
Parroquia de Santa María de Rabanal del Camino
Por Francisco Javier de la Fuente Cobos (AdR 237)
(con la colaboración del Profesor Fco. Javier Ocaña Eiroa), junio 2008
La pequeña y agradable localidad maragata de Rabanal del Camino se encuentra
en pleno Camino de Santiago. Emplazada en la ladera del Monte Irago, es
el último núcleo poblado por el cual se pasa en la ruta jacobea antes de
internarse en El Bierzo tras dejar Foncebadón y la Cruz de Ferro. Citada
en el Codex Calixtinus como final de la novena etapa, Fernando II concede
a los habitantes de Rabanal, en 1169, un Fuero con ocho preceptos derivado
del Fuero de León de 1017.
Hace tiempo que el Padre Juan Antonio Torres, Hombre de Dios en el Monasterio de San Salvador del Monte Irago, me informó que la Parroquia de Santa María sería objeto de una profunda restauración que le devolvería su aspecto original, eliminando partes añadidas y reconstruyendo lo ya desaparecido. Las obras, que están proyectadas con una duración de dos años, llevan varios meses ejecutándose. Como ya nos adelantara tiempo atrás el Profesor Javier Ocaña, AdR y colaborador en esta grata noticia, es de agradecer la restauración de esta pequeña joya románica.
La Parroquia de Santa María data de los siglos XII - XIII y formaba parte
de un pequeño complejo de tres edificios monásticos hoy desaparecidos,
puesto avanzado de la fortaleza templaria de Ponferrada, que dotaba de
cobijo y protección a los peregrinos que en su camino a Compostela pasaban
por esta zona. Es uno de los pocos ejemplos románicos de la comarca y,
a pesar de ello y su emplazamiento privilegiado, pasa desapercibida. En
1287, fue donada junto a otras iglesias al obispo de Astorga por Sancho
IV. Poco más se sabe…
Orientada litúrgicamente, es una pequeña iglesia de una sola nave rematada
por una cabecera semicircular. Actualmente sólo queda de la obra original
el ábside y el primer tramo de la citada nave, siendo el resto de añadidos
posteriores.
Cuando se sube por la empinada Sirga Peregrinal, esto es, aquél tramo del
Camino de Santiago que atraviesa el núcleo urbano de un
determinado pueblo, lo primero que se nos presenta de la Parroquia de Santa María es un cuerpo absidal bastante modificado. Originalmente estaba dividido en tres partes por medio de dos semicolumnas adosadas al muro sobre alta peana. Otras dos, de las cuales quedan restos, hacían de nexo con la nave. Las basas son aplanadas comparándolas con las típicas áticas. Otros elementos desaparecidos son la cornisa y los modillones que la sustentaban. De las tres ventanas, dispuestas ordinariamente, quedan las laterales, habiendo sido cegada la central por un contrafuerte y abierta de nuevo por encima. El muro septentrional conserva las hiladas de sillares románicos a la vista, no así el meridional que está oculto por la sacristía y un porche con arcos, alguno cegado. A los pies se levanta la alta y característica espadaña.
Una vez se traspasa el umbral, una abrumadora atmósfera de recogimiento
te envuelve. Los sentidos se despiertan para percibir la presencia de los
miles de peregrinos y almas que han dirigido sus oraciones a lo largo de
tantos siglos dentro de esos muros.
El ábside, que se cubre con una bóveda de horno, presenta una sobria sencillez
rota solamente por las ventanas y por dos credencias con arco baquetonado
de medio punto dispuestas en el lado del Evangelio y el de la Epístola.
La nave se cubre con una bóveda de cañón ligeramente apuntada. Está dividida en varios tramos por arcos fajones mal alineados que apean en pilastras prismáticas adosadas al muro. En el primero de los tramos, el único románico intacto, hay en cada lado un arco apuntado de descarga, en cuyo interior se pueden ver dos arcos de medio punto peraltados correspondientes a la galería ciega que poseía esta iglesia. Estos arcos tienen un grueso baquetón, están separados por una columna, y los correspondientes capiteles son de decoración vegetal o fitomórfica. Según la reconstrucción que ha realizado el Profesor Ocaña, esta arquería tenía su continuidad por el resto del muro enlazando con los dos arcos aislados que hay en lo que se podría considerar el tramo presbiteral.
En las obras de restauración se ha proyectado delimitar claramente la parte
románica de las posteriores, restaurarla, eliminar el reloj y balcón de
la espadaña, consolidar la bóveda y reconstruir los ventanales del hemiciclo
y los canecillos de la cornisa entre otras acciones. En las excavaciones
previas se han encontrado varios enterramientos.
Las fotografías han sido amablemente facilitadas por el Profesor Ocaña.
DATOS HISTÓRICOS
AA. VV. Enciclopedia del Románico en España. Vol. León. Fundación Santa María la Real. Aguilar de Campoo. 2002.