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Crónica de la XXVI JdRL de los AdR en Cataluña y Andorra al Ripollès

Viernes, 11 de enero de 2013

 

Los AdR en Cataluña y Andorra organizaron una Jornada de Románico Local el pasado 1 de diciembre, en la que visitaron los monasterios de Ripoll y de Sant Joan de les Abadesses, así como las iglesias de Sant Esteve de Llanars y Santa Maria de Camprodon.

Participamos una treintena de personas entre socios y acompañantes, bajo un frío glacial - los termómetros marcaban -6º -, aunque por contrapartida nos hizo un día soleado sobre todo al comienzo de la visita a las 10:00 de la mañana. Contamos con la ya habitual presencia de los Ángeles de Navarra.

La visita se dividió, en dos partes.

  1. Antes de comer realizamos la visita al monasterio de Ripoll (portada y claustro), donde nos acompañó Antoni Llagostera (autor de un libro sobre dicha portada) y Pilar Giraldez, socia de la AdR y que ha trabajado en el claustro y también en la citada portada). Posteriormente nos trasladamos a visitar el Monasterio de Sant Joan de les Abadesses y su museo donde nos acompaño Judit Birosta, autóctona de Sant Joan y licenciada en Historia del arte y restauración
  2. Después de comer visitamos las iglesias de Sant Esteve de Llanars y Santa Maria de Camprodon.

El grupo en Ripoll.jpg

  

Empezamos pues.

El monasterio románico de Santa María de Ripoll destaca por su maravillosa portada tallada. Solemne, llena de figuras, columnas y arcos, escenas bíblicas, calendarios y medallones, hombres, ángeles y animales, y por encima de todo la figura mayestática del Señor como centro de todas las miradas.

El conde Wifredo  fundó en 879 este monasterio, dejándolo a cargo de su hijo Radulfo, posterior abad de Ripoll. El abad Oliba, en la primera mitad de siglo XI, dio un impulso definitivo al monasterio, que fue nuevamente consagrado en 1032. Construyó dos campanarios en la fachada occidental, derribó los ábsides y construyó un transepto muy elevado por encima de las naves que coronó con siete ábsides. El 2 de febrero de 1428, un seísmo de intensidad 9 en la escala de Mercalí asoló la comarca del Ripolles, destruyó uno de los campanarios del monasterio y dejó el resto del edificio muy afectado.

En 1835 se produce por la desamortización de Mendizábal la exclaustración de los monjes. El monasterio es arrasado e incendiado, lo que causó la desaparición de una parte del claustro y de la torre del palacio abacial, así como un incendio.

En 1886 se inicia la restauración de la mano de Elías Rogent que quiso reconstruir un símbolo, aunque para ello acabo prácticamente por destruir los restos arqueológicos que quedaban. La nueva iglesia es totalmente nueva pues se modificó el aspecto original del edificio, al que se añadieron elementos inexistentes en el original como un cimborio y unas columnas de separación de naves laterales. Esta reconstrucción no aporta datos destacables de la configuración inicial del monasterio ni de su iglesia

Nos ceñiremos a comentar la portada. Se trata de un conjunto del románico pleno (1140), concebido como un gran arco triunfal y que se superpone a la fachada original del siglo XI, donde debería abrirse antiguamente una sencilla puerta bajo un arco de medio punto, en la que según nos manifestaron tanto Antoni Llagostera como Pilar Giraldez, se adivinan restos de pintura. Ambos comentaron que los escultores tomaron como modelo la Biblia historiada de Ripoll como referente de las imágenes que esculpieron, recreando las miniaturas que aparecen, detallando desde los pliegues de las túnicas y sábanas hasta las armaduras, cascos y escudos de los soldados. Destacaremos también la riqueza de temas e iconografía. Se presenta como un gran arco triunfal compuesto por siete arquivoltas labradas, apoyadas sobre jambas compuestas por pilares, chaflanes y esculturas, adornados con ciclos temáticos y calendarios.

La primera arquivolta, la más exterior consta de una rica decoración de hojas de acanto, a continuación, en la segunda, aparecen unos medallones en cuyo interior se alternan animales y plantas, apareciendo en el central el cordero de Dios flanqueado por un ángel adorador. En la tercera se representan dos ciclos de seis imágenes cada uno, dedicados a la vida de San Pedro y San Pablo. Dos grandes esculturas de los dos apóstoles aparecen representados en las jambas del pórtico ambas sin cabezas. San Pedro a la izquierda y San Pablo a la derecha. Destacaremos la sexta arquivolta donde aparecen nuevamente dos ciclos dedicados a Jonás y Daniel. La séptima arquivolta, la más interior de la arcada, se representan cuatro escenas de la historia de Abel y Caín intercaladas por tres imágenes situadas en el centro en las que aparece un medallón con el Señor sentado en el trono flanqueado por dos ángeles.

