
Románico Templario: Las piedras hablan.
Autor: José Alberto de Quintana. Junio 2005
El porqué de una investigación.
Los caminos del destino son insondables, como los de Dios. Un repentino
interés por los sepulcros antropomorfos que se presentan en una
determinada zona de la provincia de Burgos y la posibilidad de acercarne
a verlos personalmente me llevó a la localidad de Cillaperlata.
En esa localidad visité lo que hoy queda de un monasterio medieval
y el conjunto de sepulcros excavados en la misma roca.
Conocía la existencia de otras poblaciones que tenían
cementerios de este mismo estilo. Muy cerca de Cillaperlata se encuentra
Quintana María, hay otros en Sedano, en Villanueva de Valdegovía,
en Ochate y el más importante conjunto de todos ellos: las necrópolis
altomedievales de Cuyacabras y la Revenga en Quintanar de la Sierra.
Fue el estudio sobre el mapa el que hizo que la vista descendiera un
poco más abajo, hacia un paraje que comenzaba en el sur de la
provincia de Burgos para adentrarse en el norte de la de Soria.
Un río y dos paredes verticales que conforman hoy un parque
natural de singular belleza: el Cañón de Río Lobos.
Y allí, como una minúscula mota de polvo me encontré
con la historia hecha piedra de la ermita de San Bartolomé (San
Bartolo para los amigos) y sus leyendas Templarias.
Algo se desató dentro de mi. Me adentré en el mundo de
los Templarios hasta dónde me han dejado ( poco ) y empezé
a formarme una idea de su presencia en Castilla.
Pronto me di cuenta de que la verdadera historia de los Templarios
unida al Gríal, que es uno de sus mayores símbolos, no
era ajena al norte de la península.
Se trató de tapar la historia de los templarios tras la eliminación
de la orden, pero quedaron las piedras. Se destruyó la documentación
que databa y daba carta de naturaleza a monasterios, iglesias y ermitas,
pero quedaron las piedras. Se trató, por todos los medios, que
la cultura popular olvidara a aquellos caballeros que portaban con orgullo
sus rojas cruces patadas en el pecho, pero quedaron las piedras. Y las
piedras hablan.
Así
me inicié en un paseo por el norte templario. El menos conocido,
el más oculto, el más extraño
el que, quizá,
guarde el más rotundo de los misterios en su seno.
Más al norte de San Bartolo, y en la provincia de Navarra, muy
cerca de Puente la Reina, se alza en un paraje llano, entre colinas
suaves y en un descampado la ermita de Nuestra Señora de Eunate.
Eunate es pequeña, poca cosa, como San Bartolo. Pero cargada
de simbolismo, de energía y de luz.
Más al norte de San Bartolo y al oeste de Eunate, en tierras
burgalesas se encuentra otra pequeña ermita: Santa María
de Siones.
Siones es pequeña, poca cosa, como San Bartolo y Eunate. También
es puro simbolismo, energía y luz.
Puestas sobre un mapa, hay la misma distancia en línea recta
entre San Bartulo y Eunate que entre San Bartolo y Siones. Entre Eunate
y Siones la distancia es de dos tercios de la anterior, por lo que las
tres ermitas forman un preciso triángulo isósceles. ¿Casualidad?
No se puede hablar de casualidades con los Señores del Temple.
La misma situación de San Bartolo, que está en el punto
medio equidistante de los bordes este-oeste de la península,
nos habla de lo contrario.
Y estas cosas, junto con algunas lecturas, han hecho que me adentre
en una preciosa teoría elaborada a la vista de las piedras que
hablan.
Nuestra Señora de EUNATE
Es Viernes Santo, hace viento sur y hay nubes y claros. Mi coche se
desliza por la carretera que une las poblaciones navarras de Puente
la Reina y Obanos. En un momento dado y a mi derecha, en un descampado,
aparece un edificio singular rodeado de una columnata en todo su perímetro.
Es la ermita de Santa María de Eunate.

Dice la historia que esta ermita fue edificada en el siglo XII de nuestra
era y que no se sabe quién la hizo construir. La "otra"
historia nos habla de caballeros templarios como instigadores de su
construcción.
El lugar donde se encuentra es, de por si, mágico. Recorre su
subsuelo hasta tres corrientes telúricas que forman un cúmulo
de energías a las que es muy difícil sustraerse. Y tiene
que ser así. Los caballeros del Temple escogían muy bien
los lugares de sus emplazamientos y más cuando se trataba de
lugares de iniciación.
