
Reseña del libro “Portada de Santa María de Sangüesa. Imaginario románico en piedra”
Lunes, 30 de agosto de 2010
La presentación en abril de este año, en la Casa de Cultura de Sangüesa, por parte de D. Juan Ramón Corpas Mauleón, consejero de Cultura y Turismo del Gobierno de Navarra del libro Portada de Santa María de Sangüesa. Imaginario Románico en piedra, obra de Alicia Ancho Villanueva y Clara Fernández-Ladreda Aguadé y editado por la Fundación para la Conservación del Patrimonio Histórico de Navarra, supuso un nuevo e importante paso adelante en el proceso de recuperación, restauración, conservación y conocimiento de una portada de una importancia y relevancia fundamental en el escenario del románico hispano.
El libro se inicia con un pormenorizado estudio histórico artístico de la portada realizado por Clara Fernández-Ladreda Aguadé, profesora de la Universidad de Navarra. De una forma muy estructurada se describe la localización y organización de sus elementos, y se entra de lleno en la descripción de la temática de la portada, la cual, en opinión de la autora, “tiene mayoritariamente una finalidad docente y moralizadora”. Se comienza hablando de las seis estatuas-columnas y de los seis capiteles. Entre estos destaca la escena del Juicio de Salomón, cuya presencia la autora vincula, al igual que otros elementos de la portada, con el hecho de que se celebraran actos judiciales delante de la misma. A continuación se tratan los temas del tímpano, con la representación del Juicio Final y del apostolado del dintel. Se continúa de una forma muy pormenorizada con las arquivoltas, las enjutas y las esculturas de los contrafuertes, para finalizar con la Maiestas Domini y el apostolado del friso superior y los modillones.

Resulta muy difícil describir, sin caer en la tediosa enumeración de elementos, una portada tan compleja como ésta. Sin embargo, se vence este obstáculo gracias a la amenidad y claridad del estilo utilizado por la autora así como a la presencia de un material gráfico en el que se resaltan las piezas que se comentan sobre el difuminado resto de la portada y en el que se recurre a códigos de colores para facilitar la visualización de las diferentes temáticas tratadas.
No suele ser habitual que en las publicaciones en papel se module y enriquezca en el material fotográfico el mensaje que se presenta en el texto de una forma tan intuitiva y didáctica. Sin duda el lector agradecerá que se le facilite la lectura yendo más allá de la mera presentación de fotografías más o menos en sintonía con el texto.
Tras esta parte descriptiva, se pasa a una de los aspectos más jugosos de esta portada, el de su autoría. Se habla de las piezas trabajadas por el taller de Leodegarius, nombre que aparece en una inscripción en una de las estatuas columnas del lado oeste y que probablemente fue de origen franco, y de las realizadas por el taller del denominado Maestro de San Juan de la Peña. Fernández Ladreda da un repaso a las características estilísticas de ambos artistas, con especial detenimiento la filiación francesa del primero, para el que cita otras obras atribuibles, como la decoración escultórica del ábside de San Martín de Uncastillo, el sarcófago de doña Blanca en Nájera y algunos elementos de San Pedro de Echano.
Se cita también un tercer taller, al que denomina “de las figuras esquemáticas”, al que se atribuye la realización de los canecillos que soportan el alero superior.
Para el análisis de la datación se recurre a analizar las fases constructivas del edificio, enfoque muy adecuado, por cuanto resulta del todo lógico vincular la escultura monumental con la evolución constructiva del edificio en el que se ubica. Para ello se acompaña el texto de una serie de impresionantes imágenes en 3D realmente esclarecedoras. Estas infografías en 3D son obra de Ana García Díez y Muraria S.L.

Alicia Ancho Villanueva, técnico superior restauradora de la Sección de Bienes Muebles y Registro del Patrimonio del Gobierno de Navarra nos cuenta en la segunda parte del libro el proceso de restauración llevado a cabo en la portada durante los años 2008 y 2009. En el transcurso de estas intervenciones se ha podido obtener una información técnica muy valiosa que se pone a disposición del lector pues se habla con detalle de los materiales utilizados, de su procedencia, del proceso de elaboración de la obra y de la policromía. Nuevamente, en este apartado el material gráfico aportado es sumamente clarificador. Un tema especialmente interesante y tratado con bastante profundidad es el de las inscripciones, algunas de las cuales han sido descubiertas durante la restauración.
Un capítulo de gran interés, y que no suele ser habitual, es el que nos relata la historia material del edificio, sus fuentes de conocimiento, tanto escritas como gráficas, y la secuencia de mantenimientos y reparaciones realizadas a lo largo de los años.

Cierra el libro un revelador capítulo dedicado a la situación actual de la portada y a las intervenciones llevadas a cabo, entre las cuales está el elemento arquitectónico que, a modo de marco, se ha colocado para proteger la portada del viento y del agua pluvial. Si bien Amigos de Románico mostró su desacuerdo, por el negativo impacto estético, con dicha solución, bien es cierto que es del todo necesario algún tipo de elemento protector.
Uno de los grandes méritos de este libro, de la que se han editado mil ejemplares, además de la abundante información novedosa y relevante que pone a disposición del lector, es que es accesible tanto para el especialista como para el aficionado de a pie.
En la introducción de la obra se dice, con acierto, que “restaurar y conservar el patrimonio es sólo la mitad de la tarea, y la otra mitad es conocerlo y darlo a conocer”. Es por lo segundo, por darlo a conocer, que este libro y tal como está enfocado, resulta de tanto interés. Es tanto por lo primero como por lo segundo que no tenemos más que manifestar nuestro agradecimiento y felicitación al Gobierno de Navarra y las instituciones y personas que han intervenido en las distintas fases de todo este proceso de restauración de la portada de la iglesia de Santa María la Real de Sangüesa, la consecución de la cual ha sido uno de los objetivos fundacionales de nuestra Asociación.
Sin embargo, no hemos de olvidar que, tal y como se indica en uno de los párrafos finales de este libro, “la contaminación atmosférica producida por un excesivo tránsito rodado a los pies de la portada, se acumulará en las zonas de la portada susceptibles de crear y retener depósitos de polvo y que no serán lavadas por la lluvia, por lo que la retirada de estos depósitos durante las operaciones de mantenimiento cobrará gran importancia no sólo estética sino también en cuanto a conservación”. No cabe duda que la eliminación del tráfico rodado por delante de la portada resulta fundamental para acabar, o reducir sustancialmente, uno de los nocivos elementos que puede hacer que todos estos loables y costosos esfuerzos resulten a medio plazo baldíos. Parece ser que entre 2014 y 2016, según el III Plan Director de Carreteras de Navarra 2009-2016, se plantea construir un nuevo puente sobre el río Aragón que permitiría eliminar el tráfico rodado por delante de la portada. Esperemos que así sea y que podamos disfrutar muchos años de esta magnífica portada de la que con tanto acierto nos hablan en este libro Alicia Ancho Villanueva y Clara Fernández-Ladreda Aguadé.
Por Juan Antonio Olañeta Molina