Es una de las portadas más ricas en lo que afecta a la temática y ornamentación de todo el románico catalán e incluso europeo. Se ha establecido un punto de relación entre este arte de Ripoll y el de Toulouse, llegando a proponer un cierto acercamiento con el arte del maestro Gilaberto o su taller

La lectura iconográfica la haremos de arriba abajo. En el nivel superior comenzamos con una Teofanía apocalíptica en la que a modo de friso encontramos el centro ocupado por la Maiestas Domini en donde son visibles restos de color, flanqueado por el tetramorfo y los 24 ancianos. La parte central izquierda se distribuye en tres franjas: en la superior santos o bienaventurados vestidos con túnicas; los santos con aureola miran al Señor. Aparecen entre esta sección y otra idéntica en la derecha los doce apóstoles. En las otras dos franjas se representa el ciclo del David y el rey Salomón.

La parte central derecha se distribuye también en otras tres franjas: en la superior también santos y bienaventurados que como hemos dicho completa la parte central izquierda. En las otras dos franjas se representa el ciclo de Moisés y el éxodo del pueblo de Israel.

La zona inferior izquierda se distribuye en tres franjas: en la superior aparecen cinco figuras relacionadas con el ciclo de David y los músicos, bajo pórticos de arcos de medio punto. En el centro aparece David sentado en un trono. Mas abajo en otra franja aparece la segunda visión apocalíptica de Daniel. Y finalmente en la más inferior aparecen figuras de grifos y de leones inscritos dentro de medallones

La zona inferior derecha también se distribuye en tres franjas: en la superior el Señor entrega la Ley a los líderes de Israel (se ve a Yavhé, Moisés, Aarón, un obispo y un caballero). Más abajo en otra franja aparece la primera visión apocalíptica de Daniel (aparecen cuatro bestias fantásticas que serán juzgadas por Cristo). Las figuras aisladas en arcos (parte inferior) representan los estamentos de la sociedad medieval (clero, guerreros y artesanos)

La portada tiene 12 metros de ancho por 7 de alto y uno de grosor, está formada por bloques de piedra caliza yuxtapuestos sin mortero. La  calidad del material (arenoso), así como a la presencia de añadidos de cemento que aportan una gran cantidad de sales a la materia pétrea, facilitan su disgregación, unido esto a la agresión que supone su exposición a los elementos atmosféricos hace que se encuentre bastante deteriorada.

Pilar Giraldez, nos introdujo en el estudio de la piedra del pórtico, que sufre un estado de corrosión debido a la calidad del material empleado para su construcción. la piedra caliza o arenosa absorbe el agua y junto al aire forma una corrosión que se traduce en una progresiva degradación. Las inclemencias del tiempo han hecho desaparecer las inscripciones que aludían a los temas tratados y reducen el volumen de las esculturas.

Giraldez explica.jpg

Asimismo nos indicó que entre 1964 y 1971 se limpió toda la fachada y se efectuaron varios tratamientos para conseguir una máxima estabilidad y aislamiento de los cimientos. Se cerró en 1973 el porche con una construcción de vidrio. La fachada continua degradándose, por lo que está siendo controlada en la actualidad por los servicios del Patrimonio Arquitectónico de la Generalitat.

El claustro dispone de dos niveles de cuatro galerías cada una alrededor de un patio cuadrado, ligeramente irregular. El primer piso se empezó a construir en tiempos del abad Ramón de Berga (1172) y sustituyó a un claustro anterior de la época del abad Arnulfo (938). Se termino en 1506 con un segundo piso.

 

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La única galería de origen románico es la del lado norte que esta adosada a la iglesia. Todas cuentan con catorce arcos que descansan sobre columnas dobles con pilares macizos en los ángulos. Estos arcos están decorados con hojas de acanto planas características del taller de Ripoll. Los capiteles están dispuestos en parejas colocados sobre columnas y estas sobre bases que a su vez reposan sobre un zócalo cuadrado sin decoración. Los capiteles están decorados con iconografías humanas y decoraciones vegetales.

