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Crónica de la Asamblea de AdR en Atienza (Guadalajara)

Lunes, 18 de abril de 2011

 

Aunque sea heterodoxo empezar por el final, debemos concluir la crónica calificando la jornada como ¡¡¡¡ FABULOSA Y GENIAL!!!! Si, si (en todos los sentidos). Con más objetividad de los datos disponibles diremos que, en total, se tuvo un quórum superior a 115 AdR, los cuales asistieron también al amplio programa de visitas al románico atencino y al muy próximo situado en Albendiego y Campisábalos, también en Guadalajara, entre las Sierras de Pela y de Ayllon, en la línea divisoria de las dos Castillas. 

La arribada a Atienza se concretó en gran parte al final de la tarde del viernes 25, en el Hotel Convento de Santa Ana, que conformó como nuestro Cuartel General de esta Asamblea. Allí nos dimos los efusivos abrazos de salutación e intercambio de cuitas, tras lo cual, en animada charla, sobre las 10 de la noche, pasamos a la deseada fase de “restauración corporal”, es decir, celebramos una sabrosa cena de bienvenida. Tras los postres se prolongó una animada y amena charla de sobremesa y saltándonos las “completas” algunos alcanzaron casi la de “maitines” hasta llegar a sus respectivos aposentos. No fue muy prolongado el obligado reposo que nos “habilitase” para la jornada del sábado, que se presentaba dura, tanto por la hora de levantarse (7 de la madrugada) como por el vasto programa de visitas matinales y asamblea por la tarde, ya previstas. Así que, con la puntualidad que caracteriza y es gentileza de los AdR, a las 08:45 h. del sábado 26, ya desayunados, nos concentramos a las puertas de la Casa Consistorial de Atienza, sita en la Plaza de España, en la que tuvimos ocasión de constatar que “el mejor amigo del perro es un AdR”, como atestigua la foto adjunta, correspondiente a nuestro muy querido, estimado y caro amigo Ángel Bartolomé, por otra parte genial fotógrafo del grupo venido desde el Reino de Navarra junto a su, por él llamada, “santa” Ángeles.

Ángel Barlolomé haciendo amigos en Atienza

Tras ser recepcionados en dicho punto por el Exmo. Alcalde de Atienza, D. Felipe López, tuvimos ocasión de visitar el patio interior del Ayuntamiento, conformados por columnata barroca-castellana en su planta baja.

Así que, a las 9 horas del sábado 26, tal como estaba fijado en programa, a pie y con paso firme, sin prisa pero sin pausa, como mandan las reglas monacales, dábamos comienzo a la primera parte de las visitas románicas atencinas, ascendiendo por la empinada calle, que tras atravesar el Arco de Arrebatacapas y la plaza del Mercado, nos conduciría por pina cuesta hasta la iglesia de Santa Maria del Rey, situada a los pies de la atalaya o torre del homenaje del primitivo castillo roquero. Este ascenso fue una dura prueba para algunos AdR, que a pesar de ser con “la fresca de la mañana”, se tuvo que reponer varias veces aliento por más de uno de los “escaladores”, como si de un Tourmalet se tratara. 

Ya en la portada de Stª Mª del Rey nos esperaba Don Antonio Herrera Casado, Cronista Provincial de Guadalajara, profundo conocedor del Arte Románico en general y del de Guadalajara en particular, meticuloso investigador de esta provincia, de la que ha publicado varios libros monográficos, entre otros uno magnifico, titulado “El Románico en Guadalajara” que aconsejamos a todos los AdR. En el curso de sus explicaciones descriptivas de estas iglesias y las restantes que visitamos durante la mañana, nos deleitó de forma magistral sobre detalles, aspectos y simbologías de estas singulares portadas. Como resumen, decir simplemente que fueron geniales. Y en honor a la brevedad, para no repetir y reiterar aquí dichas explicaciones, --cosa que por otra parte haría malísimamente-- remitimos al lector a dicha publicación, así como a las notas previas que sobre todas las iglesias románicas visitadas en estas jornadas han elaborado de forma pormenorizada los compañeros Javier de la Fuente Cobos, L. David Gago y Lola Valderrama, páginas colgadas en la web de nuestra Asociación.

