
ENCONTRADO UN CRISMÓN TRINITARIO SIN CATALOGAR.
Autor: Andrés Ortega Alonso
(Secretario de AdR.), Marzo 2006
Muchos años de paciente espera y una casual oportunidad, hacen que, gracias a la tenaz insistencia de nuestro amigo AdR, Javier Ichusta y de su hijo Aritz, hayamos conseguido localizar un Crismón inédito, sin catalogar y en perfecto estado de conservación en una iglesia-almacén ruinosa,
propiedad privada, perteneciente al término de Garínoain en Navarra.

Ya hacía tiempo, como digo, que Javier Inchusta me había hablado de una ermita encastrada en unos edificios civiles denominados Posadería de San Clemente y que era conocida popularmente como ermita de San Pedro, pero imposible de visitar.
Después de muchísimos años en el anonimato -que se sepa de la
Desamortización de Mendizábal-, en la primera oportunidad que se
presenta, me avisan y junto a Javier y su hijo Aritz fuimos a verla.
Digo era conocida, por verse el lado norte del edificio, desde la carretera que une
Pamplona con Tafalla nada más pasar Garínoain, a la derecha, con grandes y bien escuadrados sillares de una piedra color gris, no muy habitual en la zona, con cuatro enormes contrafuertes. Llama la atención por unos grafitis pintados aludiendo a una cooperativa vinícola, pero al estar rodeada por edificios civiles de propiedad particular y fincas agrícolas, nadie aparte de sus dueños, había visto los lados oeste, el sur y el interior.
Consultado el Catálogo Monumental de Navarra, donde en teoría debería haber aparecido, ni siquiera se la menciona. El presbítero Francisco de Olcoz y Ojer estudioso a fondo de todo lo referente a este valle, en su libro Historia Val-Dorbesa,
(Tafalla 1971) Pág. 254, habla de que el 6 de Agosto de 1631 se conoce
la existencia de una Cofradía denominada de San Clemente, pero nada
más, ni referencias a la que hoy se conoce como ermita de San Pedro,
ni descripción de edificios como hace prolíficamente a través de su
obra.
A la vista de tan monumental construcción, que en su origen tuvo
una gran nave,
pues además de los tres tramos que se ven actualmente, hubo otro más
en la cabecera hoy ocupado por una vivienda medio derruida y,
seguramente, una gran espadaña a los pies, dado los enormes
contrafuertes haciendo esquina en el hastial, nos hacen pensar que no
pudo ser una ermita ni iglesia de una simple cofradía, sino más bien
la iglesia de algún poblado totalmente desaparecido.

Los canecillos que se pueden ver a todo lo largo del alero del
tejado son lisos.
Al acceder a través de un almacén a un pequeño patio interior,
formado por varias edificaciones civiles y el lado sur de la iglesia,
nos llevamos la gran sorpresa al girarnos a la derecha, estábamos ante
una humilde portada de medio punto, formada por un tímpano sobre unas
ménsulas lisas, en el segundo tramo de la nave, que nos deslumbraba
con un precioso Crismón Trinitario que empezaba a salir de la sombra
proyectada por el edificio que habíamos dejado detrás nuestra.
Atravesada la pequeña portada vemos el interior utilizado como
almacén de cacharros. Esta cubierto de bóveda de medio punto
ligeramente apuntada que reposa sobre arcos fajones igualmente
apuntados, los cuales, a través de una imposta biselada que recorre
todo el perímetro de la nave, apoyan sobre unas ménsulas
trapezoidales. Estuvo encalada y pintada según se ve en algún resto en
la bóveda, en los laterales y en los arcos fajones que aun conservan
la imitación a sillares en un color ocre rojizo. Conserva un par de
pequeños vanos de medio punto cegados.
En la parte del hastial se puede ver que abrieron un gran vano y lo
volvieron a cerrar de mala manera.
Por último, accediendo a la parte del ábside a través de un hueco
en el techo de la nave-almacén contigua que, para hacer la vivienda
que hoy existe, cegaron el arco de triunfo y tiraron el presbiterio
ensanchándolo hacia el norte y hacia el sur, para construir la casa
que hoy también está en estado ruinoso.
En Pamplona, a 3 de Marzo de 2006, para dejar fe y constancia de la
existencia de este edificio que en su día fue una iglesia comparable a
las también en ruinas de Bézquiz o Benegorri (ya desaparecida al día
de hoy) en el valle de la Valdorba y sobre todo de la existencia del
Crismón Trinitario en la portada de la misma.