
Se inaugurá en el MNAC de Barcelona la gran exposición EL ROMÁNICO Y EL MEDITERRÁNEO. CATALUÑA, TOULOUSE Y PISA (1120-1180)
Ayer 29 de febrero a las 13:00 se inauguró en el Museu Nacional d'Art de
Catalunya la gran exposición "El Románico y el Mediterráneo. Cataluña, Toulouse y Pisa (1120-1180)" organizada en coproducción con el Departament de Cultura i Mitjans
de Comunicació de la Generalitat de Catalunya y la Sociedad Estatal de
Conmemoraciones Culturales (SECC), adscrita al Ministerio de Cultura. Al
acto asistieron numerosas personalidades como D. Narcis Serra (Presidente
del MNAC), el consul de Francia en Barcelona, la Dirección del MNAC, representantes
de los museos e instituciones colaboradoras, D. Miquel Roca Junyent (Presidente
de los Amics cel MNAC), representantes del mundo académico e invitados,
entre los cuales teníamos la suerte de estar dos miembros de la Junta de
AdR.
Los exposición se centra en una de las etapas más brillantes del románico,
el siglo XII en el occidente mediterráneo y reune un centenar de obras
maestras que se encuentran dispersas en museos de Francia, Italia, Inglaterra
y los Estados Unidos, junto con esculturas de la catedral de Pisa, de los
monumentos de Toulouse y de la portada de Sant Pere de Rodes, obra del
Maestro de Cabestany.
Los comisarios de la muestra, Manuel A. Castiñeiras y Jordi Camps ofrecieron
a los asistentes una pormenorizada y brillante explicación de cada uno
de los ámbitos y salas:
Los tiempos de Ramón Berenguer IV
Los años en los que gobernó el conde Ramón Berenguer IV (1131-1162) constituyen una de las épocas de mayor esplendor de la historia de Cataluña. La
expansión
territorial hacia el sur, con la conquista de Tortosa y Lleida, así como el matrimonio del conde con Petronila de Aragón, ponen bajo el linaje
barcelonés un amplio territorio peninsular y unos recursos económicos crecientes. Gran parte del Languedoc y la Provenza se encuentran también bajo su
órbita.
Al amparo de los intereses políticos se desarrollan también las actividades comerciales y los intercambios culturales y artísticos. Las tierras
catalanas
beben con avidez de la Occitania de los trovadores, y la proyección marítima del comercio consolida los contactos con los florecientes puertos del norte
de Italia. El Occidente mediterráneo inicia una etapa de apogeo.
Miradas hacía la antigüedad
Los antiguos monumentos romanos formaban parte del paisaje medieval, especialmente en las tierras del Mediterráneo, donde la romanización había sido
más intensa. Los restos romanos, de evidentes cualidades en lo que respecta a su construcción y belleza plástica, incluso en las obras paganas,
atestiguaban la existencia de un glorioso pasado imperial.
Si bien es cierto que la inspiración en la Antigüedad ha sido una constante en la historia del arte, en el siglo XII la mirada hacia Roma y el arte
paleocristiano fue especialmente despierta y consciente. Mientras los escritores medievales utilizan a menudo fragmentos de textos clásicos en sus
obras, los artistas del románico integran elementos del pasado para componer sus propias creaciones, complejas y originales, en la línea de la época.
Roma y el Románico: el valor de las palabras
El uso del término románico es especialmente adecuado, ya que sugiere que el arte de los siglos XI y XII tiene una relación directa con la antigua Roma.
Dicho concepto se utiliza desde principios del siglo XIX, procedente del ámbito de la filología, que lo aplica a las lenguas derivadas del latín. De
igual forma, el románico es herencia de Roma, porque construye su identidad a partir de los referentes romanos, en ningún otro lugar tan visibles como
en el Mediterráneo.
No siempre resulta factible identificar modelos antiguos directos para
la escultura románica, pero las delicadas formas de la cabeza humana de
Saint-Guilhem-le-Désert remiten claramente a un fragmento escultórico de
época romana que se encontraba encastrado en la fachada de la iglesia abacial.
Significativamente, la pieza románica reutiliza un bloque de mármol también
de origen romano.