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Tras esta visita y volviendo sobre nuestros propios pasos, con la “cuesta al revés” como dicen los de Madrid, nos dirigimos a la iglesia-museo de la Santísima Trinidad, situada al comienzo del camino de subida. En el descenso pudimos apreciar, a través de dos portillos abiertos en la muralla por los soldados de Napoleón, una bonita vista de la iglesia de San Salvador, también de estilo románico pero que no nos fue posible visitar, así como la magnificencia y majestuosa belleza de la estepa castellana en las que, a esas horas, se palpaba el frescor de sus tierras y con un vientecillo que parecía el más puro aire de los respirables. En esos parajes, cabalgados en otro tiempo por Mío Cid, en su camino de destierro a tierras musulmanas, camino de Levante y en época más próxima, visionados también por el Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha y su fiel escudero camino de Zaragoza y Barcelona, según reza en la segunda parte de su inmortal obra, parecía palparse su presencia virtual. Al menos así lo percibía esa mañana el que ahora redacta estas notas.

Ya en la iglesia de la Trinidad, reconvertida hoy en un esplendido Museo de Arte Sacro y Museo de la Caballada de la villa de Atienza, el Cronista Oficial Sr. Herrera Casado prosiguió con su docta explicación, especialmente del ábside románico, única parte medieval que se conserva, de clara influencia segoviana, con tres interesantes ventanas abocinadas, formadas por dos arcos, con capiteles finamente elaborados con motivos vegetales y dos líneas de imposta, con decoración bellísima de tallos serpenteantes. En el interior de la iglesia, de una sola nave dividida en tres tramos con coro alto a los pies, se abre, entre otras, las capillas de los Ortega, la del Cristo de los Cuatro Clavos y la recargadísima rococó de la Inmaculada. Las dos piezas verdaderamente excepcionales son las del Cristo de los Cuatro Clavos, con la Virgen Maria y San Juan Bautista a cada uno de sus lados, así como la pila bautismal y otras piezas tales como el Cristo del Perdón, de Luis Salvador Carmona.

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Tras la iglesia de la Trinidad, dirigimos nuestros pasos hacia la de San Bartolomé, situada extramuros, en la parte más baja de esta noble y leal villa, iglesia que conforma un ejemplo relevante del arte románico castellano de la primera mitad del XIII. Como la anterior, está destinada en la actualidad también a iglesia-museo, albergando elementos de culto propios de su época como parroquia medieval, a la que se le han ido añadiendo múltiples e interesantísimas piezas de otras iglesias de Atienza. Ante la galería porticada de dicho tempo, nuestro cronista, Don Antonio Herrera, no comentó los detalles más sobresalientes de la misma, así como la portada principal del templo, cuyos arcos presentan decoración muy refinada.

Ya dentro de la iglesia pudimos admirar, dentro de hornacina, en el impresionante retablo barroco, a la venerada imagen del Cristo de Atienza con la Virgen, San Juan y José de Arimatea abrazado a Jesús, talla del siglo XIV. Otros elementos a resaltar de esta iglesia, son la pila románica, así como el artesonado mudéjar, que confirma la permanencia en la zona de gran cantidad de alarifes judíos y moriscos, tras el desplazamiento de las fronteras hasta la línea del Tajo, y una importante muestra arqueología y paleontológica, fruto de la afición y espíritu coleccionista del cura párroco Don Agustín González Martínez. Y tras esta visita a San Bartolomé, en la explanada de dicho recinto, nuestro querido Ángel “ídem” nos hizo la consabida foto de grupo.

