Amigos del Románico
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Crónica de la III Jornada sobre Arte Románico de Madrid

Miércoles, 03 de abril de 2013

 

Se presentaba fresca la mañanita del sábado 26 de enero de 2013. Con un ligero vientecillo del Noroeste y anuncios meteorológicos de alguna posible lluvia a lo largo del día, lo que luego la realidad demostró que no ocurriría.

Estábamos convocados a las diez de la mañana, pero antes de las nueve y media, hora de apertura del Museo, ya algunos de nosotros paseabamos por los jardines esperando para refugiarnos en el interior. A la hora prevista se abrió la puerta y se nos invitó a pasar, lo que aceptamos los que allí estábamos de muy buen grado. No hacía frío, pero era lógico pensar que en el interior estaríamos más protegidos y habría mejor temperatura. A partir de ese momento, comenzaron a llegar los Amigos del Románico que pretendíamos expectantes aumentar nuestro cultural acerbo románico, gracias a las ponencias programadas, como veremos más adelante. Presentaciones de rigor, efusivos saludos de viejos amigos después de tiempo de no habernos visto, ¿cómo va la salud?, ¿cuánto tiempo hace que no te veía?... Poco a poco el cómodo auditorio se fue llenando y, bastante ajustado al horario previsto, comenzó la sesión.

 De izquierda a derecha: José Luis Beltrán, Vicepresidente de AdR; Concepción García Saíz, Directora del Museo de América; Ana Luisa Delclaux, Presidente de la Asociación de los Amigos de los Museos.

Tomó la palabra en primer lugar Dª Concepción García Saiz, en nombre y como Directora desde 1980, del Museo de América, institución, creada en 1941, que acogía amablemente el evento. Principió su alocución agradeciendo a los presentes su asistencia, así como explicando  la aparentemente “chocante” situación de que el Museo de América acogiese un acontecimiento sobre Arte Románico cuando se trata de un centro reconocido prestigio internacional debido a  su actividad dirigida principalmente a la Historia de América y su relación hispánica. Justificó la Directora esta aparente incongruencia, explicando la coalición tripartita organizada por el Museo de América, la Fundación Española de Amigos de los Museos, y la asociación Amigos del Románico, y recomendando a los asistentes una visita a los fondos de Pintura Mural en este Museo, cuya finalidad principal, como en el caso de la Pintura Románica, fue difundir el conocimiento a los indígenas iletrados. Las imágenes representadas en la pintura mural fueron utilizadas en los templos de evangelización americanos hasta el siglo XVIII, e incluso durante el siglo XIX. Por tanto, no queda tan distante el Museo de América del Arte Románico, aunque éste no exista en América, como tal, aunque el efecto de transmisión de las emociones por las figuras representadas, sí se consigue plenamente en ambos casos. Finalizó agradeciendo la asistencia y ofreciendo la colaboración del Museo de América para nuevos eventos que, como este, pudieran tener lugar en el futuro.

A continuación, tomó la palabra Dª Ana Luisa Delclaux Bravo, Presidenta de la Asociación Española de Amigos de los Museos, y Secretaria de la Federación Mundial, organizaciones cuya misión última es la de preservar el Patrimonio cultural español y mundial, agradeciendo al Museo de América su apoyo y colaboración para organizar esta jornada, así como a nuestra asociación de Amigos del Románico, el comienzo de esta colaboración a tres bandas que se inicia hoy, con unas muy favorables perspectivas de futuro.

