
Amigos del Románico denuncia el peligro de la candidatura de la Unesco para la Ribeira Sacra
Viernes, 24 de julio de 2009
La Asociación Amigos del Románico (AdR), que agrupa
a más de setecientos aficionados y profesionales del arte de toda
España, ha puesto de manifiesto su preocupación ante el riesgo que
corre la candidatura de la Unesco para la Ribeira Sacra como consecuencia
de la posible ampliación de los embalses del Miño y del Sil.
La Asociación ha hecho público el siguiente comunicado:
En defensa de la Ribeira Sacra
Las provincias gallegas de Lugo y Ourense fueron
-para bien y para mal- durante buena parte de la historia contemporánea
las más deprimidas de la Comunidad Autónoma. Poniendo en práctica
la amarga afirmación de Castelao, "en Galicia no se pide nada, se
emigra", una sangría constante despobló estos territorios, quedando
muchos de sus núcleos de población congelados en el tiempo.
La parte positiva de esta debacle demográfica reside
en que muchas de las aldeas y lugares apenas sufrieron alteraciones
en su entorno natural y en su patrimonio monumental. Constituyen hoy,
por tanto, lugares de gran potencial turístico. La Ribeira Sacra se
extiende por los límites sur y norte, respectivamente, de la Lugo
y Ourense. Allí, los ríos Sil y Miño excavaron sus cauces sobre una
amplia penillanura, formando en el vasto paisaje granítico unas impresionantes
gargantas, aprovechadas para cultivar uno de los mejores vinos gallegos.
Los monjes medievales fundaron allí diversos cenobios
que hoy en día forman un rico repertorio de arte y arquitectura medievales.
Uno de ellos, Santo Estevo de Ribas de Sil ha sido rehabilitado y
convertido en Parador Nacional. El de Santa Cristina de Ribas de Sil
ha sido declarado hace pocos meses Bien de Interés Cultural, con la
categoría de monumento. A todo ello hay que sumar el alto valor etnográfico
y ecológico de la zona, lo que propició que en este momento varios
organismos se hayan implicado en la redacción de una propuesta para
que el Gobierno de España presente ante la Unesco esta área territorial
como candidata al reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad. También
busca su reconocimiento como Paisaje Cultural Europeo.
Un halagüeño panorama ¿verdad? Pues, contra todo
pronóstico, los intereses de las compañías eléctricas se imponen al
sentido común. En este momento estas empresas están desarrollando
un nefasto plan que se prolongará hasta al menos el año 2017, consistente
en la construcción de nuevas centrales eléctricas, la ampliación de
las ya existentes y la construcción de una balsa exterior de unas
27 hectáreas.
El impacto medioambiental y visual es incuestionable
y el alcance del mismo muy duradero. (El Correo Gallego) La UNESCO,
a través del Icomos, ya ha advertido de que si los planes de las eléctricas
se llevan a cabo, podemos despedirnos de su visto bueno: (Cultura
Sacra) Estas eléctricas son compañías con ánimo de lucro que sólo
tienen que rendir cuentas a sus accionistas.
Sin embargo nuestras administraciones, las que velan
por la conservación de nuestro patrimonio (material e inmaterial,
natural y artístico, el que queremos legar a las futuras generaciones),
ellas sí son responsables ante nosotros y los que vendrán de cualquier
daño o pérdida que se produzca en este patrimonio. Sorprende que sean
tan pocos los monasterios e iglesias de la Ribeira Sacra que gozan
del privilegio de ser Bien de Interés Cultural. Sorprende que no se
haya desarrollado la legislación oportuna que haga efectiva la protección
sobre los Lugares de Interés Comunitario (y éste lo es). El presidente
de la Comunidad Autónoma, D. Alberto Núñez Feijoo ha aprovechado el
revuelo de la noticia para reivindicar el traspaso de competencias
de la cuenca Miño-Sil.
Quisiéramos ver en sus declaraciones un halo de
esperanza y suponer que en este momento en su Dirección Xeral de Patrimonio
un equipo de profesionales está ocupándose de ver como inciden estas
obras en el área de influencia de Santo Estevo y Santa Cristina (asunto
sobre el que sí tienen competencias) y qué posibilidades tienen de
actuar, al tiempo que los encargados de desarrollar la normativa que
proteja a los LIC en la Consellería correspondiente lo hagan diligentemente
y sin pausa.
Para lo que a nosotros nos importa, creemos que
no es preciso insistir en que arquitectura y paisaje son indisociables.
Alterar el entorno para el que fue concebido un edificio lo priva
de buena parte de su sentido. En Galicia hemos tenido que soportar
acciones letales, como la desaparición del viejo Portomarín bajo las
aguas del embalse de Belesar, o el traslado de las iglesias de San
Xoán de Cova y San Estevo de Chouzán por la construcción del pantano
de Os Peares. Chouzán fue mutilada sin contemplaciones, haciendo desaparecer
su planta de cruz latina y buena parte de su fábrica medieval; poseía,
además, un importante ciclo pictórico que fue pasado a lienzo y, literalmente,
abandonado a su suerte. El resultado fue la pérdida irreversible de
uno de nuestros tesoros artísticos.
Este tipo de actuaciones remiten a páginas oscuras
de nuestra historia que nos gustaría ver superadas, y que lo fuesen
por una concepción del patrimonio más acorde con los tiempos que vivimos
y por una gestión responsable de los recursos. Somos conscientes de
que la energía hidroeléctrica es una energía limpia y de que nuestras
casas ya no se conciben sin electrodomésticos, pero a nadie se le
ocurre poner su lavadora o su lavavajillas en el salón en el que recibe
a las visitas y donde está colgado el mejor grabado que hay en su
hogar.
¿Porqué llenar entonces la Ribeira Sacra de centrales
hidroeléctricas? La Ribeira Sacra es uno de los mejores salones de
nuestra casa. A los socios de Amigos del Románico nos sorprende la
pasividad del gobierno gallego y español así como la falta de sensibilidad
de algunas empresas hacia un paraje irrepetible y quisiéramos poder
felicitarlos en breve porque se haya producido un cambio sustancial
en sus políticas y de nuevo el sol de la inteligencia y la cultura
brille sobre la Ribeira Sacra como lo hizo en el pasado.
Amigos del Románico nació con el objetivo de proteger
y divulgar el arte Románico, así como para ampliar su conocimiento
y ámbitos de estudio. Todas las actividades programadas por la asociación
tienen como referencia estos principios, que tratamos de extender
al conjunto de la población.