El desaparecido relieve de la Anunciación de Cambrón estaba en la Universidad de Yale
Miércoles, 07 de enero de 2015

 

El día 31 de diciembre a las 22:30, cuando apenas faltaba hora y media para el fin de 2014, buena parte de la Humanidad, al menos la que se hallaba en los husos horarios cercanos al de la Península Ibérica, preparaba sus arsenales de matasuegras, serpentinas y confetis, y se aprestaba a dar buena cuenta de opulentas cenas y de todo tipo de bebidas alcohólicas en cantidades sustanciosas. Por razones que no vienen al caso, nunca me ha gustado la Nochevieja, lo que ha llevado a la gente a calificarme como raro, soso o con otros adjetivos. Es lo que tiene el ir contracorriente. Es por ello que, ajeno a tan universal jolgorio, a esas extrañas horas me afanara delante del ordenador en revisar de nuevo, "a la caza del Daniel" para mi tesis, los artículos que formaban parte de la serie denominada Romanesque Sculpture in North American Collections, que en las décadas 1970 y 1980 fue publicada en la prestigiosa revista Gesta. Al llegar al artículo de Walter Cahn "Romanesque Sculpture in American Collections. III. New England University Museums" (Gesta, vol. 8, 1, 1969), una imagen que nada tenía que ver con la representación de mi querido profeta me resultó sospechosamente familiar. Se trataba de un relieve con una Anunciación perteneciente a la colección de la Yale University Art Gallery, en New Haven (Connecticut, EE.UU.).

Era una escena curiosa, en la que ambos personajes aparecían de pie. La Virgen, coronada, vestía toca, capa y túnica, y mostraba las palmas de sus manos, no conservadas, en señal de aceptación. Por su parte, Gabriel estaba ataviado con una casulla, extendía sus alas, le ofrecía a María una flor de gran tamaño y sujetaba un libro abierto. Ciertos elementos iconográficos hacían de esta una imagen singular, sensación que se incrementaba gracias al canon exageradamente alargado de ambas figuras.

Cahn databa la imagen en el segundo cuarto del siglo XII y la situaba, en su trabajo de 1969, en Navarra o Castilla. Este autor observaba similitudes con Leyre, en concreto en el libro abierto que lleva el ángel. Lo curioso es que en la portada navarra el ángel de la Anunciación no lleva ningún libro, y en lugar de una flor, como en el relieve de Yale, porta una cruz. También señalaba lo poco habitual de la corona que luce María, y citaba como paralelo el caso de la portada de Eguiarte (Navarra). Las similitudes estilísticas que veía con Leyre y con el apostolado superior de la portada de Santa María la Real de Sangüesa le llevaban a proponer Navarra como una de las posibles procedencias de la pieza.

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Por una de esas casualidades de la vida, hacía pocos días, durante el proceso de preparación del número 19 de la revista Románico, había tenido la oportunidad de manejar una foto del mismo relieve, pero realizada en su lugar de origen. Dicha imagen había sido publicada en 1954 en el libro El románico de las Cinco Villas, obra de Francisco Abbad Ríos.

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La comparación de ambas imágenes no dejaba lugar a la duda y permitía afirmar que el relieve de Yale no procedía ni de Castilla, ni de Navarra -aunque no andaba lejos de esta-, sino de Aragón, concretamente del monasterio de la Concepción de la Virgen de Cambrón, en las Cinco Villas (Zaragoza). ¡Se trataba, ni más ni menos, que del desaparecido relieve de la Anunciación de Cambrón! ¡Esto sí qué era un buen regalo de fin de año!