Seguidamente, nuestro Vicepresidente, D. José Luis Beltrán, comenzó con un ligerísimo “lapsus linguae”,  agradeciendo sus atenciones a la Directora de la Casa de América, lo que generó una amplia sonrisa en todos los presentes, empezando por la propia Directora del Museo de América, que todos comprendimos y que sirvió para introducir una gota de relajante humor en la presentación. Pasó a continuación a exponer brevemente el programa de la sesión, que constaría según anunciado, de tres ponencias: Dª Ángela Franco, Doctora en Filosofía y Letras, Jefa del Dpto. de Antigüedades Medievales del Museo Arqueológico Nacional, nos hablaría sobre el Arte leonés fuera de León; D. Braulio Valdivielso Ausín, Profesor e Historiador, sobre La singular iglesia de Villavieja de Muñó (Burgos); Y, finalmente, D. Gerardo Boto Varela, Historiador del Arte y Profesor de la Universidad de Girona, sobre El Claustro de Palamós, una obra para un americano. Y que la sesión terminaría con un coloquio final abierto, con los tres conferenciantes. Explicó José Luis Beltrán que, por primera vez, la organización del evento se había realizado, como ya había sido comentado anteriormente, por el Museo de América, la Fundación Española de Amigos de los Museos y nuestra asociación, Amigos del Románico, y que esta colaboración abría las puertas a nuevas posibilidades de gran interés para las tres organizaciones participantes. Finalizadas las presentaciones, dieron comienzo las conferencias manteniéndose el horario dentro de lo programado.

Arte leonés fuera de León. Por la Doctora Ángela Franco

Comenzó su disertación la Doctora Franco agradeciendo a Amigos del Románico su encomiable labor por extender el conocimiento del Arte Románico, aún tan poco conocido, realizando algunos comentarios a su libro de igual título, recién editado, así como a su estancia como Conservadora desde 1984 en el Museo Arqueológico Nacional. En nuestra web de AdR, los interesados que aún no lo hayan leído, podrán encontrar una completísima y excelente presentación del citado libro, publicada el 16 de enero de 2013 por José Luis Beltrán.

Explicó Ángela Franco que siendo leonesa, su primer interés se centró en el Arte Gótico, pasando a derivar al Arte Románico a través de lo que este representa en la Liturgia. En 1987 publicó el articulo Arte Leonés en el Museo Arqueológico Nacional, (MAN), al que siguió en 1991 otro sobre el Tesoro de San Isidoro (Tesoro de las Monarquías), que dedicó entonces a D. Antonio Viñayo, Abad emérito de la Real Colegiata de San Isidoro de León, fallecido el pasado 13 de diciembre de 2012, gran especialista en la historia y el arte de León y su provincia y autor, entre otros cincuenta libros, de la mejor obra publicada sobre las pintura románica del Pabellón Real de San Isidoro. Su inquietud la llevo entonces a decidir escribir una monografía dedicada a los bienes leoneses existentes en el Museo Arqueológico Nacional, y pasó a hacer en ese momento una mención a las investigaciones de Merino de Cáceres, recomendando su última y muy interesante obra, editada por Cátedra a finales del pasado año. Explica que en su libro ha pretendido no sólo decir dónde se encuentran las obras, sino exponer además un análisis de cada una de las que se incluyen, aunque reconoce que el libro no está acabado, ya que muchas obras están aún en paraderos desconocidos y de otras incluso, se desconoce hasta su existencia concreta existiendo solamente algunas referencias.

Comenzó presentando algunos ejemplos característicos, como el Cáliz y la Patena del Abad Pelagio, dedicados a Santiago (probablemente de Peñalba), que se encuentran en el Museo del Louvre. Describió algunos detalles significativos de ambas obras sobre las propias diapositivas proyectadas, comentando que la Patena presenta en el lóbulo central la imagen del Cordero Místico, estando los lóbulos circundantes relacionados con la liturgia hispánica, mal llamada visigótica, o mozárabe. Estas diferentes liturgias terminaron por ser unificadas por Roma, dando finalmente lugar a una liturgia hispánica única. Presentó algunas vistas de la arqueta de las Bienaventuranzas, de San Isidoro, hoy en el MAN, la que “desmontó” virtualmente, mostrando la diferencia entre las ocho bienaventuranzas que se incluyen en la arqueta, y las siete que menciona la Liturgia hispánica, así como algunos otros detalles de gran interés, que no disponemos de tiempo para entrar a comentar. Explicó detalles diversos sobre otra serie de obras de interés, como el Arca de San Isidoro, en plata, del siglo XI, que podría estar relacionada con la placa de marfil que se encuentra en la colección Socklet en Estados Unidos. Un capitel procedente de Sta. María la Real de Aguilar de Campoo, que se encuentra en el MAN; tres placas de marfil con apóstoles que se encuentran en el Glencairn Museum Byrn Altym de Pensilvania, que podrían pertenecer a otra arqueta. Crucifijos, uno de ellos en el Metropolitan Museum de NY, que mantiene cierta similitud con el Cristo de Carrizo; una Ascensión, parte de un Beato del siglo X, que podría proceder de Tábara o de San Miguel de Escalada, y que está hoy en la Morgan Library de NY.

