
EL RUN: ERMITA DE LA VIRGEN DE GRACIA
(ALTO ARAGÓN. RIBAGORZA. AYUNTAMIENTO DE CASTEJÓN DE SOS)
Autor: Antonio García Omedes. Abril, 2007
La pequeña localidad de El Run se halla en la ruta que desde Graus hacia
Campo por la N-260 remonta el curso del río Ésera. Benasque con sus pistas
de esquí, son un aliciente más para disfrutar de este agreste paisaje.
Cuando se atraviesa el congosto del Ventamillo entre Seira y El Run se
comprende bien lo que parece una frase hecha. Increible grieta de paredes
verticales por el fondo de la cual transcurren sinuosos y en paralelo el
Ésera, bravo y acarreador de grandes bolos, y la inmisericorde carretera
por la que hay que circular con tanta paciencia como prudencia. En especial
cuando se cruzan dos camiones propiciando la observación de la pericia
de esos profesionales en el arte de pasar por donde no se cabe. Cinco kilómetros
de contener la respiración. Pero bellos sin duda.
A las afueras del pueblo, a 500 metros de su parroquial, pasando por delante de las instalaciones de un campamento de verano, en apenas diez
minutos se alcanza la iglesia de Nuestra Señora de Gracia situada en medio de un frondoso arbolado que en verano casi oculta su lado norte.
Es templo de nave única, orientado, con franca desviación de su eje al
noreste (casi 30 grados) con unas dimensiones de 13 x 6,5 metros y rodeado
de una pequeña explanada con bancos y fuente para la que se utilizó pila
de diezmos. Lugar propicio para disfrutar del entorno y del sosiego.
Hace cosa de una semana me llegó un correo de Jaime Bernadet denunciando
la situación del templo y solicitando mi visita y apoyo.
En la actualidad (16-III-2007) el templo tiene problemas estructurales
serios, fruto no ya de su fábrica, sino del vandalismo. Según me refieren
en la casa junto a la parroquial donde guardan las llaves, hace ya al menos
cinco años que los chavales "difíciles" que estabularon en la
mencionada colonia de verano subieron al tejado del templo y disfrutaron
arrancando y lanzando las planeadoras lajas de pizarra de la sobrecubierta.
Consecuencia: filtraciones, goteras, deterioro de la bóveda y amenaza de ruina de la misma. Provisionalmente se ha solventado por medio de una
cubierta impermeable claveteada y el apuntalamiento total de su bóveda al interior por medio de un entramado de andamios cuya contemplación deprime tan
solo traspasar el umbral.
Las lajas de pizarra sembradas a voleo por el entorno del templo se recogieron
y apilaron ante el ábside del templo. Pero ya casi no quedan. Y es que
"están construyendo mucho por el entorno".
Tremendo. Lamentable. Me acompañó en la visita, ayer viernes 16 de marzo de 2007, mosen Naoky, cura
párroco de Castejón de Sos de origen japonés y exquisitas formas (una agradable sorpresa), que hizo un hueco en su agenda, pues está el señor Obispo
de visita pastoral por el valle.
El templo es sin duda una joya
del románico que bien merece el esfuerzo de todos. Hay en el mismo dos momentos
diferentes en su edificación. La cabecera y porción anterior de la nave,
orladas ambas por friso de arquillos ciegos, revelan bien a las claras su modo
de hacer lombardo. Templo rural sin duda bello; pero no excepcional.
Lo que le añade atractivo y valor
"per se" es la atrevida edificación de una torrecilla erigida
directamente sobre la bóveda del tramo anterior de la nave del templo sin que
aprovechasen para apearla el refuerzo estructural del presbiterio. El único
"refuerzo" en el primer momento edificativo fueron las
lesenas/pilastras que adosadas a los muros laterales coinciden con la carga del
lienzo occidental de la torrecilla.
Decidida, valiente, arriesgada..
Fue una pequeña proeza edificativa. Erigir un cuerpo de torre directamente
sobre la bóveda, a modo de pequeño campanile que replica en hechura y modos a
los cuerpos que conforman la incomparable torre de San Clemente de Tahull.
Tan arriesgada fue que su claro
escorzo hacia el norte, fruto del asiento sobre la bóveda, debió de hacer temer
el desplome de torre y cubierta. Y ello fue motivo de que ya en el XIII se
edificaran los dos refuerzos al interior, afianzando la bóveda en los puntos de
descarga de los muros este y oeste de la torre.
Formalmente la torre es -como ya
he apuntado- réplica del último cuerpo de la de San Clemente de Tahull.
Esquinas reforzadas, lienzos rehundidos en los que se inscriben vanos geminados
a base de capitel-zapata y parteluz de sección cuadrada apeado en losa/basa,
friso de arquillos ciegos en número de cinco por lienzo y friso de esquinillas
sobre ellos. Y en altura imposta biselada.
Si se advierte en detalle la torre, destaca la cuidada factura de sus elementos
edificativos. Los sillarejos están decididamente bien cortados y ajustados
-a diferencia del resto del edificio- mostrando mechinales edificativos.
Desde el nivel del arranque de los medios puntos de los vanos hacia arriba,
la obra es toda de piedra toba, incluida su falsa bóveda por aproximación
de hiladas, a fin de reducir su peso.
Sin duda los constructores que la
edificaron, además de atrevidos eran buenos conocedores de su oficio, y sin
duda diferentes a los que hasta ese momento habían trabajado en el templo.
Acceder hoy al interior del
templo, aparte de ser una misión casi imposible, es realmente deprimente. En
especial por la causa de esta lamentable situación.
En estos últimos días del
invierno de dos mil siete, mosen Naoky y yo hubimos de hacer ejercicios de
contorsionista para movernos por entre el bosque de andamios, materiales y
tablones empleados en apuntalar la estructura.
La finalidad de este complejo
entramado es descargar de empuje a la bóveda original del templo, de medio
cañón corrido. A su través multitud de goteras provocadas por la vandálica
retirada de las losas de sobrecubierta amenazaban con su deterioro y posible
ruina.
Hay que realizar un acto de fe para adivinar entre esta salvadora maraña
de puntales las hechuras del templo.
En definitiva, un bello templo
lombardo, con el especial atractivo de su torrecilla que lo vincula
estilísticamente con las gentes que trabajaron en el valle de Tahull.
Consagrado en 1104, reforzado en
el XIII, retocado en el XVII. Y si no le ponemos remedio,
"apuntillado" en el XXI por una banda de "niños difíciles"
por la negligencia de sus cuidadores en primera instancia, y de nuestros
responsables de patrimonio en la actualidad si no acometen la necesaria y urgente
consolidación del mismo.
Espero poder subir pronto imágenes de su restauración.