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Crónica de la JdRL en el Baix Empordá (Girona)

Lunes, 11 de abril de 2016

 

El tan esperado día de recorrer los suaves y verdes paisajes del  Baix Empordà había llegado. Un día espléndido, un cielo de un azul intenso y una suave temperatura nos hacía albergar la esperanza de una maravillosa jornada en tan extraordinario entorno. La ilusión era tanta que nos habíamos congregado un numeroso grupo. 47 personas entregadas a la maravilla del Románico.

La villa de Cruïlles nos recibía entre el silencio de sus calles y la recia construcción de sus casas.  El Monasterio de Sant Miquel de Cruïlles era nuestra primera vista. La maestría de Manuel Castiñeiras unida a  las aportaciones de Jaume Moya iban a ser nuestra guía de la jornada.

El Monasterio de Sant Miquel de Cruïlles está documentado en el año 1057, en el que la condesa Ermessenda lo unió al monasterio piamontés de San Michele della Chiusa. Poseyó el monasterio de Sant Genís de Rocafort y la parroquia de Santa Eulalia de Cruilles desde el año 1144. Durante la guerra de los Remensas en 1485 fue saqueado. En el año 1592 cuando en el monasterio no quedaba nadie más que el prior y un monje, el papa Clemente VIII lo incorporó al monasterio de San Pedro de Galligans.

Tiene planta basilical de tres naves, en la cabecera con tres ábsides semicirculares y con transepto. Las naves y el crucero tienen bóveda de cañón que se apoyan sobre pilares cruciformes y arcos de medio punto. En el transepto existe una cúpula semiesférica que en el exterior asoma como el cimborrio. Los ábsides tienen bóvedas de cuarto de esfera.

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Se conservan restos de pintura, de mediados del siglo XII, en el ábside mayor, debajo de las ventanas absidiales y en unas columnas entre las ventanas; en el muro izquierdo del cierre del crucero, también hay restos de pinturas murales que representan la traición de Judas besando a Jesús. Estas pinturas se descubrieron en el año 1930, cuando se retiraba el retablo gótico de Lluís Borrassà para llevarlo al museo de Arte de Gerona.

En el exterior se puede ver la decoración lombarda; tiene una serie de arcuaciones ciegas que forman un friso en los laterales de la nave y en los ábsides se dividen en series dos arcos ciegos entre lesenas. Hay un campanario de torre cuadrada de los siglos XVI y XVII.

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En el museo de Arte de Gerona se conservan algunas obras de San Miquel de Cruïlles, siendo la principal una Maiestas Domini del siglo XII, una viga de madera del baldaquino ricamente ornamentada y una cruz de cobre románica.

Tras un rápido refrigerio en el colmado-bar del lugar, pusimos rumbo a nuestra siguiente visita, situado a escasa distancia: Sant Esteve de Canapost. La iglesia de Sant Esteve de Canapost se encuentras situada en el pequeño pueblo de  Canapost,  junto a la carretera de Vulpellac a Pals.

Se compone de dos naves que son orientadas a Levante por dos ábsides. De hecho pueden considerarse  dos iglesias unidas y comunicadas interiormente, aunque también se sostiene que se trata de una ampliación posterior manteniendo la estructura de la iglesia primitiva. La iglesia primitiva es la de mediodía y presenta una estructura pre-románica construida entorno     a los siglos IX o X. La del lado norte fue añadida más tarde, juntamente con la torre campanario y de estructura  románica hacia los siglos XI-XII.

La nave  pre-románica está rematada por un ábside trapezoidal y transepto elevado, sobre el que se sustenta en parte la torre del campanario. Esta nave está cubierta con una vuelta de cañón  mientras que la vuelta transversal del crucero es de herradura. La puerta más antigua  está  rodeada en su parte superior por la conocida estructura de piedra  tallada en forma de espina de  pez (opus spicatum).