Comento algunos interesantes. En el capitel de un extremo, aparecen bajo un fondo de palmitos, personajes ataviados con túnicas cortas, barbudos y con cabellos largos que introducen cada uno de sus brazos en la boca de cabezas de leones. Las figuras humanas están de perfil con vestidos ricamente decorados al igual que sus caras, características de los escultores de Ripoll. A continuación en otro observamos cuatro monstruos rampantes formados por un doble cuerpo de reptil y de león alado y una única cabeza de león. En otro grupo aparecen en uno de ellos cuatro sirenas que sostienen sus dobles colas y en el otro contiguo cuatro personajes con cabezas monstruosas que salen del agua. En otro aparecen águilas en posición frontal y heráldica que cubren con las alas el cuerpo del bloque, el capitel de al lado es de motivos vegetales.

En la galería sur, enfrente de la románica, fue hallada una imagen fragmentada de una antigua virgen de un metro y medio, de yeso de calidad notable, sentada en un trono. La figura conserva el cuerpo, los brazos y parte del tronco en su lugar original. Fue localizada en una arcada abierta a media altura hundida en el grosor del muro y completamente tapiada desde hace siglos con piedras. El estilo de la estatua se sitúa en el románico, aunque aun se realizan estudios para dictaminarlo. Se la conoce con el nombre de la Mare de Deu del claustro de Ripoll.

Abordamos a continuación la visita al monasterio benedictino de Sant Joan de les Abadesses, que como dije al comienzo lo realizamos con Judit Birosta.

Fue fundado por Guifré el Belloso hacia el 885 destinado a su hija Emma como abadesa. Fue en sus inicios un cenobio femenino. En total hubo seis abadesas, la última de las cuales fue Ingilberga hija de Oliva Cabreta de Besalú y hermana de Bernat Tallaferro, que a través de una bula del Papa consiguió suprimir la comunidad religiosa femenina, por una supuesta vida díscola de la misma, anexionándose sus territorios. Estos hechos crearon la leyenda del conde Arnau que, por seducir a una abadesa de Sant Joan, fue condenado, al morir, a vagar eternamente galopando sobre su caballo envuelto en llamas.

Del siglo IX nada se conserva. El edificio actual es el resultado de reformas sucesivas sobre la construcción del siglo XII y el claustro gótico del siglo XV levantado sobre uno románico. La iglesia es de planta latina con una única nave cubierta con bóveda de cañón y un transepto de dimensiones similares a la nave y tres ábsides, el central muy grande con una girola complementada con tres absidiolos de iguales dimensiones que los otros dos ábsides laterales. Sobre el presbiterio se apoya otra bóveda de cañón sobre cuatro pilares cuadrados, que reciben el apoyo de bóvedas laterales en forma de cuarto de esfera. Parece ser que esta distribución estaba planteada para complementarse con tres naves en el cuerpo del edificio, disposición jamás realizada, tal vez por la ubicación de edificaciones adosadas a los laterales de la nave central existentes en el momento de la ampliación del  monasterio (1150). Al margen de Santa María de Poblet en Cataluña no encontramos una distribución semejante de ábside con girola y absidiolos radiales de clara filiación francesa.

Dentro de la capilla central del ábside central esta situada una talla de madera que representa un descendimiento, popularmente denominado como el “Santissim Misteri” por encontrarse en 1426 unos restos de hostia incorruptos en el interior de un relicario escondido en la cabeza de Cristo. Todas las figuras son originales excepto el ladrón Dimas. A pesar de que la fecha de finalización se sitúa en 1250, se puede decir que conserva algunos vestigios de escultura románica, ya que se parece a otros descendimientos románicos conservados de los talleres de Erill y de Urgell.

El terremoto de 1428 asoló la zona provocando el derrumbe del campanario sobre la girola que rodeaba el ábside, lo que afectó gravemente a la iglesia que tuvo que ser ampliamente restaurada. El campanario no se reedificó hasta bastantes años después, pero situándolo al norte de la nave principal de planta cuadrada tal como hoy lo contemplamos.

El edificio actual cuenta con la distribución general marcada por el edificio del siglo XII, con los dos ábsides laterales y el deambulatorio con las tres absidiolas radiales. El deambulatorio actual queda abierto por la parte central, en contraposición a la arcada de planta circular ahora existe un espacio abierto, manteniéndose cuatro pilastras cuya función original era la de soportar el gran campanario central situado sobre el crucero y que como hemos dicho en 1428 se derrumbo sobre la girola.

Si nos situamos ahora en la zona del altar observaremos seis columnas adosadas al muro perimetral con una misión puramente decorativa en la actualidad pero que antaño sirvieron para apoyar en ellas la bóveda del deambulatorio destruida en 1428. El interior del templo esta marcado por la diferenciación entre la total ausencia de decoración en la nave y el transepto y la gran abundancia de la misma en la cabecera con un total de 78 capiteles. El claustro que se conserva pertenece al siglo XV y queda situado al norte de la iglesia.