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Rostro femenino, segunda mitad del siglo XII
Saint-Guilhem-le-Désert (Hérault, Francia),
abadía de Gel·lona, depósito lapidario
© Daniel Kuentz |
Rostro femenino romano encastrado en la fachada oeste de la iglesia de
la abadía de Saint-Guilhem-le-Désert (Hérault, Francia),
foto: Juan Antonio Olañeta (2005) |
El Maestro de Cabestany
El Maestro de Cabestany es una de las personalidades artísticas más notables de la Europa del momento. Se trata de un escultor, especialmente activo en el norte de Cataluña, y con una obra que abarca un amplio territorio de la Europa meridional, desde Navarra hasta la italiana Toscana. Su originalidad reside en el uso del mármol, en el gusto por unas composiciones muy abigarradas y que conjugan diferentes puntos de vista, y en un tratamiento de las superficies que busca los contrastes de luz mediante el empleo del trépano. Se puede contemplar en la muestra un importante conjunto de piezas, entre las que destaca el fuste de San Giovanni in Sugana y el tímpano de Cabestany, una de sus obras maestras, que se expone junto a un sarcófago paleocristiniano, procedente de la necrópolis de Saint-Sernin, oportunidad única para apreciar las fuentes de inspiración de tan peculiar artista.
La figura extraordinaria del Maestro de Cabestany permite ejemplificar los viajes que realizaban los maestros escultores, que podían trabajar de una ribera a la otra del Mediterráneo en un momento de eclosión de la escultura.
Pisa, el apogeo del románico en la Toscana
Durante los siglos XI y XII la poderosa ciudad de Pisa se convirtió en
el primer museo de piezas antiguas al aire libre. En pos de alcanzar el
prestigio de la antigua Roma, en la República Pisana no sólo se reaprovecharon
mármoles procedentes de la Ciudad Eterna para la construcción de su catedral,
sino que también se seleccionaron y colocaron en su perímetro una serie
de sarcófagos antiguos para las sepulturas de sus magnates.
Los artistas que trabajaron en la catedral de la Pisa en el siglo XII (Guglielmo, Rainaldo y Biduino) se inspiraron en las piezas antiguas que en
aquel entonces tenían al alcance, con una gran voluntad de imitación de los motivos clásicos (volutas, amorcillos, guirnaldas). Se iniciaba así una
gloriosa tradición de inspiración en la Antigüedad que culminaría años más tarde con el célebre precursor del Renacimiento, el escultor Nicola Pisano.
La monumentalización de las iglesias
A pesar de que en Cataluña el desarrollo escultórico fue relativamente tardío, a partir del segundo tercio del siglo XII los condados catalanes viven
una auténtica eclosión de escultura románica, a menudo incorporada en las remodelaciones de los grandes conjuntos arquitectónicos del siglo anterior,
o bien ya plenamente integrada en las construcciones de nueva planta.
La presencia de la escultura refuerza la monumentalidad y riqueza de templos y monasterios, y permite el despliegue de grandes programas iconográficos.
Estos ciclos, que muestran una gran variedad figurativa, decoran elementos arquitectónicos muy diversos (capiteles, columnas, frisos), a menudo con gran
exuberancia.
El monasterio de Ripoll fue objeto de una gran renovación durante el segundo
tercio del siglo XII, cuya muestra más impresionante fue la construcción
de su gran portada. Además de incorporar el legado clásico que impregnaba
la cultura del monasterio, su estilo demuestra el conocimiento del arte
tolosano. Su influencia se hizo patente en otros centros cercanos, como
por ejemplo la catedral de Vic, donde también se realizaron importantes
trabajos con la escultura como protagonista.

Esta exposición nos permite, por primera vez, contemplar juntos los tres
relieves con figuras de apóstoles y profetas que debían de formar parte
de la portada de la catedral de Vic. A grandes trazos, la estructura de
la portada debía de asemejarse a la de Ripoll, que también funcionaba como
un cuerpo añadido a la iglesia del siglo XI, y que probablemente también
presentaba una Maiestas y escenas alusivas a Cristo y a San Pedro.
Toulouse. La ciudad de la escultura
Con sus tres grandes monumentos, Saint-Sernin, La Daurade y la catedral
de Saint-Étienne, Toulouse constituye uno de los grandes focos del arte
románico desde finales del siglo XI. Sus aportaciones se hicieron especialmente
patentes en los respectivos claustros, ricos en temática historiada y trabajados
por algunos de los mejores escultores de la época. Su influencia en Cataluña
se dejó sentir durante todo el siglo XII en muchos conjuntos clave.
