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Crónica de la VII JdRL en Castilla y León: Turégano y Sotosalbos

Viernes, 11 de marzo de 2011

 

El pequeño pueblo de La Cuesta, pedanía de Turégano, fue el punto de encuentro para los cuarenta y siete  animosos AdR’s  que se reunieron, el pasado día 19, en una jornada de difusión del patrimonio románico dedicada a esta zona segoviana.

El día amaneció gris y lluvioso, pero esto no fue motivo de desanimo para nadie, ya que las maravillas románicas que les esperaban eran muy importantes y desconocidas para la mayoría.

Actuó como cicerone nuestro compañero y amigo Fernando de la Fuente de la Fuente, que demostró desde el primer momento su gran conocimiento de las iglesias y del románico del Pirón.

Para empezar, se visitó la iglesia de San Cristóbal de La Cuesta que, pese a las remodelaciones tardogóticas que ha sufrido, aún conserva intacto el ábside y la torre. Presenta una magnífica colección de canecillos de sabor popular, aunque de gran expresividad y dos buenas portadas, estando mejor conservada la que da al norte, con una representación de “la flor de aro”.  En su interior destacan dos bellos capiteles: uno, vegetal y el segundo, con una representación de un hombre luchando con dos arpías. Con todo, lo que más gustó a los asistentes fue su pila bautismal: se trata de una pila gallonada, con una cenefa superior ornada por representaciones de apóstoles y cabecitas angélicas, algunas de ellas desgraciadamente muy maltratadas.

Un breve traslado por una estrecha carretera les llevó en pocos minutos a Turégano, donde cada cual aparcó su vehículo donde pudo –era día de mercado y la mitad de la plaza estaba ocupada por el mismo- y, tras reunirse de nuevo bajo el soportal del ayuntamiento, se dirigimos -bajo la pertinaz lluvia- al castillo. Su estampa, mientras se ascendía hacia él, resultaba impresionante; es, sin duda, una de las fortalezas más bonitas de la provincia.

Fernando en San Miguel

En su puerta, bajo los paraguas, la guía turística informó de las diferentes fases constructivas del mismo y de cómo su característica fundamental era tener en su interior una magnífica iglesia románica , la iglesia de San Miguel.

En su interior, Fernando procedió a explicar los detalles de su construcción, las diversas teorías sobre si primero fue el castillo o la iglesia y los detalles de su arquitectura y escultura. Se trata de una iglesia de tres naves con torre sobre el crucero, con dos claras fases constructivas. A la primera pertenecen la cabecera (algo modificada posteriormente) y las naves laterales, mientras que en la segunda se edifica fundamentalmente la nave central. Los capiteles son en su mayoría de temática vegetal y animal, aunque hay dos con carácter figurado: en uno de ellos se representa una Anunciación y en el otro vemos a un hombre caído que es atacado por un león.

A las doce se volvieron a reunir en la puerta de la iglesia de Santiago, sita en el centro del pueblo. Era la joya de la corona, la guinda que coronaría esta maravillosa jornada.

En la nave de la iglesia, junto al altar principal se dispusieron una pantalla y un proyector que, conectado a un portátil, sirvieron para ilustrar la magnífica exposición que la restauradora Doña María Suárez-Inclán y el Jefe del Servicio de Restauración de Bienes Muebles de la Junta de Castilla y León D. Carlos Tejedor dieron sobre la restauración del templo.

Carlos comenzó exponiendo la historia del descubrimiento de los relieves del ábside, de los planes de restauración de los mismos y de la problemática que surgió sobre la traslación del retablo actual. En este último punto agradeció a Amigos del Románico su intervención para dar la solución definitiva que sirvió para desbloquear una situación  que estuvo a punto de impedir la restauración de la iglesia. Algo de lo que debemos sentirnos plenamente orgullosos.

También aportó detalles acerca de la excavación arqueológica de la cabecera, la existencia de muros de una construcción anterior bajo la actual, la aparición de una tumba y la curiosa existencia de una ventana situada a ras de suelo, cuya función es totalmente desconocida al no disponer la iglesia de cripta alguna.

María describió cómo se fueron limpiando los relieves y capiteles, cómo fueron levantadas las sucesivas capas de yeso y cal que los cubrían y la emoción de descubrir la policromía que las reviste. Fue una tarea lenta y delicada, pero el resultado ha sido espléndido.

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Gracias a estos trabajos y al adelantamiento del retablo, hoy se puede disfrutar en Turégano de dos zonas totalmente diferenciadas: una, la de la iglesia barroca, utilizada actualmente para el culto, coronada por el retablo y tras ella, un espacio totalmente románico para disfrute de todos los aficionados a este arte.

La exposición finalizó con la explicación del significado iconógrafico de los relives. Según los estudios de D. Manuel Castiñeiras, de la Universidad Autónoma de Barcelona, se trata de un grupo de peregrinos que llega a la Catedral de Santiago y allí rezan ante la estatua del apóstol. Probablemente, los tres personajes arrodillados sean el rey Fernado III, su esposa Beatriz de Suabia y el obispo Bernardo de Segovia, los cuales visitaron la sede compostelana en 1232.

Seguidamente se procedió a admirar el interior del ábside. La impresión que todos tuvieron no pudo ser más grata: a la emoción de admirar una gran obra de arte y una fantástica restauración, se unió la de observar uno de los grandes descubrimientos románicos de los últimos años, ya que cabeceras decoradas con grandes relieves policromados sólo existen en Santo Domingo de la Calzada y la Seo de Zaragoza.

El cercano restaurante Casa Vieja sirvió para que todos repusieran fuerzas con un típico menú de la zona y a los postres, como es habitual, se sorteó un obsequio consistente en un lote de productos con el logo de AdR y un libro de rutas por el románico segoviano. El afortunado fue nuestro amigo José, de Salamanca. También recibió un obsequio, seguido de un gran aplauso, nuestro compañero Fernando de la Fuente por su extraordinaria labor al servirnos de guía y explicarnos todo lo visto en esta jornada.

Finalmente se dirigieron a la cercana localidad de Sotosalbos, donde Fernando volvió a tomar la palabra para informar de que la iglesia, dedicada a San Miguel, fue construída en dos fases: primero se hizo la nave central y la cabecera plana y posteriormente se le añadieron la torre, la nave norte y la galería porticada, que consta de siete arcos más dos portadas. Coronada por una cornisa de arquillos que se sostienen sobre los canecillos, en sus huecos vemos una buena colección escultórica. Los modillones y las metopas están también completamente esculpidos, mostrando un rico repertorio de escenas y personajes de la época. Entre los capiteles soportados sobre dobles columnas, todos ellos de magnifica talla, destacan una Epifanía y una lucha entre basiliscos y serpientes.

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Hacia las seis de la tarde acabó la visita y también la jornada. Con tristeza nos despedimos del románico del Pirón y de los amigos viejos y nuevos que habían coincidido en ese día que las inclemencias meteorológicas no consiguiguieron estropear.

Nuestro mayor agradecimiento a Carlos Tejedor y María Suárez-Inclán que se desplazaron hasta Turégano para hablarnos de la restauración de la iglesia de Santiago, A Fernando de La Fuente por servirnos de guía y a Ana Hernando por su inmejorable organización. Muchas gracias a todos.

Por Jesús Ribate

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