El Maestro de Cabestany.

Autor: Mario Agudo. Abril 2006

En las fértiles llanuras del Roussillón, al norte de la cordillera de Les Alberes, cuyo suave y descendente perfil desvela la claudicación de los Pirineos ante el eterno roce de las aguas y las brisas mediterráneas, se localiza un Románico de personalidad vigorosa y radicalmente diferente al de su entorno. Los expertos lo han atribuido a la acción de un taller, el del maestro de Cabestany, que toma su nombre del pueblo en el que se encuentra una de sus obras de referencia, el tímpano de la Asunción de la Virgen, situado en el interior de la iglesia de Notre- Dame-des-Anges.

La excepcionalidad de su factura requiere un estudio mucho más ambicioso del que abordo en estas líneas, pero me atrevo a esbozar sus rasgos generales para darlo a conocer a todos los que visiten esta web, teniendo en cuenta además que apenas existen referencias bibliográficas en castellano sobre el tema.

Capitel de la Abadía de Saint Papoul. Francia

Sobre su origen

Existen diferentes teorías sobre el origen del conocido como maestro de Cabestany. Algunos autores lo sitúan en la Toscana italiana, desde la que habría comenzado una labor itinerante que le condujo hasta España pasando por Francia. Otros hablan de su origen catalán, pero los más son los que sitúan su foco de acción en la llanura del Roussillón, dada la mayor concentración de sus obras en esta zona.

En lo que todos coinciden es en que se trata de un taller que trabajó durante la segunda mitad del siglo XII a lo largo de una extensa franja comprendida entre el noroeste de Italia y el norte de España, llegando incluso a influir en otros talleres, como en el valle del Garona.

Rasgos característicos de su obra

Se puede decir que el rasgo definitorio de la obra del maestro de Cabestany es el tratamiento especial que da a la figura humana. Según detalla Géraldine Mallet, doctor en Historia del Arte de la Universidad de Montpellier, la cabeza se caracteriza por sus trazos triangulares y un mentón suavemente esbozado; los ojos almendrados parecen salirse de sus órbitas, resaltados por dos toques de trépano a cada lado, mientras que las alargadas orejas suelen situarse en una posición más alta de lo habitual, casi colgadas de las sienes.
La observación global de este conjunto de rasgos faciales provoca una sensación de tersura sobrehumana, de eterna serenidad, como si el maestro quisiera resaltar su infalibilidad ante el paso del tiempo, su indudable espiritualidad. Sensación de pureza a la que su material favorito, el mármol, contribuye de manera decisiva.

Capitel de la Abadía de Saint Papoul. Francia

Otro rasgo que atrae nuestra atención es el tamaño desproporcionado de las manos y los pies de los personajes representados. Como Manuel Guerra señala en su obra Simbología Románica (Madrid, 1978) "el cuerpo manifiesta el contenido interior, la semántica psíquica, por medio de los gestos de sus miembros o de su tamaño". Cabe recordar como el gran Cristo sedente de Santiago de Compostela; el Cristo del tímpano de Vézelay, que parece salirse de su marco arquitectónico o el contraste de las pequeñas figuras desnudas representativas de las almas en comparación con el tamaño del arcángel San Miguel y los demonios en Autun son ejemplos de la utilización simbólica del tamaño para distinguir entre el mundo de lo profano y el mundo espiritual. ¿Nos querrá sugerir lo mismo el maestro de Cabestany en sus composiciones?

Detalle del tímpano de Cabestany A parte del tratamiento de la figura humana, en la obra del maestro de Cabestany aparecen animales y criaturas fantásticas. Los animales están dotados de un gran realismo, como se puede observar en el Agnus Dei que se ubicaba en la clave del arco de la portada del monasterio de Sant Pere de Rodes y que actualmente se conserva en el Museo Federico Marés (Barcelona). La lana y las pezuñas del cordero están trabajadas minuciosamente, mientras que su rostro, que se gira para mirar al observador, contiene incluso los orificios de las fosas nasales. El caballo del friso de la portada de Le Boulou, donde se representa la huida a Egipto, está tan fielmente esculpido que hasta se antoja su bocado y las crines que se escapan entre los correajes. Son también sumamente realistas los leones, por ejemplo los del capitel de Saint-Papoul, donde se representa el recurrente tema de Daniel, rodeado por cuatro ejemplares de aspecto salvaje, con las fauces abiertas mostrando sus colmillos amenazantes. Las criaturas fantásticas, como la cabeza monstruosa que se puede observar en la abadía de Saint-Marie d'Orbieu, en Lagrasse, se caracterizan por su aspecto desafiante y la profusión de detalles al servicio de una función principalmente aterradora, sin dudar en exagerar ciertas partes de su cuerpo, como las garras, con el fin de reforzar esa sensación.

