
Las parroquias de San Millán y la Trinidad
reclaman el arreglo urgente de las iglesias
Las iglesias románicas de San Millán, San Clemente y la Trinidad
se encuentran en un avanzado estado de deterioro. Sus concejos parroquiales
han alertado de la situación y se han dirigido al delegado
territorial, al director general de Patrimonio Cultural y a la consejera
de Cultura, María José Salgueiro para advertirles del «preocupante
y alarmante estado de conservación» de los templos.
La presencia de los bomberos en San Clemente no es anecdótica.
Las piedras desprendidas de la esquina de la cornisa de la fachada
norte son un claro síntoma de su estado de conservación.
En el exterior presenta un acusado deterioro de los sillares calizos
no sólo en las cornisas y canecillos, también en las columnas, en
el pórtico y en todos los paramentos; en el interior, los muros
calados por la humedad están abombados, con el yeso a punto de desprenderse,
y las pinturas murales del ábside (un pantocrátor parecido al de
San Justo y un espléndido Árbol de la Vida) apenas se perciben.
San Millán sufre también un avanzado deterioro y los responsables
de la parroquia y la delegación diocesana de Patrimonio, que realizan
pequeñas intervenciones puntuales, no disponen de fondos para acometer
las obras que merece este gran ejemplo del románico segoviano.
En la memoria remitida a la Junta, la parroquia señala que la cubierta
está muy deteriorada «con múltiples goteras y recales en la techumbre»
y con el riesgo de «desprendimiento de trozos de piedra de las bóvedas
que pueden ocasionar desgracias personales». El mal estado del tejado,
añade, ha estropeado los capiteles, canecillos y soportes, que presentan
grietas y desperfectos. Las grietas también son visibles en los
ábsides, por fuera y por dentro, y en las partes bajas de los muros
exteriores el color de las piedras cambia porque «la humedad circunda
todo el perímetro del edificio».
No es mejor el estado de la iglesia de la Santísima Trinidad, también
del siglo XII y declarada bien de interés cultural en noviembre
del 2003, aunque hace tres años fueron autorizadas unas obras para
consolidar la cubierta y, como advierte el consejo parroquial, «hace
unos años invertimos cuarenta y dos mil euros en la torre y ya entonces
nos decían que eso era un aval para que la arreglaran pronto».
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