
Apenas he tenido tiempo de deshacer la maleta y todavía con los buenos recuerdos de Jaca muy presentes, cuando recibo la llamada de nuestra presidenta encargándome una tarea que no esperaba: escribir la crónica de este fin de semana.
Y aquí me tenéis, frente al papel, intentando poner en palabras todo lo vivido. Porque una cosa es organizar un encuentro, procurar que todo salga bien y que nadie se quede sin disfrutar de nada, y otra muy distinta es conseguir contar después tantas experiencias, conversaciones, descubrimientos y buenos momentos.
No sé si lograré hacer justicia a todo lo que hemos compartido, pero prometo intentarlo. Eso sí, espero que seáis indulgentes conmigo, porque resumir en unas pocas páginas un fin de semana tan especial no va a resultar sencillo.
Y ahora sí, vayamos al principio de esta pequeña aventura románica por tierras jacetanas…
Viernes · Reencuentros y paseo por Jaca
La cita es el viernes, a las 16:30, en la plaza de la Catedral de Jaca, junto a la Lonja Chica. ¡Qué alegría! Todo son saludos, abrazos, preguntas y más abrazos. Entre tanto reencuentro, Carmen Molpeceres, coordinadora de los Fines de Semana Románico, nos entrega unos pinganillos para poder escuchar a los profesores. Somos 70 asistentes y tampoco es cuestión de que los profes se queden sin voz.
A las 17:00, con la puntualidad habitual de AdR, la profesora Anabel Lapeña comienza el paseo por Jaca. Sin embargo, descubro que parte del personal sigue en la plaza con los abrazos. Tengo que recordarles que el fin de semana ya ha empezado y sospecho que algunos quizá ni siquiera conocen Jaca. Así que me quedo con ellos y, poco a poco, vamos incorporándonos al grupo de cabeza.
Arrancamos por la calle Bellido, directos a la iglesia de Santiago, del siglo XI, aunque ha sufrido numerosas transformaciones. Entramos y, entre los elementos de su remodelado interior, destaca el capitel románico del maestro Esteban: una hermosa pieza, bien conservada, que perteneció al desaparecido claustro de la catedral de San Pedro de Jaca.

Continuamos hasta la ermita de Sarsa. La verdad es que está medio derruida, pero es una visita obligada. Pasamos por la cárcel medieval y terminamos admirando el tímpano de la ermita de Sarsa, custodiado en el Ayuntamiento. Así concluimos el paseo justo donde lo habíamos empezado. De allí, una cervecita con los amigos y a cenar.
La cena está contratada en el Gran Hotel de Jaca. Excelente cocina, aunque con una comida más que abundante. Se agradece el paseo hasta el hotel, y la noche acompaña con una temperatura magnífica.

Sábado 17 de octubre · Historia, arquitectura y música medieval
A las nueve en punto de la mañana nos reunimos en la Ciudadela, donde van a celebrarse las conferencias.

A un servidor le toca hacer la presentación del Fin de Semana Románico. Tras saludar a las autoridades, los profesores y los asistentes, comienzo con un recorrido por la historia de Jaca, desde el geógrafo Estrabón, en el siglo I, y la tribu de los iakketanoi hasta nuestros días.
Después presento a la profesora Anabel Lapeña, que toma la palabra y nos ofrece un exhaustivo repaso de la historia de Jaca. Unos minutos de descanso, lo justo para tomar un café en la cafetería anexa al salón de conferencias, y de nuevo a la faena.
Ahora es el turno del profesor Javier Martínez de Aguirre, a quien presenta el coordinador de Navarra, Rafael Arrizabalaga. Tras unas breves palabras, comienza su exposición, interesante como siempre, y poco a poco nos va desgranando la arquitectura de la catedral. Con una descripción minuciosa, el tiempo pasa sin que nos demos cuenta y llegamos al final de la conferencia. Sin duda, magníficos profesores: han transcurrido casi tres horas y se nos han hecho cortísimas.
Para terminar la mañana llega el profesor Francisco de Asís García García, presentado por Carmen Molpeceres, coordinadora de Castilla y León. Sin perder tiempo, nos guía por la escultura y la iconografía de la catedral.
Han sido tres conferencias magníficas, que nos han permitido conocer aspectos muy interesantes de la historia de Jaca y de su catedral. Pero la organización ya nos apremia para ir a comer: la tarde también promete.
La comida resulta muy agradable y abundante. Estamos sentados en mesas corridas, lo que nos permite extender las conversaciones más allá de las personas que tenemos enfrente o al lado. Terminamos con un café rápido y un sorteo de regalos, antes de dar paso a la sesión de tarde, a cargo de los profesores Javier Martínez de Aguirre y Francisco de Asís García.
Excelentes explicaciones: no queda capitel, columna ni siquiera sillar sin comentar.
Ha sido una jornada muy productiva. Después de las tres conferencias de la mañana y de las explicaciones de la tarde, el grupo está un poco saturado. Pero… ¡la organización nos ha preparado una sorpresa! Se trata de un concierto de música medieval a cargo del coro In Lingua Franca. ¡Magnífico! Todo un éxito.

Domingo · El Museo Diocesano, un final excepcional
El domingo por la mañana no podíamos tener un final mejor: nos esperaba la visita al Museo Diocesano, sin duda uno de los mejores de España.
Nos recibe su directora, Belén Luque, y, divididos en dos grupos, comenzamos el recorrido. Nosotros empezamos por la torre, que hasta ahora no era posible visitar. Gracias al trabajo de la organización y a la intermediación de la dirección del museo, esta vez podemos acceder a ella.
En el primer piso vivían antiguamente los campaneros. Una pequeña ventana comunicaba con la catedral y les permitía seguir la liturgia; mediante unas cuerdas, hacían sonar las campanas. En el piso superior todavía se encuentra «Agonías», una campana del siglo XIV. Así fue hasta 1988, cuando se electrificaron las campanas y se jubiló Concha del Cacho, la última campanera.
De allí pasamos al museo. ¡Maravilloso! Conserva multitud de pinturas procedentes de las iglesias de la diócesis, entre ellas unas de las más importantes del románico: las de la iglesia de Bagüés. Son momentos que todos disfrutamos. Después recorremos lo que fue el claustro, donde hoy encontramos piezas extraordinarias, como el capitel del Sátiro o el del rey David y los músicos.

En fin, un final excepcional para este Fin de Semana Románico. Al terminar, vuelven los abrazos y las despedidas… y nos marchamos con ganas de encontrarnos de nuevo.