
¡Crespos en peligro de derrumbamiento!
Abril 2005
Reciente tuve la suerte
de perderme durante dos escasos pero intensos días por el norte
de la provincia de Burgos. Es fascinante encontrar tantos y tan buenos
ejemplos de románico en un entorno natural tan espectacular.
Vamos que me lo pasé como un enano.
Uno de los lugares que visité fue Crespos, pueblo que está
en el extremo occidental del Valle de Manzanedo y que cuenta con una
encantadora iglesia románica de dedicada en la actualidad a
la Inmaculada Concepción.
Por estos lares, allá por el mes de mayo de 1143, un tal Pascasio
plantó su huerto, según reza la inscripción que
se encuentra empotrada en el muro sur de la iglesia y la cual suele
ser la referencia para datar el edificio:
: V K MAI PASCASI / VS PLANTAVIT ORTI / IN ERA
TCLXXXI
( El 5 de las calendas de mayo Pascasio plantó el huerto, en
la era de 1181 )
Hace poco tiempo, unos cinco años, una restauración
liberó a la iglesia parroquial de los añadidos que durante
años cubrieron su estructura original. En la actualidad se
puede disfrutar de la contemplación de un conjunto equilibrado
y, a pesar de sus pequeñas dimensiones, de gran atractivo y
encanto.
La Inmaculada Concepción es un edificio de una sola nave,
con ábside semicircular decorado al exterior por curiosos canecillos.
En el muro sur se abre la portada, de la que cabe destacar sus dos
capiteles figurativos, los cuales representan a unos leones afrontados
y a un águila con las alas desplegadas y la pareja de elegantes
capiteles con decoración vegetal, estructurados en cuatro niveles
de alargadas hojas nervadas entrecruzadas y rematadas en volutas.
Por su temática y estética, estas piezas están
claramente relacionadas con algunas iglesias de Cantabria, sobre todo
con Cervatos y Bolmir, y de Palencia, en particular con Santa Eufemia
de Cozuelos.
En el interior del ábside puede apreciarse una galería
de arcos ciegos, similar a la de la cercana iglesia de San Miguel
de Cornezuelo, edificio del cual se suele afirmar que es el gemelo
del templo que nos ocupa.
Muy amablemente Doña Anastasia, vecina del pueblo, dejó
las tareas que estaba realizando en ese momento para facilitarme el
acceso al interior de la iglesia. Cual no fue mi sorpresa al ver que,
por razones de seguridad, una cinta roja y blanca impedía el
acceso a buena parte de la nave y a la cabecera.
Con gran pena me relató la buena señora las razones
por las que los vecinos desde hacía unos meses ya no podían
celebrar la misa en el interior del templo. La espectacular inclinación
de los muros laterales, el achaflanamiento de la bóveda de
la nave y una amenazante y creciente grieta en las claves de los arcos
fajones de la misma habían convertido a esta iglesia en un
lugar realmente peligroso para congregarse.
Pero ¿cómo se ha podido llegar a esta situación
si apenas unas líneas más arriba hemos comentado que
esta joya del románico fue restaurada hace relativamente poco
tiempo?¿A que se debe que el grado de deterioro y de amenaza
de derrumbamiento sea tan alarmantemente acelerado?
La respuesta está en el propio proceso de restauración.
En la misma se eliminaron la sacristía, que se encontraba adosada
al muro sur, y otra estancia, que hacía las veces de trastero,
que estaba pegada al muro norte. Ambos elementos añadidos con
posterioridad a la construcción original del edificio, parece
ser que hacían las veces de contrafuertes y compensaban el
presumible error de cálculo de los apoyos de la bóveda.
El tema posiblemente se vio agravado por la sustitución por
piedras de la arena que, sobre la bóveda de la nave, se había
colocado para contrapesar la estructura.
En resumen, una bien intencionada y aparentemente correcta restauración
ha sido la causa de que, si no lo remedia alguna intervención
de urgencia, podamos asistir, en breve, al derrumbamiento de una de
las iglesias románicas más encantadoras de la provincia
de Burgos.
Al parecer, la Junta de Castilla y León, el Arzobispado y
la Diputación Provincial no le han asignado ninguna partida
presupuestaria dentro del plan de intervenciones para el próximo
año. Parece, pues, que las autoridades civiles y eclesiásticas
se desentienden del tema, al menos por el momento, y dejan en manos
de los escasos vecinos de Crespos la resolución del desaguisado,
poniéndoles, además, todo tipo de obstáculos,
como el que se les haya denegado la solicitud para obtener una copia
del proyecto de restauración, o se les haya impedido algún
tipo de publicidad al asunto.
Desde aquí hacemos un llamamiento a todas las partes implicadas
para que tomen conciencia de la gravedad del problema y actúen
con la diligencia que su responsabilidad y la situación requieren.
Juan Antonio Olañeta
Tesorero de AMIGOS DEL ROMÁNICO (AdR)