
REFLEXIONES ROMÁNICAS XI: El Espíritu
Universal y el Románico
Autor: Jaime Cobreros. Febrero, 2006
Hace tres semanas el Amigo Javier Intxusta habría en el foro
de nuestra web una pregunta sobre la definición de Espíritu
Universal y su representación simbólica en el románico.
De inmediato el Amigo Syr incidía en la cuestión y solicitaba
mi intervención. Les ruego a ambos que perdonen mi demora, pues
son muchos los frentes de AdR a los que se debe prestar atención
y tiempo. Dada la extensión que requiere el tema recurro a una
de mis habituales R. R. De cualquier modo, advierto que dejé
de prestar especial atención a la alquimia hace más de
dos décadas
Rescato dos definiciones de Espíritu Universal extraídas
de dos obras fundamentales alquímicas conseguidas en el Barrio
Latino parisino cuando era un paraíso tanto para verdaderos Hijos
de Hermes como para "sopladores". En sus librerías
se podían encontrar las obras especulativas y operativas necesarias
para el arte.
El "Dictionaire Hermetique" de Guillame Salmon, publicado
en Paris en 1695, define el Espíritu Universal como "sustancia
sutil y rara, distinta totalmente de su primer creado, que unida de
diferentes maneras a su sólido que se llama sal, constituye con
él toda la variedad específica e individual de la naturaleza;
la rige y la vivifica en medio de los accidentes que pueden aparecer
desde el exterior".
Por
su parte, el conocido "Dictionnaire mito-hermetique" de Dom
Pernety (Paris, 1787) dice respecto al Espíritu Universal: "Propiamente
es el nitro repartido en el aire, impregnado de la virtud de los astros
y que, animado por el fuego de la Naturaleza, hace sentir su acción
en todos los seres sublunares. Es su alimento, les da vida, y los mantiene
en este estado mientras su acción no sea impedida por el defecto
de órganos o por la desunión de las partes que lo componen".
Como se ve, estamos ante el lenguaje confuso, difuso y profuso de los
cultivadores de la gaya ciencia, con interpretaciones diversas según
la corriente especulativa seguida dentro de las tendencias alquímicas
de entonces. En resumen, el Espíritu Universal es un término
técnico con cuya verdadera naturaleza el "filósofo"
ha de especular antes de calentar su atanor.
¿Qué relación tiene todo esto con el románico?
¿Conocieron los constructores románicos el concepto de
Espíritu Universal llegando a simbolizarlo? Honradamente pienso
que no. La cuestión es otra. Tanto la arquitectura sagrada (de
la que el románico es el ejemplo cristiano-latino), como el simbolismo
o la alquimia en este caso, son aplicaciones específicas en un
campo determinado de lo que René Guénon llamó la
"ciencia sagrada", cuyo fundamento último no es otro
que el conocimiento de los arquetipos divinos y su expresión
en los distintos ámbitos del quehacer humano.
Se parte, por tanto, de la unidad primordial de la Creación
y de sus manifestaciones, más variadas y dispersas conforme se
alejan del Principio creador. De ahí que sea frecuente que aplicaciones
de la ciencia sagrada más o menos distintas, puedan parecer relacionadas.
Y lo están por referirse en ambos casos a fuentes comunes (los
arquetipos divinos) expresados, manifestados en aplicaciones distintas
(la arquitectura sagrada, el simbolismo, la alquimia...).
Otra cosa es que los constructores románicos hicieran alusión
en sus tallas a elementos o etapas de la Gran Obra. A ese respecto no
hay que perder de vista que fueron los árabes quienes introdujeron
la alquimia en Europa y que datan del siglo X las primeras obras alquímicas
árabes. Para entonces la alquimia tenía ya un contenido
especulativo no despreciable. Especulativismo que iría creciendo
hasta llegar a los siglos XVII y XVIII, tiempo en el que fueron publicados
las dos obras aludidas. De ahí que no haya una clara interrelación
entre arquitectura y alquimia hasta el arte gótico, primer estilo
arquitectónico especulativo. En el gótico las alusiones
a la alquimia son frecuentes. A este respecto, hace ya unos treinta
años que oí decir a Canseliet, discípulo directo
de Fulcanelli, en un programa de la televisión francesa que en
los basamentos de toda catedral gótica se guarda una porción
de piedra filosofal... En la catedral de León, por ejemplo, no
sólo se alude a la alquimia directamente en su portal meridional,
sino también en sus vitrales del siglo XIV.
Que una determinada figuración románica admita una "lectura"
alquímica no quiere necesariamente decir que esa fuera la intención
de su autor, sino que tal lectura es posible, como tantas otras, por
el punto de partida común que tiene el simbolismo y la alquimia,
la alquimia verdadera. Aunque en algunos canecillos de La Serós
pueda verse una alusión a los cuatro elementos herméticos
(aire, fuego, agua y tierra) no quiere eso decir que estemos ante un
simbolismo alquímico. De la misma manera que los vasos y redomas
que sostiene y levantan algunos de los ancianos del Pórtico de
la Gloria o de la portada occidental de Portomarín, antes expresan
la literalidad del Apocalipsis que exhiban matraces alquímicos.
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