La ermita es octogonal, con todos sus lados irregulares y con un ábside
semicircular, formado por cinco lados y rematado en una semicúpula.
Tiene dos puertas de acceso. La principal en el lado norte, abocinada
y muy decorada y otra en la parte trasera, también abocinada
pero con menor decoración y más sencilla.
Una vista detenida a los sillares de los muros nos da una prespectiva
muy rica sobre los artesanos que esculpían las piedras para su
construcción. Las marcas de cantero son muy abundantes y claras
en los sillares de la ermita. Dicen que mediante estas marcas se controlaba
el trabajo de los artesanos pero mas bien parece que es el orgullo de
los mismos el que hacía que firmasen sus piedras con sus signos
especiales.
La
orientación de Eunate me preocupaba desde el momento que accedí
a las informaciones que internet me daba de la ermita. En una de esas
informaciones se decía que el ábside estaba orientado
hacia el sur. Esto era muy extraño y nada común en los
templos cristianos.
Al tomar con mi brújula magnética la orientación
de la ermita, comprobé que la orientación del eje de la
misma era de 100º , lo que certificaba el error de la medida que
había leído y que la situaba a sur (180º) en vez
de al este (90º) Tomé la medición en varias posiciones
ya que advertí que había una diferencia de varios grados
según me acercara o me alejara del interior de la ermita. Estas
variaciones no pueden deberse mas que a la naturaleza del subsuelo de
la ermita, a no ser que
La cubierta de la ermita está sustentada sobre ocho semiarcos
que la dividen en ocho segmentos diferentes. Son diferentes ya que las
paredes de los ocho lados del octógono son también diferentes.
Alguna razón habría para construirla así, ya que
sabían hacer las cosas bien. De eso estamos seguros.
En cada tramo de la cubierta hay un lucernario. Cuatro son octogonales
y los otros cuatro son hexagonales, y se distrubuyen alternativamente.
También
estas divisiones nos muestran la marca oculta del Temple, ya que tomando
la figura de las marcadas con lucernario octogonal, nos representa una
perfecta cruz patada. Si añadimos el ábside, nos encontraremos
con una cruz ansada ( la típica cruz egipcia) y si prescindinos
de ella con la cruz tau.
El corredor que circunda a la ermita está compuesto por dos
tipos diferentes de columnas. Las catorce que dan al lado de la puerta
principal, son dobles y tienen el capitel decorado. Las restantes son
cúbicas y sin decoración. Hay cinco aberturas para acceder
al cuerpo de la ermita.
En una de las columnas hay un capitel en el que se ve un crucificado
sin cruz. Es de todos sabido que los caballeros templarios consideraban
la cruz como un medio de tortura y, por lo tanto, como un objeto no
digno de adoración. Este es uno de los motivos para creer en
la autoría templaria de le ermita.
En las arquivoltas de la puerta trasera, podemos admirar una serie de
estrellas de ocho puntas (talla diamante), otro claro símbolo
templario.
En
la puerta principal y en los capiteles de las columnas que delimitan
el espacio de paso, hay dos relieves que muestran a seres barbados con
la barba recogida en espiral. Si damos la vuelta a esos seres, se convierten
directamente en dos "Bafomets"
signo inequívocamente
templario.
Hay también una serie de figuras esculpidas en los arcos de
la puerta, alguna en actitud nada reverente, animales mitológicos,
hojas y una figura que muestra un templario sobre la cabeza de un bafomet.
Esta figura es muy curiosa ya que hemos encontrado la misma representación,
aunque menos definida en otra iglesia templaria de la provincia de Burgos.
Puente la Reina
A muy escasos kilómetros de Eunate se encuentra la localidad
de Puente la Reina. Dicen las crónicas que allí estaba
la casa madre de los templarios. La verdad es que todo el pueblo rezuma
a templario.
En especial la iglesia del crucifijo, que curiosamente no guarda la
figura normal de la cruz sino la de aspa, nos muestra con total claridad
sus signos templarios en la sillería de sus muros.
Hay
profusión de cruces patadas, bafomets, figuras de animales mitológicos,
imágenes asociadas al Temple.
Y, ante esto, cabe preguntarse si realmente es Puente la Reina la casa
madre del Temple y Eunate la casa de retiro e iniciación de los
caballeros templarios en la zona.
Capitel mensula
Esta dualidad aparece en otros lugares así que no sería
de extrañar que fuese así. Una visita prolongada a esta
localidad y a la ermita de Nuestra Señora de Eunate, hace crecer
nuestras dudas sobre su origen, utilidad y energías que de ellos
emanan.
