
ROBLEDO DE CHAVELA: EL ÚLTIMO ROMÁNICO VIVO
Autor: Fco. Javier de la Fuente Cobos. Noviembre, 2008
El románico es un arte que todavía puede ofrecernos muchas y agradables
sorpresas. Si no, que se lo pregunten al Padre Antonio de la Torre, párroco
de la serrana localidad madrileña de Robledo de Chavela. Cuando meses atrás
me propuso hacer conjuntamente un pequeño estudio sobre el templo parroquial,
aquella austera mole que me había visto crecer, ninguno nos imaginamos
lo que nos iba a brindar. Y es por ello que me enorgullece poder deciros
a todos vosotros, lectores, que desde ahora el orbe cristiano cuenta en
su haber con una iglesia románica más.
Amigos del Románico (AdR), en colaboración con la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora y
por medio de quien escribe, os hace partícipes de la noticia de la existencia
de los restos románicos de lo que fue uno de los templos más meridionales
de la provincia.
La localidad de Robledo de Chavela se asienta en un valle de la Sierra
Oeste cuyas estribaciones se abren hacia la Sierra de Gredos. A pesar de
lindar con la provincia de Ávila, Robledo perteneció al Sexmo de Casarrubios,
comunidad de Villa y Tierra de Segovia, desde la repoblación cristiana
hasta su incorporación, en 1833, a la provincia de Madrid. Poco se sabe
de sus orígenes, a menudo inflados con falsas tradiciones. De lo escaso
que se podría considerar verdadero, como unos posibles asentamientos pastoriles,
recientemente lo hemos sacudido para hacer temblar los pilares históricos
del pueblo, pues en las investigaciones se ha dado, entre otras cosas,
con vestigios árabes. En el arranque de los muros del templo, como veremos
más abajo, se pueden observar varias hiladas de sillería árabe que formaban
parte de una edificación anterior, de la cual aun no se ha podido saber
su función. A ello hay que añadir la existencia de una candileja de barro
de 13,50 cm de longitud, 6,50 cm de ancho y 6,50 de alto que actualmente
forma parte de la colección del Museo Provincial de Álava.
A finales del siglo XII, comienzos del XIII, Robledo hubo de ser un pequeño
núcleo crecido al amparo de la iglesia y protegido por una cerca. Asentado
en un cerro, no resaltaría más allá del altozano hasta el reinado de los
Reyes Católicos, quienes favorecieron a la localidad con, entre otras bonanzas
y privilegios, el gran retablo mayor de la parroquial. A raíz de este empuje
se construirían casonas y palacios, desbordándose la población allende
sus límites. En 1626, obtendría el título de Villazgo convirtiéndose, en
1649, en marquesado.
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| Planta de iglesia de la Asunción de Nuestra Señora de Robledo de Chavela
(Madrid), por Fco. Javier de la Fuente |
La primitiva iglesia románica, de principios del XIII, ocupaba desde la
torre hasta la sacristía de la actual construcción gótica. Con unas dimensiones
de 17,00 x 31,00 m, se levantó con planta basilical de tres naves y sendos
ábsides. Por la disposición de las portadas y ventanas, hubo de estar dividida
en tres tramos. Las naves laterales estuvieron iluminadas por medio de
cuatro ventanas, de las que se conservan tres, aspilleradas al exterior
y con derrame en su cara interna. Hasta que dentro de unos meses no se
acometan las obras de restauración proyectadas, no podremos saber si los
vanos estaban provistos de capiteles y, lo que es mejor, si se conserva
alguno. También se desconoce la forma exacta de los pilares divisorios
pero, dado el suficiente ancho de los muros, lo tardío de la obra y el
abovedamiento de la torre, que más adelante veremos, el templo posiblemente
estuvo cubierto por medio de una bóveda de medio cañón apuntado para las
naves y, lógicamente, de cuarto de esfera para los ábsides.
Los muros románicos, de tosco e informe sillarejo que contrasta con los
sillares de la campaña gótica, se asientan en toda su longitud sobre los
restos de una edificación árabe cuyas hiladas, muy deterioradas, están
formadas por el característico aparejo.
Las dos portadas de ingreso al templo, una al norte y otra al sur, son las originales del siglo XIII. Recientemente datadas por D. Eduardo Eloy Momplet, Profesor de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), constan de dos arquivoltas apuntadas, prismáticas y lisas, que apean directamente sobre un cimacio en caveto, liso igualmente, que hace de nexo con las jambas, también prismáticas. La arquivolta más externa está trasdoseada por una chambrana lisa en caveto. La sencillez y sobriedad de estas dos portadas nos están hablando de un románico tardío, desfasado respecto a otras regiones del norte peninsular, que atisba la imparable llegada del gótico.
Todo el alero estuvo coronado por canecillos de diferente labra y motivo.
