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Breve crónica de la JdRL de AdR en Girona

Miércoles, 28 de diciembre de 2011

 

Un soneto me encarga hacer Violante y en mi vida me he visto en tal aprieto, catorce versos…… Lope seguía versificando.

En mi caso el soneto, sería la crónica de una espléndida “trobada” de AdR en Girona, mi Violante sería Juan Antonio Olañeta, y el aprieto hacerla por sorpresa, pues se me indica la situación, desesperada, en que se encuentra la Asociación, ya que el único que se ha salvado de una sospechosa epidemia que atrofia las extremidades superiores, parece ser que soy yo, Paco Urbano.

La visita a Girona se estructuró para efectuar dos actividades antes de comer y otras dos después.

La primera fue para visitar el Monasterio de San Daniel y la catedral de Santa Maria de Girona, en las que nos acompañó Marc Sureda, conservador del Museo Episcopal de Vic. La segunda por la tarde fue para visitar, ya sin él, Sant Pere de Galligans y una exposición de arte copto en el Caixaforum.

Participaron cerca de treinta asistentes, entre veteranos de estos eventos de la asociación y algunos neófitos.

A las 10:15 horas, Marc Sureda inició en la explanada del monasterio con cinco grados de temperatura, su explicación sobre la fundación de este monasterio por los condes de Barcelona Ramón Borrel y Ermesinda de Carcasona.

Dibujó con profusión de datos las vicisitudes que en los años 1017 y 1018 se vivieron, apuntando las intenciones que Ermesinda tuvo para fundar este cenobio de monjas benedictinas, relacionándolo con la expulsión de las monjas de Sant Joan de les Abadesses por el conde Bernat Tallaferro de Besalú.

En su disertación para situar el contexto fundacional del monasterio, aparecieron el Abad Oliba, su padre el conde de Besalú Oliva Cabreta y la hija de éste .Ingilberga última abadesa de San Juan, y el obispo de Girona Pere Roger, hermano de Ermesinda, toda una apasionante aportación de docta información sobre los inicios del siglo XI en Cataluña.

 

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El monasterio esta bajo la advocación del mártir  San Daniel, eremita armenio, decapitado en Arlés por los musulmanes, y cuyos restos fueron enterrados en este valle donde posteriormente se erigió una capilla.

Es el único monasterio benedictino femenino de Cataluña, cuya orden lo ha habitado, desde su fundación, ininterrumpidamente salvo breves periodos debido a las guerras, que motivaron que fuera abandonado temporalmente (guerra dels Segadors, el Sitio y la guerra Civil)

Al analizar la fachada del monasterio, Marc, nos indicó que pueden considerarse restos románicos el Oculo,  la ventana abocinada y unas arcuaciones lombardas, no así la portalada con sus dovelas que es producto de una actuación reciente.

Del edificio original queda poco. Los restos de mayor antigüedad son los que conforman el cuerpo central de la iglesia.

La iglesia es de planta de cruz griega, con tres ábsides de los que sólo se conserva uno. Este único ábside fue restaurado dándole más profundidad de la que tenía e instalando en él el coro.

Podemos pensar que por las reducidas dimensiones del ábside inicial, el primitivo coro estaría sobrepuesto en la nave de la iglesia, existiendo una puerta en el muro que parece indicar que fuera el acceso a él.

Este desapareció al prolongar como hemos dicho el ábside central. Como corolario Marc afirmó basándose en lo anterior, la equivocación al adjudicarle a esta iglesia la acepción de planta griega. Para ello debería tener los cuatro brazos iguales y es obvio que eso no se produce.

Como curiosidad nos hizo ver, unas arcuaciones lombardas, en la parte superior de los muros, característica muy rara por su ubicación interna, y que singularizan este cenobio.

También nos indicó que atendiéramos a las ménsulas de donde arrancan los arcos torales, que tienen una decoración especial y muy particular y que por la profusión existente en esta iglesia, unido a las que también existen en la catedral de Girona, las hacen  únicas, y no catalogables como material provenientes de alguna otra edificación.

También destacó en el muro norte del crucero, la ubicación de un sarcófago de alabastro policromado del siglo XIV de estilo gótico, donde reposan los restos de San Daniel.

El claustro es rectangular con dos galerías, el doble de largas que las otras, del siglo XII-XIII, de un románico sobrio, austero, que presenta columnas dobles con capiteles de estilo corintio con ausencia total de figuras humanas. Se le añadió un piso superior en el siglo XV.

 

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Nos despedimos del monasterio de San Daniel y nos encaminamos a nuestra próxima cita.