Se acaba el viernes y debo regresar a casa. La carretera se hace placentera
con el recuerdo de los lugares visitados, sabiendo que llevo en mis
cámaras más de cien fotografías que me recordarán
cada uno de los detalles que mis ojos han podido apreciar y otros muchos
que, seguro, descubriré al repasarlas.
Una agradable sensación de paz recorre mi espíritu. Sonrío
para mi al saber que, consciente o inconscientemente, me he cargado
de la energía que aquellos caballeros templarios del siglo XII
descubrieron en el lugar, marcaron para la posteridad en un monumento
lleno de belleza, y dejaron intacto para quién supiera descubrir
su misterio. Aún lejos de hacerlo, pues la lectura de los símbolos
está limitada a quién sabe interpretarlos, la cálida
energía ha inundado mi interior en la medida que he sabido identificarme
con el lugar sin perjuicios y con la mente abierta.
SANTA MARIA DE SIONES
Domingo
de Resurrección. Dos días han pasado desde que me encontré
de frente con el misterio de la ermita de Eunate y su particular entorno.
Hoy el viaje es mas corto. Me dirijo a la zona norte de la provincia
de Burgos, al valle de Mena, muy cerca de Villasana, localidad que se
encuentra a unos cuarenta y cinco kilómetros de Bilbao.
Allí hay una ermita especial: Santa María de Siones.
Ya sólo el nombre del pueblo (Siones) me trae unas sensaciones
especiales. Me recuerda a Sion. Lo curioso del lugar es que está
a los pies del puerto de la Magdalena y que se haya resguardado por
la sierra Salvada (¿Mont Salvat?) Las connotaciones griálicas
son muy fuertes.
Y ¿qué tiene de particular la ermita de Siones? Vamos
a descubrirlo juntos.
capitel
Construída en el siglo XII es, según la tradición
no documentada, de origen templario. De estilo románico propio
del valle de Mena consta de una nave con un crucero simulado que alberga
dos pequeñas capillas. Dos misteriosas y pequeñas capillas.
El ábside es semicircular y está formado por una sucesión
de arcos de medio punto, adosados a la pared y en dos alturas, que forman
entre sus columnas una bancada corrida que da al lugar el aspecto de
lugar de reunión alrededor del centro del eje del ábside.
¿Estamos pues ante un lugar de reunión e iniciación
como Eunate? Prosigamos.
Ventanal abside
La orientación del templo es la misma que Eunate. El eje que
atraviesa el ábside señala los 100º , la misma medición
que la ermita Navarra. Esto quiere decir que su orientación es
muy próxima al este.
En una de las capillas a que he hecho referencia, la correspondiente
al lado izquierdo según miramos al ábside, encontramos
un sagrario de piedra decorado con un símbolo griálico.
De esta capilla y a la altura de un metro aproximadamente, parte una
escalera de caracol muy estrecha que lleva a un receptáculo para
una sola persona, con una ventana que se abre al interior del templo.

Tiene todas las características de otros receptáculos
minúsculos que se ven en otras ermitas inicíaticas de
los templarios.
En la otra capilla se ve una representación en piedra de una
mujer, a todas luces de raza negra, que estira de los pelos a un demonio
sobre el que se observa un inmenso ¡ibis!.
Las columnas del interior están plagadas de representaciones
de justas y motivos florales. En una de ellas hay una representación
de una barca que se acerca a la costa con un montón de personas
a bordo y que algunos han identificado como una "patera".
No es en la única ermita en la que se encuentra esta representación
que parece dar noticia de la llegada a las costas de peregrinos a Santiago
o de la llegada por mar del Santo Gríal a las costas cantábricas
antes de adentrarse en Burgos.
He encontrado referencias a un enterramiento que debía estar
en la misma entrada lateral del templo y que hoy no he podido hallar.
Me informan que se encontraron muchos enterramientos bajo el suelo de
la ermita pero nada saben de éste. La verdad es que las losas
que forman el pavimento de la puerta son nuevas y ocupan, sin duda,
el lugar de enterramiento de un extraño personaje que, seguro,
nos podría desvelar los misterios de la ermita de Siones así
como su relación con los caballeros templarios y con el Santo
Gríal
que quizá aún se encuentre, muy cerca,
en tierras burgalesas.
