Centro de Divulgación en San Martín de Elines

Autor: Miguel A. Martín. Noviembre, 2005

Hacía tiempo que no tomaba vacaciones y había lugares románicos pendientes de visitar, así que, a punto de caer las primeras nieves, acabo de finalizar un recorrido marcado por la simbiosis naturaleza-historia-románico que comenzó en Pola de Lena y terminó en Gormaz, no sin antes patear Asturias, Cantabria y Rioja y, entre medias, aquella zona mágica que comprende la montaña palentina, el sur cántabro y el norte burgalés. He, hemos, visto muchas cosas y entre ellas el eje Valderredible-Cañón del Ebro cuyo desconocimiento anterior me produce lástima.

San Martín de ElinesEs más que probable, amigo lector, que tampoco conozcas todavía la zona a que me refiero y esa lamentable situación es, a su vez, lo que hoy nos permite disfrutarlo. Imagínate una zona de gran belleza natural que ha permanecido en la oscuridad del aislamiento y olvido durante los últimos 400 ó 500 años. Imagínate una zona en la que la ribera del gran río es zona de corzos, de buitres…., en la que perviven del orden de 30 iglesias rupestres mezcladas con restos romanos, mudéjares, templos románicos y también góticos. Imagínate, por último, que en el centro de esa zona, en todo su esplendor sobrevive, anclada en el pasado, una magnífica colegiata benedictina (luego ocupada por los agustinos) con todos sus románicos componentes. Estoy hablando de San Martín de Elines, una colegiata magistral en un villorrio que quizás no llegue al centenar de habitantes.

Pues bien, si tu capacidad imaginativa te permite intuir lo que trato de describirte y con ello te decides a visitarlo, prepárate porque te espera lo mejor, la parroquia. No, no estoy ahora refiriéndome a otro monumento arquitectónico, me refiero a sus gentes y, muy especialmente a su Párroco, Don Bertín.

En San Martín de Elines no se precisa buscar a la persona que tiene la llave para visitar la Colegiata, está ahí. Con sus zuecos, con su listeza natural, con su amor de los demás en justa correspondencia y, sobre todo, si no con su vocación, sí con su dedicación y con su afán guerrero para seguir difundiendo los valores naturales y artificiales que configuran el acervo de la zona, para seguir catequizando con su románico. Una catequesis casi subliminal que digieres sin respuesta ante la calidad de los argumentos y de los elementos en que se apoya.

Pero, atención, porque al contrario de lo que haya podido ser práctica más ó menos común, si de algo puede vanagloriarse Don Bertín es en haberse comportado como guardián celoso y gracioso de su patrimonio artístico y cultural durante los cerca de 50 años de dedicación a la parroquia y no sólo de lo a él encomendado, sino también de lo que en el entorno pudiera existir y fuere susceptible de perderse, así como en haber realizado esfuerzos fuera de lo común, de lo esperado, para difundir su existencia.

Por eso, quiero llamar tu atención, lector, sobre algo que está ocurriendo.

San Martín de ElinesResulta que, como sabes, existen cantidades importantes de dinero para restauración, recuperación y divulgación de valores como los románicos: Existe simultáneamente un afán político paralelo; existen magníficas Fundaciones que realizan tareas notables como por ejemplo en San Pelayo de Perazancas, y existen, claro, técnicos cada día más expertos capaces de diseñar maravillosas estructuras y planificaciones quizás con criterios más de imagen personal ó técnica que respetuosos con la gente y con el medio como en los Jerónimos de Madrid ó en San Pedro el Viejo de Ávila.

Y eso es lo que está a punto de ocurrir en San Martín de Elines.

Precariamente detenido al día de hoy, existe un proyecto de restauración y construcción de un centro de divulgación al que no se opone la parroquia salvo en la forma en que técnicamente se ha resuelto y en el lugar en que se va a ubicar, adyacente a la Colegiata. Es un proyecto, según hemos sido informados, en el que no ha participado la parroquia y con el que no están de acuerdo.

Ni conozco el proyecto ni tengo especial interés en conocerlo, pero es mi opinión que no se puede realizar un proyecto en la distancia física, no se puede aprobar y construir, sea lo que sea, si no se cuenta con la aquiescencia de quien lo habita.

¿Estarían los responsables dispuestos a permitir que en su casa, en el olvido durante 400 años, salvada por la voluntad de los moradores, viniera un desconocido a implantar de forma permanente cualquier modificación sustancial sin contar con su conformidad previa?
A San Martín de Elines ha llegado el Homo Depredador.

Entre los objetivos AdR hay un hueco disponible. Sugiero ocuparlo para conseguir un proyecto consensuado con su parroquia.

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