CRÓNICA DE LA JORNADA DE PRIMAVERA-VERANO DE AdR NAVARRA-LA RIOJA

13 junio 2026

Un calor sofocante acompañó a los Amigos del Románico en la Jornada del sábado 13 de junio celebrada en Navarra, que discurrió en un ambiente de camaradería y buen humor por los valles de Unciti, Izagaondoa y el Almiradío de Navascués.

Participaron más de cincuenta personas, amigos del Románico venidos no solo de la región sino también de Guipúzcoa, Madrid o Cantabria. También acudieron algunos vecinos de la zona. El intercambio de experiencias entre ellos fue enriquecedor.

La coordinación corrió a cargo de Fátima Pérez de Obanos y Rafael Arrizabalaga Lizarraga, y contamos con la doctora en Historia del arte Ana Ulargi Palacio como guía experta para desentrañar los secretos de las iglesias románicas de Najurieta, Artáiz, Ardanaz y Navascués.

«¿Por qué nos gusta tanto el Románico? Es un arte que admite muchas interpretaciones porque da opción a soluciones propias adaptadas a las necesidades de cada lugar. Un edificio podía servir a la vez como escuela, iglesia, fortificación, lugar de reunión del pueblo y donde el señor local se hacía presente», explicó la profesora Ana Ulargi en un momento de la Jornada, refiriéndose a la cercanía del románico a la forma de vivir de las gentes de su tiempo. Eso le confiere una autenticidad y a la vez lo convierte en testimonio de un tiempo histórico.

El punto de encuentro fue la Iglesia de Santo Tomás de Najurieta, en el valle de Unciti, a las faldas de la Peña de Izaga. Esta iglesia parroquial conserva gran parte de la nave primitiva cubierta de bóveda de cañón apuntado y un bello presbiterio con bóveda de horno que tiene adosados cinco arcos de medio punto apoyados en capiteles y semicolumnas que resaltan del muro. También cuenta con una pila bautismal tardo románica muy interesante, bien tallada y conservada perfectamente.

Para los curiosos, ofrece el enigma de tener una torre construida encima de la iglesia, en mitad de la bóveda, en lugar de a los pies como sería lo más lógico y visto en otros lugares; una torre sin escalera interior, a la que se debe acceder por el exterior. Rafael Arrizabalaga, como arquitecto, explicó el modo escalonado en que a su juicio se había construido el edificio, mostrando en el exterior los distintos lienzos de muro encajados nuevos con antiguos en distintas épocas.

A continuación, el grupo se desplazó en coches particulares hasta el pueblo de Artáiz para visitar una de las iglesias románicas más importantes de Navarra por su gran calidad artística, la iglesia de San Martín de Artaiz. Todos pudimos admirar su preciosa portada decorada con una elaborada iconografía en piedra. Está conectada con el románico de la desaparecida catedral de Pamplona, con Leyre y también con Jaca. Las esculturas despertaron un gran interés y los participantes pusieron en común sus interpretaciones e ideas.

El origen de este singular templo románico se ha relacionado con el linaje de los Almoravid, familia de cierta influencia en el Reino de Pamplona y Navarra durante los siglos XII y XIII, a tenor de uno de los escudos conservados en la Torre fuerte situada junto a la iglesia y en el propio templo.

En el interior cabe destacar las pinturas murales datadas en la primera mitad del XIII, ya de estilo gótico, que se descubrieron detrás del retablo en el año 1958 durante las obras de restauración del edificio. Las pinturas originales, tras su restauración, fueron trasladadas al Museo de Navarra y recientemente se han reproducido in situ, con técnicas de reproducción en gel, para que los vecinos y visitantes puedan gozar con el efecto artístico original del templo. También cuenta con una pila bautismal románica que, por su semejanza artística, es con mucha probabilidad obra del mismo autor que el que realizó la pila de Najurrieta.

En Artaiz, el grupo hizo un pequeño descanso en su camino para compartir un café con pastas a la sombra de los árboles, en la misma plaza de acceso a la iglesia. También se aprovechó para visitar la fuente – lavadero de origen medieval situada en las proximidades.

La siguiente parada fue Ardanaz de Izagaondoa donde, acompañados del investigador y guía local Simeón Hidalgo, se pudo visitar una iglesia ya del siglo XIII, también en honor a San Martín, que conserva el ábside y parte de los muros, así como un precioso repertorio de pinturas góticas. Se trata de una iglesia de nave única adscrita al tardo-románico rural de la merindad de Sangüesa. El conjunto original se ha visto muy retocado a lo largo de los siglos.

Al mediodía, se hizo una parada para comer en el interior del Asador Forca de Lumbier donde una parte del grupo, unas cuarenta personas, disfrutaron de un excelente chuletón o bacalao, según las preferencias, hechos con fuego de leña. Los ventiladores ayudaron a aliviar el calor e hicieron más agradable la tertulia entre los compañeros de mesa.

Por la tarde, la jornada se trasladó a la localidad de Navascués para visitar la Iglesia de Santa María del Campo que antaño era parroquial pero, tras el traslado del pueblo a una colina cercana, se ha convertido en la iglesia del cementerio local.

Jesús Mari Rodrigo Semberoiz, vecino de Navascués, y la profesora Ana Ulargui contaron la historia del lugar y mostraron la riqueza de este edificio conectado con el románico jaqués, con una nave de tres tramos muy estrecha con bóveda de cañón ligeramente apuntado y decorado interiormente en dos tramos, con arquería ciega de medio punto sobre capiteles labrados esquemáticamente, que descansan en semicolumnas y pilastras. Tiene un profundo ábside semicircular cubierto de bóveda de horno.

COORDINACIÓN AdR NAVARRA-LA RIOJA