LA TORRE NORESTE DEL CASTILLO DE LOARRE: UNA ESTRUCTURA PARA RECONSIDERAR LA SECUENCIA ACEPTADA DE SU EDIFICACIÓN

Autor: Antonio García Omedes  (Vicepresidente de la Asociación de Amigos del Castillo de Loarre y miembro de AdR.),  Febrero 2006

Hasta la fecha todos los autores consultados en relación con el Castillo de Loarre dan como cierto que el núcleo primitivo del mismo, es decir, lo más antiguo de sus edificaciones, se halla en la zona más elevada de la fortaleza.

Núcleo descrito como pentágono irregular, con torres angulares de hechura lombarda y con su modesta iglesia castrense. Se atribuye su hechura a Sancho III el Mayor de Navarra, si no en todo, si en una parte del mismo. Posteriormente sería completado en gran medida por Ramiro I. Las únicas discrepancias parecían radicar en si la línea de muralla suroeste era la considerada o no, amén de la hipotética existencia de otra torre tras la pequeña iglesia del Castillo.

Desde Durán Gudiol hasta Martínez Prades así lo aceptan los sucesivos autores que se han ocupado del Castillo; en ocasiones de forma explícita y en otras, no poniéndolo en duda.

Recientemente he tenido acceso a un magnífico trabajo de recopilación de fortificaciones aragonesas llevado a cabo por Adolfo Castán. "Torres y Castillos del Alto Aragón" (Publicaciones y Ediciones del Alto Aragón, S.A. - 2004). Y en el capítulo dedicado al Castillo de Loarre plantea una cuestión que de puro obvia ha pasado desapercibida, dando como buena los sucesivos investigadores la opinión "oficial" de los precedentes.

Resulta que en el ángulo noreste de la fortificación, hay una evidente torre de la que arranca el lienzo de muralla que llega hasta el ábside de la iglesia de San Pedro. Y cuando uno consulta textos "consagrados" dicen que la torre no es tal, sino solo en apariencia, pues corresponde al relieve de la cabecera de los pabellones norte ocupados por la comunidad canónica agustiniana a la que Sancho Ramírez preparó allí sus lugares de habitación. Y punto y aparte.

Mas si tras considerar la hipótesis formulada por A. Castán nos vamos una vez más a nuestro querido Castillo (cualquier excusa es buena) y lo miramos con otros ojos; empezamos a darnos cuenta de que habíamos pasado muchas veces ante esas piedras que gritaban alto su distinto origen, sin escuchar su antiguo mensaje.

Y ese mensaje es claro si se sabe escuchar. Mirando la imagen 2 advertimos con claridad el perfil de esa torre de unos 5,30 metros de lado, edificada en sillares de gran tamaño toscamente trabajados, realizados en piedra caliza de color diferente al del resto de la edificación. Su tono grisáceo los delata de lejos, incluso antes de acercarnos a ver el detalle de su arquitectura. Son unas veintisiete hiladas contadas en el lienzo frontal que se recrecieron con otras veintidós de sillarejo asentado al mismo estilo de lo visto en las torres del Homenaje o de la Reina. Y dos ventanales abocinados de medio punto, fabricados con buenos sillares perfectamente ajustados y con marcas de cantería, que corresponden, injertados, a la fase de Sancho Ramírez. Y mechinales que sustentaron cadalso en el lienzo este recrecido, a nuestra derecha. Y se hallan por debajo del recrecimiento lombardo de esta torre, siendo por lógica más antiguos.

En fin, tres etapas edificativas yuxtapuestas desde la etapa más antigua del castillo hasta la gran reforma de Sancho Ramírez, en forma de ventanales "cosidos" a su estructura, pasando por el recrecido lombardo de su zona más elevada.

Y si nos vamos al interior de la torre, la hallamos, abierta hacia el recinto del castillo, al estilo de lo visto en Ruesta, entre otras (Imagen 4). También encontramos al interior de los pabellones norte, en su base y continuando a derecha e izquierda a la torre, la parte alta de la muralla primitiva edificada con esos grandes y toscos sillares de piedra caliza. También ventanales adintelados aspillerados de hechura tremendamente primitiva. Los vemos al exterior, al nivel de la ventana inferior de la torre (Imagen 2).


(Imagen 4)


(imagen 2)

Y por si esto fuese poco, también incide A. Castán en un detalle poco frecuente y menos considerado que ya dio a conocer en prensa (Diario del Alto Aragón. 10-Agosto-2001). Se trata de una serie de aspilleras en la muralla, de dirección muy oblicua descendente de dentro a afuera y de arriba a abajo, próximas al suelo y no aptas para lanzar flechas, por lo que su función se estima que es la de verter a su través líquidos ardientes o inflamables . Idénticas estructuras se hallan en la muralla de Abizanda, cronológicamente datada hacia 1023. Aquí en Loarre las hallamos en el primer tramo de la muralla, contiguo al lienzo este de la torre en cuestión; pero también en tramos del sector sur de la muralla.

Las conclusiones que se pueden extraer de estas observaciones son trascendentes, por cuanto que esa torre y la muralla adyacente se erigen como la zona más antigua del Castillo, en contra de todo lo aceptado hasta ahora. Se trata de la primitiva fortificación de Sancho III el Mayor, que consistió en defender con torre y muralla la zona elevada de la plataforma rocosa natural, a la que se accedería por la zona que hoy es ábside de San Pedro y lienzo contiguo.

Y también amuralló el espacio ante esta fortaleza, dando origen a lo que hoy se considera estructura del XII-XIII. Los orificios para verter líquidos inflamables lo atestiguan. Su hechura idéntica a Abizanda permiten extrapolar semejante cronología.

Por otra parte, y puesto que cito a Abizanda: Hasta ahora se daba por supuesto que la torre del homenaje era en origen torre albarrana, exenta y extramuros del recinto primitivo. Mas con esta hipótesis hay que variar su consideración y elevarla desde el principio de su construcción a la categoría de donjón intramuros; residencia noble de sus señores (al igual que sucede en Abizanda). Justificaría los "lujos" en forma de chimenea y retrete.

Se impone y es necesaria una adecuada intervención arqueológica que venga a poner luz en este y otros asuntos relativos a este emblemático monumento, muy bien conocido en su estética y arte por todos; pero poco estudiado desde el punto de vista científico. Por poner un ejemplo: Sus muros guardan grandes fragmentos de maderos empleados en su edificación y visibles por doquier. Una datación con radiocarbono aportaría fechas absolutas para sus estructuras.

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