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CRÓNICA DE LA JORNADA DE SENDERISMO ROMÁNICO: CELORIO - SAN ANTOLÍN DE BEDÓN

Por Senen Bajo, mayo 2009

El día amaneció gris y el orbayu no presagiaba nada bueno, cuando a las diez de la mañana llegamos a Celorio, lugar de partida de la marcha. La primera desagradable noticia fue la baja de nuestro guía, el amigo Michael, a quien una inoportuna lumbalgia dejaba fuera de combate; baja importante, pues, Michael, vecino de la zona, es un estudioso del románico llanisco. Desde estas líneas, nuestro deseo de pronta recuperación. La segunda mala noticia fue comprobar que solamente cuatro "valientes" nos habíamos animado a realizar la marcha. No es que esperáramos una participación como la maratón de Nueva York, pero vaya …

Comenzamos la ruta coincidiendo con un tramo del Camino de Santiago y, dejando atrás el pueblo de Celorio, nos encaminamos hacia la cercana localidad de Niembro, atravesando campings y urbanizaciones, que empiezan a surgir como setas a lo largo de toda la costa.

La mañana había clareado y las condiciones climáticas eran ideales para caminar recreándonos la vista con el paisaje. La bahía de Niembro, como dice Javier, es de tarjeta postal. Pasado el pueblo y, tras una corta ascensión, nos asomamos a la playa de Torimbia. Atravesamos, luego, una planicie desde la que se divisa a la izquierda la localidad de Posadas, donde vive el amigo, Michael, e iniciamos un prolongado descenso que nos llevaría directamente al monasterio de San Antolín de Bedón.

En palabras del periodista asturiano, Juan Vega, "San Antolín es la perfecta metáfora de nuestra decrépita realidad. Un conjunto único que permanece humillado, degradándose poco a poco, acosado por la maleza, agredido por los hombres y olvidado por nuestros gobernantes". El monaterio está inmerso actualmente en un galimatías legal entre la propiedad del edificio y la de la finca donde está ubicado y mucho nos tememos que o se toman medidas o habrá que aplicar el refrán de que "entre todos la mataron y ella sola se murió".

Después de la visita llegó el momento de reponer fuerzas y dar buena cuenta de unas anchoas de Santoña y unos quesos franceses, generosa aportación de la parte cántabra de la excursión. En este punto, Patricia nos apabulló con una apetitosa ensalada de zanahoria, que no la mejoraría ni el mismísimo Bocuse … ¡chapeau, Patri! En la sobremesa recibimos la visita de tres amigos italianos que, de periplo cultural por España, se acercaron a San Antolín y con ellos estuvimos charlando sobre el románico siciliano.

De vuelta a Celorio y, aprovechando la proximidad, nos acercamos a contemplar las ruinas del antiguo monasterio cisterciense de Santa María de Tina, cenobio enclavado dentro del recorrido costero del Camino de Santiago y muy cerca de la ermita de San Emeterio y de la cueva prehistórica de El Pindal. Ante su deterioro, en el año 2004 se acometieron obras de limpieza y consolidación de sus muros.

Por último, nos trasladamos a Panes para ver las ruinas de la iglesia de San Juan de Ciliergo. Su estado actual es lamentable. Únicamente se mantiene en pie parte de sus muros y la cabecera de bóveda de cañón, También conserva, aunque muy deteriorados, los capiteles de las dos arquivoltas del arco triunfal. Parece ser que en el edificio está previsto que, una vez restaurada, sea la sede del Centro de Interpretación de la Cueva de la Loja. Sin entrar a valorar el que ese deba ser su uso adecuado a una fábrica románica, mucho nos tememos que si no se toman medidas urgentes el enfermo no aguantará mucho tiempo con vida. Pendiente de su futuro destino, lo urgente sería una actuación similar a la acometida en Tina, esto es, una limpieza y consolidación de las ruinas, antes de que sea totalmente irrecuperables, pero ya se sabe … malos tiempos para la lírica.

Hasta la próxima.

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