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Como visita final de la mañana, nos dirigimos a otra iglesia-museo, en este caso a San Gil y su Museo de Arte Religioso, situado en el casco urbano, entre el primer y segundo recinto de murallas de esta medieval villa, que ostenta el título de “meca del románico castellano” por las mas de quince iglesias de este estilo que tuvo en otras épocas. San Gil presenta un ábside semicircular, única estructura medieval que permanece y que luce tres elegantes ventanales, ya que el resto de la iglesia es fruto de las reformas del Renacimiento. En el muro de mediodía se abre una portada de estilo plateresco. El interior está estructurado en tres naves, separadas por gruesos pilares que soportan los apuntados arcos pétreos. A los pies de la iglesia hay un coro alto moderno. La cubierta del templo es un impresionante artesonado de estilo mudéjar. En el interio está instalado el Museo de Arte Religioso de Atienza, donde se reúnen numerosas obras de arte procedentes de todas sus antiguas parroquias. Son piezas escultóricas, cuadros y pinturas, elementos de orfebrería, libros cantorales y documentos antiquísimos. De todo ello mostramos los siguientes (San Gil, Cristo y la Inmaculada).

Como final de esta visita y aprovechando el marco que ofrecía el presbiterio de la iglesia, nuestro Presidente Juan Antonio Olañeta agradeció a D. Antonio Herrera Casado, al cura párroco D. Agustín González Martínez y al Presidente de la Asociación Juvenil de Atienza D. Alberto Loranca, su didáctica y agradable asistencia durante toda la mañana, al explicarnos y ayudarnos a comprender todo lo visitado: cuatro iglesias y tres museos. (todavía quedaban otras tres para el día siguiente). En reconocimiento de ello, se les entregó un ejemplar de nuestra revista y otros objetos con el anagrama AdR.

Entrega obseuios de agradecimiento a D. Antonio Herrera Casado, a D. Agustín González Martínez y a D. Alberto Loranca

Tras esta apretada jornada, tan rica de contenidos, nos esperaba un suculento almuerzo en el restaurante del Convento de Santa Ana, distante de San Gil no más de 200 m. En el ínterin hacia el manjar, los AdR se dividieron en tres grupos: los que prefirieron una cervecita previa en los bares del camino, para “reponer líquidos”; los que se fueron con el representante de la Asociación Juvenil de Atienza para que les comentara las historias referidas a las cuevas bajo el recinto de murallas y la visita a los restos del monasterio gótico de San Francisco; y por ultimo otros que, aunque sobradamente curtidos en la dureza de otras muchas “románicas”, optaron por tomarse un descansillo (entre estos tengo que incluir a mi “santísima”).

Tras la comida, a la hora programada, se celebró la Asamblea General Ordinaria y Extraordinaria, cuyos pormenores y detalles –según entender de este cronista-- son el objeto del acta oficial correspondiente, a redactar por el Secretario de dicha Junta. Por dicho motivo, no queriendo interferir, no se formula aquí ningún comentario. Solo resaltar --por la emotividad que representó para todos los asistente-- el nombramiento como AdR de Honor a la persona de D. Jaime Cobreros, de cuyos meritos en toda su trayectoria AdR sobran comentarios, reconocimiento que se hizo extensivo a sus dos hijos Jaime y Santiago. Al término de dicha Asamblea (7 de la tarde), en la que se debatieron interesantes aspectos de la buena marcha de la asociación, se dio por concluida la jornada, pudiendo dedicar el tiempo libre restante al libre albedrio de cada AdR. Algunos, como en la noche anterior, también se pasaron “las vísperas y las completas”. Ignoramos más detalles.