No puedo dejar la ermita sin reseñar el fuerte impulso de atracción
que te lleva a dejarte dominar por ella y lo difícil que se hace
darle la espalda para ir a otro lugar. Un cercano arroyo saltarín
y musical por efecto del deshielo y la altura y majestuosidad de las
peñas colindantes, hacen el resto.
No cabe duda de que Siones, entre la Magdalena y la Sierra Salvada,
esconde un misterio. Quizá algún día lo encontremos.
Iglesia de San Lorenzo en Vallejo de Mena
Las piedras hablan, a veces gritan y a veces callan. Oyes hablar de
Siones y, para llegar, tienes que cruzar Vallejo. En Siones oyes hablar
de la Iglesia de Vallejo. Al final decides visitar Vallejo, llegarte
a su Iglesia
y las piedras te gritan a la cara.
San Lorenzo, para no perder la costumbre, es una iglesia del siglo
XII, románica, y en la que destaca su construcción con
piedra de gran calidad. Vallejo de Mena se encuentra a tres escasos
kilómetros de Siones.
Si nos ha cabido la duda de que la ermita de Siones fuese un lugar
de iniciación y retiro templario, ahora nos reafirma esa impresión
al encontrar en San Lorenzo todas las claves y símbolos que en
Siones estaban ocultos.
Vallejo como casa madre y Siones como lugar de iniciación y
retiro, cobran sentido. Lo mismo que Puente la Reina con su casa madre
y Eunate como lugar de iniciación.
Pero
¿qué encontramos en Vallejo para que nos de esa impresión?
La Iglesia de San Lorenzo está en periodo de restauración.
Una restauración que ha grabado incluso en altorelive la planta
de la iglesia en uno de sus muros. Hay marcas de cantero por muchos
sillares y hay, incluso, alguna cruz patada que no me atrevo a afirmar
que sea de la época de su construcción.
La primera sorpresa me la llevo al acercarme a un murete que sujeta
un campo de labranza próximo a la iglesia y veo en el suelo lo
que creo, en principio, ser un banco roto de piedra. Al fijarme en él,
descubro en su centro una cruz patada rodeada de una inscripción
que no pude leer. Es claramente una lápida templaria que alguien
ha dejado allí a merced de las inclemencias del tiempo y de la
vegetación. Al no estar la iglesia actualmente en obras, no auguro
buen final a dicha lápida.

En el interior de la iglesia, hay multitud de figuras de animales fantásticos,
entre los que dominan los glifos. También encontramos en un capitel,
la figura que ya comentamos en Siones, de la "patera". Una
barca que trae peregrinos a las costas norteñas o que porta el
Santo Grial a ellas.
Hay una antigua pila bautismal, que se asienta sobre el suelo de piedra
y en dónde está recortada la madera que cubre el resto
de la iglesia. En esa pila hay varias figuras, destacando varias cruces
templarias.
En el ábside, y en un monumento funerario que parece muy posterios,
se encuentra apoyada una estela funeraria con una cruz templaria como
único motivo decorativo. Esta estela fue encontrada en el subsuelo
de la Iglesia.

En la puerta principal, la del oeste, hay multitud de
figuras decorativas, como demonios, ángeles, centauros, glifos,
una persona tocando una especie de violín, otras personas sentadas
desnudas, viajeros con bolsas con borlas, otros con áperos de
labranza al hombro, una mujer con una escoba
y una figura gemela,
aunque mas pequeña que otra que ya vimos en Eunate: Un templario
sobre la cabeza de un bafomet.
No puede ser casualidad. Los dos entornos que forman este estudio tienen
unas similitudes muy extrañas. Ambos nos hablan de misterio,
de círculos cerrados de conocimiento y de claves suscritas para
ser únicamente leídas por los iniciados. Iniciados que
no dudamos adquirieron sus conocimientos estre las piedras templarias
de estas dos ermitas.
Podría adelantar que, casi lo mismo ocurre en Río Lobos.
Pero quiero ir al lugar y notar en mi piel y en mi espíritu el
aura del entorno. Dejar, como he dejado esta Semana Santa, que mi corazón
oiga hablar a las piedras. El día que visite tierras de Soria,
podré terminar este estudio, sin menosprecio de que lo visto
hasta ahora sea ya, de por si, suficiente para abrir en mi corazón
una inquietud que hace días no estaba.
Y es que, cuando las piedras hablan, lo hacen con una claridad asombrosa.