Son las doce de la mañana y acompañados de Marc Sureda, iniciamos la visita a la catedral de Santa Maria de Girona, previamente nos presentó al sr. Julià, Dean de la catedral que, como veremos después, facilitó nuestra visita, a la par que nos anunció el detalle con la AdR para la adquisición del libro El Tapiz de la Creación del profesor Castiñeiras con un buen descuento.

Entramos por la Puerta de los Apóstoles, y a través de tres maquetas instaladas en el interior de la catedral, Marc nos explicó, de una manera clara, la ocupación del terreno de esta elevada meseta desde sus inicios romanos, donde se utilizo la parte superior para aspectos religiosos precursores de la actual catedral y la inferior para los civiles.

La catedral románica de Girona, fue consagrada en 1038, pero desapareció con la construcción de la obra gótica.

No obstante, nos queda, como testimonio de su monumentalidad, la llamada Torre de Carlomagno, adosada al muro perimetral de la catedral gótica en el lado norte, donde ahora actúa como contrafuerte. Su aspecto exterior es propio del primer románico (arquillos ciegos, franjas).

Los tres elementos románicos más importantes de la catedral son: el altar, el ambón y la cátedra todos ellos de mármol, mientras que el retablo y el baldaquino (siglo XIV) están hechos de plata y plata dorada.

El ara de mármol blanco, es soberbia, ya estaba en la consagración de la catedral en 1038, tiene unos 200 cm. de largo por unos 130 cm de ancho. Este tipo de aras se fabricaban en Narbona en los alrededores del siglo X. Parece ser que este altar tuvo un frontal de oro que Ermesinda regaló y que se conservó hasta la invasión napoleónica.

La cátedra, llamada la Silla de Carlomagno, es una pieza monolítica de mármol que se considera contemporánea de la consagración en 1038. Es la silla episcopal y se halla situada detrás del altar.

El ambón, se ha establecido sobre unos restos, de mármol blanco, que hacían las veces de muro separador entre el clero oficiante y los creyentes.

Estos tres elementos de la catedral, se sitúan junto con un magnífico retablo gótico de plata y esmalte y un baldaquino también de plata que cubre el Ara, en el Presbiterio, que por deferencia del Dean de la catedral, se nos facilitó la entrada al mismo, vetada al público en general.

Acercarnos, ver de cerca y poder tocar unas piezas  románicas con mil años de antigüedad como el ara y la cátedra, nos produjo una sensación de inmenso gozo.

 

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También visitamos la tumba de la condesa Ermesinda y del conde Ramón Berenguer II “Cap de Estopa” y su esposa Mafalda, que fueron trasladados en el siglo XIV, a su ubicación actual desde su anterior enterramiento en la galilea de la catedral.

En el claustro del siglo XII,  los arcos se apoyan sobre pares de columnas con capiteles historiados, vegetales y zoomorfos. Marc nos explicó el que se ve a Noe borracho, y su estratégica posición en la galería oeste del claustro, que comunicaba con el refectorio, donde antes de penetrar se bebía un vaso de vino y la advertencia que esto suponía. A lo largo de la galería sur que esta unida a la catedral, hizo mención al monje que es tonsurado y que está ubicado cerca del paso a los dormitorios, para también servir de “llamada de atención al monje”.

Por último pasamos al museo capitular donde Marc nos descubrió varias joyas:

La arqueta de Hixem II (s. X ) con recubrimiento de plata repujada, nielada y dorada; pieza musulmana, cuya llegada al templo esta documentada y seguramente producto del botín alcanzado, por las incursiones de las tropas catalanas en Córdoba.

El sello de la condesa Ermesinda (1058) que estuvo en el frontal de oro de la catedral a cuya confección contribuyó la condesa de Barcelona. Su nombre esta en catalán y árabe.

Unas tapas del evangeliario del siglo XII representando la Maiestas Domini y la Crucifixión que,  como comentó Marc, pertenecían al libro empleado para los juramentos solemnes.

Y por último la Virgen con el Niño del siglo XII, uno de los ejemplares marianos más bellos del románico catalán. Al igual que la Virgen de Montserrat muestra a Maria como trono de su hijo. La imagen estuvo recubierta con láminas de plata.

Abandonamos la catedral con un sabor amargo, al no poder contemplar el tapiz de la Creación, por estar en periodo de restauración, aunque el libro que adquirimos sobre él, escrito por el profesor Castiñeiras  junto con la disertación que el mismo profesor hizo en el MNAC en noviembre, nos compensó en parte.

