Hola amigos!
Hace un rato que he vuelto de pasar el día con la familia por Leyre. Siempre es una delicia volver allí. Durante el trayecto le he dado vueltas al tema que tratamos y quizá convenga plantear las cosas desde el principio.
En la arquitectura románica su esencia formal es el hecho de retomar el arco de medio punto y utilizarlo tanto por si mismo (Arcos de descarga, arquivoltas..) como transformado en generatriz de bóvedas de medio cañón, cuartos o medias esferas según cómo se proyecte y convenga.
En el caso concreto de las portadas, de no montar el arco de medio punto (de descarga), todo el peso del muro que hay sobre ellas cargaría sobre el dintel, con resultado de fractura del mismo.
Las portadas románicas sobre el papel se comportan como en el esquema que adjunto (Verde: arco de descarga. Rojo: dintel. Azul: Jambas). Las fuerzas que gravitan sobre el arco de medio punto se conducen a través de las dovelas hacia las jambas, haciendo que el dintel no trabaje en absoluto (excepto su porción estructural que se comporta como una dovela más -figura "B": rojo). De hecho se puede prescindir por completo del dintel, puesto que no soporta cargas. Su función queda reducida a recibir los ejes de las puertas de madera o a soportar el peso de lo que se coloque directamente sobre él (como un tímpano)
La componente de fuerza que tiende a abrir el arco de medio punto y hacer que se "aplaste", es contrarrestada por el muro situado lateralmente a la misma.
En algunas portadas vemos que el dintel se ha "reconvertido" conservando tan solo sus extremos al eliminar la porción central del mismo. Ese vestigio de dintel son las "mochetas" que se aprovechan, como todo lo posible en el románico, para ser decoradas. La portada de Santa María de Carrión es un buen ejemplo:

Vamos con otro concepto, quizá mal utilizado. Me refiero a "Timpano". Como tal, en arquitectura no existe. Es un concepto negativo. Es el espacio vacío existente entre el arco de medio punto y el dintel (Amarillo en "A"). Lo que ocurre es que este espacio vacío, de gran interés "publicitario" para el hombre románico se aprovecha también para lanzar el mensaje religioso a través de la escultura en ese espacio de tan intensa connotación simbólica. Ese espacio se llena con un elemento pétreo convenientemente conformado y sobre el que se esculpe (o pinta) el mensaje. A ese elemento lo conocemos pues con el nombre del espacio que ocupa.
De entrada no es un elemento estructural. Las fuerzas siguen fluyendo por el arco de medio punto y las jambas, mientras que el tímpano no trabaja. Puede ser retirado sin que nada ocurra (En el supuesto "A" de la imagen superior). Ni siquiera va a trabajar como "cimbra" mientras se edifica. Prueba de ello son los frecuentes rellenos que han de ser utilizados para hacer congruentes tímpano e intrados del arco.
A partir de lo expuesto, vamos a discurrir sobre las posibilidades de colocar un tímpano monolítico en la portada:

1: El tímpano se coloca directamente sobre el dintel
2: Eliminada la porción central del dintel, el tímpano es sustentado por sus extremos, ya con el nombre de "mochetas"
3: El tímpano pasa a ser elemento estructural incluyendo en una sola pieza el dintel y el espacio a esculpir
4: Un paso más allá desde el anterior es en el que además de lo dicho, incluye las primeras dovelas del arco de medio punto.
Luego, está la posibilidad de "esconder" la parte estructural del tímpano que así parece "flotar" bajo el arco de medio punto.
He dejado aparte, por esquematizar y simplificar conceptos, el hecho de que el tímpano no sea monolítico, sino una composición a partir de varias piezas que pueden ser básicamente rectangulares (como en Cervatos), o doveladas (como en la portada de comunicación entre Catedral de Huesca y Museo Diocesano, o en Caltojar -Soria-, convenientemente trabajada sen su extremo inferior para aparentar doble arquillo y pinjante). También el dintel puede no ser monolítico, sino compuesto ("arco plano dovelado"), como ocurre en el ya mencionado caso de Cervatos.
Esto que he tratado de exponer de modo sencillo no es sino conclusión a partir de la observacion, tratando de sistematizar las posibilidades.
Otra cosa es ordenar cómo se llega a estas soluciones; es decir, qué es más antiguo. De dónde parte el arquitecto románico y cómo progresa en estas soluciones.
Si consiguiéramos ordenar una cronología para estas soluciones, quizá pudieran servirnos de ayuda como un elemento más de juicio a la hora de decidir si un tímpano es de mayor o menor antigüedad que otro.