Una de las obras artísticas en las que más énfasis puso la Doctora Franco fue en la cubierta del sepulcro de Alfonso Ansúrez, fechada en 1093, restaurada en el MAN donde se encuentra, después de haber pasado por diferentes colecciones americanas. Explicó detalles de su investigación y cómo las inscripciones de esta cubierta demuestran que estuvo originalmente adosada a un muro. Una “Maiestas Domini” del Monasterio de Sahagún, en León, de ¿propiedad particular?, sin justificar la misma, la cual después de dos conatos de compra por el Estado español, no se pudo adquirir por haberse negociado con uno de sus ¿propietarios? que terminó explicando que él no era el único y el resto no estaba de acuerdo con la venta, o con el precio convenido, que las razones en ese caso ya no tienen sentido. Al menos la pieza está reconocida localizada y, esperemos, bajo vigilancia suficiente para que no se pueda escapar de nuestro Patrimonio.

Para no extendernos mucho, diremos que Ángela Franco hizo algunas referencias a las diferentes vicisitudes sufridas por el Patrimonio Leonés, durante el paso de las tropas francesas, la Desamortización del famoso Mendizábal y, finalmente, a principios del siglo XX la rapiña de los “agentes” de magnates americanos, W.R. Hearst, Huntington, etc. que, como Arthur Byne y su esposa, se dedicaron a expoliar por “cuatro perras” magníficas obras histórico-artísticas que, el desconocimiento en unos casos, o la codicia en otros, llevaron a algunos de nuestros compatriotas a enajenar. Como, y no el único, el Conde de las Almenas, “autor” del diseño famoso “Canto del Pico” de Torrelodones (Madrid),  que organizó la exposición con Huntington en NY, y de las obras allí exportadas y expuestas no regresó a España ninguna.

En conclusión, parece que por estos indicios el interés despertado por el libro de la Doctora Franco, nos conducirá a leer su obra para conocer más y más de la historia de nuestro Patrimonio, tema que posteriormente volvería a retomar el Profesor Boto Varela, en la ponencia última de la sesión. Enhorabuena a Ángela Franco por la calidad de su magnífico libro y la exposición que nos brindó sobre el Patrimonio Leonés y, desde AdR, la exhortamos a que continúe su ya larga experiencia como una Amiga del Románico más, convencida por la Liturgia, como ella misma confiesa.

 Vista del auditorio del Museo de América

 

La singular iglesia de Villa vieja de Muñó (Burgos). Por Braulio Valdivielso Ausín.

Braulio Valdivielso, es un profesor e historiador burgalés, miembro antiguo de Amigos del Románico, que a los que le conocemos de tiempo atrás, nos tiene acostumbrados a sus extensas y detalladas descripciones de las innumerables iglesias y monumentos románicos burgaleses, pero no sólo de estos. Curiosamente, este pasado verano, buscando un libro en mi biblioteca, me encontré “cara a cara” con el profesor Braulio Valdivielso en su vertiente turística. Allí tenía, sin saberlo, su primera obra escrita: Neila, una llamada al turismo, de 1980. Excelente trabajo descriptivo  de un maravilloso lugar, al que desde aquí recomiendo a los que les guste disfrutar de la montaña, se decidan a visitarlo, pero leyendo previamente el libro de nuestro colega para conocer previamente el terreno que pisan y disfrutarlo al máximo. Su bibliografía sobre Románico ayuda al caminante, al aficionado simplemente, incluso al investigador, a conocer ampliamente las rutas burgalesas sobre las que ha escrito. Ánimo desde aquí para que prosiga su trayectoria y nos permita conocer más historia y más arte de la importante zona castellana en la que vive. Y especialmente esa antigua zona del Alfoz de Muñó en la que una buena parte de la Historia de Castilla y, por ende de España, se fraguó.