En este ámbito, estructurado como si de una iglesia se tratase, se puede apreciar la perfección técnica y delicado estilo de Gilabertus, cuyo nombre aparecía en algunos de los pilares de la fachada de la sala
capitular del claustro de Saint-Étienne de Toulouse. En los dos capiteles
procedentes de dicho claustro, que representan a las vírgenes prudentes
y las vírgenes fatuas y la historia del martirio de San Juan Bautista,
se puede apreciar el sentido del movimiento de los personajes y su corporeidad,
así como el preciosismo en los detalles. Los dos pilares de la sala capitular,
una de sus grandes aportaciones, la figura se funde con el soporte, adquiriendo
corporeidad y movimiento.
Al lado, se encuentran el excepcional rey nimbado procedente de la abadía de Saint-Denis, que ya nos describió Jordi Camps en nuestra página, y la columna historiada de Solsona, de clara influencia tolosana.
El Languedoc mediterráneo
La vertiente más mediterránea del Languedoc también estaba marcada por
un intenso pasado romano que se hace patente en sus construcciones románicas,
en ocasiones bajo las reminiscencias del mundo provenzal. También la escultura
experimenta este interés por el mundo antiguo y adopta las corrientes más
antiquizantes. Uno de los ejemplos más emblemáticos es el del claustro
del gran monasterio de Saint-Guilhem-le-Désert.
Otra reunión excepcional de esta exposición es la de los fragmentos de
la Crucifixión de Estaon, que decoraban el muro de la iglesia de Santa
Eulàlia, de la que también se conservan las pinturas del ábside (MNAC).
Ya a mediados del siglo XII, el conjunto de Estaon muestra la continuidad
de la gran tradición de la pintura mural románica de los Pirineos, tan
bien representada en la colección permanente del museo.
Vestir las iglesias: el altar, el mobiliario, las imágenes
El templo románico es un espacio concebido para la celebración pública del misterio cristiano. Los objetos empleados en el culto constituyen el denominado mobiliario litúrgico, patrimonio de las iglesias y que casi siempre conforman un conjunto de piezas de gran valor material y estético.
El siglo XII es en Cataluña un período de notable difusión y diversificación de este tipo de objetos: frontales de altar, baldaquinos, tallas de madera, tejidos o piezas de orfebrería. Gracias a su desarrollo, la plástica catalana incorpora novedades iconográficas de gran éxito, como el tipo de la Majestad o Cristo triunfante en la cruz, mientras que al tiempo se difunden novedades técnicas como la pintura al temple sobre tabla. En este sentido, los contactos con Italia serán de nuevo determinantes.
La tribuna era una estructura arquitectónica situada en el interior de la iglesia que actuaba como elemento de división entre los espacios y organizaba también así su funcionamiento. En Cataluña se conocen dos ejemplos importantes: la de Serrabone y la de Cuixà. A esta última, que no se conserva completa, se ha asociado el relieve donde aparece el abad Gregorio (1120-1146), durante cierto tiempo arzobispo de Tarragona.
Los púlpitos eran estructuras elevadas, dentro de una iglesia, desde las
que el oficiante realizaba las lecturas. Su desarrollo fue importante especialmente
en Italia, donde se trabajaban en piedra o mármol y se decoraban, como
puede observarse en los que todavía hoy se conservan en la Toscana, entre
ellos los de Pistoia o Pisa. La pieza de San Paolo all'Orto se corresponde
con el faldistorio, que también se utilizaba como soporte del libro, decorado
con los símbolos de los evangelistas.
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Frontal llamado "de Martinet", Mediados siglo XII
Ermita de Lles (Martinet, Cerdaña)
Worcester Art Museum, Worcester, Massachusetts (EE.UU.), © Worcester Arte
Museum
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Baldaquino de Ribes, Vall de Ribes, segundo cuarto del siglo XII
Conservado en el Museu Episcopal de Vic
© Museu Episcopal de Vic (Fotógrafo: Joan M. Díaz) |
Las tablas de altar eran estructuras que decoraban la parte anterior de
los altares y, en ocasiones, como en el caso de Sagàs, también los laterales.