Son las 14:00 horas, y siguiendo el horario previsto, toca comer en La Taverna de l’Abad. El menú ha estado bien escogido y económico, los rostros de los comensales reflejan  lo agradable que ha sido la visita de la mañana.

Acabado el tiempo del yantar, tocó hacerse la foto de grupo, escogiéndose como fondo la portada del monasterio de Sant Pere de Galligans, objeto que será de la primera visita de la tarde.

 

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Este monasterio benedictino, que  fue fundado en la primera mitad del siglo X, es el más antiguo de la ciudad de Girona, siendo en la actualidad la sede del Museu d'Arqueologia de Catalunya-Girona.

Toda la iglesia está desprovista de ornamentación, salvo los capiteles. Toda ella del color grisáceo de la piedra de Girona. Se desconoce la estructura arquitectónica del monasterio de los siglos X y XI. La iglesia y el claustro actuales corresponden a una nueva construcción del siglo XII que se debió de hacer sobre la primitiva, las demás edificaciones son bastantes más modernas. La estructura de la fachada está formada por dos cuerpos rectangulares superpuestos.

La portada está formada por cinco arquivoltas, que reposan sobre columnas alternadas con pilares, presidida por un Rosetón (finales del siglo XII) que da luz a la nave central. Una reproducción de este rosetón a tamaño normal pudimos contemplar in situ, pues está expuesto en el absidiolo que cierra el brazo norte del transepto de la iglesia.

La iglesia es de planta basilical de tres naves con transepto. La nave central más ancha y alta, está cubierta con bóveda de cañón y las dos laterales más estrechas con bóvedas de cuarto de círculo. En la cabecera se abre un ábside y cuatro absidiolos dispuestos de forma asimétrica.

La iglesia de Sant Pere de Galligans conserva una espléndida decoración escultórica, en forma de capiteles, de clara influencia tolosana. Juan Antonio que fue nuestro guía en esta visita, nos ilustró sobre algunos de estos capiteles donde se podían ver leones y elementos vegetales.

Especialmente se detuvo en uno que coronaba una semicolumna,  mirando hacia la nave central, donde a pesar de la altura se podían percibir unos leones opuestos y elementos vegetales y en el lateral de este capitel, se veían unos leones cabalgados y sujetos por hombres, en el cimacio, Cristo en actitud de bendecir estaba acompañado por apóstoles y los símbolos de los Evangelistas.

El claustro, adosado al lado sur de la iglesia, tiene forma rectangular delimitada por cuatro galerías que están cubiertas por bóvedas de cuarto de círculo. La originalmente románica es la de la galería norte adosada a la iglesia. Característico de este claustro son los grupos de cinco columnas que sustituyen a los pilares centrales en las galerías, y los arcos ciegos en la parte superior externa. Juan Antonio se detuvo para explicarnos varios capiteles, haciéndonos observar la similitud con algunos del monasterio de Sant Cugat. Destacó “el capitel de la Sirena”, la sirena pez. Dicho capitel situado en la galería Este, tiene cuatro sirenas, una por cara, aparece representada con doble cola, sosteniendo cada una de ellas con una mano, se aparta del modelo clásico de las sirenas, que seducían a los marineros con sus cánticos y, que tenían cuerpo de pájaro y cabeza femenina.

También se detuvo en un capitel de la galería oeste, donde nos hizo ver a dos músicos y una bailarina intercalados con cuatro bailarinas cabeza abajo y en el centro un obispo oficiando.

Por último, en la galería norte se abre una puerta de la que se conserva el dintel y el tímpano románicos y que comunicaba la iglesia y el claustro. A través de esta puerta y otra abierta en la misma galería, entraban las procesiones procedentes de la iglesia, rodeaban el claustro y volvían a la iglesia otra vez.

Nuestra siguiente y última visita será a la exposición de los Coptos en el Caixaforum de Girona. En el magnínico edificio de la Fontana d'Or una guía de nos fue explicando con detalle las magníficas piezas que se exponían procedentes de las colecciones del Musée du Louvre de parís. Llamaban poderosamente la atención los textiles y como habían conservado el color despues de tanto tiempo.

Terminada tan interesante visita, los que formaban el reducido grupo que llegó hasta el final de la jornada, se despidieron con la satisfacción de haber disfrutado, una vez más, de una agradable jornada.

No debe faltar para acabar, expresar nuestro agradecimiento a la excelente labor de coordinación de esta jornada que han efectuado los organizadores de la misma.

Por Paco Urbano

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