El tema que esta vez ha elegido el Profesor Valdivielso para su disertación, tiene la suficiente enjundia como para haber sido extraído y ampliado de las diecisiete páginas que a él dedicaba en su último libro publicado: El Arte Románico en al Alfoz de Muñó. Quizás tras la experiencia de este evento y la general aceptación del tema, sería conveniente que se plantease producir una nueva obra que tratase exclusivamente sobre Villavieja de Muñó y sus especiales particularidades, tanto históricas de la propia villa; como artísticas de su, como la definiría luego, extraña iglesia. Después de que, parodiando al nunca olvidado Francisco Umbral, nos dijera que “aquí no veníamos a hablar de su libro, sino que venimos a hablar de una extraña iglesia”, comenzó por darnos a conocer la historia de Villavieja, de fuera hacia dentro, ya que la primera interrogante expuesta fue: ¿qué es un alfoz? Y explicó aproximadamente, que es un término de origen árabe que denomina un conjunto de pequeñas aldeas y zonas rurales dependientes de las autoridades municipales de una villa, y que forman todas ellas una jurisdicción única. El Alfoz de Muñó fue uno de los más grandes de Burgos, que se superpobló con más de 120 poblados, de los cuales hoy sólo quedan unos 20, algunos de ellos habitados por únicamente 15 personas.

Fue el Conde Nuño Gómez quien descendió hasta Castrogeriz donde levantó una fortaleza. La zona había estado abundantemente romanizada con numerosas villas romanas. Desde allí continuó su reconquista hasta el Duero, estableciendo el Alfoz entre los ríos Duero y Arlanzón. En la fortaleza establecida se fundó el pueblo capital de Muñó. En 1332 fue donado a la ciudad de Burgos por Alfonso XI con las cinco aldeas que tenía la ciudad. Una de ellas Villavieja. Fue sede episcopal, con residencia del obispo en la torre del tenente. Sancho de Rojas se adueñó de la ciudad, que se despobló a finales del siglo XIII. En esa época Villavieja había desaparecido por el despoblamiento de sus vicos o barrios, lo que se fue produciendo poco a poco. La población, predominantemente agrícola, fue trasladándose a la parte baja de la montaña, junto al río Arlanzón, buscando la comodidad del llano, donde se construyó una nueva iglesia (catedral) que haría las veces de residencia para el obispo y allí empezó a crecer Villavieja. El mayor investigador de Villavieja ha sido Luciano Huidobro, que plantea esta teoría, pero el Profesor Valdivielso mantiene que, según su criterio personal, la iglesia era más una iglesia monacal. De hecho, mencionó la existencia de un documento de Sancho II, fechado en 1068, otorgando un privilegio para restablecer la sede de Oña, donde se cita un “Monasterio de San Adrian de Muñó”, lo cual puede resultar coincidente con que la iglesia de Villavieja esté dedicada a San Adrian.  

