Amigos del Románico
Web de referencia en español sobre arte románico
Un infiltrado en la corte del conde Esteve. Crónica de la XIV JdRL en Cataluña
Viernes, 18 de diciembre de 2009

En Navarra tienen por costumbre, llegadas estas fechas, construir puentes de un considerable número de ojos, pues a los consabidos días festivos de la Constitución y de la Inmaculada, se suma el de San Francisco Javier el 3 de diciembre, patrón que lo es de la Comunidad Foral; de tal modo que, como sucedió en el presente año, para algunos privilegiados colectivos de trabajadores, los días sin “laburo” se acercan a la media docena. Consultado el mapa meteorológico y viendo que no había temporal ni borrasca en perspectiva, decidí apuntarme a la salida organizada por el Conde Esteve y la Condesa Esther.

La cita era el sábado día 5 a las 10:00 horas a.m. ante la coquetísima iglesia de Sant Climent de Coll de Nargó (localidad muy conocida, pues está al pie de la carretera, por todos aquellos que alguna vez se encaminaron a Andorra de compras, a esquiar o a visitar su original Románico). Poco a poco se fueron acercando los más de 30 AdR catalanes que tomaron parte en tan festiva jornada, unos conocidos por el que esto escribe de anteriores encuentros y otros acabados de conocer en este mismo instante; unos y otros con una misma pasión: el Arte Románico en sus múltiples manifestaciones; después de los consabidos apretones de manos, abrazos, besos y demás expresiones de amistad no exenta de cariño, nos dispusimos a dar comienzo esta nueva JdRL. Desafortunadamente, la persona de la oficina de turismo del Ayuntamiento del pueblo, con la que los Condes organizadores habían contactado personalmente con anterioridad, no se presentó, faltando a la palabra dada, con lo que nos quedamos sin poder ver el interior de esta original iglesia románica. No por ello dejamos de admirar su belleza externa, sobre todo la de su peculiar torre troncopiramidal del s. X, rematada con un campanario contemporáneo del resto de la iglesia del s. XI, así como su ábside decorado con el motivo tradicional, tan común por estos pagos, de los arquillos lombardos.

Hecha la foto tradicional de grupo, emprendimos camino al norte en busca de nuestro principal objetivo: las pinturas del ábside de la iglesia de Sant Vicenç d’Estamariu descubiertas no hace mucho bajo una gruesa capa de enlucido y que se han abierto a la visita desde el año 2008. En una pequeña crónica viajera que mandé a nuestra página web hace unas semanas en espera de que sea próximamente publicada, hacía referencia a una serie de iglesias burgalesas abandonadas y a las que tildaba de obras románica irremediablemente perdidas; pues bien, comprobando in situ cómo ha sido restaurada modélicamente la iglesita de este pequeño pueblo de montaña,(los que pasamos por aquí hace unos años, sólo pudimos vislumbrar entre la maleza una iglesia ruinosa, sin techumbre, comida por los arbustos, las zarzas y la desidia) he de volverme atrás de mis nefastos augurios y reconocer que, aun la más arruinada de las ermitas rurales, con buena voluntad y el presupuesto económico adecuado puede renacer de sus cimientos.

Eso es lo que ha ocurrido con la iglesia de Sant Vicenç d’Estamariu, cuyo interior nos fue amablemente mostrado por los hermanos Planas, Pere y Joan, quienes, con el resto de los escasos habitantes del lugar, han contribuido poderosamente con su entusiasmo a la recuperación de esta pequeña joya del Arte Románico Catalán. Para la explicación de primera mano del proceso de restauración de la iglesia y de sus pinturas contamos con la inestimable colaboración del restaurador D. Pere Rovira y de dos de los cuatro miembros de la empresa restauradora que llevó a cabo los minuciosos trabajos: Inma y Nuria, quienes todos tres se desplazaron desde sus lugares de origen para compartir con nosotros nuestro agradecimiento y nuestra admiración por el trabajo bien hecho.

Después de casi dos horas de arrobamiento y cuando ya el cuerpo pedía satisfacer sus más perentorias necesidades, tomamos el camino de vuelta por la serpenteante carreterita de montaña, para dar con nuestros huesos en la Seu d’Urgell, donde nos esperaban las bien merecidas y no menos bien aderezadas viandas con las que satisficimos el apetito. Una agradable sobremesa que se prolongó menos de lo que algunos quisiéramos, el tiempo apremia, sirvió de lanzadera para dirigirnos a toda pastilla hacia el cuádruple y último de nuestros objetivos: la iglesia catedral de Santa María, su maravilloso claustro, la iglesia románico-lombarda aneja de San Miguel y el Museo Diocesano, instalado este último en unas dependencias adosadas al ala meridional del claustro. Mucho arroz para un pollo, es decir, muchas cosas maravillosas que disfrutar y poco tiempo de luz para ello, pues a las 17:30 era ya prácticamente de noche, a pesar de que el día había resultado especialmente luminoso.

El grupo se había ido desperdigando según sus apetencias por los distintos ambientes religiosos y, ya noche cerrada, cada uno tomó las de Villadiego y cada mochuelo se marchó a su particular olivo de residencia, dando por terminada esta magnífica JdRL por tierras del norte de la provincia de Lleida/Lérida.

No he de cerrar esta sucinta crónica sin agradecer a los Condes Esther y Esteve, así como al resto de sus “vasallos” catalanes, la fenomenal acogida de que fue objeto este infiltrado proveniente de tierras navarras; tal es así que amenaza con volver, no te digo más. También aprovecho para pedir disculpas por no haberme despedido como correspondía de todos y cada uno de los participantes en esta JdRL; le pedí a mi anfitrión, el Conde Esteve, que lo hiciera en mi nombre de todos aquellos de los que no lo pude hacer personalmente.

Por Ángel Bartolomé Rial

Web Oficial de AMIGOS DEL ROMÁNICO (AdR) - Diseña GORMATICA