Aunque es sabido que en las principales catedrales y abadías se trabajaban
mediante la orfebrería, los ejemplos que han llegado hasta nosotros en
Cataluña son básicamente de madera pintada. Ripoll, Vic y la Seu d'Urgell
fueron, durante el siglo XII, destacados centros de producción. Las piezas
más destacadas son el frontal de Martinet, procedente de Worcester Art
Museum (Massachusetts, EE.UU.) y el frontal de Esquius, que está relacionado
estilísticamente con el baldaquino de Ribes, del Museu Episcopal de Vic,
otra de las piezas maestras de la exposición.
Una pieza característica de la Toscana la constituyen las cruces de iconostasio (estructura que en la
iglesia separaba la nave del presbiterio), pintadas al temple sobre oro y con escenas de los Evangelios rodeando la monumental representación del
Crucificado, como Cristo triunfante. Sus componentes estilísticos e iconográficos responden, por un lado, al fenómeno antiquizante de Pisa y Roma y,
por otro, a fuentes procedentes del mundo bizantino. La cruz pintada de la iglesia del Santo Sepulcro de Pisa conservada en el Museo Nazionale di San
Matteo, que ya nos describió en nuestra página Manuel A. Castiñeiras, es la primera vez
que sale de Italia por lo que su presencia en Barcelona es otro de los grandes logros de los comisarios de la exposición.
La ilustración de los manuscritos: el 'scriptorium' de Ripoll
La mayor parte de los monasterios y catedrales de Europa contaban con scriptoriums, en los que se copiaban e iluminaban los manuscritos. En Cataluña, durante
el primer tercio del siglo XII, la producción se concentra en Girona, Cuxà
y Ripoll, que retoman la tradición precedente con más o menos elementos
de renovación. En el caso de las Epístolas de San Pablo, la ilustración
se centra en capitulares figuradas, que mantienen cierta relación con obras
contemporáneas de Girona y Cuixà, pero también las trazas de los espléndidos
manuscritos de Cîteaux.
En una de las vitrinas se expone el Evangeliario de Cuixà, manuscrito atribuido
al abad Gregorio (1120-1146), responsable del programa de renovación artística
del monasterio de Cuixà. El arcaísmo de algunas de sus miniaturas en color
y el simbolismo arquitectónico de otras ilustraciones alusivas al edificio
del siglo XI recuerdan la producción de su insigne antecesor, el abad Oliba.
Imágenes de la Virgen
En Cataluña abundan las imágenes de la Virgen con el Niño. Suelen presentar
una composición basada en la frontalidad, con ningún vínculo gestual entre
ambos personajes. María se representa como trono de Cristo. Aparte de las
tallas en madera policromada, algunas de las imágenes eran tratadas con
mayor suntuosidad y se recubrían de láminas de oro o plata, como lo fue
originariamente la de la catedral de Girona.
La Virgen de Vauclair ejemplifica la impresionante serie de Vírgenes de
la región de Auvernia (en el centro de Francia). Destacan en ella el cristal
engastado en el pecho, a la manera de los cabujones en orfebrería, sus
grandes ojos y su función como relicario, que nos descubre el hueco existente
en la parte dorsal. Hubo la creencia popular de que esta imagen podía curar
la ceguera.
Crucifijos
Las imágenes de Cristo en la cruz también ocupaban un lugar importante
en la iglesia, en ocasiones sobre el altar. Cataluña conserva una importante
cantidad de piezas románicas, que responden a diversas modalidades: desde
el Cristo triunfante, o Majestad, hasta el Cristo sufriente, más habitual
en la zona occidental. De hecho, se siguen los tipos que también se desarrollaron
en distintos puntos de Europa.
Uno de los crucifijos más célebres de la Edad Media fue el Volto Santo
de Luca, en la Toscana. Prueba de su culto en esa ciudad es el códice Tucci-Tognetti,
en el que aparece representado en una ceremonia litúrgica. En Cataluña,
imágenes como la Majestad Batlló, entre otras, reflejan la difusión de
esa misma tipología de Cristo crucificado.
Reproducción en 3d de la portada de Ripoll
La gran portada de Santa Maria de Ripoll es probablemente el conjunto de escultura románica más importante que se ha conservado en Cataluña. A
mediados del siglo XII se adosó a la antigua fachada del templo de la época del abad Oliba, en un amplio programa de renovación del monasterio.
La obra reproduce el esquema de los arcos honorarios romanos, con una división
en registros llenos de escultura, notablemente dañada por el paso del tiempo.
