de decoración en la portada de San Miguel de Foces, cuya semejanza con la Porta del Palau, le hace pensar que Euximio de Foces, procurador general del reino de Valencia, pudo ser uno de sus promotores; en la de la Ermita de nuestra Señora de Salas (Huesca); en la Porta de la Anunciata y en la portada dels Fillols de la Seu Vella de Lleida o en la de Santa María de Agramunt (Lleida).

Los epígrafes –siguiente paso- dan una información muy interesante, aunque suscitan algunas dudas. Toma como ejemplo los epígrafes situados en edificios del siglo X, en los que se cita la vigilantia del abad Alfonso y sus compañeros en las edificaciones de Escalada o una inscripción semejante en San Martín de Castañeda que plantean un interrogante: ¿realmente los eclesiásticos que figuran en ellos participaron en la dirección y ejecución de las obras? En San Pedro de los Montes se habla concretamente del sudore fratrum; en San Martín de Castañeda, ya mencionada, Juan de Córdoba erige en templo por la incesante actividad de los monjes, lo que llevaría a concluir la colaboración de los clérigos en el trabajo material de la construcción. Difieren los historiadores sobre esto, mientras unos consideran que, efectivamente, los monjes eran unos operarios más, otros creen que dichas locuciones simplemente acreditan, en términos hiperbólicos, su labor como promotores.

Otros epígrafes nos dan información sobre el maestro o maestros que intervinieron en las obras, así en la inscripción de consagración de San Miguel de Neila se menciona a un maestro Sancho, que aparece también, junto con Ildefonso y Raimundo en otra inscripción situada en la cabecera de San Cipriano de Zamora. En un canecillo de San Esteban de Gormaz vemos la inscripción:”Iulanus magister fecit era MCXVIII”,  nombre –Iulanus- que aparece también en el ábside de el Salvador de Sepúlveda.  Otro enigmático maestro, Esteban, trabajó en Compostela, en Sos, en el monasterio de Leyre y en la catedral pamplonesa. Gislebertus en Autun, con su magnífica Eva; Pedro de Ega y Juan Miguélez, en Soto de Bureba; Leodegarius en Santa María de Sangüesa; Juan de Piasca en Santa María de Piasca y Rebolledo de la Torre; Covaterio como maestro de la obra de Santa María de Piasca; el maestro Mateo de la catedral compostelana; en Revilla de Santullán, “Micaelus me fecit”. Una verdadera galería de personajes que nos dejaron verdaderas maravillas.

Continuó Hernando refiriéndose a las marcas que aparecen en distintas partes del templo. Mencionó en primer lugar las marcas de canteros, haciendo un recorrido por el monasterio de Moreruela; Jaca, cuyas marcas estudió García Omedes,  y las dovelas de la portada norte de la Catedral Vieja de Salamanca. Otras marcas atípicas aparecen también en el Monasterio de Moreruela representando almejas, peces, llaves y pájaros. Mención aparte merecen los alquerques –lo que hoy sería el juego de la tres en raya- esgrafiados por los propios canteros, y que podían ser de XII o de IX. Nos pone algunos ejemplos como  el de San Vicentejo de Treviño, el que se conserva en el Museo de Salamanca o el del claustro alto de Silos.

 Los “grafitti” o grafito cerraron su intervención. Son inscripciones muy variadas en las que aparecen diversos motivos, como un peine de contabilidad en la capilla de San Martín de la Catedral vieja de Salamanca; una inscripción en Santiago de Peñalba que parece ser una respuesta ante una sesión de catecismo; otra en el mismo lugar que copia una frase de Beda el Venerable; el guerrero que aparece en el templo de San Miguel en San Esteban de Gormaz; los grafitos del castillo de Sant Esteve de Castellfollit, que parecen representar el sitio al que Pedro el Grande sometió a la ciudad de Balaguer, capital del condado de Urgell; la representación de una fortaleza en Santa María de Aguilar de Campoó; los parámetros interiores de la iglesia de San Miguel, dentro del castillo de Turégano, donde aparecen un largo índice de tipos: construcciones, escenas cinegéticas, signos geométricos, posibles arquitecturas, etc…; los grafitos con laberinto medieval en Santa María de Tahull; los nudos de Salomón en Santiago de Peñalba, Irache, Coruña del Conde, Jaramillo de la Fuente, claustro alto de Santo domingo de Silos y Catedral Vieja de Salamanca. Como vemos, un sinfín de manifestaciones de uno y otro tipo que pudimos ver reflejadas en las magníficas imágenes que durante toda la conferencia nos acompañaron.

Después de un fuerte aplauso, el doctor Hernando contestó y aclaró aquellas dudas que le propusieron algunos asistentes. Se cerró el acto entregando a los ponentes un obsequio como recuerdo de ésta V Jornada sobre Arte Románico.

Seguidamente, una nutrida representación de los que asistimos a estas conferencias, almorzamos en las instalaciones del mismo Museo, y casi sin reposar la comida, nos dirigimos al Palacio del Marqués de Dos Aguas para realizar una visita guiada al Museo Nacional de Cerámica y de las Artes Suntuarias González Martí. Fue nuestra guía Ana Escobar de Viajes Carrefour, que gentilmente se puso a nuestra disposición para explicarnos y dirigirnos no sólo por el Museo, sino también por el Palacio mismo. Una visita muy interesante, que fue muy bien acogida por los asistentes.

Y con ella dimos por finalizada ésta V Jornada sobre Arte Románico. Por lo comentarios escuchados y recibidos con posterioridad, creo que, en ésta primera vez, el nuevo Equipo Coordinador de AdRs de la Comunidad Valenciana, Murcia, Albacete y Baleares, con la inestimable ayuda de Tino, ha cubierto las expectativas creadas, por lo que nos sentimos muy satisfechos. Será un aliciente para seguir, en lo posible, mejorando.

Joaquín V. Torija León.

 

 

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