En su extensa exposición realizó una cuidada disección de la iglesia de Villavieja, por su exterior primero y su interior después: Metopas, canecillos, impostas, cornisas, sillares, etc., y presenta la singularidad de no existir ninguna otra iglesia románica conocida de similares características, las que permiten poder definirla como visigótica, (L. Huidobro). La iglesia fue ampliada con una nueva nave, y posteriormente con una nueva sacristía. Entre los detalles de su particular arquitectura destacan su sillería, no común en la provincia de Burgos, y los especiales sillares unidos con argamasa, así como la ejecución de su construcción utilizando hiladas muy finas. El ábside circular resulta estructuralmente ajustado al Románico. Quiso remarcar en su intervención la excepcionalidad de su cornisa, resaltando los caracteres específicos de sus capiteles, canecillos y metopas, que fue analizando uno por uno hasta en sus más mínimos detalles. En el zócalo, construido con grandes e irregulares bloques de piedra, señaló la existencia de una pieza cilíndrica de bloque único, que tiene todas las posibilidades de corresponder a una columna de origen romano, quizás procedente de alguna villa romana existente en las proximidades, o incluso bajo el mismo pueblo, en el que existe una fuente romana. Analizó al máximo los detalles de la imposta que circunda el ábside, así como sus motivos decorativos, remarcando el detalle de una de las ventanas simuladas en el que, sobre una piedra semicircular se realizaron incisiones marcando las supuestas dovelas radiales de un arco inexistente. Buscando detalles que hacen resaltar lo extraño de esta construcción, hizo referencia a que algunos de los capiteles, aportan ciertos trazos que pudieran hacernos recordar el arte egipcio con, además, detalles de pencas en algunos de ellos con adornos en sus vértices superiores. Canecillos de la cornisa representando cabezas monstruosas, no humanas, con dientes exageradamente afilados y orejas colocadas como cuernos. De los canecillos del ábside siete presentan rostros humanos con barba y uno de ellos bigote. Otros son cabezas de animales.

Aportó Braulio Valdivielso en su disertación, la descripción que hace Jaime Nuño en el Tomo correspondiente a Burgos de la Enciclopedia del Románico sobre esta iglesia de Villavieja de Muño, de la que dice que  “las figuras son toscas y desproporcionadas…propias de una iglesia de un pueblo importante”. Todas las metopas están decoradas abundantemente con los lineales llamados “avisperos” o “puntas de diamante”, e incluyen algunas ramilletes de hojas y ajedrezados. Pasó posteriormente a revisar la construcción por su interior, con una única nave con bóveda de cañón y arco triunfal de dos arcos en el presbiterio y bóveda de horno, remarcando que los arcos del podrían considerarse arcos de herradura por su cierre sobre los capiteles de las columnas, de las que las basas parecen haber sido recogidas de restos romanos, e incorporadas íntegramente a la fábrica del edificio. Continuó con las descripciones de la imposta interior, similar a la exterior, igual que ocurre con los capiteles, que presentan animales y figuras humanas (cabezas). En general la calidad artística de la ejecución es bastante escasa, pero resultan muy interesantes sus valores iconográficos que en general aportan una simbología de no muy fácil interpretación.  Cataloga el profesor Valdivielso los capiteles de la ventana Norte, la única que proporciona iluminación al interior, como “mal labrados y con representaciones muy extrañas”  Los de la ventana Sur, cegada, resultan en cambio de una ejecución bastante más cuidada en la representación de la escena clásica de “Daniel y los leones” a no ser por la extraña posición de sus piernas hacia atrás, que nos da a entender que el autor no supo resolver, para que el personaje aparezca de rodillas entre los dos leones.

Como conclusión, y en términos generales, nos hizo ver que en las figuras de la iglesia de Villavieja se encuentran representadas alegorías del bien y del mal, la lucha del hombre con los animales, representaciones de las virtudes y los vicios y que, todas las representaciones de la figura humana, corresponden con posturas frontales. Hay representación de vegetales en capiteles y metopas, pudiendo sospecharse la intervención de más de un maestro en la ejecución. Todas las formas resultan bastante rudimentarias, lo cual permite relacionar la iconografía de esta iglesia con el pre-románico o con pautas del primer Románico.