La nave románica tiene un ábside semicircular. Está cubierta por una vuelta de cañón y el tramo presbiteral que conduce al ábside queda cubierto con una vuelta de cuarto de esfera. El elemento más  notable del conjunto es la torre campanario, inacabada, que se inició en el siglo XII. De marcado estilo lombardo, el segundo piso, enmarcando unes ventanas de medio  punto, esta ornamentado  por  unes arcuaciones ciegas con ménsulas esculpidas y un friso de dientes de sierra.

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También cabe destacar la necrópolis medieval junto a la iglesia. Actualmente son visibles restos de una diversidad de sarcófagos tallados en piedra localizados en el espacio situado a mediodía y levante de la iglesia.

Sant Pau de Fontclara era nuestro siguiente objetivo. Antiguamente era un monasterio benedictino que dependía del monasterio occitano de Santa María de la Grassa, según un documento de confirmación de bienes que hizo Carlos el Simple, en el año 908. Durante los siglos XVI y XVII en unas reformas que se hicieron, se añadieron unas capillas laterales. Actualmente, es la iglesia parroquial de Fontclara. Consta de una sola nave con cubierta de bóveda apuntada seguida y ábside semicircular. En ambos lados de la nave hay las capillas añadidas posteriormente.

En el exterior, se aprecia en el ábside cuatro franjas lombardas sin arcuaciones, entre las cuales se ven tres ventanas. La puerta de entrada, barroca, tiene grabada la fecha de 1639 y un frontón con un bajo relieve representando a san Pablo. Sobre esta fachada hay un campanario de espadaña con dos huecos.

Conserva in situ unas interesantes pinturas murales situadas en el arco triunfal y en el ábside. Están presididas por una imagen  Maiestas Domini, dentro de una mandorla rodeada por los símbolos de los cuatro evangelistas. En la parte inferior están los apóstoles. Las otras pinturas, se encuentran en peor estado de conservación, representando la vida de san Pablo. El colorido es rojo, ocre y azul. Han estado datadas de inicio del siglo XIII, dentro de un estilo parecido a las de la iglesia de Sant Julià de Boada, Cruïlles o Vilanova de la Muga. Estas pinturas fueron restauradas en el año 2003 quitando las partes que no eran auténticas (restauración del año 1940) y dejando las partes originales.

En este especial espacio, tuvimos un agradable regalo por parte de uno de los integrantes del grupo, que nos deleitó con un hermoso canto religioso desde el altar mayor.

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Dejamos atrás Fontclara y nos dirijamos hacia la cercana población de Sant Feliu de Boada donde  pudimos reponer fuerzas en uno de los típicos restaurantes de la zona. El ágape generoso y saludable acompaño las animadas charlas propias del momento y los consabidos sorteos de libros y publicaciones que tanto animan estos momentos. Sin más demora, nos dirigimos hacia la cercana población de Sant Julia de Boada donde nos esperaba nuestra siguiente visita. Cierta decepción sacudió al grupo cuando pareció que el acceso al interior del templo no sería posible, dado que el vecino depositario de las llaves no se encontraba en el pueblo. Pero como  la dicha acompaña a los pacientes, las llaves llegaron a tiempo y el acceso quedo garantizado.

Sant Julia de  Boada es una de las iglesias más antiguas de toda la región, atestiguada por un documento de 934. A pesar de que la construcción sea más antigua, los primeros documentos históricos conservados en que se hable directamente de ella fechan del 1131, cuando Ramón Berenguer III dejó la iglesia en testamento en disposición eclesiástica de Gerona. En un documento de 1362 se nombra a esta iglesia como San Juan de Buadela y el historiador Manuel Gómez-Moreno la llama San Julián de Buada. El edificio no constituye un ejemplo como obra de arte pero tiene un gran mérito histórico y como estudio del desarrollo de la arquitectura rural de esta época. En el año 1931 fue declarada Monumento Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural Nacional. Poco después fue adquirida y restaurada por la Diputación de Gerona.