Desde comienzos del siglo XIII el monasterio de Cambrón era la sede de una comunidad femenina cisterciense que procedía de Santa María de Iguácel (Huesca) y que se mantuvo en este lugar de las Cinco Villas hasta 1588, fecha en la que, como consecuencia de las disposiciones del Concilio de Trento, se trasladó a su asentamiento definitivo en la hoy desaparecida iglesia de Santa Lucia de Zaragoza. A partir de ese momento, el monasterio pasó en diferentes ocasiones de manos cistercienses a seglares, y viceversa, hasta que, tras la Desamortización de Mendizábal, y una vez ya en manos privadas, se convirtió en explotación agrícola, y las dependencias monásticas pasaron a desempeñar funciones como muladar, almacén agrícola o vivienda de los propietarios. La falta de cuidado y la asunción de tareas que no le correspondían han hecho de este magnífico cenobio una bochornosa ruina que aún espera la imprescindible intervención de alguna autoridad sensible con su importancia patrimonial e histórica. El caso es tan sangrante que hace unos años saltaba a la prensa la noticia de que los propietarios ponían a la venta el monasterio ante la imposibilidad de mantenerlo y recuperarlo (ver noticia "Un monasterio cisterciense de Sádaba se vende en Internet", El Periódico de Aragón, 8 de febrero de 2004).

Pero volvamos al relieve de la Anunciación y a nuestra historia. Todo ufano y contento, en los días posteriores comenté a varias personas el "descubrimiento". Todo eran felicitaciones y parabienes, hasta que mi buen amigo y admirado profesor David Simon me dijo, con su acusado y encantador acento americano: "Te ha pasado lo mismo que a mí hace unos treinta años. Creía haber descubierto la procedencia de este relieve, pero cuando se lo comenté a Walter Cahn, me dijo que ya lo sabía". Efectivamente, diez años después de su trabajo en Gesta, el profesor Cahn daba la noticia de la procedencia de este relieve en el libro que escribió junto a Linda Seidel titulado Romanesque Sculpture in American Collections. I. New England Museums (Nueva York, 1979, pp. 74-76, n. 8).

Todo mi gozo en un pozo. Sin embargo, seguía preguntándome la razón por la que, treinta y cinco años después de la correcta atribución de esta obra, la Yale University Art Gallery no informaba correctamente de la procedencia de la misma, como se puede ver en la ficha que publica en su web, y por qué la historiografía hispana seguía considerando la pieza como desaparecida.

Tras haber escrito al museo americano para pedirles la corrección de la información que facilitan, el primer punto parece estar en vías de solucionarse. Para resolver el segundo, es por lo que me he puesto a redactar estas líneas.

En el proceso de revisión y "redescubrimiento" de la historia de este relieve, he detectado algunos aspectos que merece la pena comentar. Uno de ellos es el de su ubicación original exacta. Aunque Abbad Ríos comenta en dos ocasiones que el mismo se situaba en el muro oeste de la iglesia monástica, localización que reitera Cahn, una comparación detallada de las fotografías demuestra que la Anunciación, tal y como señala Ignacio Martínez Buenaga, se localizaba en un nicho (recuadro rojo en la foto inferior) situado en el muro sureste a unos tres metros de altura, presidiendo la que fuera la sala capitular, bajo un pequeño tímpano decorado con una cruz patada en un círculo. Bajo el relieve posiblemente se situaría el sitial de la abadesa.

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Estilísticamente, Abbad piensa que, por las vestiduras, pertenece a la escuela tolosana, y le ve gran parecido con un canecillo de la iglesia de San Saturnino de Bégadan (Gironda). No compartimos la opinión de este autor al respecto de estas comparaciones. En el Catálogo Monumental de España dedicado a la provincia de Zaragoza (1957), Abbad cita que se conservaba en Cambrón una ventanita con unas ménsulas decoradas con un Agnus Dei, que consideraba realizadas por el mismo escultor que la Anunciación.

Pero la aproximación estilística más acertada, se ha propuesto hace escasas fechas. Carmen Marín Jarauta, en su artículo "Estudio arqueológico de un templo medieval descubierto en Biota, Zaragoza", recientemente publicado en el número 19 de la revista Románico, establece, con buen criterio, un vínculo estilístico, entre una cabeza femenina encontrada en los trabajos de excavación de los restos de una iglesia en Biota (Zaragoza), con el hasta hoy desaparecido relieve de Cambrón, e incluso propone una posible autoría común. Efectivamente, sus similitudes estilísticas no dejan lugar a dudas de que ambas obras fueron realizadas por el mismo artífice.