SAN JUAN DE OTERO o San Bartolomé de Río
Lobos
"Silencios Templarios que se oyen a lo lejos. De cómo
se puede rezar en multitud, estando solo"
Son las doce menos cuarto de la mañana de un precioso sábado
de finales de mayo. Tras recorrer a pié los dos kilómetros
y medio que distan entre el aparcamiento de la entrada del Cañón
de Río Lobos y la explanada en la que se alza la ermita de San
Bartolo me encuentro, por fin, ante ella.

El viaje desde Salas de los Infantes hasta Ucero, ya en Soria, ha sido
un paseo lleno de sorpresas. Atravesar San Leonardo de Yague con su
extraño castillo, adentrarte en la reserva de Río lobos
y desembocar en el alto de la Galiana, desde el que se corta el paisaje
a pico apreciando Ucero y su castillo, guarda en piedra del Cañón
de Río Lobos, ha sido muy gratificante.
Pero todo cambia al poner el pié en el cañón y
seguir la senda que, junto al mismo río que bañó
los cuerpos de aquellos Caballeros Templarios, nos lleva a uno de sus
mas escondidos parajes.
Me llamaba. Y lo hacía desde hace tiempo. Fué este el
lugar que me inició en mi peregrinar por las ermitas románicas
que algo han tenido que ver con los Templarios. Fué este lugar
el que hizo que descubriera Eunate y Siones, Puente la Reina y Vallejo
de Mena... y otros sitios que guardan su turno de espera.
Hoy dejo que mi naturaleza se llene de su energía, de su encanto
y de sus sonidos.
Sonidos que tienen nombre de pájaros, de ranas y de piedras.
Ya he dicho que las piedras hablan. Aquí lo hacen a gritos. Gritos
que no molestan pero gritos llenos de vida, de conocimientos, de misterios
irresolubles, de entregas y pasiones.
La ermita de San Bartolo está edificada en un estilo pregótico
con muchos elementos que nos hablan del románico. Una nave con
crucero en forma de cruz latina. Una portada que se abre al sur. Otra
portada en el norte, cegada con sillares.
Su orientación, sobre los 60º, se aproxima al este.
Cerca hay un puente que atraviesa el río y nos acerca a la entrada
de la cueva grande. Su orientación es similar. Se entra por el
oeste y va profundizando en la montaña hacia el este. Sobrecoge
subir la pendiente de la cueva y adentrarse en sus tinieblas, en sus
misterios, en sus energías. Es un lugar mágico y que,
seguro, tuvo mucho que ver con la ubicación de la ermita.
Y mágico es mirar la ermita desde el interior de la cueva.
Y allí es cuando sientes que la cueva parece querer continuar,
tras atravesar el río, por debajo de la ermita de San Bartolo...
Campanas para llamar a nadie
Se puede entender el entorno de San Bartolo como un lugar protegido
de la mirada de extraños en un paraje natural de quietud, naturaleza
y silencio.
¿Para qué un campanario?
Ciertamente, la estructura que hoy día sostiene la pequeña
campana es de construcción muy reciente. Y no hay rastro de campanario
ni espadaña que sustentase alguna en la antiguedad.
Es muy posible que los caballeros Templarios no deseasen llamar la
atención sobre este lugar.
Un signo lapidario: la salutación a María
En
la portada principal, en la piedra suparior de la columna de la izquierda
que sujeta las arquivoltas, hay grabado un símbolo que algunos
han identificado como una salutación a María.
Dos uves opuestas y sobrepuestas que rematan tres de sus cuatro vástagos
con cruces. Este símbolo incluye las letras de la salutación
de la Anunciación: Ave María.
Y en su centro, el rombo que figura ser la matriz de la Madre Tierra.
Esoterismo puro. Todo un símbolo.
El enigma de los signos lapidarios
En las piedras de San Bartolo, como en otras construciones románicas
y góticas, abundan los signos de cantero. Son esas extrañas
marcas que algunos han identificado con señales para contabilizar
el trabajo de cada uno de los canteros que intervenían en la
obra a fin de, en base a ello, abonarles su trabajo.
Lo extraño es que se ven signos iguales en Río Lobos,
que es del siglo XIII y en Salas de los Infantes que es del XV. Además,
en San Bartolo hay algunos sillares que contienen dos sígnos
de cantero...
¿No serán símbolos informativos para los iniciados
que se acercasen a sus muros en busca de informaciones cifradas mediante
un simbolismo que solo ellos pudieran leer y comprender?
Incluso la supuesta relación de alguno de estos símbolos
con la posición en los cielos de determinadas constelaciones
podría alimentar esa hipòtesis.
Un canecillo extraño
En el lateral exterior del crucero, junto a la portada principal, la
sur, hay un canecillo que parece representar un "tabot" etíope.