En origen, posiblemente visigodo, constaba de una sola nave separada del ábside por el llamado arco triunfal de 36 dovelas que van a puntos diversos. Las impostas se adornan con relieves como de dientes de lobo, siendo éste un modelo casi único en Cataluña y algo insólito entre los monumentos conocidos que pueden corresponder a la misma época. Una segunda reconstrucción ya mozárabe del siglo X añadió el otro tramo separado por el arco fajón mozárabe, eliminando la puerta primitiva. Se hizo entonces un reforzamiento de muros y pilastras. En toda esta segunda obra se ve la mano de un maestro formado al gusto islámico del momento. La iglesita está construida con materiales pobres. Su planta es irregular, así como el espesor de sus muros y consta de tres tramos diferentes. La nave está cubierta por bóveda de medio cañón, ligeramente sobrepasada en el ábside. Puede verse todavía la señal de las cimbras de cañas que se usaron.

El arco más antiguo es el triunfal del ábside, sobrepasado en un tercio, que puede ser visigodo, cuya curvatura armoniza con la de la bóveda. Las juntas de las dovelas están orientadas de manera confusa. Tanto la capilla como su arco muestran vestigios de pinturas al fresco de santos nimbados en que dominaban los colores rojo y amarillo. Gómez Moreno cree que pudieran datar del periodo románico.

El arco fajón del centro de la nave tiene estructura y características mozárabes: Está sobrepasado en un medio y las 30 dovelas que lo conforman convergen hacia el centro de la línea de impostas; los salmeres están ligeramente retranqueados sobre el borde de la imposta en nacela. En el ábside se abre una ventana axial en ojo de cerradura que recuerda a las que se ven en las iglesias mozárabes de Galicia. Hubo otra ventana igual abierta a los pies que está tapiada y que se adivina por las hiendas del revestido.

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Tras la consabidas fotos al interior de tan singular monumento, nos dirigimos a la población de Pals nos esperaba un singular paseo nocturno acompañados por nuestra amable guía local. Pals cuenta con un centro histórico medieval donde destaca la torre románica construida entre los siglos XI y XIII, conocida como la Torre de las Horas.

Dentro del barrio gótico de la villa hay calles empedradas y arcos de medio punto, fachadas con ventanas ojivales y balcones de piedra. La muralla de la ciudad consta de cuatro torres cuadradas que datan del siglo IV. El mirador de Josep Pla (desde donde se pueden ver los campos del Empordà y las islas Medas), la plaza Mayor, las tumbas en la calle Mayor y la iglesia de San Pere son otros rincones turísticos de la ciudad. Hay también un Museo de Arqueología.

Pals, es un conjunto monumental histórico muy antiguo formado por el castillo, la villa y las murallas. A pesar de que no hay vestigios de época romana, su nombre evoca ese origen, Pals proviene del latín "Palus" que significa lugar pantanoso, y el castillo se llamaba "Castellarum Montis Áspero". Aunque podría ser debido y en honor a Palas Atenea, como Palau, Palencia... El castillo de Pals fue documentado por primera vez en 889 con el nombre de castillo de Mont-Áspre cuando el rey Odón I de Francia le hizo una donación. El segundo documento, data del año 994, por otra donación hecha por los condes de Barcelona, Ramón Borell y Ermessenda, cediendo la torre de Pals y la iglesia de San Pere al Obispo de Gerona. A finales del siglo X fue propiedad de la familia del caballero Gausfred Vidal. El 1065 el señorío de Pals fue devuelto a los condes de Barcelona. Entre el año 1380 y el 1482 estallan varias revueltas de campesinos llamadas Guerra de los Remensas que culminan con la guerra civil catalana contra Juan II. A raíz de este conflicto el castillo quedó muy dañado y el monarca permitió re-aprovechar sus piedras para reconstruir la iglesia de San Pere y las murallas de la villa. Sólo se conservó la torre circular, conocida actualmente como la Torre de las Horas. En el año 1501 y en tiempos del rey Fernando el Católico se organiza como municipio independiente con atribuciones de villa y poderes para imponer tributos.

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Tras tan ameno y distendido paseo, siendo noche cerrada y arreciando el frío propio de la época, dimos por concluida la visita, no sin antes citarnos  para la próxima jornada. Gracias a todos y hasta la próxima.

Manuel Roldán Alcántara

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