A raíz de unas reformas, que incluían excavaciones, se descubrieron en las primeras restauraciones, tres arcadas de la época románica dentro de la pared de la galería norte del actual claustro gótico. Las columnas de sección circular son de poca longitud, apoyadas sobre un muro de pequeña altura. Los capiteles son de estructura corintia con temas zoomorfos o de decoración vegetal.

 

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Como curiosidad cabe decir que el edificio románico que se consagró en 1150 contaba con un claustro en el lado norte que sería el de los monjes y al cual se accedía por el portal de San Miguel, y otro en el lado sur para la comunidad femenina y al que se accedía por el portal de San Mateo, esto atendería a la doble utilidad del monasterio como sede de una comunidad masculina y otra femenina.

El claustro norte (que se conserva) sería de los monjes, más grande y que ocuparía toda la extensión de la nave, el femenino (desaparecido) seria de menores proporciones. La entrada desde el exterior al templo se hacia por el portal de les Canónges.

El museo se halla adosado al monasterio en la antigua rectoría. Al entrar nos encontramos con una pieza rectangular visiblemente recortada cuyas dimensiones eran mayores. En el frontal aparece una escena en la que se observa a la derecha una roca de donde salen dos corrientes de agua (¿el Jordán? y otro río) que fluyen hasta unirse, ocupando más de la mitad de la superficie decorada. A la izquierda restos de un personaje que aparece genuflexo sobre una piedra que limita el río formado por la corriente de agua. El personaje aparece descalzo y vestido con túnica y sumerge en las aguas del río con las manos lo que parece un niño o joven, probablemente sea la representación del bautismo de Jesús en el agua del río Jordán por parte de Juan. Esta pieza fue utilizada en la muestra que sobre el Románico se expuso en el MNAC hace un cuatro años.

En la planta superior se exponen diversas piezas de arte sacro y otras vinculadas a la liturgia de la iglesia, destacaremos: Un fragmento del frontal de un altar, una arqueta de reliquias, dos biblias, dos cruces del siglo XII y una gran variedad de tejidos. Y por último la joya de la corona: el tímpano de la puerta de la antigua iglesia de San Juan y San Pablo, más conocida como San Joanipol, cuyas ruinas están cercanas al monasterio, y en la cual por estar expuesta a la altura de la vista se pueden observar la filigrana de su trabajo así como restos de policromía.

 

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A las 14:45 degustamos, en el restaurante In-somni en Sant Joan de les Abadesses, un reparador ágape, a cuya finalización se sortearon varios obsequios entre los comensales.

Dado que nos acercábamos ya a las 17:00, optamos por dirigirnos a nuestra siguiente etapa: la iglesia de Sant Esteve de Llanars.

 

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Con alguna baja en el grupo y con las últimas luces tras la puesta de sol, pudimos visitar este templo, que tiene una sola nave y un ábside semicircular. La portada resulta de gran interés, tanto por la bella decoración de sus arquivoltas, como por los cuatro capiteles, si bien estos se encuentran en un estado de conservación bastante deficiente. Otro elemento interesante en el que fijamos la atención antes de acceder al interior fueron las puertas, las cuales conservan los herrajes románicos originales.

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Ya en el interior del templo, tuvimos una interesante conversación sobre las fases que se apreciaban observando con atención los paramentos. La decepción fue que no pudimos contemplar el magnífico frontal pintado que se conserva en esta iglesia.

Ya a oscuras, el grupo, cada vez con menos unidades, se desplazó a Camprodon donde visitamos la iglesia de San Pedro, en la cual destaca su torre cimborrio que se alza en lo alto del crucero. Tras esperar unos minutos a que nos abrieran, pasando algo de frío, pudimos contemplar la austeridad de las contundentes formas de este templo, en donde había una muestras de belenes, muy en consonancia con las cercanas fechas navideñas.

Para recuperarnos del frio, decidimos, antes de partir cada uno para su hogar, tomar un chocolate calentito en este hermoso pueblo. Pero, y esto ya es vicio, al pasar por la iglesia de Santa María, no pudimos contenernos y entramos a ver los magníficos capiteles que hay bajo el ara de altar, los cuales tienen claras reminiscencias rosellonesas.

Reconfortados por el chocolate, la interesante jornada vivida y la amistad compartida, dimos por finalizada la jornada.

 

Por Francisco Urbano


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