Los tabots etíopes son representaciones esquemáticas del
Arca de la Alianza.

Es curioso que, en el interior de la ermita y en uno de sus capiteles
está representado también el tabot. Son misterios que
viven y conviven con los Señores del Temple.
Animales, figuras gemelas, un crismón, barriles alquímicos,
cabezas rematadas en círculos, una hache enigmática en
la que están esculpidos los sexos masculino y femenino, la pareja
que sostiene el todo...

Todo ello conforma un mundo de simbolismo esotérico que se repite
en otros lugares. Símbolos para ser leídos por quienes
están iniciados en el secreto de sus representaciones.
Nosotros, desde nuestra ignorancia, podemos conjeturar, pero nunca
sabremos.
Los óculos del crucero
Llaman la atención. Son perfectos. En cada óculo hay
un pentáculo invertido, formado por diez corazones diferentes.
Cinco que se entrelazan y cinco más pequeños, exentos.
Y, al entrelazarse, forman un pentágono central.
El pentágono, el pentáculo invertido, los corazones...
símbolos iniciáticos que pueden tener mil lecturas diferentes.
Pero
nos hablan de algo seguro: nos hablan de los Templarios como catalizadores
de culturas milenarias que convivían en el tiempo y que luchaban
entre ellas con las armas.
Sufismo, cábala, alquimia, cristianismo...
Los Caballeros del Temple supieron recoger toda la información
que encontraron sobre las artes y las ciencias, sobre los pensamientos
y filosofías, sobre las vivencias y los lugares. Y guardaron
esos conocimientos a buen recaudo y a salvaguarda de los tiempos que
les tocaron vivir.
Los óculos del crucero de San Bartolo nos hablan de todo ello.
Es quizá el mayor misterio de la ermita. Es quizá la mayor
prueba de que, en tiempo de guerra, unos hombres, hicieron la paz para
adquirir conocimientos.
"Lo que hay arriba, hay abajo", pero... ¿qué
hay abajo?
Contando desde fuera, y debido a la inclinación del suelo de
roca que sirve de base a la ermita, encontramos que, a la altura de
la portada trasera hay quince hileras de sillares. En el contrafuerte
junto a la portada principal hay venticuatro. Son ya treinta y seis
los sillares al comienzo del ábside y treinta y nueve en el extremo
del mismo.
Dado que la puerta principal tiene una serie de escalones que bajan
hacia el suelo de la ermita por su parte interior, podemos cifrar que
el suelo está sobre los sillares correspondientes a la fila ventisiete.
De
la fila vetisiete a la treinta y nueve hay dos metros de altura que
deben esconder algo.
¿Hay quizá una cripta bajo el ábside de San Bartolo?
¿Es posible que se prolongue por debajo de la ermita la cueva
grande u otra cueva que sirviera de eremitorio, como hemos visto en
otras ermitas templarias?
En todo caso ¿qué hay debajo de la ermita que está
señalado con báculos clavados en tierra esculpidos en
la parte exterior del ábside en sillares contiguos y muy cerca
del suelo?
EPÍLOGO ABIERTO
Lo importante estaba allí. Ellos lo buscaron, lo encontraron,
edificaron para salvaguardar el lugar y las energías que emanaba.
Energías vivas, energías que se sienten en el aire, en
las rocas, en el agua...
Hay más sitios, otros me están ya llamando y pronto me
dejaré llevar por ellos. Aún no entiendo por qué
yo...¿por qué las piedras me llaman, me arropan y dejan
en mi esa impronta?
Me piden que las toque, que sienta en mis manos el frescor y la vibración
de su cuerpo firme y sereno. Y eso se queda en mi corazón.
Tocar esas piedras me ha dicho cosas. Muchas cosas.
El mayor secreto de los Caballeros Templarios es que no tenían
secreto alguno. Lo dejaron todo escrito en la piedra. Las piedras hablan,
pero hay que saber escucharlas y entenderlas.

Pero hay que llegar a una sincronía total con ellas para que
dejen ver sus misterios.
En parte creo haberlo conseguido. Hoy sé a ciencia cierta, que
esas construcciones, sean ermitas o inmensas catedrales no son sino
señales. Señales que indican claramente, que en ese lugar
uno puede encontrarse a si mismo con mayor facilidad.
Porque lo realmente importante no es la construcción, sino el
lugar dónde se ubica. Y ninguna de las dos cosas sería
importante sin la presencia del hombre allí.