Propuso como final el profesor un interesante interrogante ante la cuestión de si las figuras representadas en esta iglesia lo fueron por motivos decorativos, o responden a una pretendida simbología. La respuesta del profesor Braulio Valdivielso es, cuando menos, curiosa: ¿Por qué tienen que simbolizar algo? Conocedor de las “pasiones particulares” de algunos de los Amigos del Románico, Braulio Valdivielso quiso terminar su extensa y excelente disertación, con la propina de la proyección de una serie de vistas relativas a pilas bautismales románicas, todas ellas de la zona del Alfoz de Muñó: Villavieja, Cabia, Cayuela, Villamiel, Presencio, Pampliega, etc., etc. hasta Santa María del Campo, por donde pasó  el cortejo de Dª Juan la Loca con Felipe el Hermoso, su esposo difunto, camino de su enterramiento en Valladolid. ¡¡¡Muchas gracias Braulio, maestro!!!  ¡No dejas puntada sin hilo!

 

El claustro de Palamós, una obra para un americano. Por Gerardo Boto Varela.

No puedo decir, ni obviamente debo, que ésta fuera la conferencia estrella del programa, porque las tres, cada una en su género, eran sobre el papel y fueron realmente, soberbias en toda su extensión. Pero no creo equivocarme si expreso aquí la cierta atracción que había despertado el morbo de la agitación mediática de los últimos meses sobre este tema. Creo que nunca en España habían sido utilizadas tanta tinta en los periódicos y revistas, o tantas horas de televisión, para hablar de Arte Románico. Creo que hemos perdido la oportunidad de haber aprovechado estas circunstancias para hacer proselitismo y aumentar el número de socios de AdR pero, afortunadamente, eso no encaja con nuestra labor constante y silente, casi de “ora et labora”.

El Profesor Gerardo Boto nos tenía mayoritaria y absolutamente pendientes del comienzo de su disertación. El que más y el que menos, llevamos meses siguiendo las noticias de la prensa y las descargas de nuestro foro, pero las incógnitas eran tantas, que poder escuchar de boca del propio y principal protagonista las últimas noticias relativas a la situación del famoso claustro, nos tenía casi sobrecogidos. Gerardo Boto pese a su juventud, es ya un viejo conocido de AdR. Participó en los números 10 y 11 de la revista Románico, con importantes artículos, así como en SOS Románico, donde publicó ya información sobre el Claustro de Palamós. Además, los que tuvimos la gran fortuna de participar en el seminario sobre San Isidoro de León, donde él fue uno de los profesores, sabemos de sus amplios conocimientos, la capacidad intelectual y, sobre todo pedagógica, del profesor Boto, lo que hace que sus exposiciones resulten siempre extraordinariamente interesantes y, cosa harto difícil, sumamente amenas.

Comenzó su exposición agradeciendo a la Federación de Amigos de los Museos y a Amigos del Románico, el haberle invitado a este evento, entrando a comparar con cierto tono humorístico que, la primera ponencia la había presentado una leonesa que había hablado sobre el arte leonés; en la segunda, un castellano, había hablado sobre arte castellano y él, un castellano, iba a hablar sobre arte castellano, localizado en Cataluña. Dedicó sus primeras palabras a recordar que en la revista Románico núm. 11, de diciembre 2010, ya había escrito que, desde 2007 llevaba solicitando a la Generalitat de Catalunya la posibilidad de visitar el Claustro de Palamós, así como en 2009 que, administrativamente, se calificara el citado claustro como “Bien Patrimonial”, o su catalogación como falso, lo que significaría que sería considerado como una reproducción del siglo XX. Es decir, una clarificación de la situación. Pero nada ocurrió.   En su momento, a la vista de la situación inamovible de la propiedad, que no permitía las visitas y, de la Administración, que no tomaba decisiones sobre la situación decidió, personalmente, que sería preferible para él correr el riesgo de hablar de ello, aún a costa de poder equivocarse.