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Respecto a la cronología, Abbad considera que este relieve es obra de la segunda mitad del siglo XII. Por su parte, Cahn, en sus dos trabajos, piensa que podría situarse algo antes, en el segundo cuarto de dicha centuria. Ambas dataciones implicarían que el relieve sería anterior a la construcción del propio monasterio, hecho que, no sin razón, Martínez Buenaga ve improbable. Este autor, por este motivo y por sus características formales, retrasa la cronología al siglo XIII, datación que es coherente con la que propone Carmen Marín para los restos de la iglesia de Biota, los cuales habría que situar, por tanto, en el inicio de dicha centuria.

En relación a las vicisitudes que siguió este relieve hasta acabar al otro lado del Atlántico, Martínez Buenaga señala que "los entonces dueños lo vendieron a un anticuario zaragozano". Una vez en Estados Unidos, Wildenstein, una importante firma dedicada al comercio de antiguedades en Nueva York, ofreció en 1968 la pieza a la Yale University Art Gallery, la cual la adquirió gracias a los fondos aportados por dos benefactores de la institución, Leonard C. Hanna, Jr. (1889-1957), filantrópico y ávido coleccionista de arte que había estudiado en la Universidad de Yale, y Maitland Fuller Griggs (1872–1944), abogado y también coleccionista de arte. El museo no consiguió obtener de este marchante ninguna información sobre la procedencia del relieve.

No es mala cosa empezar el año recuperando, o al menos volviendo a tener ubicado, un elemento patrimonial que se consideraba desaparecido. Así que, con tan agradable noticia, y tras ver que se encuentra en un excelente estado de conservación, dejo para un próximo trabajo la tarea de profundizar en las interesantes y peculiares características iconográficas de nuestro emigrado relieve.

Por Juan Antonio Olañeta Molina

Nota: Agradezco a los profesores Walter Cahn y David Simon la información facilitada en relación a este relieve y a la bibliografía con él relacionada, y a Antonio García Omedes el permitir la publicación de la foto de la cabeza femenina de Biota. Agradezco, también a la Yale University Art Gallery el hecho de que permita que las fotografías que publica en su página web (http://artgallery.yale.edu/) sean de uso libre y abierto, iniciativa que sería deseable que imitaran otras instituciones culturales.

Bibliografía

  • Abbad Ríos, Francisco, El románico de las Cinco Villas, Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 1954, pp. 66, 77, y foto 44 
  • Abbad Ríos, Francisco, "Cambrón", en Catálogo Monumental de España. Zaragoza, Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Instituto Diego Velázquez, 1957, p. 603, imagen 1579
  • Cahn, Walter, "Romanesque Sculpture in American Collections. III. New England University Museums", Gesta, vol. 8, n. 1, The University of Chicago Press (1969), pp. 66-68
  • Cahn, Walter y Seidel, Linda, Romanesque Sculpture in American Collections. I. New England Museums, Nueva York, 1979, pp. 74-76, n. 8
  • García Omedes, Antonio, Sádaba. Monasterio de la Concepción de la Virgen de Cambrón, (www.romanicoaragones.com)
  • Giménez Aísa, M. Pilar, Guía del arte románico. Cinco Villas, Fundación Uncastillo Centro del Románico, 2007, pp. 129-131
  • Marín Jarauta, Carmen, "Estudio arqueológico de un templo medieval descubierto en Biota, Zaragoza", Románico, n. 19, Amigos del Románico (2014), pp. 34-41 
  • Martínez Buenaga, Ignacio, "El monasterio de Cambrón", en La arquitectura cisterciense en Aragón 1150-1350, Institución Fernando el Católico, Diputación de Zaragoza, 1998, pp. 371-396
  • Martínez Buenaga, Ignacio, "Monasterio de Santa María de Cambrón", en Enciclopedia del Románico, Zaragoza, Fundación Santa María La Real, Centro de Estudios del Románico, Aguilar de Campoo (Palencia), 2011, pp. 552-562, (en relación al relieve, p. 561)

 

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