Para completar las características de la obra del maestro de Cabestany habría que señalar su ligera inspiración clásica, que se observa, por ejemplo, en el tratamiento arcaizante del cabello de la cabeza de San Pedro, que nos recuerda a las esculturas griegas del período arcaico. Actualmente se conserva en el museo del Castillo de Peralada, pero se ubicaba originalmente en el Monasterio de San Pere de Rodes. Por otra parte, destaca la minuciosidad en la talla de las vestiduras, cuyos pliegues confieren a su escultura cierto dinanismo, como se puede observar en el sarcófago relicario de Saint Sernin, ubicado en la abadía de Saint-Hilaire d'Aude, que rezuma también inspiración en los sarcófagos paleocristianos.

Siguiendo su pista

Tímpano de ErrondoEstas características permiten reconstruir, como comentaba anteriormente, el recorrido artístico del maestro de Cabestany, que se extiende desde la Toscana italiana, donde trabajó en la abadía de San'Antimo, San Casciano Val dei Pesa y Prato; hasta España, donde su huella se puede observar, especialmente, en el monasterio de San Pere de Rodes, cuyos principales vestigios se conservan en la Fundación Federic Marés (el Agnus Dei anteriormente comentado y el extraordinario relieve que representa a Cristo ante dos apóstoles, conocido como "La Vocación de San Pedro"); también podemos observar su obra en el Museo del Castillo de Peralada, en Sant Pere de Galligants (Girona) y en Sant Esteve d'En Bas, a parte de su incursión por Navarra, en las iglesias de Errondo y Villaveta. El tímpano de Errondo se conserva actalmente en el Cloisters de Nueva York.


Detalle del friso de la portada de Sta. María de Le BoulouSin embargo, es en Francia donde más ejemplos de su obra podemos admirar, en el Languedoc trabajó en Sainte-Marie de Rieux-Minervois, Sainte-Marie d'Orbieu de Lagrasse, Saint-Hilaire d'Aude, Saint-Papoul y en el museo del Palacio Arzobispal de Narbonne; en el Roussillón, su legado se ha transmitido en Sainte-Marie de Le Boulou, en la Prieuré du Monastir-del-Camp en Passa y, por supuesto, en Notre-Dame-des-Anges de Cabestany.

El Tímpano de la Asunción de la Virgen

Se trata de la obra en la que el taller de Cabestany alcanzó un grado de desarrollo pleno. Actualmente se conserva en el interior de la iglesa de Notre-Dame-des-Anges y representa el tema de la Asunción de la Virgen dividido en tres escenas de una gran expresividad y fuerza narrativa. A la izquierda del observador, la Virgen se levanta de su sepulcro ante la llegada de su propio Hijo, que extiende sus brazos de manera afectuosa para recibir a su madre. Unos ángeles y dos apóstoles, probablemente Pedro y Juan, son testigos de la enternecedora escena, que parece querernos mostrar el acogedor recibimiento que Cristo dispensará a todos aquellos que sigan su camino. A la derecha, la Virgen es elevada al Reino de los Cielos en el interior de una mandorla (igual que se puede observar en el capitel de la Asunción de Rieux-Minervois), transportada por cinco ángeles, dos de ellos turiferarios. Finalmente, en el centro del tímpano, el maestro de Cabestany nos muestra el momento cumbre en el que la Virgen se haya junto a un Cristo en Majestad, que soporta con una mano las Sagradas Escrituras y con la otra, de extraordinarias dimensiones, administra la bendición. El incrédulo de Tomás es testigo de la escena. El tímpano en su conjunto es un libro abierto que nos muestra las características más importantes de la obra de este genial maestro del que, desgraciadamente, no tenemos demasiada información en castellano.

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