Una vez comunicada la noticia a los medios, y tras el lanzamiento en el periódico El País de la noticia a nivel nacional, comenzaron a aparecer en páginas web de Internet comentarios de aficionados absolutamente desconocidos para el profesor Boto. Lo primero era, y es, saber si estamos ante un claustro Románico total o parcialmente original, aunque como en otros casos, pudiera haber sido desmontado completamente y remontado en otro emplazamiento, como en caso de la Catedral de Vic que, aunque Gótica, su Claustro fue remontado. Mencionó por ejemplo el caso de San Cugat del Vallés, en cuyo claustro todos los arcos, las basas, etc. son modernos, mientras el resto es originalmente Románico. Es decir, una obra puede seguir siendo original, aunque no esté montada en el emplazamiento donde lo fue originalmente.

Como ejemplo de una situación curiosa comenta el caso de Nassau Paradise Island para el que William Randolph Hearst compró cinco diferentes claustros franceses en 1962, con la idea de montar un Claustro para Cocktails. Se llegaron incluso a tallar piezas nuevas para completar el montaje. Finalmente, tras el fallecimiento de Hearst, terminó siendo comprado por Huntington. Pero la obra no deja de ser original.

Otro caso que analizó comparativamente a Palamós, fue el claustro de Saint Genis de Fontaines, que en 1924 se desmonta de su emplazamiento original, trasladándole a París, de donde será retornado en 1986. Aparece un anticuario que vende una parte al magnate que se estaba construyendo el Chateaux de Mesnuls, y un lote incompleto de la parte restante, al Philadelphia Museum of Art. Ambos montajes terminan siendo combinaciones de piezas originales y falsas, en el último caso, con el 83 % de estas últimas. Habla sobre el ¿extinto? Museo de Reproducciones Artísticas, que a finales del siglo XIX se convirtió en una referencia para museos. En sus talleres se reprodujeron varios capiteles de Silos y las piezas de esos moldes terminaron en cuatro sitios diferentes. Uno de los moldes es exactamente el motivo de uno de los capiteles de Palamós, aunque no estuvo producido a partir de él. Con el molde se hubiera reproducido en una sola pieza el cimacio, el capitel y la columna, mientras los elementos que se encuentran montados en Palamós están separados. Incluso dice el Profesor Boto que llegó a pensar que el Claustro de Palamós hubiera podido ser un conjunto de cartón-piedra destinado al rodaje de alguna película, como por ejemplo El Cid,  de Samuel Bronston. Confiesa que ha visionado en innumerables ocasiones esta película tratando de comprobar si el Palacio de Fernando I que en ella aparece tuviera alguna relación con el Claustro de Palamós y no ha encontrado señal de coincidencia alguna. Ante la imposibilidad de encontrar información alguna sobre la obra en cuestión, se comenzaron a elaborar “extrañas” teorías sobre la misma, carentes de cualquier lógica: ¿por qué no se ha hablado, ni existen referencias de Palamós? Por ser un monumento que carece de cualquier interés. Se considera por ejemplo que pudiera ser una reproducción de otro claustro, pero ¿A dónde corresponde su espacio?  Por ejemplo en los casos de Ripoll y Frómista, los edificios son reproducciones realizadas con piezas nuevas, pero su espacialidad corresponde exactamente con la misma que tenía el edificio original.

Finalmente, después de las escuetas visitas efectuadas a la finca donde se encuentra instalado el Claustro y, reunido el gabinete de expertos, la Generalitat emite un ¿definitivo? informe el día 31 de julio de 2012. Este informe no presenta definiciones concretas, pero termina considerando que el citado Claustro de Palamós es una obra falsa. Si consideramos que agosto es inhábil a efectos oficiales, las posibilidades de presentar reclamaciones al mismo, se alargan en el tiempo. Estudiado el citado informe en sus detalles, se llega a la conclusión de que ha sido redactado de modo que, lo que pueda ocurrir en el futuro, nunca pueda desmentir el documento. Su redacción ha sido muy pensada. Por otra parte, el Ayuntamiento de Palamós no ha tomado ninguna decisión y, por tanto, nadie ha vuelto a entrar a la finca. Siguiendo con las múltiples elucubraciones que se plantean frente a este caso, ha llegado a considerarse que el Claustro es falso por el mero hecho de ser “regular”, es decir, cuadrado: “Es un conjunto muy perfecto, y por tanto, inventado”. Esta teoría no se soporta, dice el Profesor Boto, ya que existen abundantes referencias de claustros románicos, cuyas dimensiones son regulares.

