Monasterio de Cambrón: la vergüenza de las Cinco Villas

Autor: Antonio García Omedes. Agosto 2006

El monasterio cisterciense de La Concepción de la Virgen de Cambrón se halla a unos cuatro kilómetros al suroeste de Sádaba, en la comarca de las Cinco Villas de Aragón.

Fue filial del poderoso monasterio de Veruela y data de hacia 1208, siendo su primera abadesa Orcenda Romeo. Porque Cambrón fue un monasterio cisterciense femenino.

Vista sureste. Ruinas, basura y Cister
Vista sureste. Ruinas, basura y Cister

Las monjas de esta orden asentaron en primera instancia en el monasterio de Santa María de Iguacel al norte de Jaca, en el valle de la Garcipollera. Pero el desfavorable clima de la zona las convenció a trasladarse hasta las templadas tierras meridionales de Sádaba, en terrenos donados por el rey aragonés Pedro II.

Durante 25 años, desde 1448 hasta 1473 permaneció la comunidad fuera del monasterio, ubicándose en Santa María in Foris en Huesca capital.

Capitel, cemento y ladrillo en la portada sur
Capitel, cemento y ladrillo en la portada sur

En 1541 una epidemia diezmó la comunidad. Murieron 25 monjas, entre ellas la abadesa. Sobrevivieron solo 4 monjas. El arzobispo de Zaragoza, Don Hernando de Aragón, hijo del arzobispo Alonso de Aragón y nieto de Fernando el Católico, y quien antes fuese abad de Veruela rehizo el monasterio con monjas de Trasobares, reformando de modo notable el edificio.

Al poco de ser restaurado, entre las múltiples conclusiones del Concilio de Trento (1545-1563) una especificaba que las comunidades monásticas femeninas no podían hallarse fuera de las ciudades, por lo cual nuevamente Cambrón se vio abandonado al trasladarse sus moradoras al convento de Santa Lucía en Zaragoza.

Interior de la cabecera
Interior de la cabecera

El monasterio fue vendido por las monjas al monasterio de Rueda en 1682. Posteriormente revendido a Domingo Navarro, vecino de Sádaba por cuatro mil libras jaquesas, en contra de la voluntad del cister, que consiguió su retorno situándolo bajo la propiedad del monasterio de la Oliva en 1724.

Luego, la desamortización de Mendizábal en 1836 lo volvió a colocar de nuevo en manos privadas de donde ya no ha retornado.

Parte superior de la compartimentada nave, hacia la cabecera -tapiada-
Parte superior de la compartimentada nave, hacia la cabecera -tapiada-

Hago este largo resumen de las vicisitudes del monasterio de Cambrón para que resulte menos extraño su actual estado. Abandonos, pestes, ventas, chalaneos, puertas tapiadas con ladrillo y cemento… Y a la postre, convertido en granja-establo con suelo de excrementos compactados, gallineros, porquerizas, habitaciones de nueva hechura en vías de derrumbe… Y a pesar de todo, su estructura y los cuidados detalles en su interior nos hablan bien a las claras de la vocación de supervivencia de este edificio notable por su fábrica y su cargada historia.

Hernando de Aragón, su protector, dejó su impronta en el mismo, y su escudo episcopal por doquier, tanto en piedra como en escayola.

Parte superior del brazo norte de la cabecera
Parte superior del brazo norte de la cabecera

Y en la parte superior de su nave, dividida en dos alturas para servir de establos abajo y habitáculo-trastero arriba, se pueden advertir nada menos que los retratos al fresco de los treinta y ocho abades de Veruela, a lo que parece, obra del taller de Jerónimo Cossida hacia mediados del siglo XVI.

Y a pesar de todo ello el templo se está degradando de forma preocupante. Derrumbes, humedades, expolios…

Capitel en acceso al brazo sur de la cabecera
Capitel en acceso al brazo sur de la cabecera

Momento ha de ser ya de que nuestras Instituciones vuelvan a poner en práctica la sensibilidad que demostrara hacia el templo Don Hernando de Aragón y lo tomen bajo su tutela para devolverle su tiempo de esplendor. Tan solo un poquito de lo que se está invirtiendo en Veruela bastaría para adquirirlo. Porque me consta que los actuales propietarios están por la labor. Y no solicitan cifras exageradas.

Detalle de retratos de los abades de Veruela
Detalle de retratos de los abades de Veruela

De lo contrario hablaremos en no demasiado tiempo de otra "gloriosa ruina" que entre todos hemos permitido desaparecer.

Bibliografía:
"Los Monasterios Aragoneses. Publicación 2.011 de la Institución Fernado el Católico. DPZ. 1999"
"El Románico en Aragón. Tomo VI. J.L Aramendía. 2004"

A. García Omedes (AdR)

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