En su rico programa iconográfico destacan los ciclos del Antiguo Testamento,
que siguen las pautas de las miniaturas de la Biblia de Ripoll, que en
aquel entonces se conservaba en la biblioteca de la abadía. En la representación
se ha llegado a ver desde una alusión a las conquistas de Ramón Berenguer
IV hasta una exaltación de la época del abad Oliba.
Como colofón a esta magnífica exposición, tras ponerse unas gafas especiales,
se puede ver la reproducción virtual en 3D de la portada de Ripoll, proyecto
innovador que ha utilizado las tecnologías más avanzadas para la reproducción
en tres dimensiones de conjuntos arquitectónicos. Este proyecto se presenta
gracias a la colaboración del Departamento de Lenguajes y Sistemas informáticos
de la Universitat Politècnica de Catalunya y del Consiglio Nazionalle delle
Ricerche de Pisa, con el apoyo de la Conselleria d'Innovació, Universitat
i Empresa. Los resultados permiten, casi literalmente, pasear por la portada
de Ripoll y aproximarse hasta veinte centímetros a todos los detalles de
manera completamente interactiva. A más de uno le dejará boquiabierto.
En resumen, estamos ante una exposición excepcional, muy bien presentada y estructurada, con piezas de altísima calidad, algunas de las cuales, posiblemente, no se puedan volver a ver juntas. AMIGOS DEL ROMÁNICO (AdR), que ha tenido la oportunidad de conocer de cerca el proceso de organización
de este evento, es consciente de la magnitud del esfuerzo realizado por
el MNAC, por lo que, a la vista del sobresaliente resultado, felicita a
los comisarios por su excelente trabajo, a la dirección del Museo, a las
entidades que han aportado generosamente las piezas y los recursos necesarios
y a todos los que de una u otra forma han colaborado en la preparación
de esta exposición con la que tanto vamos a disfrutar y aprender en los
próximos meses los aficionados al Románico.
INFORMACIÓN PRÁCTICA
Servicio de Atención al público Información TEL 93 622 03 76 info@mnac.cat
Reserva de visitas en grupo TEL 93 622 03 75 grups@mnac.cat
HORARIO
De martes a sábado, de 10 a 19 h; Domingos y festivos, de 10 a 14.30 h;
Lunes cerrado, excepto los festivos. Entrada gratuita a las colecciones
permanentes y a las exposiciones temporales el primer domingo de cada mes
VENTA DE ENTRADAS: En la web del Museo, en el Museo, hasta media hora antes del cierre
ACCESO
- Metro: L1, L3 (estación España)
- Tren: L8, S33, S4, S8, R5, R6 (estación España)
- Autobus: 55 (MNAC - Museo Etnológico), 50 (Av. del Estadio - Piscinas Picornell), 13 (Marqués de Comillas - Pueblo Español), Bus Parque de
Montjuïc (Av. de Maria Cristina - MNAC), Bus Turístico (MNAC)
- Coche: Parking gratuito para coches y autocares
VISITA DE LOS AdR A LA EXPOSICIÓN
Como ya habíamos anticipado, AMIGOS EL ROMÁNICO (AdR) organiza, conjuntamente con los AMICS DE BESALÚ, una visita guiada por
parte de los dos comisarios de la exposición, Manuel A. Castiñeiras y Jordi
Camps, para el día 20 de abril a las 10:00 (hora de encuentro 9:45).
Después de disfrutar de la exposición, visitaremos, esta vez ya por nuestra cuenta, la colección permanente de románico, tras lo cual tendremos una comida en lugar por determinar. Por la tarde visitaremos la exposición "Príncipes etruscos. Entre oriente occidente" en CaixaForum.
Los miembros de AdR que deseen asistir a este evento pueden contactar con
Esteve García:
- e-mail: estevesther@gmail.com
- Teléfonos: fijo - 93 212 16 79; móvil - 629 74 69 50
Si bien las plazas están limitadas, se hará una lista de espera en caso
de que el número de personas interesadas supere las 25 plazas asignadas
a AdR, al objeto de poderles ofrecer una fecha alternativa para otra visita,
la cual será guiada por un miembro de la asociación.
Nota: Buena parte del texto de esta noticia está extraido del dossier enviado
por el MNAC a los medios. Agradecemos al MNAC el habernos facilitado dichos
textos y las fotografías.