Ya el domingo y a la hora convenida, con un día un poco grisáceo pero sin lluvia, nos dirigimos a una de las más singulares, bella y enigmática iglesia del románico entre las dos Castillas, que según connotaciones esotéricas, se sitúa en el Eje Peninsular, equidistante de los cabos septentrionales últimos de la península ibérica –Creus (Gerona) y Finisterre (Galicia). Nos referimos a Santa Columba (o Santa Coloma) de Albendiego, construida en torno a 1200, que formaba parte de un monasterio hoy desaparecido. Sobre esta construcción y la presencia templaría hay multitud de opiniones, muy encontradas. También las hay en relación con la ermita de Santo Alto Rey, situada en lo alto de la sierra, a unos pocos kilómetros de esta iglesia, pero desde la que se divisa perfectamente y en cuya ermita se celebra anualmente una romería con participación de los siete pueblos limítrofes. Como nota para los que buscan asociaciones esotéricas, decir únicamente que, contrariamente a lo habitual, dicha ermita está orientada según eje Norte-Sur –orientación polar-- coincidente con el Eje Peninsular o Axis Mundi que une todos los estados múltiples del ser, y que es el utilizable como método iniciático en su ascender e integración en el propio ser. Menos mal que para esclarecer todos estos contradictorios supuestos y teorías, contamos con la inestimable asistencia y explicaciones de nuestro AdR de Burgos Jesús Ribate, gran conocedor de la zona, el cual nos presentó de forma clara y documentada todo lo referido y concerniente a esta iglesia, su conformación arquitectónica, sus entorno, sus promotores, sus ocupantes y sus vicisitudes a lo largo de los siglos. ¡Gracias por tus brillantes comentarios, estimado Jesús!

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Tras esta visita, dirigimos nuestros pasos hacia Campisábalos, en el norte de la provincia, muy cerca de la frontera con Soria, donde nos esperaba otros dos magníficos ejemplos del románico rural castellano, constituido por las iglesias de San Bartolomé y la Capilla del caballero San Galindo. Al igual que en Albendiego, con claras influencias mudéjares. Las primeras explicaciones corrieron a cargo de Severino, autóctono que hace las veces de guía, el cual se adelantó a nuestro Quique Guardia y comenzó con la descripción del mensario agrícola situado en el muro de San Galindo, uno de los pocos que se conservan del románico español en piedra.

Tomada la palabra por Quique, que se lo había preparado a tope, nos transmitió una más exhaustiva y profunda explicación del significado y simbología de este mensario. Primero nos indicó el sentido de lectura del mensario, que es de derecha a izquierda. Después, una por una, en concomitancia con los doce meses del año, las diferentes representaciones de las labores de siembra de la vid y el trigo y las de recolección del vino y la harina, cuyas dos substancias vienen a representan la Sangre y el Cuerpo de Cristo, que es lo que parece beber y comer, al concluir el año, el personaje representado en el mes de Diciembre.

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Del interior de San Galindo resaltamos el presbiterio cubierto por medio de bóveda en cuarto de esfera, bajo cuya clave sorprende su natural acústica e impresionante reverberación (pocos AdR fueron los que ese día no probaron esa característica, juntando sus pies en el centro del ábside y articulando ¿se me oye? ¿se me escucha? También señalar que este ábside dispone de un pequeño óculo de ventilación con celosía finamente labrada, muy similar pero de menor tamaño que las de Albendiego. La separación de nave y cabecera (de distintas alturas) se delimita con un arco triunfal doblado, con capiteles muy trabajados. En el situado al lado de la epístola, aparecen dos centauros que tensan sus arcos para disparar a unas arpías que montan sobre cuadrúpedos. El capitel del evangelio tiene monstruos y grifos. La nave, cubierta por bóveda de medio punto, se articula sobre dos arcos fajones, uno en cada extremo. El de cabecera sobre pares de columnas y el de poniente sobre fuste aislado. Ambos rematan sobre capiteles vegetales.

Después de San Galindo se visitó San Bartolomé (siglo XIII) que sin menospreciar otras, se consideran de las mejores del románico rural de Guadalajara. Cobijada por una pequeña galería, nos encontramos con una portada, de cinco arcos en rosca, sobre fustes entregos y capiteles vegetales. Pero esta portada nos guardaba una sorpresa: un crismón, raro en estas tierras, de labra sencilla pero de modelo jaques según nuestro Presi Juan Antonio Olañeta, por tener el Alfa y el Omega sobre el brazo horizontal. El interior de este templo parroquial es de una sola nave, de mayor altura y anchura que la cabecera. El ábside-presbiterio se cubre con bóveda de cuarto de esfera y bóveda de cañón respectivamente. En la superficie del casquete esférico se refleja la sombra aumentada de un magnifico Cristo del Renacimiento.