Todo un cúmulo de dudas sigue gravitando sobre el Claustro de Palamós y múltiples interrogantes aparecen sin respuesta frente a los datos que poco a poco van apareciendo, así como las informaciones que van aportando las personas relacionadas con la estancia del claustro en Madrid y su traslado a Palamós. Por el momento, la Generalitat de Cataluña, aunque en su informe de lo considera falso, ha procedido a incorporarlo al Patrimonio Artístico de Cataluña. La Enciclopedia del Románico, ha considerado también su inclusión en el tomo correspondiente a Girona. Siguen siendo tantas las incógnitas que se mantienen sobre esta obra que, a pesar de haberse avanzado enormemente en los últimos meses a base de la utilización de técnicas más propias de Sherlock Holmes que de un Historiador del Arte, es muy probable que la conclusión final no se alcance hasta dentro de mucho tiempo.

Se me ocurre pensar que, quizás a la vista de toda la información disponible, lo máximo que podremos llegar a saber algún día será que alguien: propiedad, administración, etc., quien sea es lo de menos, no quiere que se sepa si ese Claustro de Palamós es original o falso, de Salamanca o de Chipre. Puede que al final el “mardito parné” sea la razón última de todos estos problemas. Creemos que es nuestra obligación felicitar muy efusivamente al Profesor Gerardo Boto por sus esfuerzos y desvelos en la persecución de estos indicios, y muchos resultados ha conseguido ya para cómo se presenta el ambiente, deseándole que, a no mucho tardar pueda alcanzar su objetivo, lo que estamos casi seguros que, con su perseverancia e insistencia, llegará a conseguir en algún momento.

Los Amigos del Románico, y del Arte en general, se lo agradeceremos profundamente, porque su lucha contra el secretismo existente en este caso lo merece. Siguiendo la costumbre de nuestra Asociación, como cierre del acto se entregaron, tanto a la representante del Museo de América como a la de la Federación de Amigos de los Museos, dos de nuestras revistas Románico, el último número editado y el especial dedicado al Camino de Santiago, así como nuestro regalo institucional, consistente en un bolígrafo de diseño especial, con el logo de AdR. Por su parte, la Presidenta de la Federación de Amigos de los Museos entregó al representante de AdR una tarjeta VIP que permite el acceso al Museo de América de forma permanente. A los tres conferenciantes, en agradecimiento a su intervención, AdR les obsequió con un puntero laser, especialmente diseñado para las presentaciones en Power Point, personalizado con el logo de nuestra Asociación.

 De izquierda a derecha: Braulio Valdivielso, Angela Franco, y Gerardo Boto.

No quisiera cerrar sin dedicar una calurosa felicitación tanto a los tres conferenciantes, como a todos los responsables de la organización de esta III Jornada de Arte Románico, y a todos los asistentes en general. Todo transcurrió perfectamente, pero especialmente quisiera señalar que, en este caso, los horarios se cumplieron escrupulosamente. Hartos estamos los que en muchos eventos hemos participado, de que los horarios nunca se respeten y mucho menos, se cumplan. Gracias, muchas gracias, porque esta ocasión se puede considerar un ejemplo. Alguien me recordará ahora la famosa frase, “llave de oro” de nuestra organización: La puntualidad es gentileza de AdR. Pues sí, es cierto y esta vez, se demostró así.

Aquí, y así, termina la crónica de la III Jornada sobre Arte Románico de Madrid. Cuando salimos del auditorio, las dos y media de la tarde ya pasadas, el viento se había calmado, la temperatura había aumentado lo suficiente para poder pasear, y el sol invernal de Madrid lucía, en un cielo casi despejado, con su maravillosa y goyesca luz. 

Por Carlos Bouso

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