30 DE DICIEMBRE: EL ORDO PROPHETARUM EN COMPOSTELA
Carlos Sastre Vázquez. Diciembre 2007

En 1988 se celebró en Santiago de Compostela un Simposio Internacional titulado "El Pórtico de la Gloria y el arte de su tiempo". El año elegido por su organizador, el profesor Serafín Moralejo Álvarez, buscaba conmemorar los ochocientos transcurridos desde que el Maestro Mateo firmara -en un alarde de reivindicación de su arte- los dinteles que soportan el tímpano de la portada occidental de la basílica compostelana:

ANNO AB INCARNATIONE DNI Mo Co LXXXVIIIvo ERA Ia CCXXVIa DIE K-L APRILIS SUPER LIMINARIA PRINCIPALIUM PORTALIUM ECCLESIE BEATI IACOBI SUNT COLLOCATA PER MAGISTRUM MATHEUM QUI A FUNDAMENTIS IPSORUM PORTALIUM GESSIT MAGISTERIUM

Traducción: EN EL AÑO DE LA ENCARNACIÓN DEL SEÑOR DE 1188, DE LA ERA 1226, EN EL DÍA DE LAS CALENDAS DE ABRIL (1º de abril), LOS DINTELES DE LOS PÓRTICOS PRINCIPALES DE LA IGLESIA DE SANTIAGO FUERON COLOCADOS POR EL MAESTRO MATEO, QUE EJECUTÓ LAS OBRAS DESDE LOS CIMIENTOS DE ESTOS MISMOS PORTALES

Con su revolucionaria concepción espacial y sus estatuas de casi tamaño natural (en las que -como desarrolló no hace mucho la profesora Claudia Rückert- por primera vez se ensayan de manera madura las expresiones faciales y la comunicación entre las diferentes figuras), el Pórtico de la Gloria conmovió a artistas visuales -pienso en el pintor romántico Villaamil- y a literatos antes incluso de que los investigadores emprendieran la sesuda labor de diseccionar la obra: ya se sabe, "al principio están los poetas, al final los profesores…".

Así, la "coitada" Rosalía de Castro dejó en un poema inolvidable las impresiones suscitadas por la contemplación del monumental conjunto:

O sol poniente, polas vidreiras
da Soledade, lanza serenos
raios que firen descoloridos
da Groria os ánxeles i o Padre Eterno.
Santos i apóstoles, ¡védeos!, parece
que os labios moven, que falan quedo
os uns cos outros: i aló na altura
do ceu a música vai dar comenzo,
pois os groriosos concertadores
tempran risoños os instrumentos.

¿Estarán vivos?, ¿serán de pedra
aqués sembrantes tan verdadeiros,
aquelas túnicas maravillosas,
aqueles ollos de vida cheos?
Vós que os fixeches de Dios coa axuda,
de inmortal nome, Maestre Mateo:
xa que ahí quedaches homildemente
arrodillado, faláime de eso:
máis co eses vosos cabelos rizos
Santo dos croques, calas...i eu rezo
Aquí está a Gloria, máis naquel lado,
naquela arcada, negrexa o inferno
cas almas tristes dos condanados,
donde as devoran todolos demos.
¡Cómo me miran eses calabres
i aqueles deños!
¡Cómo me miran, facendo moecas
dende as colunas onde os puxeron!
¡Santos do ceo!
¡Cómo me firen!...Voume, sí, voume,
¡qué teño medo!

Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago

Como ocurre a menudo, no son los profesores sino los poetas los primeros en captar el sentido de las obras de arte. La "pobriña" Rosalía formuló de manera intuitiva la esencia del Pórtico: no estamos ante una portada al uso sino en un escenario teatral.

Esa genial intuición, formulada desde una óptica personal, cristalizó un siglo después cuando Moralejo propone -en el Simposio mencionado- una nueva lectura del pórtico en clave dramática: Mateo ha escogido a los personajes que pueblan el nártex según un drama litúrgico (el único teatro tolerado en la Edad Media), inspirado en un texto atribuido a San Agustín y conocido como Ordo Prophetarum, en el que, con ocasión de la Natividad de Cristo, una serie de profetas y personajes de la Antigüedad (entre los que no falta la sibila o el mitificado Virgilio) dan fe del carácter divino del Niño nacido en la más humilde de las moradas.

Si, como ha sido recalcado en diversas ocasiones, el Pórtico de la Gloria es un auténtico "cruce de caminos" donde se dan cita diversas corrientes estilísticas, la hipótesis de Moralejo permite ampliar esta idea al tema del teatro medieval: del mismo modo que en diferentes catedrales francesas e italianas el Ordo conoce su trasunto visual en ciclos escultóricos, también la Iglesia compostelana del siglo XII apostó por este recurso.

Por desgracia, Moralejo es presa de una grave enfermedad que lo ha apartado de toda actividad intelectual. Sin embargo, sus ideas no cayeron en saco roto. Así, Francisco Luengo, quien había participado -junto con otros luthiers de diferentes países- en la campaña de reconstrucción de los instrumentos que los ancianos portan en la arquivolta central del Pórtico, tuvo la oportunidad de beneficiarse de su magisterio, al haber sido precisamente Moralejo el encargado de ilustrar a los mencionados luthiers en los aspectos simbólicos del conjunto escultórico compostelano. Manuel Castiñeiras, cuyos primeros pasos en el mundo de la investigación los dio guiado por Moralejo, recogió la antorcha, publicando diversos trabajos que enriquecieron algunas de las propuestas del maestro. A ellos se unió Mercedes Pintos, encargada de la puesta en escena, de hacer que los profetas que dan fe de la llegada de Dios en Navidad cobren vida, despejando así las dudas de Rosalía (¿Estarán vivos?, ¿serán de pedra/ aqués sembrantes tan verdadeiros,/ aquelas túnicas maravillosas,/aqueles ollos de vida cheos?).

Ancianos músicos del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago

Ellos son los responsables de un espectáculo que, desde 2004, se celebra cada 30 de diciembre en la basílica de Santiago y que de seguro se consolidará como una cita religiosa y cultural tan importante como el Misterio de Elche.

En esta Navidad de 2007, algunos Amigos del Románico tendremos la ocasión de disfrutar en lugar preferente del Ordo Prophetarum gracias a la gentileza de Mercedes Pintos.

Aquellos miembros de AdR que estén interesados en asistir a tan magnífico espectáculo el día 30 de diciembre a las 22:00, pueden ponerse en contacto lo antes posible con Carlos Sastre. La entrada es gratuita.

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