Tras esta visita y un pequeño descanso para “evacuar aguas”, retornamos hacia el burgo de Atienza, para realizar la visita programada a Santa Maria del Val, en otro tiempo parroquia y hoy destinada a ermita con el nombre del Val, por estar situado en un hondón fuera ya de las murallas. Esta iglesia, del siglo XII, se situaba en el centro de un nutrido arrabal de gentes serranas, a modo de poblado independiente, por lo que la ornamentación de su portada, así como el simbolismo asociado, debería analizarse como cumplidora de una misión aleccionadora para los habitantes de la zona en la época de su construcción. Así nos lo expuso el otro Quique, el piloto, que fue el que se encargo de la descripción inicial de dicha portada, aunque después nuestra admirada organizadora Lola Valderrama nos las complementó con la suya. La iconografía de la arquivolta en discusión, de las cuatro que enmarcan el arco de entrada, está compuesta de diez figuras que aparecen enrolladas al baquetón saliente de dicha arquivolta, agarradas de manos y pies, semejando contorsionistas. Esta decoración resulta verdaderamente llamativa y original para el románico rural de esta zona atencina, siendo por otra parte muy escaso en el románico español, aunque no en el francés. Por ello la interpretación que se le da, es que se trata de saltimbanquis, contorsionistas o acróbatas que iban de pueblo en pueblo ofreciendo su espectáculo circense. En una sociedad teocéntrica, estos personajes estaban muy mal vistos, identificables con las fuerzas del mal o el diablo y por ello no eran admitidos al templo, siendo ellos mismos los que voluntariamente quedaban a las puertas de las iglesias. Por este motivo los canteros ponían esta representación en la portada para recodar que este tipo de gentes debía quedar fuera. Aunque anoto la otra versión para dar pie a sana polémica, la de los comitentes de la propia ermita.

Y dando así por terminada la jornada de visitas románicas, partimos raudos, con adelanto sobre la hora prevista, para proceder a la comida de despedida, a celebrar en el comedor del Antiguo Palacio de Atienza, con un menú y unos vinos muy suculentos. Resaltar que en estas jornadas ha habido una total empatía y confraternización de todos los AdR y no sólo a la hora de la mesa, sino que en todo momento se ha notado entre todos, una sintonía brotante de forma muy natural. Enhorabuena. En estos ágapes, echamos de menos a algunos queridos AdR, como por ejemplo, entre otros a D. Jaime Cobreros y esposa, a Ana Hernando y su marido Oscar, de San Esteban de Gormaz, que tras su eficaz colaboración en la fase de votaciones de las Asambleas tuvo que regresar a sus obligaciones; y a otros muchos AdR que tuvieron que partir en razón a su lugar de origen, verdaderamente distante de Atienza, con un largo viaje de regreso. No obstante, ¡¡¡ gracias a todos por vuestra asistencia!!!

Como siempre, durante la comida, se sorteó un libro de románico que ¡¡¡cómo no!!! recaló otra vez mas sobre Ángeles, que compartió alegría con todos sus compañeros de mesa, entre los que se encontraba el Presidente de AdR y otros miembros de la Junta Directiva. Con estas compañías, ¿Cómo no va a tocarle un libro?

Y así, terminados los postres, después de una sentida despedida, por lo bien que lo habíamos pasado, cada AdR tornó a su lugar de origen, dando por concluidas las jornadas complementarias a las Asambleas General Ordinaria y Extraordinaria 2011 de la Asociación de AdR. Sólo queda el mal sabor de las multas de la Guardia Civil a los coches que aparcaron enfrente del Convento de Santa Ana. Por lo demás, todo ha sido: FABULOSO Y GENIAL.

 Por José Alejandro Muñoz Robleo 

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