De la totalidad con los que llegó a contar, más de cuarenta para las naves,
sin incluir los que tuvo la cabecera, tan sólo se conservan íntegros cuatro,
pudiéndose ver de los restantes la parte que quedó en el muro cuando fueron
guillotinados. Al igual que las portadas, denotan un estilo tardío. Tres
se hallan en el muro sur, bajo un fragmento de cornisa. El primero es de
proa de barco; el segundo tiene su corte en caveto; el tercer y último
muestra cuatro bezantes dispuestos por parejas. El cuarto modillón lo encontramos
en el muro norte, sobre la otra portada. Repite la decoración de cuatro
bezantes emparejados.
A los pies de la iglesia se levantó, de forma coetánea, una recia torre
destinada a usos religioso y militar. Corresponde a la mitad inferior del
campanario que se yergue hoy en día. Se articuló en tres niveles, siendo
el inferior un cuerpo macizo de sillarejo. Su extremo oriental está horadado
por un túnel cuya vuelta es una bóveda de medio cañón apuntado, de perfectos
sillares, que apoya su estribo levantino directamente en el espesor del
muro occidental de la iglesia románica.
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| Alzado de la torre de la iglesia de Robledo de Chavela, por Fco. Javier
de la Fuente |
Para acceder al cuerpo intermedio hay que traspasar la entrada original de la torre, situada a unos cuatro metros del suelo. Dispuesta en alto como
medida defensiva, donde antes hubo una escalera desmontable ahora se encuentra el coro de la nave gótica. El vano de ingreso es una estrecha portada de
arco apuntado que desemboca en una escalera que asciende a la sala. Ésta, de notable altura, se cubre por medio de una bóveda de medio cañón apuntado.
Los sillares, mejor ejecutados y escuadrados que en el nivel inferior, dejan ver varias marcas de cantero. A poniente se tallaron dos bancos de cortejo
que dan a una ventana renacentista; desconocemos cómo pudo ser la original. A media altura del muro oriental se halla, en un extremo, una pequeña puerta
de medio punto, cegada por unas rasillas. En los flancos norte y oeste, se adosa la escalera pétrea que, perforando el abovedamiento, lleva al tercer
cuerpo: el de almenas.
El tercer cuerpo aunaba la tarea de llamar a los fieles a la oración y
de tocar arrebato en caso de emergencia. Estaba completamente almenado
por medio de gruesos machones de 3,00 metros de altura que sujetaban una
cubierta piramidal de madera. Los paños este, norte y oeste abrían por
medio de dos huecos, haciéndolo por uno sólo más amplio hacia el sur, espacio
que sería relleno por medio de pequeñas almenas. Es en este lado, el más
vulnerable, donde se dispone un rebanco que lleva a dos refuerzos verticales
en los ángulos. Por las oquedades de los dos machones centrales que conforman
el eje este - oeste, se deduce que aquí hubo encastrada una viga de madera
que serviría de apoyo a la cubierta en su punto medio con el vértice y,
seguramente, donde estuviera fijada la campana que hubiera de tañir.
He querido dejar para lo último la Pila Bautismal. Tallada en un solo bloque
granítico, muestra una decoración a base de gallones y arquillos. Teniendo
en cuenta la similitud con otras pilas castellanas de un románico tardío,
se enviaron una serie de fotografías y las dimensiones a Miguel Ángel Torrens,
Director de Baptisteria Sacra quien, en un posible, ha retrasado su factura
hasta las fechas de construcción de la iglesia, esto es, el siglo XIII.
Pero no podemos hablar definitivamente de pila románica ya que no hay seguridad
en ello.
Resumiendo lo hasta aquí expuesto, Robledo de Chavela cuenta con los restos
de una iglesia tardorrománica que, a pesar de haber estado siempre ahí,
han pasado ignorados.
Esos restos (muros, portadas, ventanas, canecillos y torre) formaron parte
de una parroquia que, en la segunda mitad del siglo XV, vio como sus tres
ábsides eran derruidos para levantar en su lugar una cabecera gótica, fortificada
por medio de cubos y un paso de ronda; igualmente asistió, en el cambio
de centuria, al guillotinamiento de los canecillos y cornisa para levantar
sobre ellos un adarve, parapeto cuyos vertederos se pueden ver todavía;
y, finalmente, fue condenada a principios del XVI al derribo de sus naves
y a sentir para los restos el peso de la segunda campaña gótica, aquella
que cerró el templo y recreció la torre como airoso campanario.
Quiero añadir que se está preparando una Jornada excepcional de Románico
Local a la Parroquia de la Asunción de Robledo de Chavela para admirar
in situ los restos románicos; explicar las fases constructivas del edificio
desde el siglo XIII al XVI, con las fortificaciones como estandarte; y
visitar el interior del templo para disfrutar del arte que alberga. Conjuntamente
con Carlos Moreno (Coordinador Local de Madrid para Amigos del Románico),
D. Antonio de la Torre, Párroco, y un servidor, Dios mediante se hará en
el mes de marzo. La Junta avisará de la fecha en su debido momento.Notas: