
Románico en Vizcaya: el románico
pobre (I)
Autor: Alberto de Quintana. Junio de 2006
¿Qué ocurrió en Vizcaya? ¿Por qué
se sustrajo a la influencia que sobre las regiones limítrofes
tuvo el románico? ¿No hay arquitectura románica
en Vizcaya?
Son preguntas que, aún conociendo su respuesta, he tardado en
comprender. Si, si hay románico en Vizcaya. Pero no es el románico
de Navarra, de Burgos, ni siquiera el de Álava, tan cercana e
influyente.

La arquitectura románica en Vizcaya es diferente. Es visualmente
pobre, pero como el mismo pueblo vasco. es recia y noble.
En la comarca de Munguía, muy cerca ya de la costa, se encuentra
la ermita de San Miguel de Zumetxaga. Está ahí desde finales
del siglo XII o principios del XIII. En un lugar sin poblaciones cercanas,
frente a un caserío muy posterior en el tiempo.
San Miguel es una pequeña iglesia de una sola nave con ábside
rectangular, como todas las muestras del románico en esta provincia.
Se orienta al este y tiene su portada principal en el lado sur.
Todo el muro correspondiente a este lienzo sur se encuentra abombado
hacia el exterior. La inclinación se observa a simple vista y
fue esta la causa de que se añadieran los contrafuertes que se
observan en el ábside. Quizá el mal asentamiento de la
obra fuera la causa. Quizá el material de la construcción,
sillar y sillarejo casi mezclado
Hay
otros accesos: uno en el oeste y otro en el lado norte protegidos por
un pórtico de vigas de madera y una semibóveda de piedra
respectivamente.
En la cabecera del ábside, hay una ventana muy abocinada enmarcada
por columnas con el fuste decorado con motivos geométricos y
capiteles esculpidos con figuras humanas y de animales.
En mi visita a la ermita no pude ver el interior ya que no había
nadie en el caserío que supuestamente guarda la llave. Nadie,
salvo los tres enormes perros que hacen innecesarias las alarmas en
estos solitarios parajes.
A escasos kilómetros de San Miguel y en la localidad costera
de Bakio se encuentra otra iglesia muestra del románico vizcaino:
San Pelayo.
A pesar de su pequeño tamaño, San Pelayo es la iglesia
más grande del románico de Vizcaya. Sus dimensiones son
de 16 por 6 metros. Es una iglesia de una sola nave con ábside
rectangular. En la actualidad se le ha añadido un pórtico
que rodea totalmente el templo y una torre campanario.
El origen de San Pelayo está indocumentado y se data muy probablemente
en la primera mitad del siglo XIII.
El ábside está orientado al este y tiene el acceso en
el oeste.
La portada tiene varias arquivoltas sustentadas por columnas sin decoración
en sus fustes y con capiteles con hojas.
La arquivolta exterior está decorada con bolas, como ocurre
en la ventana del ábside, cuyo arco apoya en columnas, decoradas
en sus fustes, muy parecidas a las de San Miguel de Zumetxaga.
Hay quién ha escrito que las iglesias de San Miguel de Zumetxaga
y San Pelayo se construyeron a partir de la consagración de San
Pantaleón de Losa (Burgos) con la que guardan una estrecha relación
(¿?).
Hay más románico en Vizcaya y mi intención es visitarlo
todo. Poco a poco ire escribiendo mis impresiones sobre estos lugares
que no llaman la atención, pero esconden recogimiento, soledad,
silencio
Es la arquitectura románica vizcaina: pobre, recia, noble.
Románico en Vizcaya: el románico
pobre (II)
Autor: Alberto de Quintana. Junio de 2006
seis kilómetros de la localidad de Munguía en dirección
Guernica se encuentra la población de Frúniz. De la antigua
iglesia de San Salvador, solo se ha salvado la portada y alguna cosita
más que pasa casi desapercibida.

La portada está adodasa y adelantada al muro de la iglesia nueva.
Posee tres arquivoltas apoyadas, la interior en las jambas y las otras
dos sobre columnas con fuste decorado y capiteles vegetales con hojas
y piñas la intermedia y capiteles historiados en las exteriores.
La arquivolta central está decorada con hojas de acanto verticales
que terminan formando una voluta. En la clave hay una cabeza de un personaje
barbado y con la boca sellada
En el capitel historiado de la izquierda, podemos ver a cinco personajes.
El central está coronado, por lo que se identifica con un rey
que tiene a dos obispos o abades a sus lados. Hay otro personaje que
porta un libro y un quinto que difiere de los restantes.
Este quinto personaje luce un vestido corto, en diferencia a los otros
cuatro y lleva en su mano un instrumento musical con el correspondiente
arco. El vestido corto se identifica con la extracción popular
del personaje. Si es así, el capitel nos revela la unión
de clases sociales en algunas de las celebraciones litúrgicas
de la época.
El capitel de la derecha muestra a un hombre que se ha interpuesto
entre dos caballeros armados, uno con lanza y el otro con espada y escudo,
a los que sujeta, a uno del brazo y al otro de la lanza.

El tema de este capitel resalta la mediación de la Pax Dei,
institución que protegía al clero, campesinado, peregrinos
y pobres de los caballeros.
Los fustes están decorados con entrelazo romboidal en dos de
ellos, otro en entrelazo vertical-horizontal y el cuarto con círculos
en cuyo interior hay una figura pentagonal en la que están marcados
sus radios. A tramos encontramos también figuras de rostros humanos.
Siendo la portada lo más característico de la iglesia
de San Salvador de Frúniz, no es lo único que nos ha llamado
la atención.
Junto a la puerta del oeste hay un aguabenditero que nos habla de otras
cosas. A todas luces es un capitel vaciado, para dotarle de la función
que ahora desempeña. Pero es que, sobre el aguabenditero, hay
dos piedras labradas, esculpidas
que son a todas luces dos antiguos
canecillos que se han salvado de la antigua edificación.
Se me olvidaba comentar que, sobre la portada sur, existe un tramo
del antiguo ajedrezado que debió existir a todo lo largo de la
misma.
San Salvador de Frúniz es un nuevo ejemplo del románico
vizcaino: pobre, recio, noble